lunes, 15 de octubre de 2012

JULIO CÉSAR: ASESINATO POR DESPECHO, ENVIDIA Y RENCOR, NO POR POLÍTICA El hallazgo del lugar exacto donde fue apuñalado el brillante político, militar y escritor romano ha vuelto a traer a la actualidad aquel magnicidio

Busto de César, considerado el último genio de la Antigüedad




































Hay historiadores que consideran que Julio César fue el último genio, la última gran figura que proporcionó la Edad Antigua. Ahora, ha sido encontrado entre la infinidad de ruinas de Roma el lugar exacto donde el militar, estratega, político y escritor fue abatido, y con tal motivo se han vuelto a analizar las causas de tan importante asesinato.

Es sabido que en el complot participaron alrededor de sesenta senadores, pero solo dos docenas participaron en el crimen activamente; a pesar de todo, parece que la mayoría de las cuchilladas que recibió el conquistador de las Galias fueron superficiales, y que sólo una o dos resultaron mortales. Eso sí, todos cumplieron el ritual de manchar sus manos con la sangre del dictador.

En primer lugar no debe perderse la perspectiva histórica, es decir, no puede juzgarse o valorarse nada de aquello (ocurrido hace 2056 años) con mentalidad y parámetros actuales. El pretexto, la razón histórica con la que los asesinos quisieron justificarse fue, claro está, el manido, consabido y mil veces repetido “por salvar a la patria”. Sin embargo, las razones últimas y auténticas de casi todos los conspiradores fueron mucho menos altruistas. De hecho, lejos de tratarse de un crimen político, César fue muerto por odio y resentimiento, por envidia y codicia, por despecho y rencor, así como por la ruindad de aquellos que habiendo sido favorecidos, ayudados y perdonados por él, ante la imposibilidad de devolverle una parte de todo lo recibido y ante el sentimiento de deuda infinita que tenían hacia él, no podían soportar su enorme presencia.
Los instigadores, los que intrigaron para que los senadores del partido aristocrático se unieran a la conjura fueron, sobre todo, Bruto, Casio, Trebonio y Casca. El primero era hijo adoptivo del autor de ‘La Guerra de las Galias’, de hecho, todo lo que tenía (cargos incluidos) se los debía a la benevolencia de César; es más, cuando éste se enfrentó a Pompeyo en la guerra civil, Bruto se puso de parte del rival de su padre, sin embargo, cuando vencido pidió clemencia, César le perdonó sincera e inmediatamente. Tal gesto de grandeza generó un insuperable rencor en Marco Junio Bruto.

Igualmente, Casio era alguien de quien el dictador nunca sospecharía, a pesar de que primero sirvió a las órdenes de Craso y luego, en su contra, junto a Pompeyo; sin embargo, Julio César no sólo le perdonó la vida, sino que le nombró legado y luego pretor. Por su parte, Trebonio luchó junto a él en contra de Pompeyo, por lo que fue recompensado con cargos importantes; y a pesar de algún fracaso como gestor, César le otorgó nuevos cargos y destinos. Casca, finalmente, fue el encargado de asestarle la primera puñalada, que fue la única que repelió usando un punzón de escribir.

El resto de los conjurados veían que el inteligente político y militar romano acaparaba más y más cargos, con lo que sus ansias de ascenso político (el ‘cursus honorum’) se veían frenadas (está enfermiza ambición de poder se ha demostrado, con el paso de los siglos, insuperable para quienes entran en política). Posiblemente algún asesino lo hiciera por patriotismo (razón esgrimida infinitamente a lo largo de la historia), pero ninguno actuó por venganza.

Curiosamente, tras consumarse el asesinato, Bruto, Casio y los otros se presentaron al pueblo como héroes que habían salvado Roma de la dictadura, pero los romanos reaccionaron de modo opuesto, ya que el político y legislador era muy popular entre los ciudadanos; esto demuestra, una vez más, lo lejos que están de la realidad y de los problemas verdaderos quienes viven exclusivamente en los pasillos y en las penumbras de la intriga política, pues aquellos llegaron a creer que todos compartían su pensamiento.

Curiosamente, el asesinato de César, lejos de las supuestas pretensiones de los asesinos (impedir la dictadura y mantener la república), fue la primera piedra para la instauración del Imperio a cargo de Octavio Augusto.

Respecto a si dijo algo o no en aquel histórico momento, es fácil deducir que si era tan aficionado a las frases sentenciosas (‘Alea jacta est’ o ‘veni, vidi, vici’), su subconsciente le dictara la suprema “¿Tú también Bruto?” o algo similar. Pero por otro lado, poniéndose en su piel en aquel trance, también es fácil concluir que se debió quedar mudo de sorpresa e infinita amargura (más que de terror ante la evidencia de la muerte) al ver que entre los traidores estaban aquellos en quienes más confianza tenía depositada. Así, se tapó la cabeza con la toga para no ver las caras de quienes creía sus amigos. Traición en estado puro. 

CARLOS DEL RIEGO
                                                                                               

viernes, 12 de octubre de 2012

DUDOSOS PREMIOS NOBEL DE LA PAZ Acaba de fallarse el Premio Nobel de la Paz, que ha sido otorgado a la Unión Europea, que es como decir que se da a todos los países que lo componen… Sin embargo, decisión tan peregrina no es, ni mucho menos, de las peores que ha tomado el jurado

Teddy Roosevelt fue cualquier cosa menos
 pacifista, y su designación fue un disparate


El Premio Nobel de la Paz es, tal vez, el más controvertido de todos; lo entrega anualmente el Comité Noruego (este es el único que no decide ni entrega Suecia) y, junto al de Literatura, tiene un evidente componente político, ya que es en el que más pueden influir los factores y la situación de cada momento. Por eso, el Nobel de la Paz, pasado el tiempo, puede demostrarse injusto, aunque algunos fallos del jurado ya causar estupor en su momento.

El inventor Alfred Nobel fue un auténtico innovador en el terreno de los explosivos. Se creía socialista pero amasó un capital enorme, sentía total aversión a los premios y condecoraciones pero instituyó los galardones más famosos del mundo, despreciaba el arte y la música pero estaba fascinado por las ciencias, inventó muchas cosas pero sólo una que no explotaba, detestaba profundamente a juristas y abogados y menospreciaba a las mujeres excepto a su madre y a la escritora austriaca Berta von Suttner, le encantaba leer la Biblia pero se proclamaba ateo en público, sin embargo, le aterraba que en el otro mundo le acusaran de haber fabricado los explosivos más avanzados. Nobel era pura contradicción Quizá por eso los premios de la paz hayan sido concedidos a grandes benefactores como Teresa de Calcuta o Martin Luther King junto a personajes dudosísimos; también sorprende que pacifistas tan influyentes como Ghandi no lo lograran nunca. Es el Nobel que más veces ha quedado desierto y, en varias ocasiones, se ha otorgado a entidades u organizaciones, a veces con criterio (Cruz Roja), pero otras a instituciones con integrantes más que sospechosos.

Martin Luther King sí fue merecedor
 del Nobel de la Paz
El Nobel de la Paz de 1906 fue para el presidente de EE.UU. Theodore Roosevelt, un personaje tremendamente belicoso, ideólogo de la política del ‘Gran bastón’ (o ‘Gran garrote’), el que acuñó la frase “Pega primero y luego discute” y el que se encargó de los ‘riders’ en la Guerra de Cuba, fue un presidente expansionista que invadió la República Dominicana y promovió una revuelta en Panamá para controlar el canal, entre otras muestras de apego a las armas; se le otorgó la distinción por mediar en la guerra entre rusos y japoneses.

El de 1945 recayó el Nobel en el político norteamericano Cordel Hull, que no sólo no era pacifista sino que siempre era partidario del palo; lo obtuvo gracias a las poderosas presiones del presidente Franklin D. Roosevelt, quien estuvo no menos de ocho años coaccionando y apremiando al jurado noruego.

El argentino Saavedera Lams recibió el de 1936 por su mediación entre Paraguay y Bolivia en la Guerra del Chaco…, claro que, como ministro argentino, se había dedicado a vender armas a los paraguayos, o sea, primero favoreció la guerra y luego ayudó a detenerla; como el pirómano que provoca el fuego y luego colabora en su extinción para ser considerado héroe.

Otros políticos han sido distinguidos con la preciada recompensa, como el alemán Willy Brand o el estadounidense Henry Kissinger, quien se encargó de organizar alguna que otra revolución ultraderechista en varios países sudamericanos; el israelí Begin y el egipcio Sadat, que tenían más de un cadáver en el armario, igual que Rabin y Peres y el palestino Arafat, quienes, sin duda, ordenaron acciones militares (de pura venganza) o terroristas, incompatibles con la paz. Y qué pensar de los Nobel de la Paz que poseen los políticos Jimmy Carter, Al Gore o Barak Obama, quien ha mantenido la guerra, aumentado los presupuestos para armamento, continuado con la infame prisión de Guantánamo…  También causa perplejidad que sea Premio Nobel de la Paz un personaje tan torpe como Kofi Annand que jamás ha conseguido el más mínimo resultado y que siempre ha vivido de cargo en cargo, de sillón en sillón, un diplomático de la Onu que nunca ha pasado de las buenas palabras sin lograr ni un pequeño éxito, una persona que se ofrece como mediador de conflictos (a cambio de pingües honorarios) sin conocer nada del tema. Resulta bochornoso.

Claro que la lista de candidatos que, afortunadamente, no lo consiguieron pone los pelos de punta:, El kaiser Guillermo II, el zar Nicolás II, el propio Franklin D. Roosevelt, la diplomática soviética amiga incondicional de Stalin Alexandra Kollontai…; incluso en 1935 se propuso para el Nobel de la Paz a Benito Musolini y Adolf Hitler; y lo peor es que en aquel momento no se consideró un disparate.

CARLOS DEL RIEGO
                                                                                                

ARMSTRONG COMO COLÓN, KENNEDY COMO ISABEL DE CASTILLA Hace hoy 520 años que el navegante patrocinado por la reina alcanzó lo desconocido, igual que el astronauta, mucho más recientemente, llegó a donde nadie había llegado gracias a la voluntad del presidente de EE.UU.


Armstrong y Colón pusieron
 el coraje
 y la maestría

Cuando se llevan a cabo gestas como las que culminaron Cristóbal Colón y Neil Armstrong, siempre ha de haber detrás alguien que, con medios y poder suficientes, ponga la voluntad y la fe necesarias para realizar lo que se tiene por imposible.

Colón en pintura de Ghirlandaio
 fechada en 1520


Hace 520 años las tres frágiles embarcaciones comandadas por el Almirante de la Mar Océana (título que luego recibió) llegaron a donde nadie había llegado; cierto que hay indicios de que los viquingos pudieron arribar a las costas de Terranova siglos antes, pero si así fue, no dieron importancia al hecho, no lo difundieron, lo mantuvieron silenciado por no merecerles mayor atención…, no socializaron la noticia, con lo que pasó desapercibida y, por tanto, su viaje puede considerarse inútil.

Para emprender tan arriesgado viaje, pues no se tenía noticia de que alguien hubiera hecho algo parecido, se necesitaban muchos apoyos. Probó Colón suerte ante varios comités de expertos, que indefectiblemente calificaban el proyecto como una memez.

Kennedy e Isabel pusieron la voluntad de
 desafíar a lo imposible.
 Hasta que se lo propuso a Isabel del Castilla, cuyos peritos en la materia calificaron igualmente el asunto como descabellado. Sin embargo, la reina abulense vio algo en aquel tipo tan decidido y en su aparentemente absurda idea, así que le dijo que, una vez conquistada Granada, volviera para tratar nuevamente el asunto. Cumplido el requisito bélico, se presentó el navegante ante la reina, y ésta, a disgusto de muchos de los que la rodeaban, empezó a trabajar para buscar financiación para el viaje y a los acompañantes ideales para Colón.
Isabel de Castilla.

John Kennedy dijo a principios de los sesenta que tenía intención de llevar un hombre a la luna y volver a traerlo a casa sano y salvo antes del final de los años sesenta, “y vamos a hacerlo no porque sea fácil, sino porque es difícil”. Desgraciadamente, él no pudo verlo, ni siquiera el desarrollo del proyecto, pero su voluntad puso a muchos en marcha y consiguió ilusionar a la población, con lo que logró hacer cierto el sueño.

Isabel de Castilla y John Kennedy fueron imprescindibles para que las dos gestas lograran sus objetivos, y ambos representan la figura de quien pone los medios y, sobre todo, la voluntad para que algo cercano a lo imposible se convierta en realidad, ya que sin ese empeño, sin ese anhelo y esas ganas de atentar contra lo inalcanzable, probablemente seguiríamos en el Paleolítico.

Pero luego hay que tener al hombre indicado para subir a la nave y sortear los infinitos problemas que surgirán, a la persona que no se arredre ante las dificultades pero que sepa poner prudencia a cada situación, a ese que posee arrojo y valentía, capacidad de liderazgo, recursos ante cualquier situación y conocimientos suficientes para saber qué hacer en cada momento.

Como es sabido, Colón era un muy experto navegante y, con seguridad, estaba convencido de que la Tierra era redonda (ya los sabios griegos lo afirmaron y probaron sobre el papel), pero no tenía idea ni aproximada de las distancias. Por eso las cosas se complicaron en los últimos días de travesía, con el descontento entre las tripulaciones de los tres barcos y con amenaza de motín. En ese momento culminante, mostrando convicción y temple, Colón propuso navegar tres días más y, si no se veía tierra, volverse a España. Gracias a ello, hoy hace 520 años se escuchó el castellano por primera vez en América.

Armstrong era un tipo frío con miles de horas de vuelo en aviones caza. Cuando le hablaron de viajar a la luna no lo dudó un instante, no porque fuera un loco temerario, sino porque vio ante sí un reto cercano a la ficción, pero posible. Al igual que Colón, al final de la ida se vio ante graves imprevistos. El módulo lunar, debido a un error del ordenador, se pasó del lugar indicado para alunizar, por lo que desde la Tierra le dijeron que le quedaba combustible para unos segundos y que suspendiera la misión para iniciara el regreso a la nave en la que esperaba Collins; sin embargo, Armstrong propuso intentarlo manualmente. En aquel momento todos tenían el corazón en la garganta y bombeando frenéticamente, pero alguien seguía realizando su trabajo sin que sus pulsaciones apenas subieran; con gran destreza y una serenidad incomprensible (sitúese uno en aquel momento) Neil Armstrong posó suavemente su bote de desembarco sobre la luna sólo unos segundos antes de la catástrofe. Y lo hizo a mano.  

Armstrong y Colón personifican la valentía, la determinación y la maestría que exigen las gestas de un tamaño tal, que modifican el rumbo de la Humanidad. 

La principal diferencia conceptual entre el tándem Isabel-Colón y Kennedy-Armstrong reside en que éstos sí sabían dónde iban y qué podían esperar encontrar, mientras que aquellos emprendieron un viaje a lo desconocido, sin contacto ni ayuda de nadie, sin saber cuándo y con qué se iban a topar. Afortunadamente, en ambos casos se unieron la voluntad de desafiar a la utopía con la tenacidad y entereza precisas para romper ese imposible.
 
CARLOS DEL RIEGO



miércoles, 10 de octubre de 2012

IKER CASILLAS, EL AMIGO QUE TODOS QUISIERAN TENER Su comportamiento en general y su actitud en momentos señalados lo convierten en mejor persona que deportista

'Me siento privilegiado por poder llevarle un momento de alegría', dijo Casillas tras visitar al niño polaco enfermo que, unos meses después de la foto, murió

El futbolista del Real Madrid Iker Casillas viene estando en primera línea de actualidad desde hace muchos años, por lo que su trayectoria permite ver una serie de detalles y comportamientos que lo definen como persona. No son pocas las que afirman que es el hijo que toda madre quisiera tener: apuesto y bien plantado, buena persona, sincero y sencillo, solidario y sensible, gran compañero y excelente profesional… Lógicamente tendrá sus defectos, pero lo que deja ver a través de los medios es una gran persona, un buen tipo; diez años apareciendo casi a diario en prensa, radio y televisión (y luego en redes sociales), en ruedas de prensa y entrevistas, en encuentros deportivos, actos de todo tipo, asistencia a eventos solidarios… permiten hacerse una idea de cómo es más allá de su indudable mérito y valor como deportista (por más que existan memos obtusos que, adoptando actitudes bochornosas, se atrevan a dudar de su honestidad).

Hay varios detalles que definen a la perfección la personalidad de Casillas, actitudes ante diferentes situaciones que hacen que este tipo sea, también, algo así como el amigo que todos quisieran tener. Son tres momentos que resultan sumamente elocuentes y perfectamente ilustrativos.

Durante el Europeo de fútbol de Polonia y Ucrania 2012, al poco de llegar el equipo español, alguien le dijo a Casillas que había un niño polaco enfermo que lo tenía como gran ídolo, que se lo había dicho la madre del muchacho y que su máxima ilusión era conocer a Iker Casillas. El deportista madrileño encontró un ratito para ir a ver al chico (llevando con él a unos cuantos compañeros de selección), el cual, al encontrarse frente a su favorito, debió experimentar una sorpresa y emoción indescriptibles; pero no se conformó con eso, sino que encontró tiempo para una segunda visita. “Cuando nos vio mostró una alegría inmensa…, eso supuso mucho para nosotros”, dijo el futbolista, que añadió “si puedes ayudar a que un chaval pueda cumplir un sueño y tenga un momento de alegría…, yo me siento un privilegiado”. Esto es solidaridad y sensibilidad. Finalmente, el chico, Dawid, murió.

El Real Madrid se enfrentaba a un equipo inferior, de modo que el compromiso estaba resultando bastante fácil. En un lance del encuentro, el colega de Casillas, el portero contrario, cometió un fallo garrafal, infantil, calamitoso, tragándose un gol que llegó a causar risa a casi todo el estadio…, menos al madrileño, que volvió la cara y torció el gesto con disgusto, como poniéndose en el lugar del rival que ha errado de modo tan lamentable, solidarizándose con él hasta el punto de sentir el gol que ha marcado su equipo por el modo en que su camarada lo ha recibido (era el cuarto o el quinto), de forma que más que rival, en ese momento el torpe guardameta fue un compañero. Esto es compañerismo y humildad.

Y en la final del mencionado Europeo 2012, ante Italia, una cámara captó otro detalle de grandeza y elegancia de Iker Casillas. Con el tiempo cumplido y con un claro 4-0 a favor de España, el deportista se dirige al cuarto árbitro y le grita: “Eh, referee, un respeto a Italia, 4-0 es demasiado”, dando a entender que alargar el partido sería un castigo innecesario para el equipo italiano. Esto es deportividad y elegancia.

Hay que ser muy grande, hay que tener un corazón enorme, hay que ser buena persona para adoptar esas actitudes que, sin la menor duda, le salieron de  modo totalmente espontáneo, natural. Por eso Iker es alguien a quien todos quisiéramos como amigo, por eso son muchos los que se enorgullecen de ser españoles como él. 

Pues a pesar de todo, de su extraordinario rendimiento deportivo (lleva muchos años realizando actuaciones inverosímiles) y de su intachable proceder lejos del estadio, Iker Casillas es menospreciado y vilipendiado por algunos mezquinos y envidiosos. ¡Qué oportuna y acertada vuelve a resultar la frase con que comienza la novela ‘La conjura de los necios’!: “Sabréis que se trata de un genio cuando todos los necios se conjuren contra él”.

CARLOS DEL RIEGO

martes, 9 de octubre de 2012

CONTROL TOTAL SOBRE EL CIUDADANO, EL DESEO DE TODO POLÍTICO Imponer cuotas de mujeres (pronto también de africanos o gays) en la empresa privada es otro de los recursos que tiene el político para saciar su ansia manipuladora

La presencia en puestos de importancia debe
 determinarla la honradez, la eficacia,  la capacidad
de trabajo, no el hecho de ser hombre o mujer

Hace unos días se difundió la noticia de que el Parlamento Europeo buscará alguna ley para obligar a las empresas a que tengan en sus consejos de administración y en sus plantillas un cupo mínimo de mujeres. Esto no es sino una de las más claras evidencias del ansia de todo político por conseguir el total control de la empresa, del comercio, de la persona, con lo que ésta se conducirá según los deseos del gobernante; y esta tendencia afecta más cuanto más ideologizado esté el representante electo. Es hasta lógico que en el espacio público trabajen tantas mujeres como hombres, aunque con este sistema siempre se está al borde de la injusticia; y es así porque si para entrar en un organismo oficial se hacen oposiciones, han de lograr el puesto los que mejor nota saquen, independientemente del sexo, pues así lo dice la Constitución, pero si se beneficia a las mujeres por encima de hombres con más mérito (o viceversa) se está discriminando según el sexo (y no sirve lo de la discriminación positiva, pues es positiva para uno y negativa para el otro). Es increíble que haya quien arriesgue capital, tiempo, esfuerzo, ilusión en un proyecto empresarial, y que venga un jerifalte con más ideología que cerebro a imponer el equipo que tiene que contratar; hoy se exige paridad mujeres-hombres, pero pronto amenazarán al empresario si no emplea un mínimo de africanos, de asiáticos, de gays y lesbianas, de enanos, de obesos, de flacos…

Otro ejemplo clarificador de ese irresistible apetito de dominio que tienen los que detentan el poder está en la prohibición de fumar en espacios privados. La proscripción de los fumadores raya la histeria. En España, primero se obligó a los bares y similares a separar el local en área de fumadores y área de no fumadores…, para unos meses después (cuando muchos habían gastado dinero en las obras) salir con que ni separación ni nada, prohibición total. El problema es que un bar no es un lugar de obligado paso o estancia, es decir, no existe ninguna razón para que alguien tenga el deber de entrar en un bar, por lo que exigir la ausencia de tabaco se antoja capricho; lo ideal es que hubiera bares (hoteles, restaurantes…) libres de humos y bares que permitieran fumar, es una cuestión de libertad, de modo que el usuario que no quiera humareda (esa asquerosa, densa y maloliente nube que se forma en sitios cerrados con fumadores) se irá al local que no permita fumar…, ¡pero si en España hay un bar cada 15 metros! Que el dueño elija, que para eso arriesga su tiempo y su dinero, y si al consumidor no le gusta, que no vaya, pues no hay ley ni obligación ciudadana que exija pasar por el bar; o sea, no es un ministerio, ayuntamiento u oficina por la que tarde o temprano haya que acudir, sino un lugar de asistencia voluntaria. Además, cierto que el tabaco produce enfermedades, pero menos que el humo de las fábricas o los escapes de los automóviles, y no se exige que la fábrica no ahúme; y por si fuera poco, se permite producir y vender tabaco, pero se señala y aísla a quien lo consume. Ya se ha visto el curioso caso de que a la puerta de un bar se aglomere un grupo de parroquianos fumando, incluyendo el barman, mientras el local queda totalmente vacío…

Una más que ilustra la codicia de control del político es la tentación de algunos de prohibir los castigos (razonables) en el seno familiar, y cuenta con apoyo, pues hay quien está dispuesto a denunciar a los padres que dejan al niño-adolescente sin aparatos electrónicos o sin salir el sábado porque ha suspendido cinco asignaturas.

El trasfondo de este tipo de prohibiciones e imposiciones está en el deseo incontenible del mandamás de arrebatar trozos de libertad al contribuyente. La libertad consiste en la capacidad de elegir, de decidir sin invadir la libertad y el derecho del prójimo. Y así, si uno está en su casa, tiene derecho a fumar, y si abre un bar, tiene el mismo derecho, porque sigue siendo su casa, y si un consumidor no quiere respirar tabaco, que no entre en el bar de fumadores, pues la libertad de permitir fumar en mi casa no afecta a la libertad de decisión del cliente para entrar o no entrar, ya que no tiene obligación de pasar; del mismo modo que si uno quiere abrir un bar donde sólo se sirva vino, no se le puede exigir que también venda refrescos para que puedan entrar los abstemios.  

Acceder a este tipo de reglamentación equivale a ceder trozos de libertad y permitir que la política guíe la vida de la persona.

CARLOS DEL RIEGO
                                                                                                

lunes, 8 de octubre de 2012

LA ESTUPIDEZ DEL POLÍTICO: NO LE IMPORTA HACER BIEN SU TRABAJO, LE BASTA CON QUE LA GENTE CREA QUE LO HACE BIEN Los partidos reconocen que el votante y contribuyente cada día desprecia más al político, pero en lugar de proponerse modificar de actitud y proceder, lo que hacen es contratar a expertos para cambiar la opinión pública respecto a ellos

EN LUGAR DE SER HONRADOS, POLÍTICOS Y PARTIDOS HARÁN LO QUE SEA PARA DAR IMPRESIÓN DE HONRADEZ, Y PARA ELLO CUENTAN CON LOS EXPERTOS EN MANIPULACIÓN DE MASAS.

El desprestigio del político es prácticamente una constante en la opinión de los ciudadanos. La figura del representante público está, justamente, a la misma altura que el golfo, que el caradura que trata de pillar mucho y trabajar poco; así, el ministro y el consejero, el alcalde y el concejal, el diputado y no digamos el senador, igual que el resto de la patulea de aprovechados parasitoides que viven a costa de la población, tienen entre el común la consideración de sinvergüenza, en el mejor de los casos.

 Hasta los propios políticos, que suelen vivir diez metros por encima del suelo, ajenos a la realidad, ignorantes de los verdaderos problemas de quienes pagan sus sueldos, se han dado cuenta de que cada día hay más contribuyentes descontentos con su labor (por expresarlo con delicadeza), que el sentir de los votantes está mayoritariamente en su contra, que se les tiene como un mal necesario, pero como un mal que de un modo u otro hay que combatir.

El caso es que los dos partidos mayoritarios en España han llegado a la conclusión (les habrá costado una pasta encargar los estudios de los que se desprende tan evidente conclusión…, claro que con dinero ajeno se es muy generoso) de que la gente está más que harta de sus desmanes, de que se extiende la creencia de que político es igual a parásito. Pero dando muestras de que no están en este mundo, han vuelto a equivocar el camino para invertir tan preocupante tendencia. Cualquiera les aconsejaría (a los que controlan las monolíticas y pervertidas estructuras de los partidos) remedios evidentes: que dejen de gastar tanto en sí mismos, que se quiten privilegios y hagan públicos sus ingresos, que se retiren complementos, coches oficiales, secretarios y asesores, que supriman gastos innecesarios, que dejen de contratar empresas y expertos a precio de oro con dinero público, que empiecen a depender de sí mismos en lugar de esperar la subvención, que no se pasen toda la vida subidos al tren del privilegio...

Pero nada de eso, ante la certeza de que el que vota y paga impuestos les mira no ya con desconfianza, sino con animadversión e inquina, los “cráneos previlegiados” (que diría Valle) han llegado a la conclusión de que lo mejor para combatir tal situación es… contratar a expertos en triquiñuelas para tratar de manipular a la población y que ésta cambie su opinión acerca de ellos; o sea, en lugar de mudar su conducta, su actitud y su proceder, los políticos (levitando diez metros por encima de la tierra) han llegado a la conclusión de que hay que gastar dinero (de los contribuyentes) en empresas que hagan creer a la gente que no son tan malos. Eso es manipulación, seguir haciéndolo igual pero buscando un cambio de parecer general con campañas de propaganda. En pocas palabras, no les quita el sueño hacerlo bien o mal, lo que les preocupa es lo que la gente piense de ellos; no perderán un minuto en discurrir cómo servir mejor a quien les paga, pero gastarán el tiempo y dinero necesarios para tratar de que la gente crea que lo hacen bien. Ejemplo (aparentemente) disparatado: si a un regidor se le exige más dinero para un servicio público, el tal preferirá gastar los fondos disponibles en una campaña para convencer al personal de que ese servicio está bien atendido, en lugar de gastarlos en dicho servicio. Le da igual si su gestión es beneficiosa o no, pero le es vital que el votante crea que realiza un buen trabajo, y por eso siempre gastará lo que haga falta en las empresas especializadas en manipulación de las masas. Por ello, hay que acabar con la figura del político y sustituirla por la del ciudadano metido ocasionalmente, temporalmente, a labores políticas. 

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 7 de octubre de 2012

SIMÓN BOLÍVAR, EL PODER DICTATORIAL COMO FIN PRINCIPAL Es uno de grandes personajes de la Historia de América y uno de los máximos referentes de los líderes populistas sudamericanos, que necesitan enemigos para esconder su ineficacia y su autoritarismo; y qué mejores enemigos que los que ya tenía Bolívar, los españoles. Pero el abanderado de la emancipación tenía cara y cruz

La boda de Simón Bolívar (en Madrid, 1802), óleo de Tito Salas.



La revolución bolivariana, el espíritu bolivariano, las ideas del Libertador…, son expresiones que siempre tienen en la boca líderes como el venezolano Hugo Chávez, aunque son muchos los que recurren a Simón Bolívar como inspirador. No hay que olvidar que la figura del Libertador se tiene en un altar en muchos lugares de Sudamérica. Pero si se examina seriamente al idealizado personaje, se verá que sus no pocas virtudes tienen su contrapeso, y éste está precisamente en sus ideas, en su verdadero sentir respecto a la independencia. ¿Cómo era él en realidad y cómo el proceder de Bolívar?

Simón Bolívar (1783-1830) era un criollo rico, heredero de amplias haciendas con muchos sirvientes. Su padre (como el bíblico rey David) encargaba trabajitos en lugares lejanos a los maridos o padres de las mujeres que le interesaban para tener vía libre; como la práctica no hacía gracia a los lugareños, denunciaron el hecho, pero no a las autoridades locales, sino a las españolas, pues aquellas estaban en manos de los ricos aristócratas criollos y el pueblo no se fiaba de ellos. Es decir, las clases pobres (indígenas) no confiaban en sus señores, que son los que exigían la independencia a España; es más, los indios veían dicha exigencia como algo ajeno, como algo entre los ricos de aquí y los ricos de allí, y mucho tiempo y esfuerzo costó atraer a las clases populares a la revolución. No hay que olvidar que lo que España tenía en América no eran colonias, sino reinos (al menos tal era su consideración sobre el papel), de modo que el reino de Nueva Granada era equivalente al reino de Aragón, y ambos era reinos españoles.

El germen intelectual de las ideas revolucionarias surge en las universidades (fundadas por España), y quienes las impulsaron no pretendían hacer realidad conceptos como igualdad o reformas económicas o sociales, sino que lo que pretendían era el poder, todo el poder en manos de las poderosas aristocracias locales, poseedoras de tierras y ganado, minas, indios, negros… Y fue precisamente esa desmedida ambición de poder la que movió los engranajes de la revolución; es decir, los ideólogos de la independencia lo que en realidad querían era hacer y deshacer a su antojo, sin tener que depender o dar cuentas a la lejana Madrid… En fin, que la emancipación no tenía nada que ver con los indígenas o los pobres, los negros o los mulatos, que no entraban en absoluto en los planes de Bolívar, y sí con los blancos ricos. Uno de sus compañeros más leales y gran protagonista de la emancipación, el mariscal Antonio José de Sucre, le insistía que tanto los indios como los negros, pardos y mulatos preferían el impuesto español que la pesada fiscalidad de los patriotas americanos.

Retrato de Bolívar, por Juan Lovera
Bolívar estaba en el centro de todas las tramas. Y así, cuando él y el resto de teóricos de la independencia comienzan a hablar de conspiración, él pregunta qué régimen se adoptará, le responden que democrático, pero Bolívar contesta que él sólo tomará parte si se impone un gobierno aristocrático; sin embargo, propone que, cuando vaya a tener lugar la reunión y votación de los conspiradores, él se irá de viaje para no entorpecer. Esto demuestra dos cosas, la primera es su concepto del poder, cercano al absolutismo, y la segunda su flexibilidad moral, pues está en contra de lo que van a hacer sus compañeros de conspiración, pero para no tener que expresar sus opiniones simplemente desaparece, escurre el bulto, mira hacia otro lado.

Como sostiene el político, escritor e historiador Salvador de Madariaga, Bolívar quería ser una mezcla de Napoleón y Hernán Cortés. Como el francés, quiso ser emperador, pero siempre lo disimuló…, incluso ante él mismo; aspiró a ser el único que detentara el poder, a ser el mando único, a ser un “monócrata” (término acuñado por él mismo); en pocas palabras, Bolívar quería volver a la Hispanoamérica española, pero bajo su mando exclusivo. Y del mismo modo que Cortés trató de teñir de legalidad sus actos y se inventó un pueblo para que lo votara y así ser la única autoridad, el caraqueño trató de lograr el mismo propósito buscando siempre apariencia legal; en Angostura, en Bogotá, en Lima…, con ostentosa grandeza, entrega al pueblo la espada de soldado y la vara de juez, esperando que el pueblo se las devuelva con júbilo y así logre lo que desea, el mando.

En el Congreso de Panamá (1826), Simón Bolívar quiso dejar fuera a Estados Unidos y Haití por ser extranjeros, pero quienes conocían sus propósitos, como el general Santander, exigieron que esos dos países fueran incluidos, precisamente por la misma razón, por ser extranjeros; y es que el Libertador quería ser el “monócrata” de Hispanoamérica, y Estados Unidos le estorbaba. Y en ese sentido, declaro que “sin monarquía o ‘monocracia’ no se puede gobernar América”.

Otro detalle que ilustra la contradicción bolivariana (deseo de poder pero sin que lo note nadie, ni él mismo) se produce cuando proclama no tener fuerza moral para aceptar una corona que sus partidarios le ofrecían…, tras haber sido inducidos a ofrecérsela por el propio Bolívar; así, esos amigos (como el ministro Restrepo) expresan su perplejidad e incluso su indignación ante tan confusas maniobras de Bolívar. Sea como sea, no le importaba tanto la emancipación de Sudamérica (lo secundario) como que él se convirtiera en dictador (lo principal), pues insistía en que sólo un gobierno dictatorial con él al frente garantizaría el éxito (ejemplo que han seguido muchos militares sudamericanos en los últimos siglos); es más, el proyecto político que ideó estaba diseñado para cumplir los deseos de las élites criollas, que eran las que nutrían los ejércitos libertadores, de modo que gozarían de generosos privilegios.      

Simón Bolívar, como todos los protagonistas de la Historia que han sido idealizados y subidos a los altares, pierden su imagen cuando uno se asoma a la realidad histórica de la persona. Sus correrías de niño rico por Madrid (donde se casó por primera vez y se corrió sonadas juergas), París (donde llegó a enfrentarse en duelo por una mujer…, para luego de conquistarla desaparecer), Londres (donde una mujer lo toma por homosexual y él, que no entiende inglés, le ofrece dinero, ella grita, él sale corriendo…) o Roma (donde le sobreviene el odio a España) son ilustradas por las palabras de su maestro Simón Rodríguez, que dice que estuvo “despilfarrando su futuro en frívolas necedades”. Tampoco es muy ejemplarizante el modo en que traicionó al general Francisco de Miranda, al que entregó a los españoles entrando en su habitación mientras dormía (muy al estilo Viriato); le acusaba de haber entregado una plaza al enemigo, sin tener en cuenta que el propio parlamento así se lo había ordenado…, y sin acordarse de que él mismo había entregado otra, Puerto Cabello.

Al final, perseguido y desterrado, se refugia y muere en casa de uno de los pocos españoles que habían escapado a la persecución impulsada por el Libertador. Sea como sea, Simón Bolívar (determinación, valentía, decisión, convicción, capacidad de trabajo, idealismo…, son algunas de sus virtudes) es la figura más importante y de mayor trascendencia que ha dado la América Hispana.

CARLOS DEL RIEGO
                                                                                               


viernes, 5 de octubre de 2012

UN MEMO DE 21 AÑOS QUERÍA MATAR A UNOS CUANTOS UNIVERSITARIOS Fue detenido por la policía, que lo vigilaba desde hacía meses, cuando recibía los materiales para construir bombas que quería colocar en la Universidad. Lo habría intentado con armas de fuego de haber podido comprarlas

Dejando patentes su capacidad y estado mental, este aspirante a terrorista se mostró sonriente ante las cámaras y los insultos, se sintió bien
 siendo el centro de atención.













Un muchacho de 21 años pretendía sembrar de bombas los recintos universitarios de Palma de Mallorca. Afortunadamente, un periodista que investigaba en Internet leyó en un blog la admiración por los asesinos de Columbine de ese aspirante a terrorista, y hace cinco meses puso en alerta a la policía, que desde entonces no le quitó ojo. Se llama Juan Manuel Morales y había intentado comprar armas de fuego, pero al no conseguirlo, optó por los explosivos, que encargó a través de la red; pensaba pagar con los beneficios de sus habilidades en el póker on line.

El tipo, evidentemente, no deja de recordar a otros imbéciles que, como él, evidenciaron su escasez de entendederas al atiborrarse de estupidez y de armas, y luego emprenderla con unos y con otros hasta lograr un buen número de muertos. El por qué de estas conductas hay que buscarlo en una especie de autoalimentación ideológica basada en cualquier tontería; por ejemplo, un día algún compañero de clase o algún universitario le hace algún comentario despectivo (o que él así lo entiende), de modo que el sujeto (ya predispuesto debido a su dificultad para construir lazos afectivos y para cualquier tipo de relación) empieza a darle vueltas y vueltas en su mente al comentario y a quien lo hizo, hasta que un día encuentra aquel desprecio razón más que justificada para matar a unas cuantas personas…, sin importar demasiado si el que causó la deriva mental está entre los muertos. En ese trayecto hacia la pureza de la idiotez, el individuo suele aderezar sus pensamientos con lecturas cercanas al nazismo (este de Baleares leyó el ‘Mi lucha’, de Hitler), al racismo, a la xenofobia.

El tal Morales, al igual que sus idolatrados memos que perpetraron la matanza de Columbine y que el descerebrado de la isla de Utoya, es un tipo muy retraído y solitario, silencioso, carente de la más mínima empatía para con sus semejantes, paranoico, frustrado y dispuesto a odiar a la sociedad, a los universitarios, a los del partido tal, al primero que se ponga a tiro, pero a alguien hay que odiar; de modo que la soledad perpetua y la búsqueda de un pretexto desembocan en la decisión de pasar de los pensamientos la práctica y liquidar a unos cuantos, da igual quienes o la cantidad, pero hay que matar.

Sin embargo, existe una importante diferencia entre los majaderos de Columbine y Utoya, y el de las Islas Baleares: aquellos tenían fácil acceso a las armas de fuego, mientras que el cretino español no pudo conseguirlas, con lo que tuvo que recurrir a un plan mucho más laborioso y que dejaba más rastros. Por eso, si este bobo de baba mallorquín hubiera tenido a su alcance pistolas y rifles, el asunto no se hubiera saldado con la brillantez y limpieza con que lo ha resuelto la policía, sino que se estaría hablando de matanza indiscriminada de estudiantes. En Estados Unidos cualquiera puede hacerse con un arma de fuego (incluso por correo), por lo que todos los estrechos de mente pueden levantarse un día con instintos asesinos y con los medios para lograr su objetivo, mientras que si hacerse con la pistola exige largos trámites y no pocas condiciones, el que tiene malas intenciones tendrá más difícil hacer daño. Es decir, solitarios y retraídos hay en todas partes (y de ellos son pocos los que derivan hacia la chifladura asesina), pero será en función de las armas que tengan a su alcance el tamaño de las consecuencias de sus actos. No desaparecerán los pistoleros, pero si conseguir la pistola es más difícil, disminuirán drásticamente las víctimas.
Es lógico. 
     
CARLOS DEL RIEGO










jueves, 4 de octubre de 2012

35 AÑOS DE AQUEL ‘NEVER MIND THE BOLLOCKS, HERE´S THE SEX PISTOLS’ Fue un auténtico choque, una convulsión interna en Inglaterra que no tardó en propagarse. Tres décadas y media después, quedan las canciones, la estética y los grupos punk, pero todo ello domesticado y vendido como cualquier producto musical

Hace ya 35 años que los Sex Pistols iniciaron un nuevo camino
con este emblemático álbum.
El rock a mediados de los setenta languidecía. Pero entonces llegó una forma primaria y  sorprendente de entender el rock y la vida, el punk. Hace ahora 35 años Sex Pistols publicaba su primer álbum, ‘Never mind the bollocks, here´s The Sex Pistols’, un título demoledor en su momento: ‘Qué cojones importa, aquí están Los Sex Pistols’ (aquí es oportuno recordar que Ramones habían publicado el primer disco de la era punk un año antes). Ciertamente, aunque en España y muchos otros países la cosa pasó totalmente desapercibida, en aquella Inglaterra el uso de tal lenguaje suponía una ofensa inaguantable. Pero el asunto ya tenía precedentes, pues Johnny Rotten (Juanito el Podrido o el Asqueroso, quien fue descrito como “un gilipollas muy listo”) y sus secuaces ya se habían encargado de alborotar y provocar a diestro y siniestro; todos los interesados saben de sus excesos verbales en los medios y las escandalosas (y rentables) rupturas con sus discográficas, así como del enorme y violento rechazo que provocaron en casi todos los estratos de la sociedad británica: gruesas descalificaciones desde la política y la Iglesia, negativa de parte del comercio a vender sus discos, ofensas y desprecio de algunos sectores de la industria y de integrantes de otros grupos de rock…, incluso se interpusieron denuncias contra Sex Pistols.


Así estaba toda Gran Bretaña, pendiente de sus desmanes, mostrando que su manager, Malcom McLaren, sabía cómo hacer (provocar, manipular) para lograr beneficios. Después de algunos sencillos, en 1977 editan su primer y único álbum, el mencionado ‘Never mind…’.

El disco se grabó sin Syd Vicious, al menos en su mayoría, pues hay quien asegura que Glenn Matlock (el primer bajista del grupo) grabó varios temas, y otros dicen que casi todo el bajo lo hizo Steve Jones (el guitarrista), de hecho, éste asegura que las canciones empezaron a grabarlas no con la base batería-bajo, sino batería-guitarra, y añade que Syd sólo grabó el bajo en una canción (‘Bodies’), pero que lo hizo tan desastrosamente mal que él mismo lo grabó nuevamente y lo colocó encima de lo que había hecho Syd.

Algunas de las canciones de este disco se han convertido en bandera del punk y casi todas, en aquel momento, resultaron ofensivas para alguien, incluyendo la monarquía. La propuesta musical era tan esquemática, tan simple, que entonces muchos integrantes de otros grupos ingleses despreciaron a músicos tan malos, se reían de esos cuatro guarros vestidos de mamarrachos que no tenían ni idea de tocar; y realmente la estructura de cada canción es tan fácil, tan directa, tan espontánea que sedujo a amplísimos sectores de la juventud. Sin solos, sin florituras ni virtuosismos, con todos los instrumentos tocados como con piedras, con un esquematismo hechizante, en menos de tres minutos, con la voz vomitando improperios y repartiendo insultos…, así son esas canciones.  

‘God save the Queen’ suelta cuatro lindezas a la Reina y al “gobierno fascista” que “te han convertido en un idiota”. Otro de los temas emblemáticos del grupo, del género y de la época es ‘Anarchy in the UK’, pieza violenta, descreída, pesimista: “Soy un anticristo, soy un anarquista, no sé lo que quiero pero sé como conseguirlo”. También hay que recordar ‘Pretty vacant’, en el que Rotten separaba la segunda sílaba de ‘vacant’ y la pronunciaba como ‘cunt’, vagina. ‘Holidays in the sun’ habla del muro de Berlín, de los países comunistas, de la tercera guerra mundial. Hay otros títulos con mucho punk en sus letras y composición, como ‘Problems’ o ‘No feelings’, pero aquellas son las que han trascendido su tiempo.

Como es sabido, el grupo se separó (1978) tras la delirante gira americana, donde abundaron las peleas con el público o con quien se pusiera por delante, las broncas entre ellos, las drogas y un insoportable mal rollo debido, sobre todo, a la adicción y conducta de Syd Vicious; lógicamente la cosa acabó como tenía que acabar, con insultos, sobredosis, muerte… Sí, si alguna vez hubo punk en su más estricto sentido, punk como autodestrucción, aquella serie de conciertos en Estados Unidos fue punk; Sid siguió al pie de la letra eso de “vive deprisa, muere joven”, pues palmó de sobredosis (administrada por su madre, también adicta a la heroína) en 1979, con 21 años.

Aquel disco (más que el primero de los mencionados Ramones) significó entonces algo así como una puerta abierta por la que entró la ‘new wave’ y otros géneros del momento (nuevos románticos, siniestros o góticos, ska), una posibilidad de prescindir de las grandes compañías y publicar uno mismo o con nuevas y pequeñas discográficas independientes, significó una forma de pensar y comportarse totalmente inusual en el rock en aquel momento (agresivo, faltoso, malhablado…), un nuevo modo de tocar en un grupo (ya no es necesario ser un virtuoso ni hacer grandes alardes técnicos). El ‘Never mind…’ publicado en 1977 sirvió, en fin, de inspiración y guía para infinidad de grupos en todo el mundo; de hecho, Rotten dijo al respecto que “detrás de nosotros han aparecido muchos pajilleros copiones”.

Pero poco queda de aquello, apenas las canciones, apenas el recuerdo de aquel espíritu combativo, violento, provocador…, pero también un tanto ingenuo, tal vez algunos grupos que conectan con el punk a través de los Pistols, posiblemente la estética punk (clavos y cuero negro)…; y poco más ha llegado hasta hoy, puesto que como todos los géneros culturales, por más revolucionarios y rompedores que sean en sus primeros momentos, el punk terminó por ser absorbido por la industria, por el sistema, y vendido en  las cadenas comerciales.           

El propio Juanito el Podrido cuenta todo aquello en una especie de autobiografía titulada ‘No irish, no blacks, no dogs’, publicado en 2007.

CARLOS DEL RIEGO
                                                                                               







miércoles, 3 de octubre de 2012

‘THE HUMAN FACE OF BIG DATA’: UN SISTEMA DE CONTROL DE LA POBLACIÓN A ESCALA GLOBAL Los que conocen los resortes de la manipulación ha lanzado un nuevo anzuelo, y cientos de miles han picado como peces en una bañera

Por exhibicionismo o vanidad, por espíritu gregario o por cualquier otra razón, hay muchas personas que, incomprensiblemente, están dispuestas a regalar y publicitar toda su vida.

Una de las consecuencias indeseables del avance de la tecnología en el terreno de las comunicaciones es que todo lo que el usuario hace a través del teléfono, el ordenador o cualquier otro dispositivo similar conectado a Internet, deja huella, queda registrado para siempre, y sólo es cuestión de tiempo que caiga en manos malintencionadas o con fines oscuros. Sin embargo, nada menos que un millón de personas han tomado parte en un proyecto denominado ‘The human face of big data’ que consiste en que, a través del móvil, los voluntarios envíen a un centro de recogida todos los datos posibles acerca de su vida; la cosa comenzó el 25 de septiembre  y los que han decidido regalar tan preciosa información hacen públicos sus ideales y preferencias, sus hábitos cotidianos, sus enfermedades, sus miedos, sus anhelos, su ocio, su actividad deportiva, sus relaciones personales… Pensándolo bien, esto produce escalofríos.

En el fondo, esto no es más que otra encuesta, masiva y con medios más sofisticados, pero otra encuesta,  utilizando la vanidad, las tendencias exhibicionistas o las ganas de hablar de la gente, pero otra encuesta. De este modo, toda esa monstruosa cantidad de testimonios, de noticias, de información sobre cada persona, se convierte en oro para quienes saben hacer uso de ello. ¿Cuánto pagarían por tener acceso a todos esos ‘modus vivendi’ los partidos políticos y las instituciones, los grandes financieros, los grupos empresariales o los que mueven los hilos en cualquier centro de poder? Hay que tener en cuenta que los sondeos y encuestas se han convertido en una de las principales armas que los expertos en manipulación de masas ponen al alcance de los poderosos.

El preocupante proyecto (que rápidamente ha contado con participantes, pues nada menos que un millón han regalado su filiación política, religiosa, vital, en menos de un mes) va a mejorar la vida de las personas, aseguran quienes están detrás de este intento de control y manipulación que han llamado algo así como ‘El lado humano de un gran volumen de datos’. Afirman que, por ejemplo, se podrán confrontar datos de pacientes con enfermedades similares en distintos hospitales y lugares del mundo, pero en realidad, esas informaciones podrían circular (de forma secreta) entre los centros hospitalarios de todo el mundo; y las aplicaciones podrán ser casi infinitas, aseguran quienes han pergeñado este diabólico y fascistoide sistema de control de masas. Siguiendo por ese camino, en pocos años sería obligatorio tener un móvil inteligente (o lo que haya) y estar permanentemente conectado con un centro de recogida de datos, informando de dónde se está y a dónde se dirige el usuario, si le duele una rodilla o qué programa de televisión está viendo, qué marca de leche ha comprado o qué banco prefiere; y más adelante habrá que explicar el por qué de cada decisión. Y como haya variaciones o diferencia de comportamiento, el consumidor será investigado y analizados minuciosamente todos los movimientos de sus trastos electrónicos.
 
Terrible es ese ansia de controlar y manipular, de conducir a la población, de llevarla por donde les interese en cada momento, pero mucho más es el hecho de que haya millones de voluntarios dispuestos a entregarse (pues tal cosa se hace cuando se facilita la información con la que dibujar la vida de la persona: gustos, compras, viajes, películas, familia, política, creencias…), y además gratuitamente. En realidad, este es un enorme éxito para los especialistas en el manejo y conducción de los usuarios de ingenios electrónicos, pues han conseguido que el público no sólo desvele su vida (incluyendo la íntima), sino que lo haga con una sonrisa; es más, el hecho de subrayar que un millón de personas haga algo es un señuelo muy utilizado, y funciona, pues hay mucha gente que se siente atraída por la muchedumbre, que no resiste la tentación de unirse a la masa, que tiene complejo de sardina y lejos del banco se siente insegura. Así, si un día hay quien acceda a instalar docenas de cámaras en su casa para retransmitir su vida en directo para todo el mundo, pronto habrá un millón de imitadores (como es sabido, ya existe algo parecido en televisión, donde unos jóvenes se convierten temporalmente en chimpancés para regocijo y distracción del personal, con la única diferencia de que en lugar de ir al zoo para verlos hacer monerías basta con ponerse frente a la tele).

Es el paraíso de los sacerdotes de la propaganda, aunque la realidad es que muchos ciudadanos se lo ponen (ponemos) muy fácil, son (somos) presas muy cómodas. Próximamente proliferarán iniciativas similares, y contarán con respuesta masiva…, hay quien se siente tan desprotegido e inseguro lejos de la multitud...          

CARLOS DEL RIEGO
                                                                                               

martes, 2 de octubre de 2012

LA CRECIENTE DEPENDENCIA DE LA PANTALLA DEL MÓVIL Olvidándose de que no son más que herramientas al servicio de la persona, muchos han convertido su ingenio electrónico en la clave de su vida

Niños y adolescentes se enganchan a la pantalla hasta convertirla
 en el centro de su vida

Un grupo de adolescentes en un parque, jóvenes a la puerta de un pub o discoteca, una pareja que come en el restaurante, unos amigos viendo por la tele el partido del siglo…, no charlan o bromean entre ellos, sino que cada uno está concentrado en su pantalla, aislado de los que están a su alrededor, con los que apenas cambia algún monosílabo o frase esquemática; sin embargo, sí que están comunicándose, pero con otros que no están a su lado, mientras miran obsesivamente a su utensilio electrónico y teclean a toda velocidad.
Es una muestra evidente de la dependencia que hacia los distintos tipos de aparatitos se está desarrollando en prácticamente todo el mundo, pero no la única, pues también está la inquietud que se llega a sentir cuando uno se da cuenta de que ha olvidado el teléfono en casa, en el trabajo, en el bar, y no puede ir a recogerlo inmediatamente; e igualmente es ya habitual llegar a casa e ir a toda prisa a ver si hay mensajes en el correo electrónico, o correr para conectarse a las redes sociales; asimismo se puede comprobar que hay mucha gente que no se separa del ordenador durante horas, pues no deja de enviar y recibir, subir fotos aquí y allí, reenviar o ‘retuitear’ (la incomprensible RAE ha admitido este barbarismo) continuamente, incansablemente, obsesivamente; y qué decir de la infelicidad que siente el adolescente cuando está sin móvil o la irritante frustración que provoca el ordenador que se ‘peta’.

En la película de animación ‘Wall-e’, los viajeros de la gigantesca nave espacial están todo el tiempo mirando exclusivamente a su pantalla, de la que jamás apartan la vista, de forma que incluso cuando hablan con quienes están al lado también lo hacen a través de esa especie de lámina de cristal que está a apenas unos centímetros de su cara; no sorprende que, cuando se produce un incidente que inutiliza la pantallas alguien diga, al lado de una enorme pileta, “¡anda, si tenemos piscina!”.

La situación parece disparatada, extrema, cómica, pero empieza a no resultar sorprendente ver un grupo de personas, de amigos, que ni se hablan ni se miran durante largos minutos, que parecen hipnotizados contemplando con devoción su dispositivo electrónico personal y deslizando los dedos por el teclado. En lugar de verse como herramientas al servicio de la persona, los aparatos están convirtiéndose en el centro de la vida de las personas; y por razones evidentes, con los más jóvenes en primera fila de la tendencia, puesto que la mayor parte del tiempo que no están en clase o durmiendo tienen encendido el teléfono o similar, incluso mientras comen, ven su serie de televisión, caminan por la acera, o en la cama mientras se despiden de sus seguidores y amigos virtuales. Y ello a pesar de que la mayor parte de las veces no tienen mucho que decirse, y por eso se ponen muy contentos cuando alguien hace el más insulso comentario, lo que sea, pues ya pueden contar que X dice esto y no aquello.

Todas estas máquinas resultan tremendamente útiles, provechosas, eficaces, pero no dejan de ser herramientas, por lo que no parece muy inteligente cederles tanto tiempo, tanta importancia. De todos modos, viendo lo vertiginoso que resulta el avance tecnológico, seguro que la actual fiebre pasará…, para ser suplida por otra con otros modos, con otros artefactos más potentes, más pequeños, más manejables…, hasta que un día no sean precisas las manos. Será otro comienzo.

“El día que la tecnología sobrepase nuestra humanidad, el mundo sólo tendrá una generación de idiotas”, dijo el siempre clarividente Albert Einstein.  

CARLOS DEL RIEGO