domingo, 13 de septiembre de 2015

EL ROCK RÍE DE SÍ MISMO Reírse de uno mismo es un signo de madurez. Y aunque en el terreno del rock esta especie no ha abundado, sí que hay algunos significativos ejemplos…

Julián Hernández es el sempiterno ideólogo y único superviviente de los originales Siniestro Total
Lo más habitual es que sean unos los que aprovechan una pieza de otros para distorsionarla y reconvertirla en sátira del original; eso sí, esta parodia jocosa suele atender a la letra, que se rehace en tono de mofa, befa y cuchufleta, manteniendo cierta fidelidad a la melodía, producción y arreglos. De hecho, cosas parecidas se vienen haciendo desde hace siglos. El XX en España muestra no pocos ejemplos de esto, pues el ciudadano de a pie gustaba de modificar canciones y tonadas populares impregnándolas de matices desbordantes de guasa; a veces se hizo con escarnio e incluso grosería, las menos con intención adulatoria, y casi siempre con gracejo y chispa.


Volviendo al planeta rock, pueden citarse grupos-broma como Jimi Homeless Experience o The Dead Milkmen; y todo iniciado tiene en mente la versión que Sid Vicious hizo del clásico ‘My way’. Por su parte, el pop blando y ‘mequetréfico’ ha dado pie a no pocas parodias, de manera que representantes del estilo pisaverde, como Justin Bieber o Backstreet Boys, han sido objeto de burla y escarnio con mayor o menor ingenio.       

Podría concretarse la intención bufa con la que unos grupos revisaron canciones de otros en tres casos. Los estadounidenses The Fools convirtieron el ‘Psycho Killer’ de Talking Heads en ‘Psycho Chicken’, el californiano Weird Al Yankovic transformó el ‘Beat it’ de Michael Jackson en ‘Eat it’, y los gallegos Siniestro Total se rieron del venerable ‘In a gadda da vida’ de Iron Butterfly proclamando ‘No me lavo en la vida’.


The Fools (más o menos, Los Tontos) es un grupo de Massachusetts que siempre se lo ha tomado todo a chunga. En 1979 atropellaron el ‘Asesino sicótico’ para volverlo ‘Pollo sicótico’ imitando el cacarear gallináceo; de este modo el verso ‘No me toques, que soy un hilo de carne y hueso’ pasa a ser ‘un pollo loco me persigue por toda la ciudad’, y el que en el original dice ‘Odio a la gente que no es educada’ afirma en la copia chusca ‘el tipo que se lo comió perdió la cabeza’…, y así sucesivamente. La intención de The Fools fue siempre trocar lo trascendente e importante en carnavalada más o menos gruesa (también imitaron a otros grandes del rock como Roy Orbison), y por eso siempre prefirieron la diversión a cualquier otra connotación que el rock pueda tener. Estos Tontos deben pasárselo muy bien, puesto que siguen en acción 35 años después.

Weird Al Yankovic es todo un especialista en la sátira y la parodia chistosa, por lo que tomó, desde sus inicios, la sana costumbre de trocar la intención seria y profunda en algo simplón e hilarante. Así, el ‘Like a virgin’ de Madonna fue, en sus manos, ‘Like a surgeon’ (como un cirujano), el ‘Addicted to love’ del malogrado Robert Palmer mutó en ‘Addicted to spuds’ (adicto a escardar, a desbrozar), ‘La Bamba’ pasó a ser ‘Lasagna’… Pero es con su ‘Eat it’ (cómelo), mofa del ‘Beat it’ de Michael Jackson, con el que más repercusión tuvo. El difunto ‘rey del pop’ escribía ‘No quieras ver sangre, no quieras ser un machote, quieres ser un duro, haz lo que puedas, así que lárgate, pues quieres ser un malote’; pero Raro Al Yankovic transfiguró el tono de chulos callejeros en una discusión de plato y tenedor: ‘No quiero discutir, no quiero saber qué comida te gusta, no tendrás postre hasta que dejes limpio tu plato; así que cómelo, y no me digas que estás lleno’. También es desternillante el vídeo clip de ‘Fat’, que rellena de infinitos michelines el ‘Bad’ del propio Jackson. Más de treinta años lleva Wird Al Yankovic caricaturizando a los grandes del pop y el rock (Nirvana también fue objeto de sus sátiras), así como a la cultura popular estadounidense en general, lo que le ha dado buenos resultados en las listas e incluso premios Grammy. Lógicamente, a algunos de los interesados les pareció divertida su visión y a otros les sentó como una patada en los…, como no podía ser de otro modo.

Los veteranos Siniestro Total son, desde sus comienzos en 1980, unos auténticos campeones del rock divertido y chispeante que se atreve con todo (hasta con el Ayatollah); su combinación de piezas de cosecha propia y adaptaciones irreverentes de grandes y pequeños clásicos del rock y el pop les ha mantenido en primer plano de la escena rockera española. Ingenio y visión humorística han sido sus principales características, de manera que su nombre se ha convertido en sinónimo de letras divertidas, ideales para cantar a voz en grito y pasarse unas risas. Su modus operandi es sencillo: se toma una melodía muy conocida, se le escribe una letra ocurrente y simpática más o menos relacionada con la original, y se canta con gran sonrisa, ora balbuceante ora de modo sutil. Los ejemplos de la imaginativa y chusca visión de la música que han mostrado Julián Hernández y sus secuaces a lo largo de su carrera son muy abundantes, y ahí están sus incontables discos para demostrarlo. Como ejemplo de esa vis cómica de los vigueses viene a cuento lo que hicieron con el interminable arquetipo del rock sicodélico ‘In a gadda da vida’ con el que los californianos Iron Btterfly’ han pasado a la historia del género. Lógicamente los gallegos no se extendieron tanto (17 minutos de nada), sino que se centraron en la letra; de este modo, si la original es más tópica que otra cosa: ‘¿No sabes que te seré siempre fiel?, por favor toma mi mano’, y poco más, los Siniestro mostraron su odio a la limpieza al cantar ‘No me lavo en la vida, nena, soy muchísimo más guarro que tu’.

Sí, el rock no puede dejar de reírse de sí mismo. En realidad, la diversión ha sido uno de los objetivos de quienes se han dedicado a este negocio desde sus comienzos. Y bueno es que se deje de ver como algo trascendente, decisivo, solemne. Para ello están grupos y solistas como los mencionados, siempre dispuestos a mofarse de los más famosos, recordándoles que son tan terráqueos como los demás.    
              

CARLOS DEL RIEGO