miércoles, 3 de abril de 2019

CUANDO SE SALE DE SU MAGISTERIO EL PAPA PUEDE EQUIVOCARSE

Infalible cuando trata asuntos teológicos, el Papa puede equivocarse cuando habla de temas terrenales, y de hecho se equivoca.


Algunas declaraciones recientes (IV-19) del Papa Francisco han provocado perplejidad y desconcierto en parte de la comunidad católica. Siempre que lo publicado coincida al cien por cien con lo dicho por Su Santidad (salvedad que permanentemente hay que tener en cuenta), da la impresión de que hace afirmaciones bastante alejadas de su magisterio, es decir, está vertiendo opiniones acerca de cuestiones de índole más mucho más ‘terrenal’, con lo que, al pisar esos terrenos, deja de ser infalible

En cuanto a cuestiones teológicas, cristianismo e Iglesia Católica, el Papa tiene una autoridad indiscutible, o sea, es infalible. Sin embargo, cuando se aparta de ese magisterio, pierde tal facultad y queda expuesto a la tan humana equivocación. El Papa Francisco viene haciendo en los últimos meses manifestaciones sobre temas ajenos a la religión (y no es que no tenga derecho a expresar lo que piensa, ¡faltaría más!), y entonces sí que cabe la discrepancia.  

Hace apenas unos días, preguntado por cuándo visitaría España, respondió: “Cuando haya paz”. Si tal respuesta se produjo tal cual (que puede que no fuera exactamente así) quiere decir que el Papa cree que en España hay una guerra, cosa que, evidentemente, no es verdad. Lo más seguro es que esté mal informado, por lo que tal pensamiento puede ser refutado fácilmente.

Por otro lado, meses atrás, afirmó el Papa Francisco que “Tirar la comida es robar”. Si lo dijo de ese modo, también se le puede rebatir, puesto que tirar la comida es un acto insolidario, inmoral, inhumano, deshonesto, indecente…, pero no es robar, no es apropiarse de algo ajeno. En temas de lingüística también se puede contradecir al Obispo de Roma.
En no pocas ocasiones ha cargado contra los países que no permiten la entrada libre, o sea, que controlan la inmigración. Cierto que los que huyen de su casa (por necesidad, violencia, guerra) deben ser socorridos, lo que no es lo mismo que abrir las fronteras y poner el cartel de ‘entrada libre’, ya que tal cosa desordenaría los países con, seguro, muy indeseables consecuencias. Sin duda, Su Santidad tiene presente lo de ‘dar de comer al hambriento y acoger al caminante (hoy emigrante)’, pero la mejor forma de combatir aquellas desgracias no es animar a abandonar en masa los países de origen, ya que éstos se quedarían sin jóvenes y sin futuro, por no hablar de que la desertificación avanzaría incontrolablemente. Lo razonable es invertir recursos y esfuerzos en origen. En fin, que la geopolítica internacional no es terreno en el que el Papa sea una autoridad. 

En 2015, en Bolivia, dijo: “… pido perdón por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”. A continuación habló de la independencia de Sudamérica con palabras muy severas para España (“falta de libertades, saqueadores”). Aquí, Su Santidad cae en un error de bulto, porque las culpas son individuales (de Fulanito y Menganito); y porque cae en la trampa de juzgar hechos y personas de hace medio milenio con mentalidad de hoy; y porque no cae en la cuenta de que esos crímenes se llevaban a cabo no sólo en América, sino que se perpetraban en todo el mundo, incluyendo la América precolombina; y porque quienes cometieron esos crímenes eran criminales al margen de la leyes españolas; y porque aquellos pueblos vivían en la más primitiva barbarie; y porque muchos otros pueblos han sido invadidos y masacrados a lo largo de la Historia, no sólo los americanos, y por tanto también tendrían derecho a exigir disculpas… De hecho, ningún pueblo o colectivo ha recibido desde el Vaticano los palos que el Papa Francisco ha propinado a España. En resumen, en esta materia, el parecer del Santo Padre es discutible.

En fin, cuando el Papa habla sobre asuntos ajenos a su magisterio su opinión es tan discutible como la de cualquier otro, es decir, es tan falible como los demás. Por eso, si se posiciona políticamente, si asume los presupuestos de una ideología, correrá riesgo evidente de equivocarse.

Sólo es infalible si sentencia sobre Teología, por ejemplo cuando afirma: ‘Messi no es Dios”. Indiscutible.

CARLOS DEL RIEGO

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