domingo, 11 de febrero de 2018

DELIRIOS E INSULTOS DE QUINCY JONES CONTRA AMIGOS Y COLEGAS El que fuera gran productor musical Quincy Jones parece haber perdido la cabeza y se niega a asumir que su tiempo de gloria ha pasado. Así, a los 85 años ha querido recuperar protagonismo insultando y despreciando a Beatles, Michael Jackson…

Jones ha mostrado su catadura moral al insultar al fallecido Michael Jackson después de toda la vida aparentando ser su amigo y colega

Ahora que ya no es protagonista y su teléfono ha dejado de sonar, ahora que ya no trabaja con las grandes figuras del pop y el rock, ahora que ya no está en el centro del escenario, ahora, Quincy Jones decide empezar a escupir mala baba, a expresar la envidia que durante años se estuvo tragando, ese resentimiento acumulado mientras trabajaba para otros que, al final, siempre se llevaban toda la fama; es como si él sintiera que merecía más, que sin él todos esos figurones nunca hubieran llegado a la cima y que, en definitiva, él, el prestigioso Quincy Jones, siempre fue absolutamente imprescindible para que aquellos consiguieran éxito, gloria, dinero; y por ello, ahora da rienda suelta a su soberbia y expresa en voz alta lo que muchos años calló. Pues resulta que, cumplidos los 85, el tipo ha empezado a despotricar, a insultar, a menospreciar a gran parte de los músicos con los que compartió su vida profesional. Lo ha hecho en varias entrevistas a diversos medios con motivo de ese cumpleaños y (factor importante) el estreno de un documental sobre su trayectoria.

Lógicamente sólo lanza sus flechas envenenadas contra grandes nombres de la historia del pop y del rock, ya que si lo hiciera contra segundones apenas tendría espacio en los medios. Así, de los Beatles dijo que eran los peores músicos del mundo (“the worst musicians in the world”), que Paul era el peor bajista que había visto, y que Ringo…, “de Ringo mejor no hablemos”. Podría haberse limitado a decir que no eran músicos excelentes, o explicado que en sus inicios no eran muy buenos,  pero esa tajante afirmación de ‘los peores del mundo’ parece más inquina, más despecho que otra cosa. Además, según él, los conoció hacia 1963 ó 64, cuando el grupo ya había pasado una dura ‘mili’ tocando varias sesiones diarias en clubes de Hamburgo, o sea, que tal vez no fueran virtuosos consagrados como los músicos de jazz con los que estaba acostumbrado a tratar, pero seguro no desmerecían en absoluto al lado de los de su generación. Además, el músico no sólo es el intérprete, sino también el que compone.

No se olvidó el resentido Quincy de dar brillo a sus cicateros ataques utilizando a otros gigantes del rock. Así, se dejó decir que, en sus comienzos, “Elvis ni siquiera podía cantar”; cabría preguntar al célebre productor cuántos encontró a lo largo de su carrera que cantaran mejor que el rey. También tuvo unas palabras para otros de sus ‘amigos’, como los integrantes de U 2, a quienes se refiere con un contundente “no han escrito ni una sola buena canción”; y cuenta que cuando va a Dublín nunca sale de casa de Bono (¿le confesará entonces lo malo que es?) porque “Ireland ist so racist!”. Parece haber olvidado que él mismo conoció y, seguro, sufrió en sus carnes la segregación y las leyes racistas que estuvieron vigentes en USA hasta hace una semana (como quien dice), mientras que en Irlanda jamás hubo tal cosa.  

Pero lo más sangrante son las ofensas contra la persona que más lustre y fama le dio. Y es que acusa a Michael Jackson de haber robado partes de canciones, melodías, ritmos, líneas instrumentales…, aunque sólo da una referencia (‘Statement of independence’ de Vangelis, cuya escucha no revela a qué pieza de Jackson se parece); continúa ensañándose con el muerto llamándole “codicioso y retorcido”, y completa la cosa con un sorprendente “en realidad no tenía tanto talento”. Seguro que a Jackson le gustaba la pasta y tendría sus cosas, y seguro que se ‘inspiró’ en el trabajo de otros más de una vez, aunque el autor que esté libre de pecado…, pero que le niegue talento demuestra simple y pura envidia.  Lo sorprendente es que no diga una palabra de la ‘debilidad’ del autor de ‘Thriller’, puesto que como estuvo tanto y tan cerca de él, tenía que saber perfectamente si había algo o no.    

De tales palabras es fácil deducir varias cosas. En primer lugar parece evidente que es un hipócrita, pues en las fotos aparece como un gran amigo de los que ahora son objeto de su rabia e incontinencia verbal. En segundo lugar parece claro que es un mal compañero, pues sólo así se entiende que largue de ese modo contra los que son (o fueron) sus colegas. Y tercero, parece tratar de transmitir la idea de que todos aquellos no hubieran sido nada en la historia de la música del siglo XX sin su concurso.

Pero no se conformó con atizar a sus compañeros. Cuando habla de sí mismo y de su carrera profesional evidencia un ego de tamaño cósmico y le faltan calificativos para darse autobombo, olvidándose de sus estrepitosos fracasos. Como es lógico, sacude de lo lindo a Trump, al que califica de  “retrasado, megalómano, narcisista” (aquí no está tan desacertado) y luego se vanagloria de haber salido con su hija cuando él tenía 72 y ella cincuenta menos… Patético es comprobar cómo, llegado a la vejez, se pone a presumir de haber tenido a grandes celebridades como novias o amantes  (cientos, asegura)  e incluso de haber rechazado a Marilyn Monroe. En fin, dime de qué presumes… Como no podía ser de otro modo, sus desvaríos tienden también a la megalomanía, ya que asegura que sabe perfectamente quién mató a John Kennedy; claro que sólo ‘revela’ que la mafia le ayudó a ganar las elecciones (cosa más que sabida), y que los padrinos estuvieron detrás de su asesinato, lo que es una de las varias teorías existentes; es decir, no dice nada que no se supiera; por último añade, como dándose importancia, “no deberíamos hablar de esto en público”.

Algunos que han empezado a contestarle aseguran que está cabreado con el mundo…, tal vez porque cree que merece más fama, más dinero, más honores. También habrá influido el próximo estreno del mencionado documental, ya que esta propaganda le viene muy bien para conseguir titulares. Otros le han defendido con la recurrente disculpa de que se han sacado las frases de contexto, y que respecto a Beatles él sólo se refería a sus primeras impresiones…, disculpa que no sirve cuando habla de los otros. En todo caso, da la sensación de que él siempre se ha sentido mucho más importante de lo que en realidad era, y que siempre ha estado convencido de ser mejor que los músicos para los que trabajó.
¿Vanidad y frustración liberadas o demencia senil?; si es esto último no es responsable de sus actos y sus palabras y, por tanto, mejor quedarse con lo que fue.


CARLOS DEL RIEGO