domingo, 2 de junio de 2013

EL ROCK & ROLL ETERNO DE JOHN FOGERTY Escribió uno de las más brillantes capítulos de la historia del rock al frente de los Creedence Clearwater Revival en apenas un lustro, pero lejos de conformarse, nunca ha dejado de publicar y actuar, mostrando siempre una creatividad casi ilimitada. John Cameron Fogerty regresa a los 68 años con un disco con clásicos y un par de títulos nuevos, él solo o en compañía. ¿El resultado?, deslumbrante

Con casi 70 años, el rock sigue corriendo rabioso por sus venas.
Pocos grupos resultan tan evocadores como Creedence Clearwater Revival, pocas melodías son tan unánimemente admiradas y tarareadas en cualquier parte del mundo como las escritas por John Fogerty, que acaba de editar un nuevo disco con revisión de piezas añejas y con nuevas muestras de su inagotable talento.

Se trata de un disco titulado ‘Wrote a song for everyone’, mestizo se mire por donde se mire; por un lado las canciones están recreadas por el propio John al lado de cantantes y grupos de blues, de country, de rock, más o menos conocidos pero todos muy escogidos; son acompañantes que aportan matices sin perder nunca el respeto a la melodía original y cuyas voces engarzan bien con la de John.; y por otro, contiene piezas maestras de los Creedence, algunos escogidos momentos de la carrera en solitario del músico californiano y un par de muestras de que el tío todavía conserva el don que le regaló la naturaleza: talento. El disco impresiona, casi abruma, pues al lado de clásicos colosales hay un par de pinceladas que demuestran que este hombre ha sido y es uno de los tres mejore creadores de música de Norteamérica; asimismo queda patente que sus grandes canciones pueden envolverse con dureza hard o delicadeza folk y siguen funcionando maravillosamente. Además, a sus 68 años (el disco celebra el cumpleaños) conserva casi toda la voz, al igual que Neil Young y a diferencia de Dylan.

El álbum comienza con un trepidante ‘Fortunate son’, que admite el arreglo hard con una facilidad pasmosa; y acto seguido el ambiente se vuelve country, deliciosamente country con el ‘Almost saturday night’. La preciosa ‘Lodi’, que John interpreta con sus hijos, emociona. ‘Mistyc highway’ es una de las piezas nuevas de este auténtico monstruo de la composición, una canción absolutamente genial, cargada de chispa, brillante melodía y poderosos arreglos; la canta él solo y se extiende en un trepidante solo de guitarra (su dominio de la seis cuerdas es soberbio) que da paso a una parte vocal casi góspel; por cierto, los puentes que unen los diversos fragmentos de la composición funcionan a la perfección… y son evolución de los que ya hacía cuarenta años atrás para su inmortal banda.

La pieza que da título al álbum conserva el magnetismo del original y puede adoptar tonos más country o más rock con gran naturalidad. El insustituible ‘Bad moon rising’ se ve fortalecido, refrescado, con exquisitos toques de violín y otros excitantes y coloridos arreglos en un par de delicadas partes instrumentales; ¡qué maravilla! Y cuando parece imposible más emoción, ‘Long as can see the light’, blues encendido y apasionado y, de regalo, otro magnífico solo de guitarra. El imprescindible y pantanoso ‘Born on the bayou’ parece pasar a otra dimensión con apenas un par de retoques (es lo que señala a las grandes canciones, que admiten cualquier decoración); por cierto, aquí la voz de John parece la de los viejos tiempos…

‘Train of fools’ es la otra nueva y es muy, muy Fogerty (aunque hay a quien le recuerda al aludido Young); es curioso pero cuando se escuchan las dos piezas recién escritas pudiera parecer que crear canciones es algo fácil y al alcance de cualquiera. El ‘Someday never comes’ mantiene la tensión y esa construcción tan lógica que tenía hace décadas. No podía faltar el ‘Who’ll stop the rain’ (con Bob Seger pero sin la Banda de la Bala de Plata) que, si fuera posible, se torna aun más lírico, casi espiritual, etéreo…, irresistible. Y después de un trepidante ‘Hot rod heart’, un final apoteósico con dos clásicos más; uno es el imprescindible ‘Have you ever seen the rain’, que suena verdaderamente grandioso, adornado con diversas sutilezas y con su infalible estribillo; y por último, ‘Proud Mary’, iniciada de un modo muy parecido a la versión de Ike & Tina Turner pero que rápidamente recupera su pulso más reconocible.

¡Qué álbum prodigioso! Rock en su sentido más profundo, rock a raudales, con alma y con nervio, con gracia y mucho, mucho talento. Evidentemente, no hace falta ser un mozalbete desgreñado para fabricar el mejor rock, John Fogerty es casi septuagenario pero cada uno de sus acordes, compases o estribillos tiene toneladas.

CARLOS DEL RIEGO