domingo, 31 de marzo de 2013

ALVIN LEE, EL HÉROE DE LA GUITARRA ENTRA EN LA LEYENDA El sprinter de la guitarra, Alvin Lee, fallecía con sólo 68 años y en España (apenas se ha dado más información). Suyo es uno de los momentos maravillosos, imprescindibles de la historia del rock, ámbito en el que ya ocupa estatus de leyenda

Si el rock pudiera representarse con una imagen, ésta de Alvin Lee sería perfecta.

Hace unos días (6-III-13) murió el músico británico Alvin Lee, quien ostentó el oficioso título de ‘guitarrista de rock más rápido’ (curiosamente esos días también se fue el atleta italiano Pietro Mennea, el último blanco en poseer un récord de velocidad).

Como saben todos los que llevan décadas vibrando con el rock, Alvin Lee fue el cantante, guitarrista, compositor del legendario grupo Ten Years After.


Durante la época dorada del rock (los años setenta del siglo pasado) el heavy y similares tenían, además de sus propios y eternos atractivos, ese plus de la clandestinidad, ese sabor que da el conocer algo que otros no. En aquel contexto se estrenó en España la película ‘Woodstock’, de obligada visión y encendidos y admirados comentarios entre todos los iniciados; y allí, en tan emblemático escenario, entre las máximas estrellas del género, apareció un grupo británico de reciente formación, Ten Years After; Alvin Lee presenta el tema ‘I´m going home’ e inmediatamente inicia un punteo escalofriante a la velocidad de la luz, dejando asombrados, admirados, al medio millón de personas que estaba allí y, luego, a los millones que han visto el documental que se hizo sobre aquel inolvidable festival. A partir de ese momento el guitarrista entró en la historia del rock con el título de de campeón de velocidad, de modo que el deseo de todo el mundo de verlo en vivo lo llevó a pasarse larguísimas temporadas de escenario en escenario.


En aquellos momentos de máximo esplendor del rock duro y pesado, los que estaban al cabo del día solían discutir sobre guitarristas y baterías, sobre grupos y elepés, pero casi todos admitían que si Eric Clapton era el mejor, Alvin Lee era el más veloz; a veces había quien discrepaba y colocaba a Ritchie Blackmore a la misma altura, poniendo como ejemplo el incendiario sólo del ‘Highway star’ en el ‘Made in Japan’…, pero al final todos los amantes del rock reconocían disfrutar tanto con uno como con otro. Asimismo, en las discotecas de la España de los setenta sonaban, alternando con las horteradas, piezas del rock más cañero y actual, ocurriendo algo muy curioso en la pista de baile. Ésta estaba casi siempre ocupada por chicas y chicos vestidos a la moda bailando los éxitos de los 40 y semejantes, pero cuando el ‘pincha’ cambiaba de ritmo y ponía un rato de rock, la pista se llenaba de guitarristas imaginarios que parecían en éxtasis, tipos con pelo largo que se contorsionaban mientras agitaban la cabeza tocando el ‘air guitar’, unos hincándose de rodillas en pleno solo, otros haciendo el paso del pato made in Chuck Berry, estos saltando enardecidamente por el figurado escenario y aquellos agitándose enardecidamente como si su vida dependiera de ello. Y uno de los temas que inevitablemente atraían al personal bajo las luces sicodélicas y las bolas espejadas era el ‘I´m going home’, con el que se rememoraba al gran héroe de la guitarra, al coloso de la velocidad insuperable; en esos instantes todos estaban poseídos por el rock, todos eran Alvin Lee.

Apenas estuvo siete años al frente de Ten Years After (de 1967 al 74), pues luego él siguió por su cuenta mientras el resto de la banda se quedaba con el nombre, publicando en tan poco tiempo nueve álbumes; el segundo, ‘Undead’, se grabó en vivo con cinco canciones kilométricas, entre ellas el histórico ‘Voy a casa’. El estilo agresivo y casi siempre arrebatado solía tener como contrapunto evidentes matices de jazz, de blues y rythm, cosa que se nota en casi todos los discos. Otras de sus grandes creaciones fueron la exquisita ‘Love like a man’, la fabulosa ‘Bad secene’ y su continuación ‘Two time mama’ (ambas en el estupendo Lp ‘Ssssh’), el irresistible rythm & blues ‘Hear me calling’, la preciosa ‘I´d love to change the world’… En todas hay pasión, enorme vehemencia, mucha clase, inspiración, virtuosismo y, sobre todo, rock de máxima categoría, de ese que lleva al buen rockero al frenesí; todo con una omnipresente y genial Gibson en manos del héroe de la guitarra por excelencia.

¿Llegaste por fin a casa Alvin?

CARLOS DEL RIEGO