jueves, 20 de junio de 2013

NUEVAS ENCUESTAS EN TORNO A LA SEGREGACIÓN DE CATALUÑA, TAN FIABLES COMO LA ASTROLOGÍA Se acaban de publicar los resultados de un nuevo sondeo sobre el tema, tan creíble e interpretable como cualquier estudio semejante, cuyas conclusiones varían según quién encargue; en fin, todo ello es menos fiable que la astrología

Decir que España maltrata a Cataluña es lo mismo que decir que una pesona maltrata una parte de su cuerpo. Un delirio.
Un organismo del gobierno de Cataluña realizó una encuesta para saber cuántos catalanes estarían a favor de la segregación y la independencia. De los resultados del sondeo deducen que el 55% de los catalanes votaría por la separación, el 23% por continuar dentro de España y un 15% se abstendría. Para empezar, lo único que se puede desprender de esa encuesta (y de todas) es que de los tantosmil preguntados, tantos dijeron esto y tantos aquello, y extenderlo al total de la población es simple y llanamente mentira, pura manipulación; además, sólo se publica que el estudio consistió en 2.000 llamadas de teléfono y nada se dice dónde se preguntó (ciudades, pueblos, barrios…), a qué clases sociales, a personas de qué edades…, es decir, han podido hacer una encuesta seria o no; y sin perder de vista la posibilidad de que el encuestado dijera la verdad, se sintiera presionado o simplemente mintiera para quedar bien o por temor (viendo como se responde en los foros a los catalanes que se dicen contrarios a la separación…). Y por otro lado, si la investigación procede de un organismo gubernamental o dependiente de él, no hay que esperar otra cosa que no sean resultados favorables a sus ideas e intenciones. Curiosamente, cuando la realidad desdice a los estudios estadísticos aplicados a población, los expertos siempre tienen a manos disculpas del tipo “los datos no fueron bien ponderados, no se relativizaron, no se hicieron bien los ajustes…”. Sea como sea es tan razonable fiarse del tarot como de encuestas.

No se puede echar al saco del olvido los falsos referéndums organizados en diversas localidades catalanas meses atrás, cuyo principal y determinante dato señaló una bajísima participación; así, luego se puede presentar la cifra de que tres de cada cuatro votantes optó por la disociación, y deducir posteriormente que tal proporción de catalanes la desea. Además, si después de los persistentes esfuerzos de todos los organismos oficiales sobre la idea de lo mala que es España con Cataluña sólo se ha convencido a poco más de la mitad de las personas consultadas…  

Por otra parte, pudiera llegar a pensarse que los políticos segregacionistas no quieren, en realidad, la independencia por muy alto que clamen por ella, y ello es así porque, en caso de que llegara, perderían su único argumento, su único discurso, y tendrían que empezar a trabajar abordando verdaderos problemas, algo para lo que evidentemente no están preparados ni predispuestos. Otro dato a tener en cuenta en este sentido es el hecho de que no rompen los lazos con el actual estado de las cosas; por ejemplo, podrían pedir que el Barça y el resto de equipos deportivos catalanes no fueran inscritos en las ligas españolas, y esto sí que pueden hacerlo ahora mismo, pues no hay ley que obligue a ningún club a inscribirse en los distintos campeonatos nacionales. Y por la misma razón rechazar ayudas económicas, como los millones que el estado central hubo de entregar al gobierno catalán para reembolsar los llamados ‘bonos patrióticos’ (la Generalitat emitió bonos a un tanto por ciento anual, pero transcurrido el año no pudo reembolsar, por lo que pidió y recibió dinero del gobierno de esa España “que les roba”); esto se parece bastante a la postura de los estudiantes que se negaron a dar la mano al ministro Wert a la vez que con la otra aceptaban el dinero que éste les entregó, dando muestra de una total incoherencia, ya que lo lógico y legítimo es aceptar todo o rechazar todo. Así, no es disparatado deducir que dirigentes y partidos catalanistas (que no es lo mismo que catalanes), seguro que de forma inconsciente, no desean que llegue la hipotética disgregación, pues entonces no tendrían gran cosa que decir a sus seguidores. ¿Alguien piensa en conciencia que todos los problemas de esta región se solucionarían milagrosamente con la escisión?

Repetir una y otra vez que España se porta mal con Cataluña  es algo así como afirmar que una persona se porta mal con una de sus partes, por ejemplo uno de sus brazos, al que apenas alimenta, golpea, hace pasar frío… Delirante.

CARLOS DEL RIEGO