jueves, 19 de abril de 2012

MOURIÑO. ESPECIALISTA EN MENTIRA Y SOBERBIA



Mourinho
La arrolladora personalidad del entrenador portugués de fútbol ha traspasado los límites de las páginas deportivas hasta el punto de ser un generador, exclusivamente, de sentimientos extremos. ¿La causa?, sus continuos desmanes verbales..., aunque no sólo.

José Mouriño se ha mostrado, tras un par de años de en España, como lo que es, un mentiroso, un soberbio, un cobarde, un llorica, un mal compañero y un envidioso. Y no es que los demás seamos la bondad y la virtud personificadas, pero Mouriño es algo diferente, ya que es difícil encontrar a alguien que reúna en sí mismo todos esos atributos, a pesar de que se puede afirmar que es una persona a quien la vida sonríe.

Es un mentiroso y un manipulador porque cuando dice que es muy sincero, en realidad sólo cuenta la mitad de la verdad, la que le conviene, olvidándose de la otra mitad, la que demuestra lo falso de sus afirmaciones. Y quien dice sólo la mitad de la verdad está mintiendo: sólo menciona a los árbitros cuando señalan erróneamente en su contra, pero jamás dice nada cuando se equivocan a su favor.

Es un soberbio porque jamás admite la mínima culpa; una derrota será causa de los fallos de todos los demás (árbitros y jugadores), pero jamás a causa de sus decisiones. De este modo, en cierta ocasión en que su equipo salió derrotado, al entrenador portugués se le preguntó cómo se calificaría a sí mismo de 0 a 10, y él respondió que con un 11. Siempre está destacando sus récords y recordando sus triunfos en otras ligas, se enfrenta desafiante a periodistas y, cuando le parece, no habla con nadie porque no le da la gana.

Una cobarde agresión
Es un cobarde, puesto que se atrevió a meter el dedo en un ojo a un entrenador rival acercándosele por la espalda, y una vez realizada la hazaña, se vuelve como no queriendo enterarse de las consecuencias de su agresión, como el miedoso que cierra los ojos. Y cuando días después pide disculpas, sólo lo

miércoles, 18 de abril de 2012

MEJOR PASAR POR TONTO QUE ADMITIR RESPONSABILIDAD Cómo una persona admite ser un lechuguino de quien todo el mundo se ríe


Rompetechos, del genial Ibáñez,
no se entera de nada
Cuando alguien pregunta por qué los políticos tienen un sueldo más alto que el noventa por cien de la población se suele contestar que porque tienen mucha responsabilidad. Ésta se entiende como que deben tomar importantes decisiones, pero también debería significar que, si no lo hace bien, si los resultados de su gestión perjudican al contribuyente, ha de pagar, de un modo u otro ha de afrontar su responsabilidad, y si es caso ha de tener una sanción; y no digamos si se demuestra que se ha obrado pensando en beneficio propio o de allegados.

Sin embargo, cuando un gestor público ha ido de desastre en desastre, lo más que le pasa es que pierda la capacidad de decisión, o sea, el poder, pero nada más, seguirá cobrando un sueldo público sin que se le pidan cuentas por su ineptitud, dejadez, partidismo, ineficacia o corrupción. Y si se descubre una trama ilegal en una institución,  el máximo mandatario (a cualquier escala, local, provincial, autonómica, nacional o europea) se proclamará no responsable, se llamará a andanas y declarará que él no sabía nada, que no se enteró, que él también es una víctima de engaño, que todos estaban en el ajo menos él.

Del pelele de Goya todos se ríen
Un caso paradigmático es el del ex presidente Felipe González (se trata de un ejemplo, seguramente el más palmario, pero solo ejemplo, pues la figura prolifera en cualquier ambiente). Durante su mandato se produjeron todo tipo de desmanes por parte de sus ministros y altos cargos, todos hombres de su confianza. Así el esperpento de Luis Roldán, el saqueo de los fondos reservados por parte de ministros y secretarios de estado, la financiación ilegal y fraudulenta del partido, los asquerosos tejemanejes del BOE, del Banco de España y de Cruz Roja, las escandalosas comisiones del AVE, las escuchas ilegales del CSID, la entrega de Galerías Preciados por cuatro perras a amigos del partido y, por encima de todo, el caso GAL, el crimen de estado; la cosa no acaba aquí pero si hubiera que enunciar todos los casos...

Pero el asunto es que Felipe González no se enteró de nada, prefirió pasar por un hombre de paja, un pelele al que todo el mundo en su entorno engañaba, un cantamañanas que no tenía ni un solo amigo en su partido ni en su gobierno, un mequetrefe que no se enteraba de la misa la media, algo así como una figura decorativa.
Mejor pasar por tonto
que ser responsable
Lo curioso es que en una grabación que salió a la luz, el que fuera ministro suyo Txiqui Benegas se refería a él como “Dios” o “El Number one”; sin embargo, Dios se entera de todo y González, por lo que él decía, estaba permanentemente en la inopia; y si dicen de ti que eres el número uno es que sí se te respeta. Objetivamente resulta imposible pensar que era tan escasamente considerado en su partido como para no contar con ningún compañero leal que le informara de algo, y tampoco él parece tan simplón que no viera o escuchara nada de nada, que jamás le llegara un rumor o encontrara un indicio, algo sospechoso. Si hubiera admitido algo, tendría que haber hecho frente a ello en los tribunales y seguro que hubiera sido sancionado, pero al menos hubiera sido responsable. Sin embargo, prefirió ser no responsable de nada haciéndose pasar por una especie de Rompetechos.

En la película ‘Algunos hombres buenos’, Jack Nicholson prefiere admitir una falta antes que quedar como un militar lechuguino cuyas órdenes no se cumplen y de quien se ríe la tropa. Se rebeló culpable, pero prefirió esto a menospreciarse e insultarse.
El del mencionado ex presidente es el caso más llamativo (entre otras cosas porque es el que más ha estado en el poder), pero este personaje que prefiere definirse como tonto cuando se descubren las irregularidades de sus subordinados abunda en todas partes, independientemente de ideas, partidos, asociaciones y entidades de todo tipo, centros de trabajo o instituciones. En realidad es un poco aquello de “Dame pan y llámame tonto”
carlosdelriego. 

martes, 17 de abril de 2012

CONSUMO Y PROPAGANDA AGRESIVA Y DE MAL GUSTO ¿Se puede aumentar la producción y la venta hasta el infinito? ¿Se puede hacer y decir lo que sea con tal de vender más?




Los niños, principales víctimas
Los grandes expertos en macroeconomía no dejan de insistir en que hay que ser más eficaces en el trabajo para así producir más, puesto que hay que vender más, y para ello hay que alentar el consumo, que el ciudadano compre, gaste, tire a la basura y vuelva a comprar cuanto antes, que consuma, que consuma, por encima de todo que consuma. Los que gobiernan están de acuerdo, ya que así la economía es “más dinámica”, y no digamos los expertos en marketing, propaganda y manipulación de masas, que constituyen uno de los sectores más beneficiados del consumo sin límite, pues son los encargados de convencer al público de que hay que comprar más, y a ellos recurren los que quieren vender más.
El problema es que nadie se plantea hasta cuándo se puede producir, consumir, crecer, pues parece bastante claro que no se puede producir, consumir y crecer hasta el infinito, ya que no vivimos en un mundo infinito.

La tele, medio ideal
 para el abuso publicitario
 La mejor arma que tienen los que insisten en la necesidad de producir-consumir más y más son las empresas de propaganda y manipulación de masas. Los expertos que allí trabajan llevan a cabo enormes esfuerzos de creatividad y de originalidad (dignos de mejor causa) para hacernos creer que necesitamos comprar cosas que, en realidad y objetivamente, no necesitamos; realizan campañas en las que el público inocentemente colabora para saber qué formas y colores darle al producto en cuestión para que sea más atractivo al público (convertido en rebaño, en cifras); gastarán lo que sea necesario para montar un anuncio que llame la atención sin importar si es adecuado, impropio u ofensivo; en fin, irán a la luna si es preciso para que el receptor del mensaje piense que es un ceporro si no compra eso. Lo que hoy es lo máximo será tratado por la publicidad como basura dentro de tres meses. 

Casi todo en este mundo es cuestión de medidas, y en este caso el problema es la aterradora y creciente agresividad que se ha impuesto en el terreno de la publicidad y otros tipos de propaganda. Y eso que todos recordamos anuncios entrañables, convincentes, directos y claros, ingenuos, estéticos e incluso emotivos. No ofendían, se podían emitir a cualquier hora, carecían de los personajes chulescos e impostados que tanto abundan en este mundillo y no menospreciaban al espectador por no comprar. Afortunadamente aun hay anuncios que te hacen sonreír y que ponderan el producto sin molestar, pero son los menos. 
el insoportable agobio de la propaganda


La mayoría son los realizados por expertos sin escrúpulos que son exhiben (sobre todo pero no sólo) en televisión y radio. Entre los más abundantes ahora están los de telefonía, que machaconamente, cientos de veces al día, en todos los soportes que uno pueda imaginar, insisten en que compremos este modelo, pues el que ahora llevamos tiene seis meses y está tan pasado que si alguien nos ve con él pensará que somos unos mindundis que no nos enteramos de la fiesta, incluso algunos anunciantes te llaman tonto directamente si no les compras a ellos (por cierto, ¿alguien ha visto las montañas de desperdicios electrónicos que disfrutan muchos países del tercer mundo?). ¡Y qué decir de los anuncios de perfumes!, pues que todos utilizan sexo más o menos explícito (en uno de ellos uno se lo hace con dos chicas que son hermanas y que terminan haciéndoselo entre ellas), demostrando la tremenda mediocridad de “los creativos”, tan limitados intelectualmente y tan carentes del menor escrúpulo que no encuentran otro modo de llamar la atención; el cómo no importa mientras el cuánto sea satisfactorio. Y así se podría  seguir enunciando productos y anuncios groseros y de mal gusto.


Uno de los más recientes viene a decir que las mujeres ya pueden espatarrarse (qué palabra tan fea) al sentarse, pues hasta ahora no podían debido al olor de sus partes íntimas, pero como ahora hemos sacado el producto tal, ya pueden abrir las piernas sin miedo... Si esto no es ofensivo, si esto no tiene evidente carga de machismo, si no es un verdadero insulto es que los mentirosos son gente honrada. Y el caso es que por cada mujer que hiede (que seguro que las hay, aunque un servidor jamás se ha topado con una) hay mil hombres que apestan; es decir, en realidad, la inmensa mayoría de las mujeres no precisan ese producto, pero para eso están los expertos en manipulación de masas, para crear una necesidad, para llevar al rebaño por donde quieren utilizando las infinitas tretas y maldades de que se sirve la propaganda para hacer creer a las personas que necesitan comprar cosas que de ningún modo necesitan. ¡Más valdría que los que perpetraron el diseño de este anuncio (y similares) se bañen en sus propios mundos imaginarios, pues ellos sí que apestan a engaño y manipulación!

carlosdelriego. 

lunes, 16 de abril de 2012

JIM THORPE. ¿EL MEJOR DEPORTISTA DE TODOS LOS TIEMPOS? Cien años de su legendaria gesta en los Juegos Olímpicos de 1912



 En 2012 se cumple un siglo de la catástrofe del Titanic (efemérides estrella), pero también es año olímpico, y los Juegos también tienen un gran hecho centenario que recordar, así como al atleta que lo protagonizó. En los Juegos Olímpicos de Estocolmo 2012 ganó las medallas de oro en pentatlón y decatlón un mestizo estadounidense llamado Jim Thorpe (1888-1953).

Sus hazañas deportivas son tan abrumadoras que, lógicamente, están rodeadas de leyenda, apasionante y emocionante leyenda. Allí, en Estocolmo, hace cien años, Thorpe compitió en su primer decatlón, venciendo y logrando un récord que duró dos décadas; también ganó el pentatlón (prueba retirada del calendario olímpico y en la que computaban los puestos obtenidos, no las marcas), de modo que de las quince pruebas ganó ocho y en ninguna quedó por debajo del cuarto puesto; también participó en salto de altura (quedó cuarto) y longitud (séptimo) y, para demostrar que su vigor era inagotable, también formó parte del equipo estadounidense de béisbol, que era sólo deporte de exhibición.
Tal despliegue físico no fue casual ni sorprendió a sus entrenadores. Su padre era hijo de irlandés e india, y su madre de francés e india, y cuando nació la luna iluminaba el camino, de ahí su nombre indio Wa Tho Huk, Sendero Brillante. Dice la leyenda que no quería ir al colegio y se escapaba siempre, así que su padre lo llevó a uno que estaba a unas 15 millas de su pueblo; al llegar, lo metió en clase y volvió grupas, pero cuando regresó a su casa quedó boquiabierto, ¡Jim estaba sentado a la puerta!, había llegado corriendo antes que su padre a caballo. Versiones más escépticas dicen que el joven Jim se escapó del colegio atormentado por la muerte de su hermano gemelo cuando tenía 9 años.

Ya desde muy joven era invencible en cualquier ejercicio físico. Cuentan que nunca había pisado una pista de atletismo cuando un día, en la escuela india de Carlisle, se acercó al listón de salto de altura y franqueó lo que había, 1,75 metros..., con ropa y calzado de calle y sin haber visto jamás un listón o a un saltador. Otro hecho (antes leyenda pero ya probado) fue el triunfo de su universidad india contra otra de blancos en una competición atlética; él venció en seis pruebas y uno de sus compañeros en las de larga distancia, de forma que, al final, cuatro indios mal vestidos aplastaron al equipo de la elitista Lafayette.
Pero no sólo fue un atleta prodigioso (casi 1,90 y 85 kilos), sino que brilló en otros deportes, sobre todo en fútbol americano (su deporte favorito) tanto en la universidad como en el terreno profesional, logrando infinidad de récords y siendo artífice de todos los tantos en muchos partidos (jugaba prácticamente en todas las posiciones); otra leyenda: en una final universitaria anotó un ‘touchdown’ de 92 yardas que fue anulado, pero minutos después marcó otro tras una carrera de ¡97 yardas! Asimismo fue un gran jugador de béisbol, jugando para varios equipos profesionales con excelentes estadísticas. Jugó a baloncesto, hockey hielo, boxeo, tenis..., dejando perplejos a todos desde que pisaba la pista por primera vez, pues (decían) en pocos minutos ya parecía un experto. ¡Incluso ganaba concursos de baile!

Sin embargo, su vida no fue fácil. Acusado de profesionalismo, práctica muy perseguida hasta no hace mucho en el entorno olímpico, le fueron retiradas sus medallas olímpicas. Cuenta la leyenda que quienes quedaron tras él en Estocolmo nunca las aceptaron, así que estuvieron muchos años en un banco suizo. Sí, aceptó dinero por practicar deporte, a veces cinco dólares (para viajar y comer), a veces sesenta; él ni siquiera sabía de esa prohibición y, además, a diferencia de otros deportistas, él nunca participó utilizando nombres falsos para protegerse de la acusación de profesionalismo. Pero lo más sangrante es que la primera noticia de que había hecho deporte cobrando apareció seis meses después de los juegos, y la regla decía que había que probar el profesionalismo antes de un mes después de los juegos para poder sancionar. Increíblemente esa norma no se aplicó en el caso de Jim Thorpe.

Asegura la leyenda que paseaba en torno al estadio olímpico durante los juegos de Los Ángeles 1932, sin dinero para entrar, cuando alguien lo reconoció y le pagó la entrada; en pocos minutos se corrió la voz y un emocionado Thorpe recibió una atronadora ovación. Ojalá sea una leyenda cierta.
Retirado del deporte profesional con más de 40 años (nunca le faltó equipo, de lo que fuera), trabajó de casi todo y sus últimos años los vivió en la pobreza. Murió solo y sin que le restituyeran lo que había ganado en el estadio. Uno de sus peores enemigos fue Avery Brundage, presidente del COI entre 1952 y 1972, quien siempre se negó a levantarle el castigo. Tal vez recordara aquella tarde del verano de 1912 en Estocolmo, cuando aquel sucio indio le había humillado en el estadio olímpico sacándole más de mil puntos en el decatlón. Afortunadamente, Juan Antonio Samaranch en 1983 le restituyó en el palmarés olímpico y entregó las medallas a su hija y nietos.

En Estados Unidos fue elegido mejor deportista de la primera mitad del siglo XX y uno de los tres mejores de toda la historia. ¿Podrían Michael Jordan, Carl Lewis o Roger Federer ser igual de buenos en otros cuatro o cinco deportes? ¿Qué hubiera hecho Jim de haber nacido cien años más tarde? ¿Ha existido algún deportista que alcanzara el máximo nivel en todas esas disciplinas?
Cuando le aclamaron en Nueva York a su regreso de los juegos, dijo “no pensé que alguien pudiera tener tantos amigos”. Por muchos que fueran, Jim Thorpe tiene hoy muchos más admiradores.   
carlosdelriego.        

domingo, 15 de abril de 2012

CINE ESPAÑOL. ¿SE LO HAN BUSCADO ELLOS? Arte más ideología igual a panfleto



Pocos sectores industriales han sido tan mimados por la administración española como el cine de manufactura nacional, a pesar de lo cual los resultados que se obtienen son desoladores, tanto en el terreno artístico como en el de espectadores.
Por un lado se ha proporcionado al cine español una promoción abusiva, puesto que se ha obligado a las cadenas de televisión (entidades privadas) a financiar películas españolas (de productoras privadas) y además se les ha impuesto la exhibición de un mínimo de películas españolas. Y algo parecido a los exhibidores. Asimismo, en los medios de comunicación controlados por la administración se da cuenta sistemática y reiteradamente de los estrenos españoles, entrevistando a sus artífices y ponderando sus bondades.
Y por otro lado están subvencionadas todas las películas hechas aquí, de modo automático y según ciertos parámetros.
Pero a pesar de todo, el número de espectadores que tienen los filmes hispanos cae año tras año de manera drástica, e incluso algunas películas subvencionadas no congregan ni a cien espectadores o simplemente no llegan a estrenarse. Al final, sólo unas pocas resultan verdaderamente rentables.
¿Por qué el cine español no engancha a pesar del importante apoyo que recibe? La primera causa es precisamente la subvención injusta (porque no la obtienen las otras formas de cultura) y la promoción privilegiada y gratuita que recibe, que mantiene una industria que no puede sostenerse por sí misma (sí, es cultura, pero no toda la cultura, y no toda la cultura está subvencionada). En épocas pasadas quienes hacían películas contaban con presupuestos escasísimos y, por si fuera poco, tenían que esquivar una censura férrea, torpe y estúpida, pero hacían películas que hoy siguen divirtiendo, emocionado, entreteniendo, asombrando; esto demuestra que se hacen mejor las cosas con inteligencia y creatividad que disponiendo (sólo) de todas las facilidades, en fin que para hacer buen cine es mucho mejor tener más cerebro que dinero. Si no se ha conseguido reunir dinero para hacer un largometraje se ha de seguir buscando o se hace un corto, pero no se debe recurrir por sistema al dinero público.
Otra causa es que la aplastante mayoría de las películas españolas de las últimas décadas resultan sonrojantes, redundan una y otra vez en los mismos tres o cuatro temas de siempre, tienen la grosería y el chiste fácil y soez como únicos atractivos o muestran una mediocridad e incongruencia en guiones y diálogos que llegan a causar hilaridad; en fin, que son lo que se dice malas.
Una última causa, tal vez la definitiva, de la ausencia de público que padece el cine de aquí es la confrontación con la mitad de los espectadores españoles que buscaron muchos de los que se dedican al cine. Cuando destacados cineastas españoles se situaron tan abiertamente favorables a un partido político hasta el punto de insultar a quienes votaran al contrario, se estaban ganando la antipatía de (al menos) la mitad de la población, sentimiento muy difícil de revertir; igual que con la visión partidista, ideologizada y tendenciosa que sobre temas que afectan a todos mostraron en sus películas. Mezclar arte e ideología lleva tarde o temprano al panfleto, y el público se cansa rápido de panfletos si lo que quiere es emoción, intriga, aventura, fantasía..., o sea, divertirse y entretenerse.
Si se combinan las causas se entiende por qué el espectador huye de los cines donde proyectan películas españolas.
Carlosdelriego. 

sábado, 14 de abril de 2012

ABORTO. LICENCIA PARA MATAR ¿Es un bebé menos que un cerdo o un perro?


Hace poco (comienzos de 2012) unos investigadores publicaron un artículo en una revista científica en el que decían que matar al recién nacido es, en realidad, un aborto post-parto, y que el recién nacido carece, como el no nacido, de todos los derechos que asisten al ser humano. El término aborto post-parto, para empezar, es incorrecto, pues abortar significa interrumpir, suspender, y evidentemente no se puede interrumpir algo que ya se ha consumado, que ya ha llegado a término (no se puede interrumpir un partido de fútbol una hora después de terminado).
Los investigadores australianos dicen que ni el no nacido ni el recién nacido tienen valor moral, pues son sólo personas en potencia; incluso algún eminente profesor de universidad había afirmado (Peter Singer en 1979) que “la vida de un recién nacido tiene menos valor que la de un cerdo, perro o chimpancé”, y años más tarde el mismo dijo que “un recién nacido no debería ser considerado persona hasta 30 días después”, y más aún, “un niño discapacitado debe ser eliminado al nacer, pues el derecho a la vida solo corresponde a quien tenga capacidades relevantes”.
¿ES ESTO UN NIÑO?
Es decir, aquellos australianos y este profesor (también australiano) se arrogan la potestad para decidir quién es persona y quien no, quien puede vivir y quien no..., es decir, están llegando a la esencia del más puro nazismo, pues los nazis decidían a su antojo sobre la vida de las personas, y también tenían un programa para eliminar a todo el que tuviera una tara. Utilizando los mismos argumentos que unos y otro, cualquiera puede determinar qué es persona y qué no; si uno sostiene que un recién nacido no es persona hasta un mes después (porqué no un año o diez), otro podrá afirmar que tampoco se es si se tienen más de 80 años, y tan autorizado estaría éste como aquel; y lo mismo si se dice que solo puede vivir quien tenga capacidades, pues otro vendría diciendo que sólo los más dotados física o intelectualmente pueden ser considerados personas o, más concretamente, sólo serán considerados personas los de la raza tal; y por supuesto, como hay muchos ancianos sin capacidades, aquellos nazis tampoco los considerarían personas.
En definitiva, quien se atribuya poder para señalar quién es humano y quien no según su edad o sus capacidades físicas o mentales es esencialmente un nazi. Además, los nazis también recurrían frecuentemente a la distorsión del idioma, a la utilización de la terminología según conveniencia (como inventarse términos imposibles: aborto post-parto).
Respecto al aborto auténtico, o sea, la interrupción del embarazo, también es un tema que genera fuertes encontronazos. Las mujeres abortistas suelen utilizar frases como
¿ES ESTO UNA PERSONA?
“nosotras parimos, nostras decidimos”, o “es nuestro cuerpo y por tanto tenemos derecho a hacer lo que queremos”. Sin embargo, la gestante ni es la propietaria ni es la misma entidad que lo que tiene dentro, del mismo modo que el propietario de la casa no es dueño de sus hijos que viven en ella ni estos forman parte de aquel. Es decir, el no nacido es otro ser, algo distinto a la madre, y por tanto con sus propios derechos. Curiosamente, hay muchas madres abortistas que, cuando han deseado el niño, lo han tenido, o sea, decidieron que ese no nacido sí era un hombre, mientras que cuando abortaron decidieron que ese no nacido no era hombre; en resumen, también se atribuyen potestad para decidir quién es persona y quién no. Asimismo es terriblemente chocante y evidentemente contradictorio que haya proabrotistas que también sean antitaurinos; están en contra de que se mate al toro en la plaza pero a favor de la muerte del niño en el vientre materno..., al menos el toro puede defenderse. Y aún otra contraposición de ideas: increíblemente el progresista es proabortista mientras el conservador es antiabortista, es de izquierdas matar, es de derechas o incluso facha cuidar la vida. Aterrador.
Imaginemos que una pareja va al médico a abortar. Allí, el galeno les dice que él sólo extraerá lo que ella lleva dentro, pero que ellos, la pareja, tendrán que matarlo, les entregará un estilete y pintará un punto en la cabeza del indefenso para que ella o él acaben con su vida... ¿Lo harían? Tal vez haya quien alegue que, una vez fuera del vientre materno ya es persona y por tanto con derechos, lo que nos lleva a que el hecho de ser o no persona dependería de una mera cuestión geográfica: aquí fuera sí, ahí dentro no.
El problema surge a la hora de determinar cuándo una agrupación de células pasa a ser una persona, y aunque es imposible determinar ese momento, bien podría decirse que es persona cuando su corazón comienza a latir, cosa que suele ocurrir hacia la quinta o sexta semana de embarazo. En ese momento, la madre lleva dentro otra persona distinta a ella misma.
Por cierto, la literatura médica recoge como récord el de un recién nacido que sobrevivió tras sólo 18 semanas de embarazo, o sea, a mitad de la gestación. Esto nos indica que ya era hombre antes de ver la luz.
Carlosdelriego. 

jueves, 12 de abril de 2012

TINTÍN: EL HÉROE PERFECTO Alguien en quien confiar ciegamente.

TINTÍN: EL HÉROE PERFECTO
 En una de sus aventuras le llaman “Corazón puro”, apelativo que no puede se más acertado, pues Tintín es el héroe perfecto. Es valiente y siempre dispuesto a la aventura, inteligente, creativo e intuitivo, confiado, bienintencionado y humilde, leal, íntegro y desinteresado, optimista y razonable, lógico y juicioso, capaz de ir al fin del mundo para salvar a un amigo, capaz de hacerse amigo de tibetanos y peruanos, árabes y subsaharianos, chinos, centroeuropeos, brasileños..., sobre todo si son adolescentes como él.

 Capitán Haddock
Sin embargo, se le ha tachado de racista basándose sobre todo en su primera entrega (segunda tras ‘Los soviets), ‘En el congo’, cosa incomprensible leyéndolo. Sí es cierto que dispara contra los animales como si fueran blancos de feria, pero hay que tener en cuenta que cuando lo escribió (aun en la década de 1920) no existía el concepto de conservacionismo o medio ambiente; también se dice que es colonialista y paternalista, pero es un sentimiento que existía allí en aquel momento y no se puede juzgar con mentalidad de hoy; además, los dos episodios mencionados fueron los únicos que hizo sin documentarse exhaustivamente (lo que sí hará desde entonces), basándose en tópicos de su época y en algún libro de aventuras. Otra tacha que tratan de colocarle es su presunta misoginia, la escasa presencia de mujeres en sus aventuras, cosa que se explica atendiendo a la intención del autor, que no es otra más que el héroe inmerso en el viaje con el objetivo claro, sin que nadie lo distraiga, sin tener que dejar a alguien siempre esperando su regreso, sin enredarse en mariposear con las lugareñas; todo esto quitaría páginas a la acción, y todas son absolutamente imprescindibles. Asimismo se llegó a llamar colaboracionista a su autor, Hergé, puesto que siguió trabajando cuando Bélgica estaba ocupada por los nazis; ¿qué podía hacer?, ¿qué hicieron muchos intelectuales franceses de gran prestigio en el París ocupado?
Tintín es el viajero perfecto, pues inmediatamente entra en contacto con la gente y traba amistad fácilmente, adopta sus costumbres, su ropa, incluso aprende su idioma. Pero su mayor virtud reside en que siempre estará de parte de la víctima, del injustamente tratado sea quien sea; así, se enfrenta a poderosos industriales occidentales para defender a un chino que tira de una bici-taxi, a unos matones que maltratan a un niño peruano, a políticos y militares tiranuelos (incluso exige al golpista que no haya ni una sola ejecución), a traficantes de droga y de armas, a negreros, a ladrones, asesinos e intrigantes de toda especie (incluyendo Al Capone), incluso al Yeti, todo con tal de no abandonar a un amigo. Y no dudará en poner en peligro su propia vida para defender a los inocentes, intentará que no se produzca violencia y tratará de llevar al malo ante la justicia, pues confía en ella independientemente del lugar donde esté.   
Geroges Remi (Hergé) creó un personaje cercano a la perfección, altruista hasta el límite, sin la menor intención oculta, siempre con la verdad por delante, con las ideas claras y con la cabeza fría para buscar la solución. Pero es que además, los tebeos de Tintín han resultado ser una memoria perfecta para comprender gran parte del devenir del siglo XX: por sus episodios han pasado las guerras y los logros del Hombre, la pasión por la aventura geográfica y los avances tecnológicos, las componendas políticas y las maldades de los grandes magnates y las crisis energéticas, las repúblicas bananeras y sus grotescas revoluciones, pero también la lucha contra injusticia, la opresión, la desigualdad.
HERNÁNDEZ Y FERNÁNDEZ
Tintín es un ejemplo. Muchos quisiéramos la altura de espíritu, el carácter, el altruismo, la integridad del inmortal héroe belga.
El gran Steven Spielberg estrenó en 2011 la película ‘El secreto el unicornio’, que es un excelente película de aventuras, pero que en el fondo tiene poco del espíritu de Tintín. Así, Haddock debería hablar siempre a voces, insultar continuamente (para acto seguido emocionarse con cualquier cosa) y darse tremendos porrazos; Hernández y Fernández no se equivocan al hablar, no meten la pata y apenas tropiezan y caen; Tintín se pone a hablar de conceptos como el fracaso, algo inaudito en el Tintín de papel; se ha tomado del original a un secundario (Sakharine) para convertirlo en el malo..., teniendo al malo perfecto: Rastapopoulos. Además, la película no se detiene en las pequeñas acciones secundarias que proporcionan el refrescante soplo humorístico y que tanto carácter dan a las historias; un par de ejemplos: el fantástico e imaginativo episodio de la lupa, el papelito y el hueso de ‘El cangrejo...’ (páginas 6 y 7) o la instantánea transformación de un campo desierto en una ciudad en funcionamiento gracias al hallazgo de petróleo en ‘América’ (pág. 29). Son los detalles los que han restado Tintín a ‘El secreto...’.   
Carlosdelriego.

miércoles, 11 de abril de 2012

SUBVENCIÓN: INJUSTICIA “Toda subvención es injusta, porque no se puede subvencionar a todos”


SUBVENCIONES
NO HAY PARA TODOS
Tal cosa escribió una vez un economista con toda la razón del mundo. La frase se explica señalando que un gobierno no puede subvencionar a esta industria y no a aquella, a un sector determinado y no a otro, a una manifestación cultural y no a las demás (y así se podría seguir) porque todos los sectores son necesarios.
Además de las subvenciones a grandes asociaciones como partidos políticos y sindicatos (pues existen muchísimas otras asociaciones con gran respuesta de público), son injustas las que se dan a ciertos productos alimentarios (por qué no a todo lo que sea alimentación), a ciertos sectores industriales, a equipos deportivos profesionales, a aeropuertos, a ONG s (si son no gubernamentales no deben aceptar dinero gubernamental), a medios de comunicación... El caso es que no se puede subvencionar a todas y cada una de las empresas, fábricas, profesionales..., por lo que habrá que escoger a las más afines, produciéndose entonces la injusticia. 
Sería mucho menos injusto que, si se quiere promover la actividad en cuestión, se hagan exenciones o beneficios fiscales, facilidades burocráticas y contributivas, descuentos en los costes y este tipo de cosas; y es que es sangrante ver cómo se entregan millones de euros a ciertas empresas para que se radiquen en un territorio y un par de años después de cobrar comprobar cómo la empresa cierra la trapa y se traslada.
Y del mismo modo otras actividades. Por ejemplo el cine; en lugar de entregar dinero (porque sólo al cine y no al rock?, a los grupos de gaitas, sardanas o muñeiras, a pintores, escritores, escultores, editores...?), sería más razonable exigir menos tributo en todos los gastos, cesión gratuita de instalaciones y equipo, promoción gratuita en medios gubernamentales...  
Con la ausencia del dinero de todos, el interesado estaría más preocupado en trabajar y hacerlo lo mejor posible que pensando en cuánta subvención me caerá. Pero claro, si esta supresión de subvenciones (hay que recordar que sanidad, seguridad, educación, infraestructuras..., no lo son), todos los afectados se echarían a la calle para reclamar ese privilegio, ese dinero público para ellos, y no se conformarían con vocear sus reivindicaciones, sino que utilizarían métodos de amedrentamiento, amenaza, desafío e incluso violencia, es decir, los métodos de quienes se creen en posesión de la verdad absoluta y por tanto están legitimados para hacer lo que sea con tal de lograr su objetivo.       
Si algo bueno tiene una situación económica como la actual es que se retirarán subvenciones (seguro que no todas, seguro que no todo), de modo que empezará a comprobarse qué sector, empresa o profesional no es capaz de mantenerse por sí solo.
En fin, los partidos, sindicatos, empresas, sectores industriales, culturales y similares que se creen con derecho a dinero público, en realidad se creen con derecho a un privilegio.
Las cantidades monstruosas que gastan las instituciones públicas innecesarias constituyen un (aterrador) capítulo aparte.
Carlosdelriego.


martes, 10 de abril de 2012

ENCUESTAS Y MANIPULACIÓN DE MASAS. UN INSTRUMENTO AL SERVICIO DE LOS PODEROSOS

PELIGRO
Una de las principales armas que tienen los poderosos (económica, política o intelectualmente) son las encuestas, los estudios de mercado, las estadísticas, los medidores de audiencia... Son instrumentos que se usan principalmente para el control de las poblaciones, para saber cómo y con qué ejercer dominio sobre masas de gente, puesto que su objetivo es recabar toda la información posible para utilizarla a la hora de imponer productos o ideas.
ENCUESTAS
En pocas palabras, las encuestas y otras herramientas de manipulación de masas lo que hacen es pedir información a cambio de nada, información que los expertos sabrán utilizar pensando en las masas como en rebaños; es decir: si este rebaño de churras prefiere mayoritariamente el forraje amarillo quiere decir que a todas las ovejas churras les suministraremos forraje amarillo. Y eso sin tener en cuenta que a las cifras se les hace decir lo que se quiere o que las preguntas pueden estar manipuladas en cierta dirección o que la empresa de encuestas tratará de decirle al cliente lo que éste quiere oír.
MANIPULACIÓN DE MASAS
Caso curioso es el de los índices de audiencia de, sobre todo, radio y televisión. Con cuatro o cinco mil máquinas que detectan el canal que sintonizan otros tantos receptores, los expertos en marketing y manipulación de masas se creen capaces de extrapolar las cifras obtenidas a decenas de millones de personas..., como si se tratara de rebaños de churras. Los índices en radio se miden preguntando, con lo que uno puede contestar lo que quiera, lo que recuerde o lo que prefiera. Pero lo más asombroso es que profesionales muy preparados e informados se tragan las encuestas y los índices de audiencia a pies juntillas, como si fuera un dogma, como si fueran certezas matemáticas. Sin embargo, lo cierto es que las matemáticas son ciencias exactas, mientras que las estadísticas son estimaciones, o sea, lo más alejado de la precisión matemática.
La mejor manera de defenderse de las encuestas, en fin, es pedir dinero (100 euros por ejemplo) a cambio de la información que vamos a dar, y si no, no hay respuestas.
Carlosdelriego. 


lunes, 9 de abril de 2012

NIÑOS ARTISTAS: NIÑOS SIN NIÑEZ

                              MICHAEL-JACKSON, NIÑO
 Sorprende ver cuando se convoca un concurso, unas pruebas, un casting para buscar actores infantiles, cómo aparecen tantos aspirantes, ya sea para una serie de televisión, una película, una obra de teatro, un musical, un spot publicitario, un proyecto de grupo musical infantil, un pase de modelos..., no importa para qué, el caso es que siempre hay decenas (tal vez más) de niños, eso sí, acompañados por sus padres.

     MICHAEL-JACKSON, ARTISTA
¿Por qué un padre (o madre) hará lo imposible para que su hijo (o hija) se inicie en el mundo del espectáculo? 
La respuesta más abundante sería que para que el chaval se haga rico y famoso y se labre un porvenir brillante; sin embargo, aunque esta contestación forme parte de las intenciones del esforzado progenitor, seguro que también subyace la intención de que un día el niño gane millones y, claro, algo caiga, y así el tal pueda dejar de ir a la oficina y vivir de los ingresos de la estrella de la familia. La realidad, según muestra obstinada la experiencia, es esta.


             MICHAEL-JACKSON, EL FINAL
Pero el problema es que cuando un niño comienza a trabajar en el cine, en la televisión, en el escenario, lo que hace es eso, trabajar, y trabajar como un adulto. De modo que se verá obligado a repetir la misma escena hasta la saciedad, a ensayar la canción o los pasos de baile durante horas, a practicar como un profesional el tiempo que haga falta hasta que la cosa quede como se ha pensado, sin olvidar, giras, viajes, actuaciones, promoción... Y así perderá muchísimo tiempo que necesita para ser niño, para jugar, aprender y vivir como un niño, cosa que en el futuro, con total seguridad, repercutirá negativamente en su vida, pues tarde o temprano, consciente o inconscientemente, de un modo u otro, deseará recuperar su niñez..., cuando ya sea tarde.

 WOLFGANG-AMADEUS-MOZART, NIÑO
Basta echar un vistazo a las vidas de aquellos que triunfaron en edad infantil. Casos paradigmáticos son el de Michael Jackson, que contó muchas veces la envidia que sentía al ver a otros chicos de su edad jugando en el parque; el de Drew Barrimore, la protagonista de ET, que con 9 años fumaba y bebía, con 12 era cocainómana y ya había padecido un intento de suicidio; el de Macaulay Culkin (Solo en casa), que debutó en el cine con 5 años y antes de los 20 ya había sido drogadicto y pasado por un clínica de desintoxicación, había estado en por la cárcel y se había casado y divorciado; el de Judy Garland, protagonista de El mago de Oz, que también comenzó en el teatro con 3 años y antes de la mayoría de edad ya era adicta a los barbitúricos y a las anfetaminas (recetados por el médico de los estudios de cine), se bebía todo lo que caía a su alcance, se enrollaba con todo el que llevara pantalones y había pasado varias crisis nerviosas e intentos de suicidio. Y así se podría seguir, pues seguro que todos tenemos en mente otros nombres...; en España se podría hablar de artistas infantiles como Joselito, que pasó por episodios oscurísimos, o Marisol, quien padeció todo tipo de maldades hasta que consiguió desaparecer de la escena pública
WOLFGANG-AMADEUS-MOZART
En general, todos repiten el patrón de Mozart: grandes dotes artísticas a edad muy temprana, padres que desean a toda cosa que esas dotes produzcan beneficios, interminables sesiones y viajes agotadores..., en fin, todo ello muy lejos de lo que un niño necesita. El genial músico austriaco vivió poco y durante la mayor parte de su vida fue infeliz, igual que Michael Jackson o Judy Garland. Ojalá Barrimore y Culkin vivan más y no sean tan infelices como ellos.
Por ello, antes de llevar al niño al casting hay que pararse y pensar.
     
Carlosdelriego. 
  



domingo, 8 de abril de 2012

CANTANTES BABOSOS



CANTANTES BABOSOS
¿Quién no ha reparado con visión crítica en las letras de muchas de las canciones de más éxito? Quienes lo hayan hecho no dejarán de ver que, en realidad, todas hablan de lo mismo: “qué haré yo cuando tú no estés”, “mi alma se quedará sin vida si te vas”, “el frío me invade cuando te veo con él”, “te necesito más que el aire”, “sin ti me siento morir”, “por ti haría lo que fuera”..., y así casi hasta el infinito.
Lo que sorprende es que esto siga gustando, que el mismo discurso, el mismo contenido siga consumiéndose (la mayor parte del público consume música como si fueran bolsas de patatas), variando sólo el envoltorio.
Integrantes de algunos grupos de rock señalaban que lo difícil a la hora de escribir una canción es el tema, el “sobre qué voy a cantar”, y que una vez que estaba clara la cuestión no había más que ponerse a ello; incluso alguno iba más allá asegurando que los autores de música para cantantes “babosos” lo tenían mucho más fácil, pues el asunto ya está pensado. Por cierto, “babosos” era un término que se usaba en la década de los ochenta del siglo pasado para determinar a los cantantes siempre afectados, llorosos por su desdicha, abrumados por el desengaño amoroso y, en todo caso, absolutamente monotemáticos, pero no tenía la connotación insultante del término, es decir, se quería decir que babeaba y lagrimeaba cantando sus tópicos rosa (como el mil veces utilizado “mi vida no tiene sentido sin ti”), no que fuera tonto o simplón. 
CANTANTES BABOSOS
Curiosamente, ese tipo de letra (la de “por tu amor estoy dispuesto a todo”) suele reflejar el comienzo de una relación apasionada, los primeros chispazos de amores viscerales, animales, irracionales, incondicionales..., que casi siempre desembocan en maltrato, en tragedia. Y es que preguntando a quienes han protagonizado hechos de este jaez en la vida real casi siempre subrayan que “al principio estábamos absolutamente enamorados”, afirmaciones que coinciden con el consabido “me moriré si me dejas” de las canciones de los cantantes afligidos y melancólicos.
En fin que cuando estos artistas cantan piezas musicales como las mencionadas (“te quiero tanto que me duele el alma”), lo que hacen es anticipar situaciones indeseables. Por ello, no estaría mal que algún autor retomara los personajes de sus piezas antiguas y contara cómo acabó todo.

“Ya estoy harto de perderte sin querer,
arranca este dolor porque sin ti no sé vivir,
se me parte el alma y se me abren las heridas,
mi vida eres tú y si te vas vendrá la oscuridad,
quisiera poder besar tu boca y emborracharme de tus labios,
arráncame el corazón, arráncame la vida si te vas”.

Esto no es la letra de una canción, sino que cada verso está tomado al azar de una pieza de un cantante de actualidad; son palabras que ilustran pasiones irrefrenables, pero que, vistas y analizadas en profundidad, tienen poco que ver con el amor y sí con la pasión, puesto que este tipo de canciones no son románticas, sino canciones-culebrón, productos ideales para su venta masiva a públicos que consumen teleseries, revistas ‘rosa’, programas de cotilleo, ‘realitys’... Eso sí, sin ellas la oferta musical sería más pobre. Y quienes cantan este tipo de canción merecen todo el respeto.
Carlosdelriego.

jueves, 5 de abril de 2012

SERIES DE TELEVISIÓN. TENDENCIA A LA MEDIOCRIDAD

SERIES DE TELEVISIÓN.
 TENDENCIA A LA MEDIOCRIDAD

SUPERAGENTE 86

Es la época dorada de las series de televisión. No hay cadena que no emita diariamente cuatro, cinco, seis, tanto de elaboración propia como de producción ajena. Unas tienen mejor manufactura o diálogos más imaginativos, mientras que otras son más limitadas de medios y de ingenio; hay comedias de situación de todo tipo y en todos los escenarios, hay series de policías bajo todos los prismas posibles, las hay de ambientación fantástica y también  situadas en diversos períodos históricos, de tema político, de abogados y juicios, para adolescentes y para jóvenes..., y así se podría seguir unas cuantas líneas más, pues todas las televisiones del mundo guardan las mejores horas para las series, o directamente tienen un canal dedicado exclusivamente a emitirlas.
CSI
Sin embargo, pasados unos cuantos capítulos, todas ellas (prácticamente sin excepción) se convierten en culebrones, puesto que al poco de iniciarse, las ideas de quienes las escriben se van agotando, por lo que empezarán surgir todo tipo de relaciones personales entre los protagonistas, nacerán líos amorosos entre ellos, se descubrirán pasados terribles, aparecerán ex maridos y ex mujeres, hijos escondidos y olvidados, hermanos delincuentes, padres maltratadores..., con lo que la trama de las relaciones personales termina por imponerse a la base argumental con que se inició la serie. Y de este modo se llega al culebrón, a la telenovela, cuya oferta es precisamente el lío amoroso, el engaño y los cuernos, el odio, la venganza y la ambición, todo ello dentro de un escenario en el que continuamente se van produciendo increíbles vaivenes del destino.
Las series televisivas de la actualidad pierden muy pronto su esencia, puesto que rápidamente empiezan a utilizar recursos de telenovela, cosa que, por otro lado, suele dar buenos resultados entre el público, pues al igual que en el culebrón, la audiencia termina por hacer más caso al cotilleo que a la propia intriga del serial.
Por otro lado, cuando el ingenio empieza a escasear, cuando lo que se quiere contar no pasa de la vulgaridad, cuando la mediocridad toma el sitio de la sutileza, cuando las buenas ideas desaparecen, todas las series recurren al sexo y/o violencia, que son las principales agarraderas de los guionistas, directores y productores mediocres, incluyendo los dedicados a la publicidad (véanse los anuncios de perfumes en Navidad, prácticamente todos con sexo más o menos explícito).
LOS SIMPSON
Muchas series antiguas derrochaban inteligencia fueran del tipo que fueran (también las había muy malas), ofrecían argumentos y guiones que consiguen que se puedan ver en cualquier tiempo con agrado. Así ‘Misión Imposible’, ‘El fugitivo’, ‘Bonanza’, ‘Los invasores’, ‘El túnel del tiempo’, ‘Kojak’, ‘McMillan & wife’, ‘McCloud’, ‘Colombo’..., y cómo no, la excelente ‘Superagente 86’. Mientras, algunas emitidas en los últimos años llegan a causar sonrojo, empezando por series españolas ubicadas en épocas pasadas en las que los personajes hablan como si lo hicieran por el Twiter y donde el sexo (sobre todo) y la violencia son su único objetivo, y continuando por las centradas en el universo adolescente y las comedias, que ofrecen guiones sobadísimos y salpicados de contradicciones irrisorias, actores francamente malos, situaciones ridículas, gags previsibles... Pero las americanas (se emiten pocas de otras procedencias) también caen hoy en el recurso fácil al sexo y/o violencia.  
La causa es que, desgraciadamente, la mediocridad, la vulgaridad, lo grosero, tiene muchos seguidores, y por ello los que escriben no tienen por qué pasar de ahí. Es más fácil de hacer y de vender. Afortunadamente, a pesar de todo, hay una serie que lleva décadas derrochando ingenio, chispa y personalidad, y eso que sus personajes tienen cuatro dedos y son amarillos.
Carlosdelriego.