martes, 28 de noviembre de 2023

EL ROCK & ROLL Y EL ASESINATO DE KENNEDY

 


Bob Dylan escribió en 2020 el explícito tema 'El asesinato más asqueroso'

Hace sesenta años del asesinato del presidente Kennedy. Libros, documentales, entrevistas a los médicos y testigos…, fue un acontecimiento que sacudió la conciencia de todo el mundo y que aún permanece, puesto que el misterio perdura. Los músicos de rock, lógicamente, también reflejaron en sus canciones lo que aquello supuso

 

No son pocos los músicos de rock que se vieron afectados por el asesinato de JFK, como demuestra el hecho de la cantidad de canciones que velada o explícitamente tratan de la persona y, sobre todo, de su muerte.

 

Uno de los primeros que compusieron canciones sobre John F Kennedy es Bob Dylan, que ha tratado el tema varias veces. La primera fue en 1963, cuando el presidente aun vivía. El tema ‘I shall be free’ narra una supuesta conversación con él: “Mi teléfono sonó sin parar. Es el presidente Kennedy llamándome. Me dijo: Amigo Bob, ¿Qué tenemos que hacer? ¿Crece el País?”. Es evidente que la figura de Kennedy tenía un atractivo irresistible… para algunos.

 

Mucho tiempo después, en 2020, Dylan escribió ‘Murder most foul’ (más o menos ‘El asesinato más asqueroso’), una especie de canción fúnebre (de 17 minutos) que se centraba en el magnicidio: “Fue un día oscuro en Dallas, noviembre de 1963. Un día que vivirá en la infamia (…) Lo llevaron al matadero como un cordero al sacrificio (…) Luego le volaron la cabeza cuando aun estaba en el coche”. La larguísima letra de la canción incide una y otra vez en el suceso, y a lo largo de la misma aparecen nombres reconocibles, como Beatles, Altamont, Woodstock…El tema, que alcanzó el número uno de la revista Billboard, “para mí no es nostálgico”, dijo el propio Dylan, que en uno de los versos se permite una broma macabra: “Viviendo en una pesadilla en Elm Street”, que es el nombre de la calle donde todo sucedió.

 

En la siempre evocadora ‘Sympathy for the devil’ (1968) de los Stones, Mick Jagger canta: “Grité: ¿quién mató a los Kennedy? Cuando después de todo fuimos tú y yo (…) Espero que hayas adivinado mi nombre (…) Simplemente llámame Lucifer”. O sea, “fuimos tú (quien sea) y yo (el demonio)”, quienes asesinaron a JF y a Robert F Kennedy.

 

En el icónico Festival Monterrey Pop (1967), The Byrds tocaron una canción tradicional, ‘He was a friend of mine’, a la que ellos habían puesto una letra nueva que se refiere al asesinato. En la misma se dice: “Estaba en la ciudad de Dallas. Desde una ventana del sexto piso. Un hombre armado lo mató a tiros”; es decir, apoya la versión del asesino solitario. Sin embargo, el mismo David Crosby desdijo la intención de esa letra cuando, ante la audiencia dejó claro que no fue sólo Oswald, que hubo más implicados. Crosby dijo: “Sé que están grabando esto para la tele, por lo que estoy seguro que lo van a editar (modificar). Pero quiero decirlo de todos modos. Kennedy no fue asesinado por una sola persona. Le dispararon desde diferentes direcciones, con diferentes armas. La historia ha sido cambiada y los testigos eliminados…, este es vuestro país, damas y caballeros”. Crosby estaba convencido, en contra de la canción, de que hubo más de un tirador; sin embargo, su compañero Roger McGuinn desdeciría más tarde estas palabras de Crosby.

 

El pionero del rock & roll Jerry Lee Lewis escribió en 1966 el tema ‘Lincoln limousine’, que era el coche en el que iba Kennedy cuando fue asesinado. En la letra escribe: “Era un gran, gran líder llamado Kennedy. Luchó por el derecho y la libertad, trató de mantener limpia esta nación. Pero le dispararon en el asiento trasero de una limusina Lincoln (…) Un rifle de veinte dólares cortó la vida de este gran hombre (…) Se supone que este país es la tierra de los valientes y libres. Pero le dispararon en el asiento trasero del Licoln Limousine”. Duro alegato contra cierta parte y cierto pensamiento de EEUU.

 

Lou Reed tenía 21 años en 1963. El magnicidio le afectó profundamente y le formó un recuerdo indeleble. En 1982 editó su ‘The blue mask, en el que incluyó un tema con título explícito, ‘The day John Kennedy died’, que dice: “Soñé  con una unión perfecta y una ley perfecta (…) Y sobre todo soñé que olvidaba el día en que murió John Kennedy (…) Recuerdo donde estaba ese día (...) El equipo de la universidad estaba jugando al fútbol en la televisión. Entonces la pantalla quería morir y el locutor dijo Ha habido una tragedia”.

 

Y hay bastantes títulos más que tocan o se sumergen en aquel trágico acontecimiento. El rock nunca se olvida de asuntos tan trascendentes.

 

CARLOS DEL RIEGO

 


jueves, 23 de noviembre de 2023

LA BATALLA DEL RÍO ÓRBIGO (LEÓN), AÑO 456, LOS VISIGODOS APLASTAN A LOS SUEVOS EN TERRIBLE COMBATE

 


Es difícil imaginar cómo fue la batalla, pero seguro que el río bajó rojo a lo largo de kilómetros

En el año 456 tuvo lugar la Batalla del río Órbigo (provincia de León), en la que el visigodo Teodorico derrotó al suevo Requiario, al que luego persiguió, dio caza y ejecutó. El Imperio Romano de occidente vivía sus últimos momentos (cayó veinte años después) e Hispania era invadida por todo tipo de pueblos bárbaros

 

Sin duda, la Hispania de hace 1567 años debía ser un lugar terriblemente inseguro (como toda Europa), puesto que el orden romano era un recuerdo, los pueblos bárbaros invadían a sangre y fuego casi sin oposición y todas las violencias imaginables eran cosa cotidiana. En realidad, todo el Imperio Romano vivía en la anarquía. En este escenario, el rey visigodo del reino de Tolosa Teodorico II vio una oportunidad para aumentar su poder ante el muy debilitado emperador Avito.

 

El pueblo suevo entró en la península a comienzos del siglo V (junto a otros pueblos germánicos como los vándalos y los alanos), empujado por los hunos y las malas condiciones en las que vivían. Lógicamente estas hordas llegaban, atacaban a sangre y fuego y saqueaban toda población con la que se encontraban; eran bárbaros, que en latín venía a significar extranjeros, pero dada su forma de actuar, pronto se asoció bárbaro a cruel, bestial, salvaje. Así, el Reino Suevo llegó a abarcar lo que hoy es Galicia, norte de Portugal y grandes zonas de las provincias de León, Zamora, Palencia y Asturias. Continuamente emprendían campañas de saqueo que sólo buscaban botín, sin intención de dominar, organizar o imponer leyes en los nuevos territorios…, es decir, no puede hablarse de un verdadero reino. Según el historiador Hidacio (contemporáneo de los hechos), el rey Requiario se dedicó al pillaje desde su coronación (año 448); desde Lérida (Ilerda) hasta Mérida pasando por Zaragoza, las tropas suevas iban matando, quemando, violando, saqueando y, en fin, destruyendo todo a su paso; hay que imaginarse el terror de la gente cuando veía lo que se les echaba encima: espadazos, tajos, fuego y humareda, palos, gritos, llantos, miedo, sangre… y salvajes chillidos y risotadas de los atacantes. Imposible entender hoy cómo era aquello.

 

Ante todo esto el visigodo Teodorico recibió el encargo de parar los pies a los suevos, así que emprendió el camino hasta encontrarse con el ejército de Requiario a orillas del río Órbigo, a 12 millas (unos 50 kilómetros) de la ciudad de Astorga, el 6 de octubre del año 456. El historiador y obispo gallego Hidacio no da muchos detalles de lo que fue la batalla en sí, limitándose a señalar la infinidad de muertos que sufrió el bando suevo. El enfrentamiento debió ser feroz, en primer lugar porque aquellas sociedades germánicas no sabían de tácticas ni estrategias de batalla, sino que se lanzaban a toda velocidad contra el enemigo, gritando enardecidamente y blandiendo sus armas: lanzas de unos dos metros para la primera acometida, espadas largas de hierro, hachas arrojadizas, arcos, escudos…, y los más pudientes irían a caballo con yelmos, cotas de malla de hierro y otras protecciones. La escena tuvo que ser apocalíptica, con varios miles de combatientes por ambos bandos en medio de una indescriptible confusión, con un ruido insoportable de metal contra metal, entre alaridos desesperados y el relinchar de los caballos, los golpes continuos, el caer de los cuerpos… El río Órbigo tuvo que bajar teñido de rojo y transportando restos humanos a lo largo de kilómetros.

 

Incluso el rey suevo resultó herido (hasta los reyes entraban en combate) y como pudo logró huir. Pero Teodorico no iba a dejar escapar la presa y lo persiguió casi obsesivamente. El derrotado rey se refugió en Braga, que fue atacada sin piedad por Teodorico; Requiario consiguió huir nuevamente, y el godo se entretuvo unos días saqueando, quemando y violando. Finalmente Teodorico capturó a Requiario en Portucale (Oporto) y lo ejecutó; es de suponer, teniendo en cuenta cómo se las gastaban los godos en esto de las ejecuciones, que la cosa debió ser lo más brutal, lento y sanguinario que pueda imaginarse. Fue el fin del reino suevo, que languideció unos años más.

 

Al volver, ya en 457, Teodorico atacó varias poblaciones, entre ellas el Castrum Coviacense, Coyanza, hoy Valencia de don Juan, puesto que los nobles godos estaban descontentos al no haber tomado botín suficiente a lo largo de la campaña.

 

Más de quince siglos hace de aquello. Los godos se imponían a los bárbaros, pero poco más de dos siglos y medio después, la península vivió otra invasión (la enésima pero no la última) y, lógicamente, tierras y aguas volvieron a regarse con sangre. ¡Cuántas de estas se han vista en la vieja Hispania!

 

CARLOS DEL RIEGO

 

lunes, 20 de noviembre de 2023

AUNQUE PAREZCA INCREÍBLE, JIMI HENDRIX FUE TELONERO DE LOS MONKEES, Y LA COSA NO ACABÓ BIEN

 


Hendrix fue telonero de Monkees

 En la corta historia del rock & roll se han producido infinidad de anécdotas, curiosidad y hechos insólitos, como cuando uno de los gigantes del rock y el blues-rock, Jimi Hendrix, actuó como telonero de The Monkees. Lógicamente, el público de unos era muy diferente al del otro, por lo que el genial guitarrista abandonó en poco tiempo tras ser abucheado por los niños y adolescentes que sólo querían Monkees

 

Visto hoy parece una herejía: el inimitable Jimi Hendrix abriendo el concierto de The Monkees. Y además, soportando los chillidos y broncas de un público infantil. Pues tal cosa ocurrió. Hendrix había formado parte de los grupos de acompañamiento de Sam Cooke, Jackie Wilson, The Isley Brothers, Little Richard…, y a mediados de los sesenta ya vislumbraba su propia carrera.

 

Mikey Dolenz, batería y cantante de The Monkees, era un incondicional de Jimi Hendrix desde la primera vez que lo vio. El propio Dolenz recordaba años después que lo descubrió gracias a John Lennon y Eric Clapton, quienes le pusieron una casete de Hendrix  en un restaurante de Londres. Luego, en 1967 lo vio tocar en un local de Nueva York y “estuvo increíble, genial”, recordaba Dolenz, y entonces pensó que sería un buen telonero para The Monkees. No tardó en darse cuenta de su error.

 

A comienzos de julio de 1967, Jimi Hendrix aceptó ir de telonero de Monkees en una gira por EE UU. Pero la cosa fue mal desde el primer show, puesto que al poco de comenzar su actuación recibió unos incomprensibles abucheos. Así, tras el octavo concierto el guitarrista abandonó tan descabellada idea. Jimi dijo luego con amarga ironía: “Vaya, creo que desearían reemplazarme por Mickey Mouse”. Fue Chas Chandler, manager y productor, quien solicitó que Jimi dejara la gira, pero para que tal abandono no produjera vergüenza se inventó que había sido por culpa de la ultraconservadora asociación ‘Hijas de la revolución americana”, que habían denunciado que el show de Hendrix era excesivamente erótico para el público de The Monkees, que iba de los siete a los doce años. Una excusa muy buena que evitó muchos sonrojos.

 

Dick Clark, promotor de la gira, recordó: "Hendrix tenía un gran atractivo. Pero sólo para gente que tuviera un mínimo de conocimiento musical. Y esa no era, definitivamente, la audiencia de The Monkees”.

 

El guitarrista de Seattle comentó que The Monkees sonaban como “el agua de lavar la vajilla”. Mikey Dolenz recuerda que Hendrix era “tímido, muy tranquilo, experto en la calle pero muy ingenuo para los negocios”.

 

Lo que tuvo que soportar el guitarrista debió ser una tortura, y no sólo para él, sino también para los muchos seguidores que ya tenía y que leían las cónicas de los conciertos cada día. El batería y voz de los Monkees  rememora las actuaciones de Jimi: “Él y su grupo (Jimi Hendrix Experience) estaban tocando maravillas como ‘Purple haze’ o ‘Foxey lady’, con los dientes, con la guitarra detrás de la cabeza…, pero el público solo gritaba ‘queremos Monkees, queremos Monkees’, noche tras noche. Debió ser muy frustrante para Jimi”.

 

Lógico, Monkees fue un grupo ‘prefabricado’, ideado desde el departamento de marketing, mientras que Hendrix era lo más genuino, auténtico y pasional.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

martes, 14 de noviembre de 2023

LOS POLÍTICOS SON EL CÁNCER DE LA DEMOCRACIA, Y LOS PARTIDOS SUS METÁSTASIS

 


El que fuera gran actor británico Peter O´Toole dijo acertadamente, Puede haber honor entre los ladrones, pero nunca entre los políticos

 

Los políticos se han convertido en el cáncer de la democracia, y los partidos en sus metástasis. Puede parecer una afirmación excesiva, pero existen sólidos argumentos que la sustentan

 

Tal vez en otro tiempo hubo políticos honrados que realmente procuraban el bien común, pero en la actualidad, independientemente del color de cada partido, el profesional de la política ha devenido en una dolencia incurable para la estructura de la democracia. Y tal cosa sucede en cualquier país democrático (claro que es mejor vivir con un tumor que ser envenenado por una dictadura). 

 

Aunque se haya repetido mil veces, siempre es oportuno recordar lo que una mente clarividente dijo una vez: “Los políticos son como los pañales, al poco de puestos ya están sucios, y por tanto hay que cambiarlos con mucha frecuencia”. Y aquí está la clave: la permanencia en política. La experiencia, lo que se ve prácticamente a diario, es que en unos pocos años de actividad política el político se olvida (si es que alguna vez lo tuvo presente) del bien de los ciudadanos, y vierte todas sus fuerzas, pensamientos, ideas, tiempo, actividad… en la política, quedando lo demás en muy segundo plano. En otras palabras, hay que ser muy ingenuo, tonto o fanático para creer en el político, puesto que a éste lo único que le importa es la política, o sea, el poder, conservarlo o conquistarlo. Así, el mandatario que vive a expensas de la población sólo pensará en cosas de partido: cómo esconder este escándalo y cómo magnificar el del rival, con quiénes nos asociamos para alcanzar el poder, qué les ofrecemos y qué puestos nos quedamos, cómo hago para ascender y conseguir mejores cargos, qué tipo de campaña propagandística será la mejor y de dónde sacamos dinero para pagarla…, pero ni un solo segundo perderán en idear soluciones que mejoren la vida del ciudadano.

 

Por otro lado, resulta verdaderamente irritante, hiriente, comprobar cómo hay elementos que permanecen en política (comiendo la sopa boba) desde los veinte hasta los setenta, pasando de un nombramiento a otro, de un destino a otro, de una dirección o secretaría a otra. Sería infinitamente más democrático que fueran muchos los ciudadanos que entraran a la labor política durante un tiempo, y no que unos cuantos acaparen la mayoría de los puestos, cargos y poltronas durante décadas y décadas. Pero claro, se vive muy bien siempre ahí arriba, buenos sueldos (y otros ingresos), atención mediática, machacas a los que mandar…, en fin, poder. Y para conseguir el poder la mayoría están dispuestos a todo, a traicionar, a vender a quien sea. Es absolutamente innegable que el poder corrompe, y cuanto más se tiene más corrupto se es.

 

No será necesario recordar que todas las guerras las provocan y las declaran los políticos (aunque no se sabe que ninguno pereciera en el frente), como tampoco que las mayores masacres, degollinas, genocidios y hecatombes han sido perpetradas invariablemente por políticos.

 

Pero con las cosas como están no parece posible que el político renuncie a todos los beneficios de su odiosa ocupación. Por eso, los políticos son como un tumor que crece y se ensancha a costa de la sociedad, a la que van exprimiendo, manipulando, engañando, parasitando y sembrando cizaña.

 

Por todo, la democracia pierde gran parte de su esencia, de su legitimidad cuando la persona se enquista toda su vida en ese ámbito habitado por trepas parásitos e indignos. Y los medios tienen su parte de culpa, puesto que hablan de ellos con enorme respeto, como si fueran personas honestas. Todo sería distinto si quien entra la actividad política fuera una persona que, al cabo de seis u ocho años, volviera a su trabajo, a su verdadero trabajo; no tendría que pensar cómo permanecer o cómo conquistar el poder, no tendría que mirar y especular con las próximas elecciones, puesto que tendría siempre presente la fecha en la que termina su tarea pública. Y se dedicaría a lo que debe.

 

Los partidos políticos, por su parte, no son más que máquinas pensadas para ganar elecciones, para colocar a todos sus cabecillas y para hacer constante, sectaria y agobiante propaganda. Las empresas tienen como único objetivo ganar dinero, y del mismo modo los partidos, que sin el menor freno moral hacen lo que sea para ganar las elecciones, acaparar poder, maniobrar para perpetuarse el mando. Y cuanta más autoridad mejor, pues habrá más recursos para seguir y seguir. Lógicamente, el partido político también utiliza la división y el enfrentamiento entre los ciudadanos, siembra la cizaña, separa a ellos de nosotros y, como consecuencia, se quiebra la convivencia hasta que la inquina se enquista en la población como un cáncer, como indeseables metástasis. El partido político, en fin, es partidista, y al igual que las empresas sólo piensa en sí mismo y en los suyos, en sus propios intereses, en lo mejor para el partido, nunca jamás en lo mejor para la sociedad, la cual, desgraciadamente, es la que lo mantiene y subvenciona.      

 

El tumor maligno de la democracia es la figura del político vitalicio (fanático dispuesto a traicionar a la sociedad y a sus convicciones por el bien del partido), y las metástasis que corroen al común son los partidos.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

lunes, 6 de noviembre de 2023

LA RECONSTRUCCIÓN, REGRABACIÓN Y REMEZCLA DEL TEMA DE LENNON NO ES UNA CANCIÓN DE LOS BEATLES

 


 Lennon y Harrison, jóvenes, Paul y Ringo, octogenarios. La 'nueva' canción es tan anacrónica como la foto

Todos los que gustan de escuchar canciones de los Beatles, es decir, miles de millones, están sorprendidos, maravillados o no, con la canción que se ha lanzado como ‘la última de los Beatles’. Sin embargo, no sólo técnicamente sino artísticamente no hay tal canción de los Beatles

No cabe duda de que se trata de un interesante experimento, un proyecto que ilusionó a sus protagonistas desde que se encontró esa canción, ‘Now & then’, en una cinta de casete que Ono dio a Paul entre otras cosas de John. Al parecer, cuando se intentó por vez primera (en 1995) no hubo forma de separar la voz de un piano casi indetectable, por lo que se abandonó el proyecto; hoy, con la inteligencia artificial, ha sido posible separar ambos sonidos, con lo que se ha podido mejorar todo hasta el punto de construir una canción completa, con todos sus arreglos, producción y mejoras.

 

Bien, pero decir que eso es una canción de los Beatles es simplemente falso, y por varias razones. Primero, no puede haber Beatles si la mitad ya no están en este mundo, de modo que no hay posibilidad de que la banda, que lleva más de medio siglo desbandada, vuelva a la vida. Por otro lado, tomar una grabación casera y cocinarla y recocinarla una y otra vez en los estudios de grabación y con los últimos adelantos técnicos tampoco equivale a la resurrección de la banda.

 

Desde el punto de vista artístico, la canción es bastante característica del Lennon post-beatles y, por tanto, alejada de lo que firmó hasta 1970; de hecho es evidente su cercanía a otras del Lennon solista como ‘Jelous guy’, ‘Starting over’ e incluso ‘Imagine’. Y además, le falta el punto de magia y encanto que sólo proporcionaba el contacto con los otros tres y con George Martin. Por último, sus compañeros supervivientes (y el productor Gilles Martin, hijo de George), han añadido letra y melodía totalmente ajenas a John, algo que, tal vez, no le hubiera gustado.  

 

Cierto que ‘Now & then’ se escucha con interés, incluso con avidez, puesto que eso de ‘una nueva de los Beatles’, aunque finalmente no lo sea, desencadena la fascinación por todo lo que representaron y representan, pero fríamente la cosa es un producto de la tecnología, mucho más que una pieza artística y en absoluto una canción de los Beatles.

 

Es, en fin, una curiosidad, un logro técnico, una llamada a la nostalgia, pero poco más. Lo que sí estaría bien es que fuera una excepción; piénsese que se cogen las cintas con infinitos trocitos de canción o melodía que haya en los estudios y se empiezan a construir y grabar canciones ‘nuevas’ con la inteligencia artificial como principal herramienta. La de discos de Beatles, Elvis o Janis ‘nuevos’ que saldrían cada año. Y ya puestos, la IA puede componer una sinfonía con el estilo de Behetoven y lanzarse como una ‘nueva’ sinfonía de Behetoven.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

jueves, 2 de noviembre de 2023

GRANDES METEDURAS DE PATA DE CIENTÍFICOS QUE SE CREYERON ADIVINOS


 Un eminente científico vaticinó, ocho años antes del primer vuelo de los hermanos Wright, que las máquinas más pesadas que el aire jamás podrían volar

A lo largo de la historia reciente no han sido pocos los científicos, ingenieros o investigadores que, eufóricos tras un descubrimiento o un experimento exitoso, se lanzan a la adivinación, a la futurología, sin tener en cuenta que ese camino conduce siempre al disparate, al ridículo. De hecho, cada vez que un sabio se atreve a ejercer de profeta se convierte en un charlatán, en un embustero

 

Siempre se ha dicho que la predicción y la adivinación del futuro es un camino que lleva inevitablemente al error, puesto que nunca se tienen en cuenta las variables y factores desconocidos que intervendrán en el asunto. Por ello resulta más chocante que sean reputados científicos e investigadores quienes, de forma totalmente acientífica, se toman a sí mismos como profetas. En los dos últimos siglos, que es cuando la ciencia termina por imponerse a la magia o la astrología, se observan algunos casos casi bochornosos.

 

William Thomas, Lord Kelvin (1824-1907), fue un físico e inventor británico que dio su nombre a una de las escalas que miden la temperatura (las de Celsius y Farenheit son las otras), entre otras importantes aportaciones a la Física. Sin embargo, tal vez llevado por la vanidad de su evidente sabiduría, hizo una serie de predicciones que, lógicamente, fueron erradas. Así, en 1895 sentenció que “Las máquinas más pesadas que el aire no volarán jamás”, y añadió “no tengo ni una molécula de fe en la navegación aeronáutica” (claro que peor fue uno que, mes y medio antes del primer vuelo de los hermanos Wright en 1903, dijo en el New York Times que “se necesitarán entre uno y diez millones de años para construir una máquina voladora”). Un par de años después se atrevió a augurar que “La radio no tiene ningún futuro”. Y cuando Roentgen presentó los rayos X, Lord Kelvin se dejó decir que “Los rayos X son un engaño, un fraude”. Claro que todo eso se queda en nada comparado con su oráculo de 1898: “Sólo quedan 400 años de oxígeno en la Tierra”. Un científico nunca será adivino. 

 

Lee De Forest (1873-1961) fue un físico estadounidense, inventor con cerca de 300 patentes y gran pionero de la radio (inventó la válvula de vacío). Pero en 1926, cuando la televisión ya era un hecho desde 1920, se atrevió a ejercer de vidente y dijo: “Técnica y físicamente la televisión es posible, pero comercial y financieramente no es viable, es imposible”. En 1939 comenzaron las emisiones de televisión en Estados Unidos, pero un periodista radiofónico se sintió gran profeta y escribió: “El problema de la televisión es que hay que mantener los ojos pegados a la pantalla, y la familia estadounidense media no tiene tiempo para eso”. Más sentido tiene el vaticinio (errado) del oscarizado cineasta Darryl F. Zanuck (1902-1979), que debió ver en la televisión una terrible competencia y por eso dijo en 1946: “La televisión nunca retendrá una gran audiencia, pues la gente se aburrirá rápidamente de mirar cada noche una caja de madera”. Predecir es sinónimo de equivocarse.  

 

Mucho más recientemente, en 1995, el astrofísico Clifford Stoll, escribió en un libro: “Las guías telefónicas, los periódicos o los videoclubes no van desaparecer por mucho que se extiendan las redes informáticas”. Y más aún: “No creo que mi teléfono se convierta en una computadora para convertirse en un dispositivo de información”. Que Santa Tecla le conserve el oído porque…

 

Otro gran pionero de la informática y de Internet, Robert Metcalfe, predijo en 1995 que para el año siguiente Internet “colapsará catastróficamente como una supernova”. Y tan seguro estaba de su augurio que prometió comerse sus palabras sino sucedía así. En 1997, durante una conferencia internacional sobre el asunto de Internet, reconoció que se había equivocado (faltaría más) y, como había prometido comerse sus palabras, sacó un pastel con referencias a Internet y se comió una parte…, pero los asistentes esperaban más ‘penitencia’, más rigor a la hora de comerse sus palabras, así que lo abuchearon sonoramente. Ante esta situación, Metcalfe cogió el periódico en el que había escrito su vaticinio, rompió la página con su texto, la metió en una batidora con agua y se comió la pulpa resultante…

 

Siguiendo al anterior, en 1998, otro que no temía al ridículo, el economista Paul Krugman, predijo que “Internet se desacelerará porque la mayoría de las personas no tienen nada que decirse unas a otras”.     

 

Marty Cooper, uno de los inventores del teléfono móvil, incomprensiblemente profetizó en 1981: “Los teléfonos móviles nunca sustituirán a los de cable”.

 

Y esta pequeña lista de videntes a quienes el tiempo y la realidad desmienten una y otra vez, puede cerrarse con la sandez que lanzó en 2007 Steve Ballmer, quien fuera ejecutivo de Microsoft: “No hay ninguna posibilidad de que el IPhone consiga una cuota de mercado significativa, ninguna posibilidad”.

 

Es increíble que mentes tan despejadas, que brillantes investigadores e inventores caigan en la infantil y vanidosa tentación de predecir qué va a suceder en el futuro.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

lunes, 30 de octubre de 2023

CÓMO SE HICIERON LAS PORTADAS DE LOS DISCOS DE THE BEATLES


Pocas portadas de la historia de la discografía son más emblemáticas. 

Así se hizo la foto

Octubre de 1963, The Beatles terminan de grabar su segundo Lp, que saldría un mes después. Fue a lo largo del año siguiente cuando se disparó la llamada ‘beatlemanía’. Desde entonces, cada disco fue un acontecimiento y, con el paso del tiempo, cualquiera identificaría cada Lp por su portada, puesto que la imagen del frontal de esos discos se ha vuelto tan emblemática, tan identificable, casi, como las canciones. Cada una de ellas tiene jugosas historias que contar  

 

Una de las grandes ventajas de los discos de vinilo es que, además de música, también ofrecen arte, pues las portadas son perfecto soporte para los artistas gráficos, desde fotógrafos a dibujantes o pintores. Entre las portadas más reconocibles de la historia del rock están las de los discos de The Beatles, quienes tenían que ir explorando nuevos modos, nuevas ideas, tanto en la música como en la parte artística.

 

El primer Lp de Beatles fue ‘Please please me’, 1963, en cuya portada se les ve asomados y mirando hacia abajo desde una gran escalera. George Martin quiso en esta portada unir dos proyectos: su nueva banda y su amor por el zoológico de Londres. Martin, miembro honorario de la sociedad zoológica de la ciudad, pensó en fotografiar al cuarteto frente a la casa de insectos del zoológico (por lo de ‘beetles’, escarabajos). Pero la sociedad zoológica no lo entendió y se negó. Así, se le pidió al fotógrafo Angus McBean que pensara algo, y pensó en colocarlos en la escalera de la sede de EMI en Manchester Square de Londres, mirando hacia abajo. Gerges Martin dijo: “Se hizo con mucha prisa, pero a partir de entonces siempre se tuvo en cuenta la opinión e ideas del grupo."

 

‘With the Beatles’ también salió en 1963. El manager Brian Epstein había visto las fotos en blanco y negro que el fotógrafo Robert Freeman había hecho del saxofonista John Coltran y quiso que hiciera la foto para la portada. Freeman se inspiró en su amiga Astrid Kirchherr, que utilizaba la penumbra y la media luz, para conseguir un efecto similar pero que pareciera más bien informal. Hizo las fotos en el comedor de un hotel de Bournemouth, donde iban a tocar los Beatles. McCartney explicó: “Puede pensarse que trabajó y fotografió

durante horas, pero la sesión duró menos de una. Robert se sentó, comió un par de bollos e hizo las fotos”. Y así quedó esa inolvidable media luz, la cual fue destrozada en EE UU, donde se editó coloreada.

 

Imposible no reconocer la cubierta del ‘A hard days night’ de 1964. Robert Freeman se presentó con la idea de una serie de fotos que proporcionaran sensación de movimiento: cuatro filas de retratos, cada uno con una expresión diferente, como si se tratara de fotogramas de una película. En EE UU volvieron a cargarse la idea al aparecer el grupo en sólo cuatro imágenes, en lugar de las veinte del original.

 

Antes de que acabara el año editaron otro elepé, ‘For sale’. Robert Freeman los citó en el Hyde Park de Londres para la sesión de fotos en el otoño del 64. No hubo indicaciones, ni de ropa, peinado o aspecto. Paul recordaba: “Nos dijo que estuviéramos allí, como nos diera la gana pero que nos presentáramos. Pero el caso es que todos nos poníamos el mismo tipo de ropa: trajes negros, camisas blancas, corbatas negras, grandes bufandas…”. La sesión duró algo más de una hora, y la imagen que salió en el disco se tomó con un ayudante sosteniendo una rama en primer plano para dar sensación de cercanía.  

 

Para el ‘Rouber soul’ de 1965 Freeman ya sabía mucho de lo que el grupo y su manager querían. Hizo varias sesiones con los chicos en un bosque cercano a la finca de Lennon en Weybridge. Días después se reunieron para ver las fotos y seleccionar una; para ello, Freeman proyectó las diapositivas sobre un cartón blanco del tamaño de un elepé, pero entonces el cartón se torció un poco distorsionando ligeramente la imagen, algo que gustó a todos desde el primer momento: “Oye, ¿podemos dejar así la foto?” dijeron los Beatles, y así quedó.  

 

Robert Freeman se había convertido en el fotógrafo oficial del grupo. Para ‘Revolver' (1966) se le ocurrió una idea: un montaje con las cuatro caras, pero la cosa no convenció totalmente, así que optaron por la propuesta del músico y diseñador Klaus Voormann (pareja entonces de la antes mencionada Astrid), viejo amigo de la época de Hamburgo. Voormann dibujó los rostros de los Beatles de memoria, pero la de uno de ellos se le resistía, no era capaz de dibujarla como él la tenía en la cabeza: la de George. “Al final, cogí una foto de un periódico, le recorté los ojos y la boca y las superpuse al dibujo”, explicó Voormann. Luego, se reunieron en casa de Lennon y revisaron revistas y periódicos antiguos para completar el collage de la portada.

 

La idea del ‘Sargent Pepper’, 1967, se le ocurrió al artista pop Peter Blake. Éste y Paul pensaron en hacer un collage a tamaño natural en el que apareciera una multitud de personajes, puesto que así “podríamos meter a quien quisiéramos, de modo que cada miembro dijo unos cuantos, los que se le ocurrieran, héroes, artistas, estrellas, políticos”, contó Peter Blake. Lo que pasa es que se quedaron cortos, de hecho Ringo dijo que lo que se hiciera le parecería bien y apenas dijo un par de nombres; al final, entre Blake y su esposa completaron la elección de personajes, incluyendo las mujeres que aparecen.

 

Los cuatro y sus más allegados ya habían hablado de lanzar un Lp cuya portada no diera información, sin títulos, sin nombres; de hecho, se sabe que ya la habían comentado esa idea en 1964. Cuatro años después, en el 68, cumplieron el proyecto en el conocido como ‘Álbum blanco’. Sólo se vería sobre un blanco total el número de serie del disco, una especie de ironía que “crearía una especie de ilusión de que se trataba de una edición limitada y numerada… de cinco millones de ejemplares”, contó el ilustrador pop Richard Hamilton, que fue quien terminó el diseño. Sólo un relieve con el nombre del grupo podía verse en las primeras ediciones. Lógicamente, los discos con los primeros números de serie fueron rápidamente buscados y coleccionados, y aumentaron su valor con el paso de los años. Ringo tenía la copia número 0000001 y en 2015 la vendió con fines benéficos por casi 800.000 dólares.

 

El ‘Abbey road’ (1969) pudo llamarse Everest, e incluso se pensó en una foto a los pies de la montaña, pero rápidamente se vieron los infinitos inconvenientes, así que pensaron en algo más sencillo. Ian MacMillan, fotógrafo amigo de Lennon, fue el encargado de la portada, y pensó que lo mejor es que salieran ellos, nada más. Les dijo que cruzaran ese paso de peatones (al lado del estudio) mientras él hacía las fotos, hizo sólo seis. Eligieron la quinta porque es la única que van al paso y en la única que se le ve el cigarrillo a Paul; y es una de las cuatro en las que éste va descalzo (en las otras lleva sandalias). McMillan creó así el marco para sesiones fotográficas de generaciones de fans de todo el mundo.

 

El último en salir, ‘Let it be’, 1970, muestra los cuatro retratos en primer plano, pero cada uno en su recuadro, tratando de mostrar la separación (de hecho, Paul ya había publicado su primer disco). El diseño fue obra de John Kosh con fotos de Ethan Russell; Kosh las colocó ya individualmente, no como grupo, y para que la cosa quedara clara, puso ese fúnebre reborde negro todo alrededor. Arriba se lee el evidente ‘Déjalo así’.

 

Son imágenes que forman parte de la cultura del siglo XX, como sus melodías..

 

CARLOS DEL RIEGO

 

lunes, 23 de octubre de 2023

60 AÑOS DEL ASESINATO DE KENNEDY, Y AUN ESTÁ SIN RESOLVER

  

Sin duda, el tiro que reventó la cara de Kennedy fue frontal-lateral, o sea, no pudo hacerse desde donde estaba Oswald

Hace 60 años se produjo uno de los magnicidios más enigmáticos de la Historia. Investigaciones, libros, publicaciones, comisiones y teorías se han sucedido casi desde el momento del asesinato, y todavía no se ha desvelado ninguna prueba concluyente de los grandes enigmas que permanecen seis décadas después:  quiénes, cómo y, lo más importante, por qué

 

El 22 de noviembre del corriente se cumplirán sesenta años del asesinato del trigésimo quinto presidente de Estados Unidos, John Fitzgeral Kennedy. Seguramente volverán a enfrentarse la teoría de que fue Oswald en solitario con la que señala una conspiración. Es uno de los grandes misterios sin resolver de la época contemporánea que despierta siempre el máximo interés en todo el mundo.

 

Como todo el interesado sabe, el magnicidio ocurrió en Dallas, Texas, hace exactamente seis décadas y, según el informe oficial (el de la Comisión Warren), fue obra exclusivamente de un tirador solitario, Lee Harvey Oswald. Sin embargo, investigaciones y juicios posteriores llegaron a la conclusión de que, al menos, la cosa no estaba tan clara. De hecho, a finales de los años setenta del siglo pasado se determinó que la muerte del presidente fue una conspiración, e incluso el comité que llegó a tal conclusión afeó duramente el trabajo de la CIA, el FBI, los servicios encargados de la seguridad presidencial e incluso el de la propia Comisión Warren. En resumen, se les dijo a todos esos estamentos y organizaciones que habían sido unos auténticos chapuceros. Así las cosas, la pregunta oportuna actualmente sería ¿qué interés tenía la Comisión Warren para actuar como lo hizo? A pesar de todo, una parte significativa de la población (tanto estadounidense como del resto del mundo) sigue anclada firmemente en la teoría del loco solitario a pesar de las evidencias que, al menos, dejan serias dudas.

 

Existen varias certezas, más allá de los casi infinitos indicios e incomprensibles irregularidades detectadas en la investigación, que llevan a confirmar que hubo más de un asesino aquel mediodía. Por un lado, al parecer, la trayectoria prevista para la comitiva presidencial se cambió a última hora, de manera que incluso los periódicos del día indicaban el itinerario desechado; entonces, ¿cómo sabía Oswald que el coche de Kennedy pasaría por delante del almacén de libros desde donde supuestamente disparó?

 

Y por otro lado existe un dato puramente físico que descarta totalmente que el dudosísimo personaje fuera el asesino o al menos el único. Según demuestra la película del asesinato que filmó Abraham Zapruder, se produjeron al menos tres disparos en menos de siete segundos, el segundo y el tercero absolutamente perfectos, cosa que es absolutamente imposible. El prestigioso tirador deportivo español José Borja Pérez (varias veces campeón del mundo y de Europa de tiro de precisión, récord mundial de carabina a 100 metros y experto absolutamente fiable) publicó hace treinta años en la revista Historia y Vida una carta en la que explicaba que él mismo había intentado varias veces imitar lo que supuestamente hizo Oswald.

 

Así, se procuró un arma idéntica (Mannlicher Carcano) y munición casi idéntica a la que oficialmente usó el supuesto ‘asesino solitario’ (dicen los expertos que ningún tirador experimentado escogería ese fusil para hacer este ‘trabajo). Se colocó a cien metros y, con ayuda de un amigo cronometrando (arrancó el crono al sonar el primer disparo y lo paró justo con el tercero), apretó el gatillo tres veces en 15,70 segundos, resultando que los dos primeros acertaron perfectamente en la diana mientras que el otro se quedó cerca; en un segundo intento rebajó el tiempo hasta los 10,40 segundos, haciendo diana perfecta en el primer tiro y dejando un poco más lejos los otros dos; y en la tercera tanda tardó 9 segundos justos, con un blanco perfecto y dos peores que la vez anterior. Asimismo hay que tener en cuenta que la diana utilizada estaba fija, no en movimiento como hace 60 años el Lincoln en el que iba Kennedy, de forma que cuando se tira contra un blanco móvil el tirador ha de ‘correr la mano’, es decir, apuntar delante del objetivo y calcular instintivamente el punto exacto en el que proyectil y diana han de encontrarse. Esta circunstancia dificulta muchísimo más conseguir precisión y exige bastante más tiempo para hacer puntería; y no hay que dejar de un lado otro factor de dificultad, que es el nerviosismo que ha de tener quien va a disparar a una persona y más a alguien tan importante. En definitiva, deduce el experimentador campeón de tiro deportivo, es absolutamente imposible hacer tres blancos perfectos en menos de 7 segundos contra un objetivo móvil con un fusil de cerrojo y a 90-100 metros de distancia.  

 

Finalmente, observando detenidamente los fotogramas 310-314 de la película Zapruder, se ve perfectamente que el presidente, que ya ha recibido un tiro en el cuello, tiene la cabeza caída sobre el pecho y ligeramente vuelta hacia su esposa Jacqueline (izquierda) cuando recibe el tiro fatal en su parietal derecho; esto indica que Oswald, cien metros detrás, no tenía posición para conseguir ese blanco. Además, la cámara lenta muestra sin la menor duda que el impacto fatal que revienta la cara de Kennedy es frontal. La conclusión es que hubo más de un tirador, es decir, fue una conspiración.

 

Admitida la imposibilidad física de que el enigmático Oswald consiguiera tal proeza, la pregunta ahora sería, ¿quién fue, cómo y por qué? Lo único que parece seguro es que Oswald, él sólo, no perpetró el asesinato. Tal vez estuviera implicado (probable), pero es imposible que un solo tirador hiciera esos blancos perfectos en aquellas condiciones y tirando desde el mismo lugar. Por tanto, de momento y hasta dentro de unos cuantos años, habrá que conformarse con hipótesis.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

martes, 17 de octubre de 2023

KEITH RICHARDS CONTRA TODOS SUS COLEGAS… MENOS UNO

 


 Han pasado muchos años, pero Keith, el crápula más veterano, 
sigue siendo un bocazas

El veterano guitarrista se convertirá en octogenario en un par de meses…, aunque nunca se sabe, puesto que a lo largo de su vida ha estado al borde de la muerte un montón de veces. De todas formas, durante su extensa carrera artística ha tenido tiempo de ser músico y escribir un montón de títulos para el recuerdo, de meterse ‘pal’ cuerpo kilos y kilos de todo tipo de sustancias, de beberse hasta el agua de los floreros…, y también de despreciar y burlarse de muchos de sus colegas. Keith Richards, un rocker sin freno 

 

Desde hace décadas, Richards ha mostrado una actitud muy rockera, incluso muy punk, cuando se ha referido a sus colegas (a muchos otros ajenos a la música también les ha ‘cantado alabanzas’). Así, desde leyendas del rock clásico (sus contemporáneos) hasta estrellas del pop de moda, pocos se han librado de la lengua viperina y desbocada de Keith Richards. Por otro lado, pocas veces expresó su admiración y dirigió sus elogios a otros músicos, con una enorme excepción…

 

Por empezar con los que, como él, estaban en el lugar oportuno en los años sesenta, Led Zeppelin. Dijo en 1969: “La voz del tipo que canta empezó a ponerme de los nervios. Creo que es demasiado acrobático”. ¿Qué querría decir?, ¿cómo relacionaría su castigado cerebro el tono de voz y la acrobacia?

 

Otro casi de su quinta, Bob Dylan (un par de años mayor) tampoco se libró de los desprecios del Rolling Stones, quien en 2014 declaró: “Bob es un pequeño cabrón desagradable. Recuerdo cuando un día me dijo: Yo podría haber escrito 'Satisfaction', Keith, pero tú no podrías haber escrito 'Desolation Row'. Yo me limité a responder: 'Vale, tienes razón, Bob!”. En realidad, tal para cual.

 

Evidentemente, su enemigo íntimo, Mick Jagger, no se ha librado de los dislates borrachos y ‘colocaos’ de Keith. En su libro ‘Vida’ gasta muchas líneas para atizar a su compi, sobre todo cuando se refiere a sus proyectos en solitario: "Me pareció que realmente Mick se había descarrilado... No puedo recordar todas las burlas, comentarios e insultos que le solté: ‘Disco Boy’, ‘Jagger Little Jerk Off Band’ (o sea, La pequeña banda de idiotas de Jagger). Bueno, me pregunto ¿por qué no se une a Aerosmith?". Amigos para siempre.

 

A pesar de que siempre declararon ser amigos, los Beatles fueron objeto varias veces de sus vulgares dardos dialécticos; así, sobre el álbum ‘Sgt. Pepper’ se atrevió a croar en 2015: “Es una mezcolanza de basura. No hay muchas raíces en esa música. Creo que se dejaron llevar y salió eso”. La envidia suele oscurecer el pensamiento y cegar la razón. Pero el tío no se quedó contento con ello, así que volvió a cargar: “Las chicas cansaron a esos tipos. Dejaron de viajar en 1966, o sea, ya habían terminado”. Estúpida e incomprensible reflexión, puesto que un guitarrista de rock debería saber que lo peor que puede suceder en un concierto es que no te oigas a ti mismo, ni tu voz ni tu guitarra, y eso es precisamente lo que obligó a los Beatles a dejar de tocar en vivo: el permanente griterío que les impedía oírse; por eso dejaron el directo. 

 

Incluso una banda tan querida y añorada como los Creedence Clearwater Revival fue despreciada por el duro ‘stone’. Aun corría el año 1969 cuando se dejó soltar: “El día que escuché a los Creedence por primera vez quedé realmente noqueado. Pero muy pronto, muy rápidamente me aburrí de ellos. Son tan básicos y simples… lo suyo es demasiado fácil”. Claro, las partituras (es un decir) que él escribía son más complejas que una sinfonía…

 

El mismo 1969 rajó contra los Bee Gees, y eso que aun faltaban años para las fiebres nocturnas sabatinas: “Bueno, están bien en su pequeño mundo de fantasía. ¿Cuántos trajes tienen? Son cosas de niños, ¿no?”. Y también reprochó a The Band (que fue el grupo que acompañó a Dylan) que sonaran tan bien: “The Band eran muy estrictos, sonaban nota por nota como en sus discos. Parecía que no tenían vida por sí mismos”.

 

Bandas posteriores también merecieron que Keith se fijara en ellas. En Guns N' Roses sólo vio copias: “Su aspecto indica que han copiado a otros; uno es como Jimmy Page, otro es igual que Ron Wood…, demasiado imitador, demasiadas poses”, dijo en 1988. Sobre los Sex Pistols tenía una postura muy clara: “Desprecio absolutamente a esos idiotas”. Y aún más clara acerca de Oasis: “Son una mierda”. Finalmente tampoco dejó de arremeter contra el rap: “No me gusta que la gente me grite esto o aquello, cómo pensar o qué música escuchar”.

 

No en todos, pero parece que hay algo de envidia disuelta en tanta inquina.

 

Pero una vez, seguro que en un arrebato de lucidez y sinceridad, Keith Richards se refirió a Paco de Lucía con veneración, con un respeto reverencial y admirado: “A veces me han dicho que yo soy una leyenda de la guitarra. No tienen ni p… idea. Sólo hay dos o tres guitarristas de leyenda. Y muy por encima de todo guitarrista, Paco de Lucía”. En esto no hay la menor duda.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

jueves, 12 de octubre de 2023

LA LEY DEL TALIÓN: ALGUNAS TERRIBLES VENGANZAS DE LA HISTORIA

 


Las víctimas de Auschwitz fueron vengadas con la ejecución del jefe del campo,

 Rudolf Höss

Como viene sucediendo periódicamente desde hace muchas décadas, tras un tiempo en aparente y tensa calma, la violencia más extrema y brutal ha regresado a Israel y Palestina. Así, después del ataque palestino viene la represalia, la revancha, la venganza israelí. La Historia está abarrotada de episodios de venganzas terribles y crudelísimas en las que quienes fueron agresores terminaron como víctimas

 

La Ley del Talión se resume en aquello de ‘ojo por ojo y diente por diente’, y apareció escrita por primera vez en el Código de Hammurabi, datado en el año 1750 a d C. En realidad, la Ley del Talión fue un gran avance, puesto que hasta ese momento, si a uno le robaban una cabra podía ir a casa del ladrón, matar a todo el mundo y llevarse sus rebaños; desde que se promulgó ese Código, sólo se podía cobrar una venganza proporcionada: si te sacó un ojo podrás sacarle otro, pero no los dos. Sin duda fue un gran avance. El pueblo judío ha tirado muchas veces de aquella ley durante el último siglo, tal y como se demuestra en la situación actual y como se ha demostrado en otras parecidas del pasado. Es decir, los israelíes recurren a la venganza, y no sólo contra los palestinos (término que viene de philistin, filisteo), aunque lo cierto que es que no hay territorio o país sin sus abundantes episodios de venganza.

 

La hija del rey de los celtas icenos de Britania en el año 60 después de Cristo se llamaba Boudica. Al morir su padre, los romanos rompieron todos los pactos y atacaron, quemaron, masacraron y se llevaron a los supervivientes como esclavos; Boudica fue azotada y violadas sus hijas en su presencia. Pero la dejaron viva y ella se tomó cumplida venganza. Según los romanos "era alta y terrible, con pelo rojo que le llegaba a las caderas". Al frente de las hordas celtas, Boudica tomó una ciudad ocupada por romanos y mató a todo bicho viviente, derrotó a las tropas que iban en su auxilio y luego se dirigió a Londinium (Londres), no dejando piedra sobre piedra ni habitante vivo. Fue derrotada finalmente, pero antes de caer en manos romanas se envenenó. El orgullo romano vio con vergüenza que sus legiones fueran derrotadas por una mujer, una matrona. En total, dicen los historiadores que acabó con alrededor de 80.000 romanos. Sí, la venganza de Boudica fue terrible. 

 

Hacia el año 85 a d C., el joven Julio César fue capturado por los piratas. Tras pagarse el rescate fue liberado. Pero el militar, político y escritor romano no se conformó con la libertad. Así, armó una potente flota y se echó al Mediterráneo a la búsqueda de los piratas que lo habían capturado. Los encontró, los derrotó y a los supervivientes los degolló y, a la mayoría, los crucificó. Venganza sin piedad.

 

Otra mujer que ejecutó su venganza del modo más aterrador fue la infanta de León Sancha Adefónsez (hija de Alfonso V de León). Corría el año 1029. Doña Sancha (tendría 15 años) iba a casarse con el noble castellano García Sánchez (de 19 años), quien fue a León a reunirse con su futura. Pero otros nobles rivales, los Vela, lo asesinaron delante de ella y huyeron. Aliada con el rey de Navarra (Sancho el Mayor), doña Sancha pidió que le llevaran vivo a al menos uno de los asesinos. Las tropas navarras y leonesas acorralaron a los Vela y sus partidarios en un castillo y los mataron a todos menos a uno. Los godos (y las godas) eran un pueblo muy sanguinario, y doña Sancha era goda. Cuando el asesino de su novio fue llevado a su presencia, ordenó que le sacaran los ojos y la lengua, le cortaran manos y pies y, lo que quedaba, fuera arrastrado por las calles hasta que aquello se convirtió en una masa sanguinolenta. El espíritu violento y sanguinario de los godos se materializó en la venganza de Sancha de León.

 

Hace unos 500 años, hacia 1520, Hernán Cortés y unos cuantos españoles se aventuraban por tierras absolutamente desconocidas para los europeos. Pronto comprobaron que los aztecas (o mexicas) dominaban de modo sangriento a todos los pueblos de la zona. Los tlascaletas, totonacas, tarascos… odiaban a muerte a sus opresores aztecas, por lo que se aliaron incondicionalmente con Cortés. Españoles y tlascaltecas llegaron al pueblo de Chulula, cuyos habitantes los recibieron cordialmente, pero españoles y tlascaltecas pronto se enteraron de que planeaban acabar con ellos, así que hubo represalias. Los tlascaltecas empezaron a matar a diestro y siniestro, sin piedad, al estilo precolombino; Díaz del Castillo (testigo ocular) cuenta: “harto trabajo tuvimos los españoles en evitar que los mataran a todos”. Venganza de un pueblo oprimido, sacrificado y devorado durante siglos. Tanto odiaban a los mexicas.

 

Cuando el ejército estadounidense liberó el campo de concentración de Dachau en 1945, comprobaron por sí mismos el horror que allí había tenido lugar. Espantados, agruparon a los SS que custodiaban el campo y entregaron armas a los supervivientes, que no tuvieron piedad con sus verdugos nazis; con ametralladoras o pistolas, con martillos o palos, incluso con las manos desnudas los masacraron a todos, los despedazaron, los redujeron a picadillo… Los presos se cobraron su terrible y cruel venganza con

los crueles y terribles nazis.

 

Y volviendo a los judíos. Como se narra en la película ‘Munich’ de Spielberg, el gobierno Israelí aplicó la Ley del Talión a los que perpetraron, ayudaron o financiaron los atentados contra el equipo olímpico israelí en los Juegos de Munich 1972. Así, recorrieron medio mundo buscando a quien tuvo que ver (o fuera sospechoso) con los asesinatos de la villa olímpica, y de un modo u otro, acabaron con todos ellos. Ojo por ojo.

 

Son apenas unas gotas en el mar de las venganzas que el mundo ha visto. Y tal parece que va a seguir viendo.

 

CARLOS DEL RIEGO

 


lunes, 9 de octubre de 2023

CANCIONES QUE LENNON Y McCARTNEY ESCRIBIERON PARA OTROS


John y Paul escribieron el primer éxito de sus 'rivales' Rolling Stones

La firma Lennon-McCartney produjo canciones eternas, fue muy prolífica, innovadora, atrevida y muchas veces genial. Esto es indiscutible, sobre todo teniendo en cuenta su producción artística para los Beatles. Pero es que esos dos tipos también tuvieron tiempo para componer para otros artistas, casi siempre juntos, pero una vez separada su banda también cada uno por su cuenta. Y mucho de lo que hicieron para otros alcanzó el éxito

 

Lo más difícil de la música es idearla, crearla. Por eso el compositor es quien siempre se lleva su parte de las ventas, cante quien cante. John Lennon y Paul McCartney están acreditados como autores con enorme talento, algo que demostraron con sus canciones para Beatles, con sus discos en solitario y con las cesiones de partituras a diversos cantantes.

 

John y Paul estaban en su máximo de creatividad juvenil durante los sesenta, por lo que no puede extrañar que tuvieran tiempo para escribir para otros, incluso para sus ‘rivales’ los Rolling Stones. En 1963 Jagger y compañía buscaban desesperadamente material nuevo para grabar. Un día coincidieron en el estudio con Paul y John, que se enteraron de sus necesidades y les ofrecieron ‘I wanna be your man’; sin embargo, no estaba terminada y la discográfica tenía prisa, así que los dos Beatles se fueron a una habitación aparte y, un rato después, volvieron con el tema terminado. Fue el primer éxito de los Stones. Muy poco después la grabaron también Beatles con Ringo como solista.

 

Billy J. Kramer & The Dakotas fueron de los grupos con sonido más característico de la década. John y Paul les cedieron en 1963 ‘Bad to me’, con la que Billy y su grupo alcanzaron el número uno. En realidad casi todo es de John, aunque Paul le dio el ese toque de encanto que tan bien funcionaba. La cara B del single también era de dúo, ‘I call your name’, pero a Jhon no le gustó el arreglo y el año siguiente los Beatles hicieron su propia versión. Curiosamente, Billy J Krammer & The Dakotas compitieron duramente en las listas de éxitos con los Beatles (además, sonaban como ellos). El productor de todo fue… sí, Georges Martin. También cedieron al grupo de Billy J el tema ‘I´ll keep your satisfied’ (más de Paul que de Jhon) con el que alcanzaron el número 4 en Inglaterra en 1963.

 

Los jovenzuelos autores de Liverpool escribieron en 1964 el tema ‘It´s for you’ para la cantante melódica Cilla Black, la cual consiguió entrar en el top 10 de Inglaterra. En el estudio, Paul y John explicaron cómo había que grabarla, Cilla dio su opinión, pero el tema se hizo como los autores decían…, con la supervisión del mago Georges Martin.

 

Badfinger (un grupo señalado por la tragedia) fueron algo así como unos protegidos de los Bealtes. En 1969 Paul grabó él sólo el tema ‘Come & get it’, sin embargo, esa grabación no vio la luz hasta 1966 en el recopilatorio ‘Anthology 3’ de los Beatles. Pero en enero del 70 salió la versión de Badfinger que, producida por el propio Paul, subió hasta el puesto número 7 en EE UU y el 4 en Inglaterra.

 

Tras la desbandada del cuarteto, uno y otro siguieron trabajando. Así, Paul se encontró con otro gran autor, Elvis Costello, con quien escribió unas cuantas canciones como ‘So like candy’ y ‘Playboy to a man’ para los discos de Costello o ‘My brave face’ y ‘You want her too’ para los suyos. Pero el tema más brillante salido de esta colaboración fue el primero que hicieron juntos, ‘Veronica’, que publico Costello en 1989. Inspirada en su abuela, habla de una anciana que vive en un asilo de ancianos tranquilamente, pero perdiendo la memoria día a día. La letra tiene conexión con el ‘Eleanor Rigby’ de los Beatles y, sin duda, un tanto de la magia de los de Liverpool. 

 

Por su parte, John se juntó a David Bowie en 1975 para dar vida al potente tema funk ‘Fame’; fue compuesta y grabada por John, Bowie y el guitarrista Carlos Alomar. Apareció en el álbum ‘Young americans’, con el que Bowie logró su primer número 1 de en EEUU. Después, John se retiró durante unos años. Pero poco antes, en marzo de ese mismo 1975 escribió el tema ‘Move over Ms. L’ para el único disco de Keith Moon (The Who) en solitario, ‘Two sides of the Moon’. Casi a la vez, en marzo de ese año, Lennon hizo su propia versión del tema y lo incluyó como cara B en su single ‘Stand by me’. La versión de Moon fue desastrosa, con él mismo y los músicos colocaos y borrachos hasta las cachas…

 

El tándem Leenon-McCartney produjo muchas otras canciones para artistas diversos y casi siempre con éxito (Peter & Gordon, Ringo Starr, Fourmost, P.J. Proby, Harry Nilsson…). Por no hablar de las abundantes y sonadas colaboraciones con otros grandes. Es evidente, en fin, que ese cerebro creativo ubicado en dos cabezas fue algo excepcional, irrepetible.

 

CARLOS DEL RIEGO