jueves, 4 de abril de 2013

LAS ÚLTIMAS DICTADURAS COMUNISTAS Varios integrantes del ballet nacional de Cuba han pedido asilo político. La noticia, igual que la de las fanfarronadas del dictador de Corea del Norte, podía haber sido extraída de la prensa de hace 30 años, y viene a ser uno de los últimos estertores del régimen comunista

Idénticos, uniformes, ignorantes, sin posibilidad de salirse de la línea establecida, así viven los norcoreanos bajo la dinastía Kim.
 

Es difícil entender cómo a día de hoy pueden producirse noticias como la que señala que varios integrantes del ballet nacional de Cuba se han escapado de su país aprovechando una gira; actuaban en México y, en el momento previsto, cruzaron la frontera con USA y pidieron asilo político; son siete y son muy jóvenes, todos menores de 25 años. Parece nota del pasado, de cuando términos como guerra fría o telón de acero estaban a diario en boca de todos; sin embargo demuestra que aun hay lugares donde los ciudadanos están encerrados en su país y, por tanto, si quieren salir han de escapar; de todos modos la política castrista a este respecto ha cambiado en los últimos tiempos, aunque vaya usted a saber cómo están las cosas en realidad, en la práctica.

Naciones-prisión apenas quedan en el mundo, nada que ver con los tiempos de la Unión Soviética (el libro ‘Archipiélago Gulag’ de Aleksandr Solzhenitsyn lo explica a la perfección), pero ahí están Cuba o Corea del Norte como vestigios de aquellos tiempos. La isla que gobiernan Fidel y su hermano Raúl desde primeros de 1959 se mantiene desafiante pese al embargo con que Estados Unidos la viene castigando casi desde entonces (muchos dicen bloqueo, como si la VI Flota la rodeara impidiendo entrada y salida; el embargo, teóricamente, prohíbe el comercio entre ambos países pero permite que Cuba compre o venda en otros estados, aunque en la práctica los intercambios con USA son más habituales de lo que se cree). Los Castro llevan en el trono 54 años sin que nunca hayan preguntado al pueblo según las reglas de la democracia; tal vez Fidel Castro Ruz desee llegar a los casi 72 años de reinado de Luis XIV en Francia, o a los 66 de Ramsés II en el antiguo Egipto. En todo caso parece que la intención del dictador es traspasar el cetro a su hermano como quien dona una propiedad.

Lo de Corea del Norte es de aurora boreal. Los Kim llevan en el poder desde que se ‘inventó’ Corea del Norte. Ocupada toda la península por Japón hasta 1945, los soviéticos se ‘quedaron’ con el norte y los aliados con el sur; luego la Guerra de Corea y la separación definitiva: comunismo al norte del paralelo 38, capitalismo al sur. Kim Il Sung se hizo con el poder en 1948 y lo ostentó hasta su muerte en 1994; el trono pasó entonces a su hijo Kim Jon Il, que mantuvo la corona hasta que murió en 2011, momento en que su hijo Kim Jong Un asume el trono del país. Lo que estos dictadores sanguinarios han hecho con la nación y sus habitantes es algo que sólo se sabrá en su totalidad cuando sea derrocada la estirpe y suplida por la democracia (al igual que un día se sabrá lo ocurrido en la Unión Soviética estalinista o en la China de Mao). En total, la dinastía Kim es la propietaria del país desde hace 65 años, y desde entonces se transmite la propiedad de padres a hijos. Sea como sea, este trozo de extremo oriente parece estar ocupado por una secta, con una clase dominante coronada por el líder y un pueblo que vive en la ignorancia y el aislamiento, al margen del mundo y constreñido por la más brutal dictadura, pasando hambre y privaciones y con un ejército hipertrofiado y desafiante.

Por otro lado, no deja de asombrar que muchos que se significan como republicanos furibundos y combativos en las sociedades occidentales se muestren abiertamente partidarios de ambos regímenes, pasando por encima de un pequeño detalle: en realidad los Kim y los Castro viven y actúan como auténticos reyes, y como tales traspasan la propiedad del país a sus descendientes…  
              
Afortunadamente apenas quedan ya dictaduras, ya sean de corte capitalista o comunista, de modo que poco a poco se va imponiendo la democracia, imperfecta y manipulable, corrupta e injusta, pero la peor democracia es mejor que la mejor dictadura. Al menos te puedes marchar cuando quieras sin que te persigan por ello. En fin, son los últimos vestigios de las dictaduras comunistas, los restos de la puesta en práctica de las ideas de Marx, que con cada experiencia se evidencian más disparatadas, puesto que la esencia del comunismo es hacer de las personas seres sin deseos ni inquietudes, individuos carentes de iniciativa y personalidad, sin capacidad de decisión ni opinión, integrantes anónimos y apáticos al servicio de una comunidad-hormiguero con sus obreros, soldados y reina.

CARLOS DEL RIEGO