jueves, 18 de abril de 2013

LA DISPARATADA TEORÍA DEL ‘AUTOATENTADO’ Cuando se produce un acto terrorista, como el reciente de Boston, siempre aparecen iluminados que sostienen que ha sido organizado por los poderes públicos para…, hacerse la víctima, promover el odio, instalar una atmósfera de miedo que justifique reducción de derechos…, ideas disparatadas que se encuentran con facilidad

Aunque parezca increíble, hay quien está convencido de que el atentado de Boston ha sido obra del gobierno de USA. Grotesco.

Un par de días después del atentado terrorista perpetrado durante el Maratón de Boston no se ha producido reivindicación del mismo, por lo que aun no se tiene idea de quiénes han sido sus autores. Lógicamente las especulaciones recorren los foros a toda velocidad, de forma que se suceden las conjeturas, hipótesis, sospechas y, por supuesto, las fabulaciones más disparatadas.

La mayor parte de quienes aventuran posibles culpables del brutal ataque piensan que han sido terroristas islamistas o fanáticos ultras del país; sin embargo también abunda la especie de que ha sido un ‘autoatentado’, es decir, hay quien está convencido de que las bombas se colocaron por orden de las más altas esferas de Estados Unidos (la Cia, el Fbi, el Pentágono) con el fin de desatar el miedo de la población, aumentar las ventas de armas, impulsar mayores presupuestos para el ejército o preparar el terreno para nuevas intervenciones armadas. Este modo de pensar no es nuevo. Cuando se produjo el atentado contra el expresidente Aznar (abril de 1995) hubo muchos que afirmaron que, dado que Eta tiene gran experiencia en este tipo de actos, el hecho de que el entonces presidente saliera casi ileso es evidencia suficiente para concluir que aquello fue un montaje urdido por el propio Aznar para hacerse pasar por víctima y justificar medidas policiales y represoras. Pero lo mejor del disparate es que aun hoy hay quien sigue manteniendo esta absurda teoría y la pone como ejemplo de que lo del Maratón de Boston ha sido un ‘autoatentado’; de nada sirve que se haya identificado el grupúsculo que ejecutó el plan (el comando Madrid) y que se haya reconstruido todo, desde el cómo se hizo hasta el plan de huida, en base a pruebas irrefutables, pero da igual, los defensores de la teoría autoconspiratoria no quieren ver la realidad. Incluso a pesar de que hoy se conoce a los autores materiales, espirituales y financieros del ataque a las Torres Gemelas, no son pocos los que continúan ‘autoencerrados’ en la cárcel del autoengaño.

Y así, este grotesco modo de pensar recorre los foros internacionales provocando airadas respuestas y encendidas muestras de indignación (tal vez sea eso, exclusivamente eso lo que deseen: que alguien les haga algún caso). Sin embargo este método tan desconcertante se ha utilizado en algunas ocasiones por líderes políticos manipuladores e indignos. Durante algunos momentos de la Revolución Francesa los políticos del partido moderado (los mal llamados girondinos) fueron perseguidos, acosados e incluso agredidos por masas enloquecidas, y cuando denunciaron tales hechos en aquel parlamento, uno de los líderes del partido jacobino, Jean Paul Marat, afirmó que ellos mismos, los moderados, habían pagado a las turbas para que los agredieran y poder así presentarse como víctimas ante la opinión pública… ¡y hubo quien se creyó a pies juntillas tan disparatada patraña! De igual modo, durante los años en que más asesinatos cometía la banda mafiosa Eta, un infausto político nacionalista llegó a declarar algo así como “¡qué bien le vienen los atentados al partido X, cuánto beneficio sacan a las bombas que les ponen!” Lo dicho, sencillamente grotesco.

Lo malo es que siempre habrá quien se trague los disparates más estrambóticos por muchos pinchos y verrugas que tengan. 
                       
CARLOS DEL RIEGO