domingo, 8 de julio de 2018

HISTORIAS, SUCESOS Y BATALLITAS DELMUNDILLO DEL ROCK El libro del rock & roll empezó a escribirse hace poco más de sesenta años, pero han sido tan intensos que raro es el músico o grupo que no tiene historietas, chascarrillos o batallitas que contar

Los barbudos más famosos del rock, Beard y Hill de ZZ Top, acutaron durante meses en Usa como si fueran los británicos The Zombies incluso un año después de que éstos se separaran.


En un ambiente tan vertiginoso y dinámico como el que se respira en el barrio del rock & roll es lógico que se sucedan todo tipo de acontecimientos, historias y sucedidos, trágicos o chuscos. Además, siendo tan exagerados y apasionados los vecinos de este barrio, no cabe esperar otra cosa que peripecias y episodios aparatosos, o simplemente curiosos. Por ejemplo…

Un proceso por el que han pasado casi todos los grupos de rock, los más encumbrados y los otros, es el de la elección del nombre, algo que por regla general da muchas vueltas. Curioso es cómo Ian Anderson y compañía se bautizaron Jethro Tull. El caso es que, en su prehistoria, la banda era tan mala que tenía que cambiarse el nombre tras cada concierto, pues terminaban siempre entre abucheos. Hasta que una vez cosecharon aplausos e incluso el dueño del local les contrató para otra actuación; el nombre que tenían entonces era Jethro Tull, que procedía de una enciclopedia en el que se incluía a un agrónomo inglés del siglo XVII que se llamaba así. Y con ese nombre lanzaron su primer disco, en cuya errática portada se leía Jethro Toe.

Frank Beard y Dusty Hill, que luego formaron ZZ Top, protagonizaron una farsa en los años 60 que hoy no sería posible. Resulta que estos tejanos barbudos (dicen que no se la han cortado desde 1979), cuando los británicos The Zombies triunfaron en Usa con ‘Time of the season’, formaron un grupo llamado The Zombies, y haciéndose pasar por los auténticos (y vestidos de zombies) dieron un montón de conciertos por varios estados con gran éxito. Llama la atención que el sello discográfico de los ingleses en Usa sabía de la gran acogida que estaban teniendo (los falsos), pero como no tenían ni idea de quiénes ni cómo eran, pensaron que los auténticos The Zombies estaban girando por Estados Unidos. Pero lo más asombroso es que los zombies impostores seguían actuando un año después de que los auténticos se hubieran separado (1968). “Eran los años 60 y eso podía pasar; un grupo inglés podía ser famoso en Usa sin enterarse, y sus fans estadounidenses no tener idea de cómo eran sus integrantes”, explicaron Beard y Hill.

Muchas veces se ha explicado que la singular banda Devo, pionera de la nueva ola USA, se llama así porque sus integrantes defendían la idea de que el hombre no evoluciona, sino ‘de-evoluciona’, o sea, retrocede en lugar de avanzar. La cosa tiene un origen trágico. En 1970 se produjeron serios disturbios en torno a la Universidad de Kent (Ohio) a causa de unas protestas contra la Guerra de Vietnam que terminaron con la Guardia Nacional disparando con fuego real; hubo heridos graves y cuatro muertos. Gerald Cassale y Mark Mothersbaugh, que al poco formaron Devo, estaban allí y eran amigos de los muertos. A pesar de tan horrible origen, pocos grupos de su generación fueron tan divertidos, tan atrevidos e imaginativos como Devo.

El estadounidense Ted Bundy fue un asesino de mujeres (se dice que mató a un centenar) que terminó sus días en la silla eléctrica en 1989. Debbie Harry, la cantante de Blondie, ha contado muchas veces cómo Ted Bundy intentó secuestrarla en Nueva York a principio de los años setenta. Ella explica que una noche en una oscura calle neoyorquina estaba buscando un taxi cuando se detuvo un coche blanco cuyo conductor se ofreció a llevarla; ella se lo pensó pero montó. Entonces se dio cuenta de que las puertas no se podían abrir por dentro y sintió terror, pero consiguió bajar la ventanilla lo suficiente para abrir la puerta con la manilla exterior; el secuestrador vio que trataba de escapar y aceleró justo en el momento en que ella abría la puerta, por lo que salió despedida del coche… Luego, cuando Ted Bundy fue detenido, Harry denunció que era él quien había intentado raptarla.  Sin embargo, se sabe que el asesino ‘operaba’ en la costa oeste, que no secuestró a su primera víctima hasta 1974 y que nunca utilizaba automóviles trucados para cometer sus atrocidades. No sería el pervertido Bundy, pero sí que es muy posible que Debbie Harry sufriera un intento de secuestro.

Otro lamentable suceso con final fatal tiene como triste protagonista a uno de los mártires del rock, Keith Moon. Al parecer, en 1970, el batería y unos colegas estaban en un pub trasegando ‘sin moderación’ cuando apareció una pandilla de ‘skinheads’ con ganas de gresca. A éstos les pareció fatal que el músico bebiera coñac de marca y ellos cerveza barata (seguro que caliente), así que empezaron los insultos, Keith respondería y se pasó a los empujones y amenazas. Viendo que la cosa pintaba mal, el miembro de The Who y sus amigotes salieron…, seguidos por los cabezas rapadas, de modo que Moon y su chófer-guardaespaldas-compañero de borrachera Cornelius Boland se metieron en el Bentley, mientras defensores y agresores se arremolinaban en torno al coche. Los skins empezaron a balancearlo, en medio del tumulto el chófer sale y Keith queda al volante. Borracho, aturdido y aterrado, arranca y atropella a Boland reventándole la cabeza. Keith Moon fue absuelto, pero seguro que el recuerdo de aquella noche le persiguió los ocho años de vida que le quedaban.  

En su momento existía un cierto misterio acerca del significado (incluso la pronunciación) del nombre de la banda de rock sureño Lynyrd Skynyrd. Hoy es sabido que fue una especie de venganza contra un profesor de secundaria que se llamaba Leonard Skinner (seguramente hermano de Seymour). Con el paso del tiempo y la llegada del éxito echaron pelillos a la mar y dicho profe incluso presentó uno de sus conciertos. Como todo aficionado conoce, varios integrantes del grupo murieron en accidente de avión en 1977.

Tragedia y comedia. El rock es la vida misma. 

CARLOS DEL RIEGO