miércoles, 14 de marzo de 2018

EL NIÑO GABRIEL, LA PRISIÓN PERMANENTE Y LA EFICACIA POLICIAL La atrocidad cometida contra el niño Gabriel Cruz vuelve a poner sobre la mesa el asunto de la prisión permanente revisable, una medida que rechazan más políticos que ciudadanos, y cuyos argumentos en contra son fácilmente rebatibles

Los asesinos de niños y los convictos de crímenes de máxima gravedad no deberían salir nunca de la cárcel


Un nuevo y espantoso asesinato ha tenido como víctima al niño de ocho años Gabriel Cruz. Al igual que ha sucedido con anteriores y similares monstruosidades, la polémica sobre la prisión permanente revisable vuelve a encender las discusiones, aunque todo parece indicar que una abrumadora mayoría de la población española está a favor de dicha medida, en contra de la postura adoptada por representantes y partidos políticos con razonamientos muy débiles y fáciles de contestar.

Quienes están en contra de retirar permanentemente de las calles a asesinos, violadores, pederastas o terroristas suelen argumentar que tal medida no disuade al criminal,… es posible, pero menos le disuadirá una pena de diez, quince o veinte años, es más, como quiera que la posibilidad (o certeza) de ir a la cárcel no disuade a los criminales, ¿hay que abolir la pena de prisión y sustituirla por una pensión vitalicia? Por otro lado, la condena de privación de libertad tiene también el componente de castigo, de pago de una deuda contraída con otras personas y con la sociedad; así, si a un ciudadano le roban dinero y capturan al ladrón con el botín, dicho ciudadano exigirá que se le devuelva todo lo robado, no se conformará con una parte; basándose en esta evidencia, podría afirmarse que si matan a un niño de ocho años le habrán robado alrededor de 70 años, por lo que lo justo sería que el asesino devuelva todos esos años…; cierto que eso no resucita a la víctima, pero el hecho de saber que el brutal asesino está permanentemente a buen recaudo sí que permitirá vivir a sus padres, hermanos, familiares. Por otra parte, retirar de la circulación a desalmados como los que retiraron de la vida a Diana, a Sandra, a Marta, a Paz, a Gabriel…, es una manera (la única) de evitar la comisión de otros crímenes tan brutales, puesto que quienes borran de la existencia a seres indefensos sin sentir la mínima culpa, sin tener un segundo para pensar en el sufrimiento que causan, sin reconocer el dolor de los demás, indudablemente volverán a perpetrar atrocidades similares a la mínima oportunidad; los cálculos que hace el asesino de Diana (“en 7 años estoy en la calle”) son más que elocuentes.

Asimismo, los que siempre están pendientes del bienestar del delincuente y nunca tienen una palabra para los que han quedado destrozados por sus actos, también esgrimen como argumento que la prisión permanente revisable es ‘venganza, no justicia’. Pero se puede rebatir fácilmente tal afirmación señalando que venganza sería pagar con la misma moneda (algo que jamás quieren los delincuentes), o sea, estrangular al estrangulador, tirotear al que mató a tiros, secuestrar, violar y apalear a quien secuestró, violó y mató a palos… ¡Esto sería venganza!, pero nadie exige guillotina, sino que quien la hizo la pague en su justa proporción, y de ningún modo es proporcional pagar con cinco, diez o quince años el robo intencionado (y con todas las agravantes) de una vida. En fin, los que están en contra de la prisión permanente revisable deben tener en cuenta que cualquiera de esos asesinos liquidaría sin vacilar a sus hijos para lograr sus propósitos.

Ya se ha repetido muchas veces pero parece oportuno recordarlo: ser benevolente con el asesino es ser despiadado con sus víctimas, o lo que es lo mismo, una sentencia indulgente y comprensiva equivale a estar más cerca del criminal que de quienes lo han sufrido. Por ello, si una persona comete un asesinato, violación o acto de pederastia será culpa exclusivamente suya, pero si repite tales conductas, entonces también tendrán parte de culpa los que redactan y los que administran la ley. Y es que hay ciertos tipos de criminales, los más abyectos, que jamás se reinsertarán, puesto que carecen de cualquier sentimiento de culpa ni pierden un segundo en ponerse en lugar de sus víctimas.

El tristísimo caso del niño Gabriel también corrobora dos hechos: Uno, las diversas policías españolas son tremendamente fiables y eficaces; el esclarecimiento de éste y otros recientes (como el caso Diana Quer) son pruebas irrefutables de profesionalidad y competencia; su actuación ha sido impecable, tanto que han resuelto esas desapariciones con rapidez pero con la paciencia necesaria para no cometer errores que beneficiarían a los asesinos; evidentemente, no será preciso recordar que no son infalibles. Y dos, la estupidez de los criminales (el criminal es, lo primero, un imbécil, por definición), los cuales se convencen de que pueden burlar a cientos de expertos que, pertenecientes a los diversos cuerpos armados, trabajan sistemáticamente, rigurosamente, científicamente, a la búsqueda de indicios, huellas, pruebas y evidencias; el malhechor no piensa en que cada paso que da, cada palabra que dice, cada movimiento que hace es una señal con la que, más pronto que tarde, se topará alguno de los especialistas que observan todo con cien ojos.     

También es oportuno recordar que la mayoría de los países europeos y las democracias más avanzadas tienen en su legislación la prisión permanente revisable: Suiza, Inglaterra (donde el juez puede determinar que la condena sea una ‘orden para toda la vida’), Alemania, Francia (existe la ‘perpetuidad irreductible’), Holanda (revisión no antes de 27 años y sólo si existe sospecha de juicio injusto), Italia, Austria, Polonia, Hungría, Croacia…, y en Canadá (obligatoria en caso de asesinato), Estados Unidos, México, Australia, Japón o Rusia, donde la cadena perpetua sólo se aplica a hombres.

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 11 de marzo de 2018

LA IRA Y LA RABIA REFLEJADAS EN EL ROCK La generalización de las redes sociales ha resultado ser, entre otras muchas cosas, el vehículo perfecto para que cualquiera pueda mostrar su ira, su rabia, su frustración y su odio, sentimientos que están presentes en todas partes y que el rock no deja de reflejar

El genial Marvin Gaye  escribió en su 'Anger' que 'la ira te hace envejecer,
destruye tu alma, te hace daño'


El resentimiento y la furia están entre las manifestaciones que más abundan en las redes, aunque esas muestras de lo que la persona lleva dentro también se ven en el trato cara a cara; eso sí, es casi seguro que el caudal de insultos, amenazas y menosprecios que se vierten en la red está directamente relacionado con la sensación de anonimato e impunidad que se tiene (a veces) estando en casita y protegido por un presunto y falso anonimato; es decir, de frente la gente se suele cortar un poco más…, generalmente, pues hay quien no tiene ningún reparo en mostrar abiertamente su enfado iracundo y rabioso con todo aquel que le contradice. Sí, en los foros y redes sociales abunda el comentarista furioso y colérico, ese que se frustra ante el hecho de que alguien se atreva a discutirle sus creencias y convencimientos. Es una muestra de la omnipresencia de la ira y la rabia, del odio ciego y furibundo que parece haberse desatado en algunos países del llamado primer mundo, donde muchos ciudadanos viven en permanente estado de agitación e indignación.

Y claro, ahí está el rock & roll para reflejar esos sentimientos, con bandas y composiciones que transmiten esa sensación desasosegante y perniciosa. No hay que olvidar que el rock tiene un profundo poso de desfachatez, de arrogancia y atrevimiento, de rebelión, combatividad y, evidentemente, indignación y cabreo. Casi todo el punk y gran parte del metal contienen un componente de resentimiento e inquina, pero eso también se puede encontrar en no pocos títulos de artistas del más diverso pelaje.

Se puede empezar con el insultón y enfadado ‘Dead on two legs’ de Queen. Se trata de una potente y guitarrera sucesión de amenazas, insultos y deseos de venganza, con versos como “vieja mula descarriada con modales de cerdo, con tus colegas  (…) que son imbéciles de primera división, muerte andante, me estás cabreando”, y añade “deprimente, mala persona, charlatán, aborto, eres el hijo de un cerdo castrado (…) ya  me puedes besar el culo (…) ¿te sientes al borde del suicidio?, deberías probar”, y continúa la colección de groserías y maldiciones. Gran parte del texto de este tema escrito por Freddy Mercury en 1975 (para el glorioso ‘Una noche en la ópera’) no desentonaría hoy en las cuentas de los más enfadados; la escribió para demostrar el odio que le profesaba al manager del grupo, Norman Sheffield, aunque toma la precaución de no mencionarlo, solamente subtitula con un insinuante ‘Dedicado a…’. Por otro lado, parece que no había motivos para tanta mala leche.

En su ‘Angry world’ (2010) Neil Young habla de un mundo enfadado, siendo sus dos primeros versos muy elocuentes: “Algunos ven la vida como una promesa rota, algunos ven la vida como una lucha sin fin”, como dando a entender que hay gente que siempre está en posición de combate sin ver otra cosa que calamidades; la guitarra distorsionada hasta el límite tan característica del canadiense transmite una sensación arisca y retorcida.

El gran Marvin Gaye  hizo ‘Anger’ (1978) para expresar su enfado con su esposa, con sus amigos, con su familia, sin embargo, él mismo explica los peligros de ese sentimiento: “la ira puede volverte viejo (…) destruye tu alma (…) no quiero estar enfadado con nadie (…) me hace daño (…) la ira te pondrá enfermo”; delicioso el ambiente soul-funk y fascinante la dulce y cristalina voz de Gaye.     

Fleetwood Mac publicó ‘Somebody´s gonna get their head kicked in tonight’, o sea, ‘a alguien le van a patear la cabeza esta noche’, en 1969 (antes de convertirse en superventas en Usa), en forma de rythm & blues; sin embargo tiene todo lo que un grupo punk de primera generación desearía escribir, y tal vez por eso fue repescada por The Rezillos en 1978; es una enloquecida canción que parece escrita pensando en el deseo juvenil de romperlo todo y pelearse: “pronto habrá una pelea, dicen que a alguien le van a patear la cabeza esta noche (…) habrá un charco de sangre en la pista de baile (…) vamos a destrozar los pasillos, a derribar las paredes (…) será una gran pelea”…, evidentemente, rabia punk al cien por cien.

Decía el escritor estadounidense Mark Twain, un tipo muy inteligente y extremadamente ingenioso, que la ira y el odio actúan como un ácido que corroe más el envase donde está que la superficie donde se vierte.

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 7 de marzo de 2018

LA EFICACIA DE LA HUELGA DE MUJERES El Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo, viene en este 2018 con una huelga de mujeres, cuyas reclamaciones son más que razonables; sin embargo, va a ser difícil que esta movilización vaya a tener alguna eficacia

Viena, 1911, 'Derecho de voto para las mujeres', dice la pancarta, o sea, igualdad de derechos, algo que hoy ya exige la ley

Toda persona tiene el derecho constitucional a declararse en huelga, por tanto, los convocantes, simpatizantes y asistentes están perfectamente legitimados para acudir a la huelga de mujeres que coincide con el Día Internacional de la Mujer. Por otro lado, también existe el derecho a discrepar, a criticar, y ello a pesar de que abundan las criaturas a las que no les gusta que se les presenten argumentos en contra de su creencia, y que en lugar de rebatir con razones recurren a la ideología y la esgrimen como verdad máxima; lógicamente, al sentir que su ideología es superior entienden que ya no necesitan más razonamiento, con lo que pasan con gran facilidad a la descalificación, al desprecio, al insulto o la amenaza contra todo el que plantee pegas a sus posiciones.

Esta huelga del 8 de marzo pretende denunciar situaciones reales e inaceptables, como la diferencia de salario entre ellos y ellas por el mismo empleo o los abusos físicos y sicológicos de todo tipo que sufren muchas. Sin embargo, la realidad es que la ley especifica claramente que nadie puede ser discriminado en función del sexo ni, evidentemente, puede ser objeto de agresiones. El problema es que redactar e imponer leyes no es sinónimo de cumplimiento, es decir, siempre habrá quien se las pase por ahí, y a éste, a quien así actúa, la huelga no le va a hacer cambiar. Del mismo modo, desgraciadamente, será muy difícil que la movilización consiga que los maltratadores, violadores y machistas de toda calaña reflexionen, comprendan la barbaridad que cometen y empiecen a respetarlas.  
  
¿Una jornada de reivindicación para destacar lo imprescindible que es la mitad de la población?, perfecto, merece todo apoyo, ¿quién no está de acuerdo en que esa mitad es tan necesaria como la otra?; pero hay que asumir que no va a obtener resultados palpables y, en fin, su eficacia será más que limitada. La intención del paro es dejar constancia de que sin ellas el mundo se detiene, cosa indudable, pero es lo mismo que si quien se para es el resto de la población.

Pero también se puede contemplar la huelga como una separación, una confrontación, un frente, una guerra de sexos, nosotras y ellos…, lo malo es que de los enfrentamientos poco bueno suele salir. La manifestación de señoras y señoritas (“los hombres pueden acudir pero que se queden detrás, sin hacerse notar, sin que se les vea demasiado”, ordenan las convocantes), con declaraciones y lectura de textos reivindicativos no deja de tener relación con la que protagonizaron recientemente (III-18) los jubilados, que también reclaman su espacio en la trinchera con exigencias más que razonables. Así, pensando en este tipo de rivalidad competitiva (hombres-mujeres, mayores-jóvenes, público-privado), puede llegarse a la conclusión de que pronto habrá otros y otras que busquen enemigo o adversario contra el que elevar la voz, ir a la huelga o marchar por las calles pancarta en mano; por ejemplo, los de mediana edad exigiendo las mismas oportunidades, subvenciones y beneficios laborales reservados a los jóvenes, y también las mismas ventajas (farmacéuticas, de transporte o de turismo) que los mayores.

Este tipo de asuntos parecen indicar que hay muchas personas que han sustituido la lucha de clases por la lucha de sexos y/o la lucha de generaciones. Y de las luchas siempre quedan heridas.  

Todo el mundo tiene derecho a hacer huelga, pero también a discrepar de la misma con argumentos y razones, y en todo caso, nadie debería recurrir a una supuesta especie de complejo de superioridad ideológica para imponerse. En todo caso cabe pensar que este paro no va a modificar el pensamiento y las conductas machistas en todas sus tristes variantes.


CARLOS DEL RIEGO

domingo, 4 de marzo de 2018

GRANDES TEMAS ROCK PARA MUJERES QUE HICIERON HISTORIA Aunque los nombres de hombre acaparan la mayoría de los hechos que han marcado el devenir de la Historia, también hay abundantes mujeres que dejaron huella para siempre. Así lo demuestra el rock & roll, que les ha dedicado grandes canciones

Siempre rodeado de teclados, Rick Wakeman rindió tributo y convirtio en música a cada una de las seis esposas de Ernique VIII.jpg


En menor medida que ellos, cierto, pero desde que la escritura dejó atrás la prehistoria, o sea, desde que se empezó a dejar constancia de hechos, pensamientos o personas, siempre ha habido nombres de mujer reclamando protagonismo. Muchas permanecen en la cultura popular, de modo que no podrá extrañar que el rock & roll (perfecto representante de esa cultura)  haya convertido a algunas en objeto de grandes y señaladas composiciones.

No hace falta ser un ratón de biblioteca para saber de la corta peripecia vital de Juana de Arco, un personaje con gran peso histórico en la Europa Medieval y cuyo nombre es reconocido en cualquier parte; mística y guerrera, acaudilló ejércitos franceses en la Guerra de los Cien años pero, como es sabido, fue quemada por hereje por los ingleses. Son varias las canciones que la tienen como personaje principal, entre ellas hay dos del mismo grupo, Orchestral Manoeuvres in the Dark, que en 1981 le dedicaron ‘Joan of Arc’ y acto seguido ‘Maid of Orlenas’ (La doncella de Orleans). Ambas tienen un aire melancólico muy típico en este dúo identificado con el más cadencioso techno-pop; la primera ofrece un texto enigmático que habla de una “muchachita católica enamorada”, que “todo lo que tiene que hacer es decir las palabras correctas”; la segunda, que alcanzó mucho mayor éxito, también tiene una letra misteriosa y espiritual en torno al corazón de Juana y de su disposición a entregarlo todo, hasta su vida, por mantener sus convicciones. Son evidencias de que su nombre ha vencido al paso del tiempo.

Los cuadriculados y mecánicos Karftwerk subrayaron el mérito de la descubridora de la radiactividad, Marie Curie, en su emblemática ‘Radio-Aktivität’ (1975). La atmósfera que el grupo alemán logró en este tema causó gran impacto en aquel momento, e incluso su escueta melodía se quedó para siempre en la memoria de los que tuvieron la suerte de descubrirla en su día. Habitualmente parcos en los textos (no en vano su propuesta se basa en el mayor protagonismo de la máquina), Kraftwerk se refiere a la señora Curie como la científica que enseñó al mundo ese fenómeno que “está en el aire para ti y para mí”. Aunque mencionada casi de refilón, nadie necesitó nunca preguntar quién era esa señora que, hay que recordarlo, es doble Premio Nobel.  

Mujeres típicamente estadounidenses también protagonizan títulos emblemáticos. Poco conocida es la historia de la llamada ‘Rose of Cimarron’, una chiquilla de 15 años llamada Rose Dunn que se unió a una banda de forajidos en el viejo oeste; tiraba de colt, manejaba el lazo, montaba a caballo como uno más y seguramente tomó parte en más de un tiroteo junto a un famoso pistolero, George ‘Bitter Creek’ Newcomb, de quien fue pareja; lo curioso es que fueron los hermanos de Rosa, convertidos en cazarrecompensas, los que liquidaron a Newcomb y cobraron los 5.000 $; ella, que no tuvo que ver en la refriega, abandonó la mala vida, se casó y vivió hasta la vejez. Esta cinematográfica vida fue  convertida en la deliciosa canción ‘Rose of Cimarron’ por el grupo estadounidense Poco en 1976; el más evocador y elegante country-rock arropa las cálidas voces que transportan a los días de caminos polvorientos, de fogatas y soledad. Aunque no fue la única, la Rosa tuvo tanto coraje y los arrestos como sus compinches masculinos.

Por otra parte, la voz rasposa de la cantante estadounidense Kim Carnes escaló alto en las listas en 1981 con una canción, Bette Davis’ eyes’, que recordaba a algunas de las grandes estrellas de los años dorados de Hollywood; por ahí aparecen históricas del cine como Jean Harlow o Greta Garbo, mujeres fatales que, junto al hechizo de los ojos de Bette Davis, “te harán rodar como un dado” y, en fin, serás un pelele en sus manos. Las grandes divas del cine siempre mostraron carácter y personalidad poderosa, y rara vez fueron juguetes en manos de los hombres, más bien al contrario.

Charlotte Corday ha pasado a la Historia como la asesina de Jean Paul Marat. El bilioso, vengativo y sanguinario revolucionario, conocido como ‘El amigo del pueblo’, era un entusiasta de la guillotina, señalando cada día a los candidatos al cadalso (monárquicos o revolucionarios moderados), elaboraba listas negras, elogiaba ejecuciones en masa como la ‘Masacre de septiembre’ y, en fin, nunca dejaba de exigir sangre y cabezas en sus violentísimos textos. Charlotte tenía 25 años cuando entró con engaños en casa de Marat, que estaba tomando un baño; ella le enunció una lista de diputados fugados, él (según una versión) dijo: “todos estarán ante la guillotina antes de una semana”; sin mediar más palabra, la joven le clavó un cuchillo en el corazón; no parece necesario apuntar que la justiciera Charlotte Corday acabó en la guillotina. El escocés Al Stewart le escribió una canción en 1993; es una preciosa melodía presidida por un piano en la que el cantante y compositor se refiere más al fantasma de Charlotte que a ella misma, acechando en la noche, vestida de negro, paseando por el pasillo y buscando el perdón. Casi siempre el magnicida es hombre, casi siempre…

Cabe en este somero recorrido por piezas del rock que rememoran a mujeres que dejaron su huella en la Historia el monumental ‘The six wives of Henry VIII’, Las seis esposas de Enrique VIII, que el virtuoso teclista inglés Rick Wakeman publicó en 1973. Este rey ha pasado a la historia como un sátrapa que se casaba y al poco cortaba la cabeza a su esposa, sin embargo, la realidad es que ‘sólo’ cortó un par de cabezas, las de Ana Bolena y Catalina Howard (que además eran primas). El álbum que Wakeman dedicó a esas mujeres es instrumental, cada esposa tiene su propia pieza y, según él mismo explicó, responde a sus propias percepciones acerca de cada una, todo ello con el barniz del rock sinfónico y progresivo tan característico de aquellos años. Sea como sea, el artista hace a lo largo del álbum un deslumbrante despliegue de dominio de todos los instrumentos de teclado que estaban disponibles: sintetizadores varios, melotrón, órgano eléctrico, piano electrónico, piano de cola, órgano de iglesia y clave.

Mujeres, Historia y rock también están interconectados.

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 28 de febrero de 2018

EL CABREO CON LA HISTORIA O CON CUENTOS DE HADAS: ABSURDO TOTAL Una las mayores memeces que se pueden hacer en este mundo es enfadarse con comportamientos y sucesos de hace siglos, o con obras literarias infantiles, películas o novelas de otras épocas. Es como enfadarse con las nubes.

Pocas cosas hay más tontas que enfadarse con el pasado, con cuentos de hadas o con cosas, como en el 'Anciano le grita a una nube'


Muy de moda está mostrar sonoros cabreos con la historia, con hechos y personas de hace siglos, con costumbres, gustos o literatura de otro tiempo; así, la corrección política combinada con la ignorancia lleva a ciertas personas a maldecir cuentos infantiles, películas, novelas u otras piezas artísticas fechadas hace decenas o centenares de años. De este modo, los que dictan qué es lo deseable y qué lo intolerable, se permiten calificar de machistas, homosexófobas o retrógradas obras escritas cuando ni esos conceptos ni esas palabras existían.


Una famosa actriz española renegaba ante los medios, con notable ordinariez y evidente torpeza, del cuento y el personaje de La Cenicienta; es un perfecto ejemplo de ese deseo que albergan muchas personas y que consiste en procurar adaptar narraciones y sucesos pretéritos a su ideario, y si la realidad lo contradice tratan de demostrar su cabreo con esa realidad. Dejando a un lado lo estúpido y cateto que es juzgar y valorar el pasado lejano con la mentalidad de hoy (la señora en cuestión debe creer que si ella hubiera nacido hace trescientos años hubiera comido, vestido y pensado igual que lo hace hoy), hay que ser especialmente tonto para cabrearse con un cuento de hadas porque no concuerda con la corrección política y el modo actual de entender las cosas.

Esa locura de enfurecerse y verter ira e insultos contra algo o alguien que no lo entiende ni le afecta es algo que viene perfectamente reflejado en la novela ’Moby Dick’: ningún animal salvaje captará ni odio ni ofensas a su honor, como tampoco los reproches y ordinarieces afectarán a la película o al cuento de hadas. En la serie Los Simpsons hay un pasaje en el que se ríen precisamente de eso, del que se indigna con cosas e incluso las amenaza; en cierta ocasión aparece un recorte de periódico con el título de ‘Anciano le grita a una nube’, en el que se ve al abuelo gritando y amenazando con su puño a una nubecilla. En el mismo cajón caben los que desprecian y reniegan de películas en las que ‘hay pocas mujeres y siempre a la sombra del hombre’, de las pelis en las que se utilizan palabras que pueden ofender a ciertos colectivos, de las que insinúan ciertos tics racistas o donde el racismo no se condena con suficiente contundencia, de esas en las que la gente fuma…; y todo sin tener en cuenta que el cine siempre es de su tiempo, es decir, será muestra de la tecnología de su tiempo y del pensamiento de su tiempo.

En este sentido también puede hablarse de personas y colectivos que, sólo a regañadientes, asumen hechos históricos que no concuerdan con su forma de pensar; sin embargo, aunque aceptan que ocurrieron, aseguran que no los admiten e incluso los combaten…, claro que ¿en qué consistirá tal cosa?, ¿acaso piensan que su deseo conseguirá que el pasado cambie y se adecúen a su concepto de bondad y maldad? Una buena muestra se ve en los foros y las tertulias cuando aparecen  temas como el descubrimiento de América o la Reconquista, que siempre provocan la ira de cantidad de opinadores, los cuales escriben y hablan exaltadísimos, indignadísimos, con palabras gruesas, desmedidas, mostrando una irritación verdaderamente incomprensible; con tal actitud dan a entender que existen motivos para enfadarse con episodios de hace quinientos o mil años y con los que los protagonizaron… Esto es exactamente lo mismo que enojarse y amenazar a una nube.

¿Hay mayor muestra de memez que enfadarse con cosas, ya sean libros, películas, cuentos o nubes? Pues el caso es que hay muchas personas empeñadas en presumir de ignorancia.

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 25 de febrero de 2018

LA FIGURA DEL PRÓFUGO DE LA JUSTICIA A TRAVÉS DEL ROCK Cuando la ley te persigue, a veces huyes, especialmente si van a pedirte unas explicaciones que no vas a poder dar. Esa figura del prófugo de la justicia, que parece haberse puesto de moda en España, ha sido visitada a menudo por el rock & roll

Bob Dylan escribió 'Wanted man', 'Buscado', y Johnny Cash la convirtió en clásico


El huido de la justicia, el que no quiere enfrentarse a las consecuencias de sus actos suele proceder de la delincuencia común, aunque en los últimos tiempos se han visto por el mundo otras modalidades de prófugos, como los que se refugian en embajadas extranjeras con intención de no volver a pisar la calle. El caso es que eso de echar a correr cuando se le ven las orejas al ‘lobo con toga negra’ parece haberse convertido en un deporte muy popular en España, especialmente entre cierto tipo de politicastros que, tras quebrar la ley, han puesto tierra de por medio sin mirar atrás ni preocuparse por los que se quedaron. Correr, huir, escapar, esconderse de la justicia parece el primer objetivo de la figura del prófugo, personaje al que el rock & roll ha sacado partido en forma de inolvidables canciones.   

Muchos de los títulos que hablan de la huida se refieren, ante todo, a relaciones sentimentales, aunque de casi todos se pueden extraer versos que, en realidad, también sirven para identificar al que se marcha para no tener que declarar. Por ejemplo el fantástico ‘Can´t you see’ (1973) de los siempre reconfortantes Marshall Tucker Band; considerada una de las mejores piezas de rock sureño, la deliciosa melodía (¡y esos arreglos!) permite cantar frases tan elocuentes como “voy a subir a un mercancías sin que importe a dónde va”, “voy a esconderme en una montaña (…) a meterme en un agujero de la pared”; cierto que todo es por lo que “esa mujer me está haciendo”, pero vale también para el que quiere perderse por cualquier motivo. Es contrario a lo que transmite el clásico ‘Nowhere to run’ de Matha & The Vandelas de 1967 (inquietante la versión que se escucha en la peli ‘The Warriors’), que más o menos explica que “no hay sitio a donde correr ni donde esconderse, pues allá donde miro, allá donde voy, siempre estás”…,  o sea, más o menos indica al fugado que no hay escondite donde se pueda estar tranquilo.   

Chicago, con su ‘Run away’ de 1979 aconseja que te largues, que dejes todo atrás y seas libre; aunque no especifica por qué, el mensaje le viene muy bien a todo  fugitivo: “deja atrás tus problemas  y corre por tu vida para no volver nunca (…) lárgate, haz caso a la voz que te lo dice”. Más explícito es Paul McCartney en su ‘Band on the run’ (1973), en cuyo texto se lamenta de su triste condición de preso, después promete dar todo a beneficencia si alguna vez sale de la cárcel para, finalmente, conseguir que toda la banda escape y que nadie les encuentre, aunque “el juez del condado nunca dejará de buscarnos”, o sea, el evadido siempre vivirá con la amenazante espada de Damocles sobre su cabeza.

En 1967 The Equals y en 1980 The Clash aportaron la visión del que no puede pensar en otra cosa que en la policía pisándole los talones, y repite obsesivamente “corriendo siempre con la poli a la espalda (…), siempre corriendo, lunes, martes, miércoles… siempre con la policía detrás”; claro que al principio explica el por qué de la huida: “hubo un tiroteo y la víctima ya no volverá”, así que el tipo se resigna a correr y correr…, hasta que le pillen. Algo parecido cuenta Steve Miller Band en ‘Take the money & run’ (Coge el dinero y corre, 1976), en la que dos jóvenes amantes dan un palo en una casa y disparan al dueño, agarran la pasta y corren, pero el sheriff de Texas comienza entonces a perseguirlos; lo curioso es que el policía no quiere que se despilfarren los impuestos del ciudadano, así que nunca cesará la caza.    

Aunque firmado por Bob Dylan, el errante ‘Wanted man’ es uno de los grandes clásicos de Johnny Cash, quien incluso grabó este ‘Buscado’ en la prisión de San Quintin en 1969. El tema es una continua huida por todo Usa de estado en estado: “buscado en California, buscado en Buffalo, en Kansas, en Ohio…”, siempre huyendo y desconfiando: “si me ves y me reconoces, no se lo digas a nadie, porque soy un prófugo”; pero como no hay una buena fuga por Estados Unidos que no pase por México: “tras parar en El Paso, tomé el camino equivocado a Juárez, con Juanita en mi regazo”. Sólo le falta el ‘dead or alive’, vivo o muerto. En todo caso la pieza parece confirmar esa vieja amenaza: ‘puedes correr pero no esconderte’.

Escapar, correr, esconderse se ha vuelto una actividad popular en España para ciertos personajillos que, si tienen en cuenta los mensajes de estas canciones, verán que lo que les espera no es nada deseable.    

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 21 de febrero de 2018

EL ESPERPENTO INDEPENDENTISTA DESEMBOCA EN ODIO Y PERJUICIO PARA EL CIUDADANO El fanatismo más disparatado parece haberse adueñado de algunos dirigentes y militantes del catalanismo más supremacista. Así lo indican dos casos relacionados con el idioma, uno en Baleares y otro en Cataluña, ambos muy elocuentes.

Hay que tener mala sangre, ser un malnacido y un imbécil
para escribir tal cosa 


La manipulación de la realidad y el adoctrinamiento (algo así como aquella asignatura llamada Formación del Espíritu Nacional que se daba en el franquismo) parece nublar la razón de gran parte de políticos y ciudadanos de las regiones españolas donde el catalán se habla tanto como el castellano. Es tal el desvarío que ya se tiene como cosa normal el uso del idioma como elemento de separación, como frontera o como herramienta política; por ejemplo, a nadie sorprende que en Cataluña haya una ley que obliga a rotular los negocios en catalán, o al menos no en castellano, a imitación de otra ley franquista que obligó al Athletic Club de Bilbao a llamarse Atlético de Bilbao. En Baleares se ha promulgado una norma que exige a los médicos un buen manejo del catalán si quieren ser contratados por la administración, mientras que en Cataluña un tipo amenazó de muerte en redes sociales a los padres que exigieran castellano para sus hijos.

Todo parece indicar que los legisladores baleáricos han llegado a la conclusión de que lo importante para dar un buen servicio médico a los ciudadanos no es la formación del galeno, sino si el dominio del idioma cooficial de las islas, es decir, según la norma que pretenden imponer, más vale un médico menos formado pero que se exprese correctamente en catalán antes que otro con un excelente currículo acreditativo pero  castellanoparlante. Así, algunos de los baremos con que se puntúan los méritos a tener en cuenta son desconcertantes, por ejemplo, hablar con total corrección el catalán vale seis puntos, mientras que tener un máster en la mejor universidad de Usa sólo otorga uno; o sea, según esa forma de pensar, lo que conviene al paciente no es que el doctor sea experto y esté a la última en técnicas y tratamientos, sino el idioma en que se expresa. Y todo ello a pesar de que de los cientos de miles de pacientes atendidos en Baleares apenas fueron una o dos docenas los que exigieron que se les comunicara el diagnóstico y tratamiento exclusivamente en catalán…, y que todos, todos, hablan y entienden perfectamente el castellano; eso sí, se sabe de uno que prefirió retrasar su operación casi un año porque el cirujano no era catalanoparlante… Sea como sea, cuando alguien llega a urgencias con un cólico nefrítico o un insoportable y persistente dolor de muelas ¿cuál será su deseo?, ¿que le alivien o que le hablen en catalán? En fin, es perfectamente lícito ser independentista y ansiar la segregación, pero hay que exigir que sea sin quebrar la ley ni perjudicar al ciudadano.

En Cataluña un tronco se dejó escribir en las redes sociales que si por culpa de uno o dos niños hay que dar clases en castellano, mataría a sus padres delante de ellos. Se dio cuenta de la burrada y lo borró, pero ya era tarde, ya había dejado patente lo penetrado que está por el odio más xenófobo y tribal; es lo que ocurre cuando alguien que se siente superior por tener la exclusiva de la verdad absoluta piensa que también tiene derecho a amenazar, despreciar, insultar. Evidentemente, este sujeto está transmitiendo toda esa inquina rabiosa a su hijo (o a los de sus cofrades), tanto con su ejemplo y sus amenazas como, seguro, con su discurso en casa; es decir, está educando en el odio, dando a entender que el odio es una herramienta con la que defender ideas y posiciones. Pero es muy probable que, llegado el momento, cuando el padre le niegue algo, le contradiga o le afee su conducta, el chaval que creció en el odio lo utilice como instrumento para lograr su propósito o imponer su criterio; en otras palabras, el que aprendió a despreciar y odiar desde pequeño recurrirá a esos sentimientos en cuanto las opiniones empiecen a chocar, y los utilizará como armas de ataque contra quien se los enseñó.

Y es que difícilmente los desvaríos y los odios viscerales desembocan en algo positivo. Por último, ¿qué harían los que amenazan en las redes si hubiera en España la misma facilidad que en Usa para conseguir armas de fuego?

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 18 de febrero de 2018

RAREZAS Y EXTRAVAGANCIAS DEL DISCO DE VINILO ¿Un disco que empieza por el final, cerca del agujerito, y termina en el borde externo?, ¿y otro que tiene dos surcos paralelos, con una canción en cada uno, en la misma cara? Sí, los vinilos admiten esas y muchas más curiosidades. (Publicado originalmente en agosto de 2015)

Los vinilos y sus portadas permitían todo tipo de extravagancias
y desvaríos artísticos

Los incondicionales de los discos de vinilo no dejan de encontrar y degustar los atractivos de los añejos singles y elepés. Y es que, además de lo que se entiende como pieza de coleccionista, más allá de las ediciones limitadas e incluso de los valiosos discos históricos, esas finas rodajas que almacenan sonido ofrecen inusitadas posibilidades para materializar las ideas más locas y, aparentemente, disparatadas. Así, aunque la inmensa mayoría funcionen de modo idéntico, hay ejemplares que no se pliegan a la norma y encuentran el modo de convertirse en auténticas singularidades.

Como todo aficionado sabe, ese emblemático soporte no tiene por qué ser exclusivamente negro, sino que existen infinidad de ediciones en todos los colores; es más, no son tan inhabituales los denominados fotodiscos, que reproducen las canciones igual que los demás pero exhiben vistosas ilustraciones (fotos, logos, diseños de todo tipo) que deslumbran mientras giran sobre el plato giradiscos; de hecho, casi todos los grupos importantes (y muchos que no son tanto) han lanzado al mercado ediciones especiales de algunos de sus discos en llamativos colores o con una colorida ilustración sobre esa rotonda fabricada con derivados del petróleo.
El color y la foto impresa sobre el sonoro círculo dejaron de ser rarezas hace mucho. Tampoco son tan extraños los discos flexibles (muchos se publicaron como regalo o con fin publicitario) ni los que abandonan la redondez y adoptan formas diversas…, aunque siempre conservando una parte central circular en donde imprimir el surco sonoro. Asimismo se recuerda el primer disco de una nueva compañía, el cual no tenía surco, ni por un lado ni por otro, totalmente liso, y que anunciaba que “esta es nuestra primera edición, la siguiente ya tendrá surcos”.

Las ideas extravagantes, más o menos originales, no tienen otro fin más que la propia excepción. Así, entre lo más llamativo se puede citar una curiosa edición del maxi-single ‘Pop Muzik’ que el grupo británico M lanzó en 1979; la particularidad reside en que una de sus caras no tiene un único surco que lleva la aguja desde la primera hasta la última nota de la canción, sino que ofrece dos surcos paralelos en la misma cara que contienen un tema distinto cada uno, de manera que si se coloca la aguja en un punto suena una melodía (‘Pop Muzik’), pero si se coloca medio milímetro antes o después se escucha otra totalmente distinta (‘M Factor’); como quiera que una es más larga, al terminar la corta sólo hay silencio a pesar de que la aguja apenas está a la mitad... Sorprendentemente, podía decirse que este ejemplar tenía caras A, B y C. No era algo necesario, ni siquiera algo que aportara utilidad o eficacia, nada de eso, fue un simple capricho sin más objetivo que provocar la curiosidad y la sorpresa del personal. Nada más.

El espectador desprevenido se llevaría un buen susto al colocar en el plato el maxi ‘Destination Zululand’ de King Kurt (uno de los grupos más divertidos, enloquecidos y disparatados), ya que comprobaría que la aguja no sólo no emprende el camino desde la parte externa a la interna del plástico, sino que parece obstinarse en abandonarlo. La clave del asunto es que la edición en cuestión fue impresa con el principio del tema al final, cerca del agujerito central, de modo que ahí es donde hay que poner la aguja lectora para escuchar la canción; sí, la aguja se dirige al borde externo. Es una muestra del gusto por la locura, la querencia por el absurdo. Sin más explicación.

Las portadas de los elepés han dado mucho de sí, y no sólo desde un punto de vista artístico (no pocas son auténticas obras de arte, como la monumental del ‘Yessongs’ de Yes). Puede recordarse, por ejemplo, la del ‘Double album’ de los alemanes Ledernacken, cuya primera edición (en 1985) constaba de sólo 3.000 copias, cada una de las cuales había sido pintada a mano por un artista, con lo que cada ejemplar es absolutamente único en el mundo. Otra pieza sorprendente es el ‘Blue Monday’ de los británicos New Order; resulta que la primera edición (1983) presentaba una portada troquelada que imitaba un disquet de ordenador (formato totalmente en desuso hoy) y, además, la funda interior plateada era también muy costosa; es decir, una edición carísima, tanto que, según afirmaban los dueños de la discográfica (Factory Records), con cada venta se perdían entre 5 y 15 peniques; al comprobarlo, esos empresarios pensaron que la pérdida no sería tan importante, pues era una producción independiente y, por tanto, las ventas no serían millonarias, sin embargo, el disco se convirtió en un superventas; lógicamente, las ediciones posteriores abandonaron aquellos excesos artísticos.   

Nada de esto, ninguna de estas extravagancias y desvaríos (tan propios de la música rock y derivados) es posible con los actuales dispositivos de reproducción de música, ya que al carecer de soporte queda eliminada toda posibilidad de intervención imaginativa.


CARLOS DEL RIEGO

jueves, 15 de febrero de 2018

EL ESCÁNDALO OXFAM Y LAS OENEGÉS Tremendo es el daño que a la causa de la solidaridad internacional ha hecho el último escándalo protagonizado por la ONG Oxfam, el cual alcanza tanto a sus dirigentes como a los que actúan sobre el terreno y, por extensión, a todas esas organizaciones

Hay que ser un auténtico pervertido para aprovecharse de la desgracia de los más necesitados

Una de las noticias más inquietantes que han saltado al primer plano mundial en este febrero de 2018 es la que acusa de odiosos delitos a una organización nominalmente humanitaria, Oxfam, muchos de cuyos integrantes organizaron fiestas en Haití con niñas y mujeres que, seguro, estarían dispuestas a todo a cambio de un pedazo de pan; así, los que en teoría estaban allí para paliar los efectos de los desastres naturales no hicieron más que aprovecharse de las necesidades de los desdichados. Y para rematar, se ha demostrado que no pocos de sus dirigentes viven en la corrupción más asquerosa, que es la que se queda con el dinero que la solidaridad de la gente dona para aliviar a los que sufren todo tipo de desgracias. Lo malo es que esto no es nuevo, sino que dicha  organización ya tenía denuncias, y muchos de sus componentes (tanto voluntarios como directivos) han tratado de esconderlas, de encubrirlas durante años; así, se habla de una costumbre de abusos desde Haití hasta Chad, y que la dirección de Oxfam los conocía y ocultaba. Peor aún, son cientos las denuncias contra actuaciones de diversas oenegés en muchas partes del mundo, incluyendo la ONU, organización encabezada por profesionales de la política, o sea, caraduras profesionales, y en la que militan verdaderos indeseables que lucen cascos azules.
Dos citas ilustran el asunto a la perfección. Explicaba Cervantes que cuando una sirvienta abre la puerta de su alcoba a los hombres por la noche y no pasa nada, es señal de que la señora de la casa hace lo mismo, ya que, en caso contrario, de ningún modo permitiría que tales ‘desvergüenzas’ tuvieran lugar en su casa. Con las organizaciones no gubernamentales (deberían cambiar esta denominación, ya que casi todas recaudan  de gobiernos) pasa lo mismo: si los de abajo perpetran barbaridades como las mencionadas en repetidas ocasiones y los jefes lo permiten (imposible que no se enteren) no hay duda, también ellos están pringados.
La otra cita procede de la actualidad. En una ocasión contó el veterano periodista Vicente Romero que un día se quedó hasta tarde en la redacción y que llegó la señora de la limpieza, la cual le preguntó a qué organización sería mejor donar un poco de dinero con el que ella quería colaborar; él respondió que, a pesar de ser ateo, a Cáritas, y explicó las razones: en primer lugar, los de este organismo no están ahí por moda, por realizar unas vacaciones solidarias, por viajar y ver mundo o por tener algo prestigioso que poner en el currículo para, al acabar la temporada, volver a casita…, nada de eso, sino que los de la mencionada organización están por vocación, por convicción, sin intereses mundanos o materiales y, pasado el verano, no se marchan; en segundo lugar, añadió Romero, porque como llevan mucho tiempo sobre el terreno, tienen sus propios transportes y almacenes, saben cómo evitar a los bandidos y los aprovechados, conocen los caminos y las necesidades específicas de la población, saben cómo sacar el máximo partido a los fondos recibidos y, en fin, no toman ni un céntimo para sí mismos, o sea, no están allí por interés; en tercer lugar porque, cuando regresan a casa, están deseando volver y suelen repetir que hay mucho trabajo que hacer, lo que quiere decir que ese trabajo es su vida, su vocación, su objetivo principal. En resumen, Vicente Romero,  reportero y corresponsal con experiencia de muchos años por todo el mundo, aconsejó a la desprendida trabajadora con un profundo conocimiento de causa.
En el actual estado de las cosas puede afirmarse que las ONG´s son necesarias, aunque tanto los dineros que a ella se destinan como el personal que los maneja deberían estar muchísimo más controlados; también parece de sentido común que nadie de los que trabajan para esas instituciones debería recibir remuneración o, al menos, no sacada de lo recaudado de la generosidad y solidaridad de la población donante.
Por último, es preciso señalar algo muy chocante: muchas de las organizaciones no gubernamentales están profundamente ideologizadas y no dejan de clamar contra el capitalismo; sin embargo, sus integrantes viven en y del capitalismo, recaudan de los países capitalistas y exigen fondos a los gobiernos capitalistas, es decir, no dejan de recurrir al ‘despreciable’ capitalismo para (teóricamente) paliar las desdichas que se producen en los países del llamado tercer mundo. Precisamente una de las oenegés que más elevan su voz contra el capitalismo es Oxfam, en cuyos informes y memorias no dejan de culpar a los países y sociedades capitalistas de todos los males de este mundo. Es contradictorio que se acuse y se señale al mismo al que se pide dinero, que se le insulte y acto seguido se le solicite ‘la voluntad’. Contradicción que se convierte en hipocresía y desfachatez en el caso Oxfam.
Sea como sea, es de esperar que la desvergüenza y cinismo de unos cuantos no desactive las ganas de echar una mano.

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 11 de febrero de 2018

DELIRIOS E INSULTOS DE QUINCY JONES CONTRA AMIGOS Y COLEGAS El que fuera gran productor musical Quincy Jones parece haber perdido la cabeza y se niega a asumir que su tiempo de gloria ha pasado. Así, a los 85 años ha querido recuperar protagonismo insultando y despreciando a Beatles, Michael Jackson…

Jones ha mostrado su catadura moral al insultar al fallecido Michael Jackson después de toda la vida aparentando ser su amigo y colega

Ahora que ya no es protagonista y su teléfono ha dejado de sonar, ahora que ya no trabaja con las grandes figuras del pop y el rock, ahora que ya no está en el centro del escenario, ahora, Quincy Jones decide empezar a escupir mala baba, a expresar la envidia que durante años se estuvo tragando, ese resentimiento acumulado mientras trabajaba para otros que, al final, siempre se llevaban toda la fama; es como si él sintiera que merecía más, que sin él todos esos figurones nunca hubieran llegado a la cima y que, en definitiva, él, el prestigioso Quincy Jones, siempre fue absolutamente imprescindible para que aquellos consiguieran éxito, gloria, dinero; y por ello, ahora da rienda suelta a su soberbia y expresa en voz alta lo que muchos años calló. Pues resulta que, cumplidos los 85, el tipo ha empezado a despotricar, a insultar, a menospreciar a gran parte de los músicos con los que compartió su vida profesional. Lo ha hecho en varias entrevistas a diversos medios con motivo de ese cumpleaños y (factor importante) el estreno de un documental sobre su trayectoria.

Lógicamente sólo lanza sus flechas envenenadas contra grandes nombres de la historia del pop y del rock, ya que si lo hiciera contra segundones apenas tendría espacio en los medios. Así, de los Beatles dijo que eran los peores músicos del mundo (“the worst musicians in the world”), que Paul era el peor bajista que había visto, y que Ringo…, “de Ringo mejor no hablemos”. Podría haberse limitado a decir que no eran músicos excelentes, o explicado que en sus inicios no eran muy buenos,  pero esa tajante afirmación de ‘los peores del mundo’ parece más inquina, más despecho que otra cosa. Además, según él, los conoció hacia 1963 ó 64, cuando el grupo ya había pasado una dura ‘mili’ tocando varias sesiones diarias en clubes de Hamburgo, o sea, que tal vez no fueran virtuosos consagrados como los músicos de jazz con los que estaba acostumbrado a tratar, pero seguro no desmerecían en absoluto al lado de los de su generación. Además, el músico no sólo es el intérprete, sino también el que compone.

No se olvidó el resentido Quincy de dar brillo a sus cicateros ataques utilizando a otros gigantes del rock. Así, se dejó decir que, en sus comienzos, “Elvis ni siquiera podía cantar”; cabría preguntar al célebre productor cuántos encontró a lo largo de su carrera que cantaran mejor que el rey. También tuvo unas palabras para otros de sus ‘amigos’, como los integrantes de U 2, a quienes se refiere con un contundente “no han escrito ni una sola buena canción”; y cuenta que cuando va a Dublín nunca sale de casa de Bono (¿le confesará entonces lo malo que es?) porque “Ireland ist so racist!”. Parece haber olvidado que él mismo conoció y, seguro, sufrió en sus carnes la segregación y las leyes racistas que estuvieron vigentes en USA hasta hace una semana (como quien dice), mientras que en Irlanda jamás hubo tal cosa.  

Pero lo más sangrante son las ofensas contra la persona que más lustre y fama le dio. Y es que acusa a Michael Jackson de haber robado partes de canciones, melodías, ritmos, líneas instrumentales…, aunque sólo da una referencia (‘Statement of independence’ de Vangelis, cuya escucha no revela a qué pieza de Jackson se parece); continúa ensañándose con el muerto llamándole “codicioso y retorcido”, y completa la cosa con un sorprendente “en realidad no tenía tanto talento”. Seguro que a Jackson le gustaba la pasta y tendría sus cosas, y seguro que se ‘inspiró’ en el trabajo de otros más de una vez, aunque el autor que esté libre de pecado…, pero que le niegue talento demuestra simple y pura envidia.  Lo sorprendente es que no diga una palabra de la ‘debilidad’ del autor de ‘Thriller’, puesto que como estuvo tanto y tan cerca de él, tenía que saber perfectamente si había algo o no.    

De tales palabras es fácil deducir varias cosas. En primer lugar parece evidente que es un hipócrita, pues en las fotos aparece como un gran amigo de los que ahora son objeto de su rabia e incontinencia verbal. En segundo lugar parece claro que es un mal compañero, pues sólo así se entiende que largue de ese modo contra los que son (o fueron) sus colegas. Y tercero, parece tratar de transmitir la idea de que todos aquellos no hubieran sido nada en la historia de la música del siglo XX sin su concurso.

Pero no se conformó con atizar a sus compañeros. Cuando habla de sí mismo y de su carrera profesional evidencia un ego de tamaño cósmico y le faltan calificativos para darse autobombo, olvidándose de sus estrepitosos fracasos. Como es lógico, sacude de lo lindo a Trump, al que califica de  “retrasado, megalómano, narcisista” (aquí no está tan desacertado) y luego se vanagloria de haber salido con su hija cuando él tenía 72 y ella cincuenta menos… Patético es comprobar cómo, llegado a la vejez, se pone a presumir de haber tenido a grandes celebridades como novias o amantes  (cientos, asegura)  e incluso de haber rechazado a Marilyn Monroe. En fin, dime de qué presumes… Como no podía ser de otro modo, sus desvaríos tienden también a la megalomanía, ya que asegura que sabe perfectamente quién mató a John Kennedy; claro que sólo ‘revela’ que la mafia le ayudó a ganar las elecciones (cosa más que sabida), y que los padrinos estuvieron detrás de su asesinato, lo que es una de las varias teorías existentes; es decir, no dice nada que no se supiera; por último añade, como dándose importancia, “no deberíamos hablar de esto en público”.

Algunos que han empezado a contestarle aseguran que está cabreado con el mundo…, tal vez porque cree que merece más fama, más dinero, más honores. También habrá influido el próximo estreno del mencionado documental, ya que esta propaganda le viene muy bien para conseguir titulares. Otros le han defendido con la recurrente disculpa de que se han sacado las frases de contexto, y que respecto a Beatles él sólo se refería a sus primeras impresiones…, disculpa que no sirve cuando habla de los otros. En todo caso, da la sensación de que él siempre se ha sentido mucho más importante de lo que en realidad era, y que siempre ha estado convencido de ser mejor que los músicos para los que trabajó.
¿Vanidad y frustración liberadas o demencia senil?; si es esto último no es responsable de sus actos y sus palabras y, por tanto, mejor quedarse con lo que fue.


CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 7 de febrero de 2018

EL CUENTO INDEPENDENTISTA DE LA LECHERA Tiene que haber gente que milite en el independentismo catalán que se haga preguntas y, si es sincera consigo misma, admita que la cosa no es como les dijeron que sería, y que el cántaro del cuento de la lechera se ha roto, o sea, de lo prometido, nada

Seguro que incluso entre el independentismo hay quien se ha dado cuenta de que la ilusión prometida sólo ha sido producto de los ilusionistas

 Es casi seguro que muchos independentistas (cuya ideología es tan respetable como cualquier otra siempre que se ciña a la ley) empiezan a ver las contradicciones. No es posible que todos ellos sigan convencidos de que es el resto del mundo el que se equivoca, que todos mienten o están engañados excepto sus líderes y ellos, que hay una conjura interplanetaria en su contra. Así, es difícil creerse que no existan separatistas que repasen lo ocurrido: les prometieron que tal día Cataluña sería independiente, pero la declaración se auto-suspendió en menos que Usain Bolt corre los 100 lisos; unas semanas después anuncian una nueva y definitiva proclama unilateral, pero no redactan una ley tajante e inequívoca, no señalan el día y la hora en que se hará pública y entrará en vigor, no proceden a retirar los símbolos del estado de todos los edificios oficiales, no salen al balcón del ayuntamiento a celebrarlo con los enfervorizados  seguidores…, en lugar de todo eso, que es el procedimiento habitual en casos así, el president huye, deserta, abandona a su suerte tanto a sus lugartenientes como a la tropa de correligionarios. Por ello, parece imposible que todos los que se han entregado a la causa catalanista acepten que el líder de la misma, ante la posibilidad de una derrota, se ponga a salvo sin importarle la suerte de los que dejaba atrás. No es creíble que entre todo el independentismo no haya quien repase, reflexione, analice y empiece preguntarse si es de fiar un jefe que da la espalda al problema mientras sus segundos lo afrontan de cara y pagan las consecuencias.
Sí, entre las filas secesionistas tiene que darse la figura del que recapacita y revisa cómo se han producido los hechos. Pero también están los que jamás se verán tentados a plantearse ese tipo de cuestiones, que son los que tienen intereses directos y personales, los integrados en la administración gracias a que son ‘creyentes’, y también los medios, organizaciones sociales, asociaciones culturales y grupos de todo tipo que viven de la industria del separatismo catalanista; en fin, que los puestos y los sueldos, las subvenciones, los patrocinios, las ayudas que ha repartido esta industria tiene que contar con muchos miles de beneficiarios, los cuales, lógicamente, no dejarán de defender la causa.
El proceso de la fantasía secesionista tiene mucho del cuento de la lechera. Mientras llevaban el cántaro, o sea, la república catalana en la cabeza, iban imaginándose lo que conseguirían con ella, ilusionándose con las maravillas que les prometían, fantaseando con el cuerno de la abundancia que les esperaba y, en fin, convencidos de estar ya tocando con los dedos la felicidad absoluta que la república les traería… Pero tanta alucinación no les permitió ver la realidad, de modo que, llegado el momento, el cántaro, o sea, la fantasía independentista, se topó con los hechos. Un hecho es que ningún gobierno europeo les ha prestado el mínimo apoyo, ni siquiera de un modo nominal, es más, la mayoría han afeado a sus dirigentes su desprecio por las leyes y, en el mejor de los casos, ya ni les hacen caso; es un hecho que no han contado con el reconocimiento internacional, que era una de las bases que daban forma al cántaro lleno de independencia; es un hecho que les han dicho en todos los idiomas que su entrada automática en la Unión Europea no puede ser y además es imposible; es un hecho que la idea separatista cuenta con el respaldo de menos de la mitad de los catalanes, a pesar de lo cual, los directores de la misma afirman que tienen el respaldo de una ‘abrumadora mayoría’; es un hecho el caso Banca Catalana, el caso Liceu, el caso Campeón, el caso Itv, los casos Pujol, el caso 3%, el caso Casinos…, en todos los cuales están directamente implicados la mayoría de los caudillos nacionalistas; es un hecho que miles de empresas se han ido y que otros factores económicos de Cataluña se han visto perjudicados por la amenaza independentista…
En resumen, es un hecho, es una evidencia que el cántaro se ha roto y, sin embargo, gran parte de la población catalana sigue creyendo en la alucinación, sigue viviendo en el convencimiento de que el cuento tendrá el final deseado a pesar de que el contenido del cántaro se ha derramado por el suelo y no será posible venderlo. En fin, aunque con total seguridad hay independentistas que se hacen preguntas e incluso vislumbran que la deseada fantasía sólo era eso, cuesta creer que aun haya tantos que no comprendan (o no quieran comprender) que la ilusión que les han vendido no era más que ilusionismo.

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 4 de febrero de 2018

ÉXITOS DE FEBRERO DEL 68 QUE MANTIENEN SU ENCANTO Hace justo medio siglo la música pop y rock había adquirido enorme peso e importancia en el mundo occidental, y en las listas de éxitos aparecían canciones que siguen sonando frescas y cautivadoras. Seguro que no pasará lo mismo con las de hoy

Aunque publicado a finales del año anterior, este doble ep de The Beatles seguía fuerte en las listas de febrero del 68 con dos temas
En febrero de 1968 la Guerra de Vietnam ocupaba casi siempre las portadas de todo el mundo; la Guerra Fría estaba más caliente que nunca; los Juegos Olímpicos de invierno ven triunfar hasta en tres ocasiones al francés Jean Claude Killy; en España se inicia el proceso de independencia (pacífica) de Guinea Ecuatorial, se autoriza la enseñanza en idioma vasco en San Sebastián y un tipo gana la astronómica cantidad de 30 millones de pesetas (unos 180.000€) a las quinielas. Y ya se estaban cociendo algunos de los sucesos que marcaron aquel año… La música pop dominaba las listas de éxitos, con luminosas apariciones soul y otros géneros que empezaban a asomar. 

¿Qué canciones eran las más escuchadas y que más gustaban en febrero de 1968? Las comparaciones con la actualidad son odiosas, pero es evidente que muchos de aquellos títulos suenan  hoy en cualquier momento sin desentonar lo más mínimo, e incluso se recurre a ellos constantemente (radio, cine televisión), algo que difícilmente podrá decirse de los temas que más venden en febrero de 2018, pues nada de lo que hoy triunfa tiene trazas de ser recordado en 2068... Aquí va una selección de canciones que copaban las listas en aquellos lejanos días y que, en su mayoría, no serán difíciles de identificar aunque pasen otros tantos años.

Se puede empezar por recorrer las piezas lentas. Inolvidable es ‘Nights in white satin’ de los Moody Blues; enigmática, elegante, de una belleza delicada y misteriosa, su melodía resultará inconfundible por más tiempo que pase. Deliciosa es el ‘My girl’ de Otis Redding, quien también hace justo medio siglo deslumbró con la imprescindible ‘Sittin´ on the dock of the bay’, con la que estará para siempre en el imaginario del incondicional del rock; desgraciadamente él no pudo verlo, pues había muerto un par de meses antes. Otra preciosa melodía de aquel febrero fue ‘Words’ de los Bee Gees, exquisita mixtura de voces y armonías, y es que entonces eran un grupo de pop melódico y vocal cuyo futuro de disco-falsete nadie pudo atisbar. Y también dio el golpe el británico Donovan con la melosa y psicodélica ‘Jennifer Juniper’, tan dulce y enamoradiza. Todas estas se escuchan actualmente como clásicos evocadores y no es extraña su presencia en cualquier entorno, como demuestra el hecho de que varias de ellas aparecen en Los Simpson…

Y en cuanto a las de ritmo más alto, los que ya estaban en ‘el rollo’ en febrero del 68 pudieron sorprenderse con nuevos sonidos, nuevas maneras, maravillas que no han perdido brillo y que han estado presentes en las cinco décadas siguientes. ¿Cuánto tardaría hoy un amante del rock en reconocer el ‘Magical mystery tour’ o el ‘Hello goodbye’ de The Beatles?; temas con chispa, innovadores, inconfundibles, excitantes, ambos eran favoritos de los jóvenes de entonces, que bien podrían exclamar ahora: ¡qué mes el de aquel año!

Igualmente presentaba ritmo ágil el divertido y vitalista ‘Judy in disguise (with glasses)’ de John Fred & The Playboy Band (¿se nota la resonancia a ‘Lucy in the sky with diamonds’), banda de un único éxito o ‘one hit wonder’; su festivo ambiente fue recreado en distintos idiomas, y aquí sonó como ‘Judy con disfraz’ a cargo de grupos como Los Salvajes o Los Sírex. También invita a mover los pies el trepidante ‘Everlasting love’ a cargo de Love Affair, aunque ya había sido éxito en Usa unos meses antes con Robert Knight; de hecho, desde entonces, en cada década se han grabado abundantes versiones que han llegado alto en las listas. Tono desenfadado y ritmo cadencioso le puso el gran Georgie Fame a su ‘Ballad of Bonnie & Clyde’, que incluyó efectos especiales muy de película, con tiroteos, sirenas y, lógicamente, el inevitable y fatal desenlace; también son incontables las adaptaciones a otros idiomas que se han realizado de tan sonoro título. Asimismo hace exactamente diez lustros debutaba un grupo de muy largo recorrido, Status Quo, con un single titulado ‘Pictures of Matchtistick Men’, que fue éxito desde su aparición y que ha resonado muchas otras veces desde entonces.

Sí, de todas estas emblemáticas canciones se conocen infinidad de versiones a cargo de grupos de tendencias y procedencias diversas. ¿Alguien podría mencionar un par de temas de pop o rock de la actualidad con talento suficiente como para ser revisitadas y reinterpretadas por grupos o solistas de las próximas décadas?, y ya puestos ¿cuántos éxitos de 2018 serán recordados y cantados dentro de 50 años? No es difícil responder que, casi seguro, estarán totalmente olvidadas antes de 5.


CARLOS DEL RIEGO