lunes, 8 de julio de 2013

JOYAS DE LA ERA HIPPIE CASI OLVIDADAS Fue la gran revolución juvenil de los sesenta y de ella se recuerdan, sobre todo, un buen número de canciones excelentes, y aunque algunas siguen teniendo mejor difusión, hay verdaderas piezas maestras casi olvidadas que merecen ser rescatadas

Woodstock fue la cumbre de la música hippie y el mayor festival jamás organizado.
A pesar de que ya ha pasado casi medio siglo desde la explosión del movimiento hippie, se puede afirmar que su legado aun puede vislumbrarse, tanto en el terreno del pensamiento como en el de la música. Las bases del mismo eran la negación de la sociedad capitalista norteamericana, la oposición frontal a la guerra y cualquier tipo de violencia (y al agua y jabón), la idealización de las drogas como método de ‘expandir’ la mente, el amor libre y sin compromiso (la revolución sexual), la vida en la comuna…, y podrían añadirse los atuendos desastrados, la melena y las barbas, el peinado afro y un aparentemente descuidado aspecto general, el gusto por los ambientes sicodélicos, la estética hindú, los maharishis, las declaraciones contestatarias, flores, incienso, misticismo…, en fin, ‘paz y amor hermano’. Luego la realidad hizo que muchos se quitaran las flores del pelo, tanto que algunos de los nombres más importantes de aquello que nació en el barrio Haight-Ashbury de San Francisco se convirtieron, con el tiempo, en prósperos ejecutivos perfectamente engranados en la maquinaria del capitalismo (hay que subrayar el hecho de que la mayoría de los que entonces se echaron a las calles de San Francisco procedían de clases medias bien acomodadas). La masificación y la asimilación del asunto en los medios, la deriva violenta y la llegada al mundo real acabaron con aquello.

Fue sin duda la gran sacudida cultural juvenil de la década de los sesenta. De aquello hoy se recuerda la estética, algo del modo de pensar y, por supuesto, algunas canciones extraordinarias, ya que no fueron pocos los músicos que pusieron su talento a trabajar en clave hippie. Era el momento.
La lista de grandes del rock que ocupan los lugares destacados del santoral hippie es larga y suculenta. Muchos de los iconos del rock ácido o sicodélico pueden degustarse en la excelente película ‘Woodstock’, que refleja fielmente lo que fueron los hippies y lo que fueron algunos de sus grupos emblemáticos (Grateful Dead. Janis Joplin, Jimi Hendrix, Jefferson Airplane, Joan Baez, Country Joe & The Fish…). Pero algunos de los que construyeron la música de la era hippie no estuvieron en Woodstock en agosto de 1969 (y algunos de los que estuvieron no tenían nada de hippies), como Love, Scott McKenzie y su ‘San Franciso, The Mamas & The Papas…, o la efímera banda de San Francisco It´s A Beautiful Day; otros como los mencionados Jefferson Airplane o los explosivos Sly & The Family Stone sí que participaron en aquellos ‘Tres días de paz y música’.

                                        

Psicodélicos por excelencia, hippies por convicción, los buenos tiempos de It´s A Beautiful Day apenas duraron tres o cuatro años, editando su álbum homónimo en el 69, el cual incluía la delicia hippie ‘White bird’; se inicia con el violín de David LaFlamme (fundador), quien había tocado en una orquesta sinfónica, que da paso a una preciosa y dulce melodía cantada a dos voces (ella, Pattie Santos, murió en 1989); toda la instrumentación es hippie hasta decir basta, y su texto habla del pájaro preso en jaula de oro en la que envejece sin remisión…, al parecer, David y su esposa pasaron varias semanas enjaulados en un ático, sin poder salir por el terrible tiempo de Seattle y sin dinero ni para comer… Es una canción muy evocadora, dulce y acariciadora hasta en el solo de violín. Pocas piezas representan con más exactitud qué fueron los hippies.


Jefferson Airplane, también de San Francisco, es una banda con mucho mayor reconocimiento y recorrido. Formados a mediados de aquella década, hicieron pop y folk hasta que llegó Grace Slick, quien como cantante y compositora firmó dos piezas maestras del género para el segundo disco del grupo, ‘Surrealistic Pillow’, en 1967, una el maravilloso ‘Somebody to love’, la otra el lisérgico ‘White rabbit’. Ésta es pura sicodelia y emblema del movimiento a pesar de aparecer en los inicios del sonido, convirtiéndose inmediatamente en símbolo de lo que se llamó el ‘Verano del amor’; habla de lo que pasa si te tomas esa píldora o aquella seta, del conejo blanco de Alicia en el país de las maravillas, de las posibilidades que ofrecen las drogas alucinógenas…; su estructura varía continuamente, con subidas y bajadas que tratan de emular los efectos del LSD, con distorsiones y vibraciones muy elocuentes, una atmósfera multicolor y una melodía acorde con el surrealismo general. En fin, “pregúntale a Alicia”…   

Otra que también sonó en Woodstock fue la explosiva ‘I wanna take you higher’ del espectacular Sly & The Family Stone; de hecho, esta actuación le disputa a la de Hendrix el honor de ser la mejor del festival. A pesar de aparecer aquel mismo año, ‘Higher’ es la que aporta funk al ambiente hippie, pues el grupo es de San Francisco, incluye chicos y chicas, blancos y negros, y su temática gira en torno a la paz y el amor, pero ritmo ambiente son muy distintos. Las imágenes de Sly apabullan, asombran, la puesta en escena es modélica y la cadencia de la canción resulta trepidante, dinámica, vigorosa, irresistible, puro funk, puro disco, pura sicodelia; enriquecida con abundante instrumentación, cuenta con teclados y guitarras, trompetas y saxos, percusiones varias y coro casi góspel. Una verdadera fiesta. 

CARLOS DEL RIEGO