domingo, 28 de mayo de 2017

EL MEDIO SIGLO DEL ‘SGT. PEPPER’. Nada menos que 50 años hace de la publicación de uno de las más excelsas obras de arte del siglo XX, el disco ‘Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band’ de The Beatles. Un álbum que sigue fascinando.

Cincuenta años después el sargento no ha perdido su fuerza.
Hace justo medio siglo llegó a las extintas tiendas de discos (donde se vendían elepés y singles que hoy mantienen su encanto) una pieza que llamaba la atención desde el primer vistazo. La carátula del ‘Sgt. Pepper’ obligaba al comprador a detenerse ante él, a mirar con curiosidad; luego se entregaba el ejemplar al dependiente y uno se iba a la cabina de audición, donde se escuchaba durante unos minutos… Tras este proceso, todo el mundo salía de la tienda con la bolsita, deseando llegar a casa, colocar el recién llegado en el plato y escuchar muy atentamente, sin hacer nada más que seguir la letra, revisar los créditos y observar cada detalle de la portada, contraportada, interiores, hojas informativas… Era un ritual muy satisfactorio, gratificante, placentero.

Hoy las cosas son muy diferentes, sin embargo, lo importante, la música, las canciones, todo lo que el ‘Sgt. Pepper’ transmite, perdura sin variación. Quien tenga un mínimo interés (y una edad) señalará de memoria sus cinco o seis temas favoritos, y todos estarán acertados. El caso es que aun se siguen desvelando pormenores, detalles y anécdotas en torno al ‘Sargento Pimienta’, lo que le proporciona un mayor resplandor. Por ejemplo…

El productor George Martin reconoció que, durante las sesiones de grabación, Paul ponía continuamente el ‘Pet sounds’ de los Beach Boys, y que sin éste, “el Sgt Pepper no hubiera sido como es”. Es decir, el excelente álbum de los californianos tuvo una influencia decisiva sobre el de los ingleses. Lo curioso es que el propio Brian Wilson afirmó que su ‘Pet sounds’ había sido concebido y materializado bajo la apabullante influencia del…’Rubber soul’ de los Beatles.

El bueno de Ringo tuvo la suerte de ser el solista de la inolvidable ‘With a little help from my friends’, pero no le fue fácil. En principio el tema comenzaba diciendo “¿Qué harías si cantara desafinado?, ¿te levantarías y me tirarías tomates?”, pero este segundo verso no le gustó al batería, pues recordaba que años antes George había declarado que le gustaban unas golosinas y el público empezó a lanzárselas al escenario; entonces Ringo dijo que si cantaba ese verso la gente le tiraría tomates en cada concierto, por lo que se negó a grabarlo. Lennon y McCartney accedieron a cambiarlo y la cosa quedó en “Qué pensarías si cantara desafinado. Te levantarías y me dejarías solo”. También es sabido que a Ringo Starr le preocupaba bastante hacer la voz solista en ese tema; una noche, casi al amanecer, cansado, decidió irse a casa, pero en las escaleras oyó a Paul diciéndole que era un buen momento para grabar la voz, su voz. Ringo dijo que estaba hecho polvo y se iba a la cama, pero los otros tres insistieron en que se quedara, y John le pidió con una gran sonrisa “Vuelve y canta para nosotros” (¿quién podría resistirse a esa llamada?). Ringo volvió y cantó, con sus compañeros a su alrededor animándole, ayudándole, y no se fueron hasta que consiguió entonar esa última nota con la que termina la canción y que se le resistía (según cuenta el ingeniero Geoff Emerick). Evidentemente, mereció la pena.

Paul escribió ‘She's leaving home’ después de leer la noticia de que una chica de 17 años se había largado de casa sin decir nada, sin llevarse nada. Despareció, sin más. La prófuga había huido con un tío que trabajaba en un club nocturno, pero regreso sólo 10 días después. Lo que McCartney no sabía entonces es que él había conocido a esa chica cuatro años antes, durante un concurso de imitadores en la televisión en el que el propio Paul era juez. ¡Qué coincidencia!

Unos días antes del lanzamiento oficial del disco (1-VI-67), la BBC ya había censurado una canción, la magistral ‘A day in the life’, ya que, según la emisora, promovía “una actitud permisiva hacia el consumo de drogas”; el problema estaba en que los censores  entendían que la frase “encontré el camino escaleras arriba y fumé” era una alusión explícita; asimismo, también vieron referencias a la drogadicción en el verso “Cuatro mil agujeros en Blackburn, Lancashire”, que podría referirse al brazo de un yonqui… Pero si en la BBC se la cogían con papel de fumar con esa canción, en algunos países de Asia se entendió que también incitaban a consumir drogas otras dos, ‘Con una pequeña ayuda de mis amigos’ y, claro, ‘Lucy en el cielo con diamantes’; las tres fueron suprimidas del álbum en las ediciones de Malasia, Hong Kong y otros lugares… Es oportuno añadir que George Martin señaló que sí había referencias a las drogas, y citaba como ejemplo el verso que se cierra el álbum (excepto la bromita final): ‘Id like tu turn you on’, que más o menos es “me gustaría encenderte”.

Esta fabulosa composición, ‘A day in the life’, fue grabada exclusivamente de noche; al parecer, durante la primera sesión de grabación la cosa se alargó, por lo que al día siguiente se levantaron tan tarde que la jornada de trabajo hubo de comenzar a las tantas…, tendencia que continuó durante todo el tiempo efectivo de grabación del tema, unas 35 horas, que si se compara con las menos de 10 que requirió todo el ‘Please please me’…

Libros de memorias, entrevistas, reportajes, documentales…, hay infinidad de trabajos y referencias a este disco excepcional que, ya cincuentón, sigue causando admiración. Una reedición monumental con abundantísimo material inédito está a punto de sumarse a la celebración de esta efeméride. Pasado tanto tiempo, sólo queda cuadrarse con un enfático ¡A sus órdenes mi sargento!


CARLOS DEL RIEGO

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