domingo, 23 de noviembre de 2014

¡AL LÍDER DE MOTÖRHEAD LE GUSTA ABBA! EL ROCK SE CONTRADICE El líder de Motörhead, uno de los grupos más ruidosos de la historia del rock, acaba de revelar que le encantan los suecos Abba. La contradicción está perfectamente instalada en el planeta del rock.

A pesar de todo, Alice Cooper se declara cristiano convencido
La contradicción es propia de la persona, es decir, nadie es absolutamente monolítico, nadie es totalmente blanco ni totalmente negro: cada cual tiene sus contradicciones, o sea, cada uno tiene algo de una cosa y algo de su contraria. Y en el mundo del rock la contradicción es una constante. Resulta que Lemmy Kilmister, el durísimo líder de los atronadores Motörhead, confiesa ahora que le gustan mucho los suecos Abba, es más, afirma sin rubor que es uno de sus grupos favoritos de siempre… Lo mínimo es poner cara de sorpresa, ya que no deja de chocar que al bestiajo autor de ‘The ace of spades’ le haga tilín uno de los grupos de aspecto y sonido más hortera de la historia de la música; ¿cómo el que toca a velocidad supersónica y con intención asesina gusta de una de las ofertas musicales más acomodaticias y convencionales que jamás se han publicado? Pues sí, es así; y no es que Abba puedan calificarse de ‘malos’, ya que en su género escribieron canciones de mérito y, si después de tantos años siguen sin ser olvidados, algo tendrán; lo que ocurre es que si uno disfruta creando ambientes infernales y estruendosos, si uno alcanza el éxtasis tocando rock cargado de rabia y desesperación…, le debe resultar engorroso, paradójico, esquizofrénico llegar luego a casa y ponerse a cantar ‘Chiquitita’. Traída la cosa a España es como si los de Barricada proclamaran que lo que de verdad les pone es Alejandro Sanz.     


Cuando el artista es joven, y por tanto menos seguro de sí mismo, se guarda de manifestar muchos gustos, opiniones y preferencias, pues llega a pensar que “si digo esto tal vez perjudique las ventas, si confieso aquello es posible que mi imagen se resienta, si cuento lo de más allá puede que defraude a mis seguidores”. Pero llegada una edad, aquellas preocupaciones pierden mucha importancia y el rockero puede confesar debilidades insospechadas.

Por otro lado, las contradicciones pueden proceder del choque entre lo que se dice y lo que se hace. Bob Geldof, por ejemplo, pasa por ser un adalid de los desheredados de la Tierra, un músico que ha pedido muchas veces solidaridad y dinero para con los más necesitados, y sin embargo, él vive a todo trapo, exigiendo siempre los máximos lujos para su persona cuando viaja. En este mismo sentido se recuerda la canción ‘Sweet neo con’ del álbum de los Rolling Stones ‘A bigger bang’ (2005), una canción en la que denunciaban las maldades del pensamiento neoconservador; pero curiosamente la realidad dice que Jagger, Richards y compañía son absolutamente conservadores, se adaptan perfectamente a la definición de burgueses capitalistas excelentemente acomodados que tratan de pagar menos impuestos (cuando no de evadir); así, el morritos y el crápula caen en la contradicción y la incoherencia: hacen exactamente aquello que denuncian (¡sea por muchos años!). Esta especie, en fin, es muy abundante en la sociedad: personas que se dicen adscritas a una ideología política viven, poseen y actúan idénticamente a otras que se sitúan en el bando opuesto.  

Pero lo contradictorio se manifiesta, dentro del terreno del rock, de otras muchas maneras. Ahí está el inagotable Alice Cooper (en realidad Vincent Furnier), que en otro tiempo fuera el líder de la banda que tomó aquel nombre del de una supuesta bruja del siglo XVII que, según dice la leyenda, les sugirió tal denominación tras sesión de espiritismo; pues bien, el precursor del rock gótico, el cantante que ofreció siempre una imagen oscura, satánica incluso, con horcas y guillotinas, calaveras y serpientes, declara convencido que “beber y actuar con violencia lo hace cualquiera, mientras que lo verdaderamente revolucionario hoy día es ser y decirse cristiano”. Insospechada convicción que demuestra, ante todo, una potente personalidad.

¿Y alguien hubiera esperado encontrarse con Brian May tomando parte en un sesudo simposio de astrónomos y estudiosos del cosmos? Pues tal cosa se produjo no hace mucho en un congreso científico en Tenerife, ya que el guitarrista de Queen (que es también Rector de una universidad de Liverpool) es doctor en Astrofísica y asiduo a este tipo de reuniones.

La contradicción es, afortunadamente, la esencia del músico de rock…, y de todo el mundo.  


CARLOS DEL RIEGO