miércoles, 27 de enero de 2021

EL ASTORGANO FRANCISCO VILLAGRÁ, BRAZO DERECHO DE PEDRO VALDIVIA EN LA CONQUISTA DE CHILE

 


Retrato de Francisco Villagrá

Cuando se piensa en el descubrimiento y conquista de los territorios americanos acuden a la memoria los nombres de los grandes capitanes, de los legendarios conquistadores de imperios. Sin embargo, pocas veces se tienen en cuenta a los personajes ‘secundarios’ que fueron determinantes para que aquellos consiguieran sus objetivos. Uno de estos gloriosos subalternos fue Francisco Villagrá, de Astorga, que se convirtió en el brazo derecho de Pedro Valdivia, conquistador de Chile

Colón, Cortes y Pizarro son los primeros en que se piensa cuando se trata de los años del descubrimiento y conquista de América. Así, injustamente se tiende a olvidar a quienes estaban al lado de aquellos primeros espadas, a pesar de que su concurso resultó decisivo para conseguir los objetivos  conquistadores. La exploración y conquista de Chile es bastante menos conocida que la de México o Perú, y sin embargo tiene igual mérito. El extremeño Pedro Valdivia lideró aquella asombrosa empresa, y para ello contó con la eficacia y fidelidad de un hidalgo leonés, Francisco Villagrá.

Francisco Villagrá (o Villagrán, como escriben a veces los cronistas) nació en Astorga, en 1507 o 1511. Soldado desde muy joven, tomó parte en diversas acciones bélicas (incluso luchó en Túnez contra Barbarroja) hasta que en 1537 embarcó para América. Este era un recurso que ofrecía muchas posibilidades, sobre todo para segundones, hidalgos sin fortuna y gentes sin nada mejor; hay que recordar que a América apenas fueron soldados, pues en las guerras de Europa el soldado profesional conseguía unos salarios que la aventura americana no aseguraba, es decir, los que se embarcaban tenían poco que perder aquí y mucho que ganar allí, aunque era viajar hacia lo desconocido.

En 1540 Pedro Valdivia se dirige hacia lo que hoy es Chile con un ejército de seis españoles, seis, y unos dos mil indios aliados; un contingente al que se le unen algunos restos de expediciones fracasadas; en total eran menos de 150 españoles, entre los cuales estaba una partida mandada por Francisco Villagrá. El intrépido leonés se ganó la confianza de Valdivia y resultó fundamental en la conquista de Chile. Encabezó expediciones a tierras desconocidas, atravesó el desierto de Atacama, cruzó los Andes, descubrió el Cuyo argentino,  llegó a ser gobernador de Chile por mandato real...

Al año siguiente Pedro Valdivia funda varias ciudades, entre ellas Santiago del Nuevo Extremo (o Nueva Extremadura), que será Santiago de Chile y de la que Francisco Villagrá será regidor. En 1545 Valdivia pone al leonés,  su hombre de máxima confianza, al frente de una ambiciosa expedición cuyo objetivo era llegar por tierra al estrecho de Magallanes. Sin embargo, el astorgano hubo de volverse ante las insuperables dificultades que presentan los Andes, la selva, los ríos torrenciales…, y los araucanos, pueblo fuerte, belicoso y temido. En el transcurso de una batalla (de las muchas en que tomó parte) contra este mítico pueblo, lo derribaron del caballo, lo rodearon y, cuando los araucanos se disponían a acribillarlo, trece de sus soldados consiguieron hacerles frente y salvarlo; apenas repuesto y sin tomarse un respiro, Villagrá empuñó su espada y, como si nada hubiera pasado, volvió a la lucha. ¡Hay que tener arrestos!

Cuando en 1548 Valdivia parte hacia Perú para combatir a otros españoles rebeldes, deja a Villagrá como Teniente de Gobernador de Chile, cargo en el que se mostrará muy enérgico, prudente pero decidido y seguro de tomar siempre la decisión más conveniente; allí estuvo apoyado por su primo Pedro Villagrá e Inés Suárez, mujer de Valdivia. El comerciante y cronista Pedro Sánchez de Hoz trató de organizar una rebelión, pero Villagrá la descubrió, lo detuvo, lo interrogó y mandó que le cortaran la cabeza, aunque perdonó al resto de conspiradores. A su vuelta, Valdivia se muestra satisfecho y premia sus servicios con el título de Teniente de Capitán General “por haber tenido tan buena cuenta y razón”.  

En 1551, con un ejército de 200 hombres traspasa la cordillera con la intención de encontrar un camino desde Santiago hasta Santa María de los Buenos Aires (lo que hoy es la capital argentina), descubriendo la región argentina del Cuyo (en el centro oeste del país). Luego vuelve a Chile.

Pero el pueblo araucano no dejaba de combatir a los españoles. En 1553, mandados por el jefe Lautaro, derrotan, torturan, matan y se comen a Valdivia, retomando varios fuertes, puestos fortificados y ciudades recién fundadas. Cuatro años más tarde, ya nombrado corregidor y justicia mayor por la Audiencia de Lima, Villagrá  vuelve enfrentarse al temible ejército araucano capitaneado por Lautaro, que conocía muy bien las tácticas de los españoles, pues había servido al lado de Valdivia; esta vez vencen los españoles y muere Lautaro, con lo que el leonés entra en Santiago aclamado como un héroe.

Aquella victoria se produjo días antes de la llegada de García, el hijo del virrey de Perú (Andrés Hurtado de Mendoza), que encarcela a Villagrá en Lima, acusándolo de asumir el mando sin  legitimidad y de haber robado el oro del rey. En 1558, recién entronizado Felipe II, llega un documento por el que se nombra a Villagrá gobernador de Chile; sin embargo, Hurtado de Mendoza lo oculta durante años manteniendo preso a Villagrá; finalmente, en 1661, el usurpador no puede esconder la carta por la que Felipe II lo destituye y ordena dejar el mando a Villagrá, que queda como Gobernador de Chile; por desgracia, el barco que lo trae desde Lima trae también una epidemia que diezmó a indios y españoles

Pero Francisco Villagrá era hombre de acción, y sólo un año después organiza otra expedición, ahora hacia Patagonia, pero su salud se ha deteriorado mucho a causa de la gota (lo transportaban en camilla), así que encarga la misión a dos de sus capitanes, que fundarán en su nombre (y en el del rey) las ciudades de Resurrección y San Juan de la Frontera. Finalmente, el hijodalgo astorgano murió allí, en Chile, en junio de 1563   

De él habla Pedro Valdivia en sus cartas al Emperador Carlos I; en 1547 le escribe: “Allí proveí al capitán Francisco de Villagrá, mi maestro de campo, porque le tenía por verdadero servidor y vasallo de V.M. y celoso de su cesáreo servicio, por mi lugarteniente general, para que atendiese la guardia, pacificación y sustentación de las ciudades de Santiago y La Serena y los vasallos de V.M”. Es evidente el alto concepto que Valdivia tenía del leonés, uno de los protagonistas de la conquista y soldado distinguido y reconocido por su valor, fidelidad y eficacia.

¡Aquello eran aventuras!

CARLOS DEL RIEGO

(Con información de las obras de Aurelia Cabero y Francisco J. Rodríguez)

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