jueves, 13 de junio de 2013

SE GENERALIZA EL USO INCORRECTO O INTERESADO DE LAS PALABRAS En todas partes se distorsiona el sentido de términos y giros para adecuarlos a lo que conviene, cosa que se puede comprobar tanto en la red como en conversaciones de bar; lo peor es que la prensa en general se ha unido a la moda del descuido y el tópico erróneo

Esta pistola fue fabricada por una máquina de esculpir, de ningún modo por una impresora, de hecho no tiene nada impreso.
Todo el mundo (o casi) escribe. Foros, blogs, sitios, redes…, la tecnología ha permitido que quien lo desee pueda expresar lo que quiera. Se ha socializado la posibilidad de dar a conocer lo que uno piensa respecto a lo que sea, pero a la vez se distorsiona el lenguaje, o sea, se escribe y se habla de la manera más fácil y rápida, sin atender a normas mínimas para que lo que se dice sea inteligible y correcto. Y a ello hay que añadir el uso interesado o inadecuado que se hace de las palabras. Pero lo peor es la desgana, nula preocupación por el lenguaje e incluso su uso incorrecto que se observa a diario en los medios de comunicación. Aquí van unas muestras.

Hace ya muchos años que algunos hablan del bloqueo que sufre Cuba, a pesar de que lo que padece es un embargo. Si la VI Flota de Estados Unidos estuviera rodeando la isla impidiendo entrar o salir, sería un bloqueo, pero lo que en realidad hay es un embargo, o sea, USA ni compra ni vende a Cuba, que puede abastecerse de lo que necesite en cualquier otro país, como viene haciendo desde hace… (por cierto, también compra y vende en yanquilandia a pesar del embargo).

Últimamente, y sin duda con intención ideológica, se utiliza ‘campo de concentración’ cuando se quiere señalar una cárcel franquista, aunque ésta esté ceñida a un edificio; así, ¿cómo puede haber un campo dentro de un inmueble? Lo más curioso es que una prisión en el lado nacional se tilda de campo de concentración mientras otra similar o idéntica en territorio republicado es simplemente un presidio.

En el mismo sentido está la alergia que muchos españoles tienen a la palabra España, que sustituyen generalmente por Estado Español. Seguramente se deba a que identifican España con el dictador, cosa que al gallego le hubiera encantado, de hecho esa es una de las estrategias de los tiranos: identificarse con el país, la bandera, el himno (y así, si son atacados pueden decir que quien es atacada es la patria), por lo que quienes identifican a España con el general lo que hacen es caer en su trampa. Por otro lado, España no equivale a Estado Español, pues aquella es territorio, personas, historia…, y esto es la administración. Si un grupo musical anuncia que hará una gira por todo el estado está diciendo que actuará en delegaciones del gobierno, ayuntamientos, diputaciones…

Cuando se quiere resaltar el carácter sanguinario de un dictador (sea del signo que sea) se le señala como genocida aunque su ensañamiento no haya atendido a razas. Para que uno sea genocida tiene que matar en función de los genes, por ejemplo Hitler, que mató preferentemente a judíos, negros, gitanos…, mientras que existen y han existido déspotas que exterminan sin importar razas, e incluso se centraron en aniquilar compatriotas, por ejemplo Mao. El germano sí fue un genocida, pero el chino sólo puede ser señalado como sangriento asesino, nunca como genocida.
Lo del término homofobia parece causa perdida, pues hasta los relamidos veletas de la Real Academia ya lo dan por válido para señalar a los que no toleran ni homosexuales ni homosexualidad (curiosamente no dan significado a la voz homófobo). Sin embargo, por mucho que lo digan dichos mequetrefes, homo significa igual, idéntico, y fobia quiere decir odio o miedo, por lo que homofobia significaría odio o miedo al que es igual, o sea, un significado contrario al que los tuercebotas de la Academia le han dado cediendo a la moda. Puestos a inventar, podría decirse ‘antigays’…, o incluso homosexualófobo.

Una de las más reciente incorrecciones es denominar impresora 3D a una máquina que no imprime, sino que esculpe. La cosa viene de un tipo que ha esculpido una pistola con lo que llaman impresora en tres dimensiones, pero viendo el resultado del trabajo de dicho artefacto se comprueba que no tiene absolutamente nada impreso. Si el aparato lo que hace es esculpir debe llamarse máquina escultora o algo así, pero no impresora.

Otra típica de la prensa cuando habla de quemaduras en personas; suelen decir que “la víctima sufrió quemaduras en el 60% de su cuerpo”, lo que viene a significar que el pobre individuo tenía achicharrado el 60% de los huesos, del hígado, de los vasos sanguíneos, de los músculos, del intestino… En realidad el redactor se refiere a que el herido tiene quemado el 60% de la superficie de su cuerpo.

Los antitaurinos acostumbran a argumentar que la tauromaquia es una forma de tortura. Sin embargo, la tortura exige que el torturador esté en posición de seguridad total y el torturado totalmente indefenso…, y nadie podrá sostener que el torero no corre peligro o que el toro no puede defenderse. Así, podría hablarse de maltrato, de castigo, de daño, de espectáculo sanguinario…, pero no de tortura.

Y una última inexactitud vista hace sólo unos días en la prensa. Al parecer, la luna se separa de la tierra unos centímetros al año, mientras que hace millones de años estaba mucho más cerca; los periodistas aseguraron en sus textos que “la luna estuvo diez veces más cerca de la tierra que ahora”. El satélite está hoy a unos 380.000 kilómetros, por tanto, diez veces esa cantidad son 3,8 millones de kilómetros…, o sea, la máxima cercanía entre los dos cuerpos sería una vez esa distancia, 380.000 kilómetros, y de ningún modo pudieron estar más cerca.

Las palabras significan lo que significan, no lo que a uno le parece, interesa o conviene
 

CARLOS DEL RIEGO