miércoles, 7 de agosto de 2013

LA PAJA EN EL OJO AJENO Y LA VIGA EN EL PROPIO: ERE-BÁRCENAS La desproporción y desequilibrio con que se valoran los dos escándalos de corrupción que afectan a los principales partidos políticos españoles muestran la hipocresía y absurda incoherencia de políticos, partidos y ciudadanos de a pie

La incoherencia es una constante en la lucha política e ideológica
Un alto cargo de la Junta de Andalucía ha pedido públicamente que se pase página en el asunto de los Ere en esa comunidad, caso en el que hay más de cien implicados y cerca de mil millones de euros desaparecidos; el tal es Valderas, el mismo que insultó y predicó contra los bancos y los desahucios después de entenderse muy bien con el banco (templo del capitalismo) para aprovechar la oportunidad que ofrecía un desahucio. Vista esta postura hipócrita no puede sorprender que clamen al cielo, tanto él como quienes se dicen de izquierdas, contra el gobierno por el culebrón Bárcenas, mientras no manifiestan opinión crítica alguna respecto al reparto de aquellos mil ‘kilos’.

Pero es que esta misma incoherencia se manifiesta en la calle por parte de los correligionarios de los partidos nominalmente de izquierdas. Así, se organizaron concentraciones de protesta ante las sedes del partido del gobierno en las que incluso se exigió su ilegalización. El caso es que si se analiza la cosa se comprueba que lo que subyace debajo de los manejos del contable tramposo (además de su evidente facilidad para la sisa) es financiación ilegal de un partido político y fraude a Hacienda, cadáveres que todos (incluyendo sindicatos) tienen en su armario. Y de todos modos el dinero percibido procedía de empresarios, o sea, no era público. Por otro lado, los más de novecientos millones de euros (los de los otros eran 50) que se repartieron entre ellos mismos y sus amigos en la Junta de Andalucía eran para ayudas a los afectados por los expedientes de regulación de empleo, es decir, esos sí eran fondos públicos y tenían fines solidarios, ese sí es dinero afanado. 

Pura hipocresía, la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio, tanto entre dirigentes políticos como entre sus simpatizantes en las calles, los cuales ven peor la financiación ilegal y la distracción de 50 millones de procedencia privada que la apropiación y reparto de una cantidad casi 20 veces superior que, además, era de todos los contribuyentes.

Ninguna de las dos causas tienen justificación y, por tanto, deben ser investigadas, juzgadas y, en su caso, castigadas. Pero puestos a salir a la calle a protestar parece absurdo, necio, injusto, que se exijan dimisiones (o la ilegalización) a los que menos daño han causado con su actuación.  

Por eso Valderas y los que como él han adaptado a sus intereses los códigos del socialismo y el comunismo caen continuamente en la contradicción, por eso aquel brama contra los bancos tras haberse entendido con ellos y utiliza en su beneficio la ley contra la que grita; por eso se dicen marxistas pero viven, consumen y poseen como auténticos burgueses capitalistas muy acomodados; por eso se enfurecen cuando los demás hacen lo que ellos hicieron o siguen haciendo; por eso se abronca, abuchea e insulta a los que defraudaron 50 de procedencia privada y se mira con simpatía a los que se embolsaron casi 1000 aportados por todos para ayudar a los parados.

Pura incongruencia cercana al fanatismo. Se cuenta que en plena guerra fría visitó un país escandinavo el Kruchev o Breznez de turno, el cual se reunió con el máximo dirigente del Partido Comunista local; el soviético le afeó el hecho de que el partido hubiera perdido muchos afiliados y muchos votos. Entonces, el comunista escandinavo le enseñó las estupendas viviendas de los obreros e incluso sus pequeños veleros deportivos, le habló de sus elevados sueldos y los grandes beneficios sociales que disfrutaba el proletariado del país nórdico, de los muchos servicios y derechos que ahora tenían…, todo ello, aseguró el abroncado dirigente, gracias a los esfuerzos del partido. El soviético saltó como empujado por un resorte: “claro, ahora me explico la huida de los proletarios, tienen tanto que ya no son proletario sino que se han convertido en clase media, en burgueses, y por tanto ya no quieren saber nada de lucha de clases”, o algo muy parecido dijo el presidente del Soviet Supremo en aquella ocasión.

Puro disparate, un esperpento. 

CARLOS DEL RIEGO