domingo, 14 de mayo de 2017

CÓMO IMAGINA EL ROCK ESO DEL APOCALIPSIS Y LAS CATÁSTROFES. Los más escandalosos han llegado a hablar de apocalipsis informática. Estos días (V-17) la noticia en todo el mundo es el secuestro de datos de sistemas de cientos de países. Esto del cataclismo también está presente en el rock, aunque sin ordenadores, por ahora.


El rock gusta de recrear escenarios apocalípticos 
El ataque a miles de sistemas informáticos en todo el mundo ha alarmado seriamente a gobiernos, empresas y poblaciones, tanto que se ha llegado a tratar el asunto en términos de desastre global; es más, algunos expertos han advertido de que los delincuentes de ordenador pueden hacer muchísimo daño, inutilizar servicios e infraestructuras, desestabilizar países o grandes territorios e incluso provocar una auténtica catástrofe planetaria de consecuencias imprevisibles. Esta posibilidad no ha dejado  de interesar a quienes escriben rock & roll, y por eso no son pocas las canciones que versan en torno a una supuesta emergencia de tales dimensiones, aunque ninguna (de momento) sobre el colapso de las computadoras, que hoy día controlan todo. Sí, hay muchas que miran a tan inquietante paisaje desde diversos ángulos.

Es fácil acordarse del ‘It´s the end of the world as we know it (and I feel fine)’ de los estadounidenses REM. Aunque habla de grandes calamidades su tono es más bien risueño y festivo, con ritmo muy vivo y estribillo pegajoso; presenta un panorama en el que se suceden terremotos y huracanes, furias, sangres, el rapto o el fantasma de Leonard Bernstein, pero no hay problema, puesto que “es el fin del mundo como lo conocemos, y me siento bien”; o sea, ¿esto se acaba?, pues vale.  

Dos canciones de estilos muy separados pero con un título casi idéntico las firman UB 40 y Tom Waits. Los ingleses UB 40 publicaron su ‘The Earth dies screaming’ en 1980; es reggae ligero que avisa una y otra vez: ‘La Tierra muere gritando’, y para corroborarlo ofrece visiones y signos inquietantes como “viento seco y caliente (…) carreteras como cicatrices en la tierra (…) coches en silencio (…) suciedad y arena, cuerpos colgando”. Por su parte, el estadounidense Tom Waits hizo ‘The Earth died screaming’ en 1992; con su acostumbrada parsimonia y con un arreglo que suena a entrechocar de piedras y palos, el cantante cuya voz resacosa parece bramar más que cantar, anticipa escenas apocalípticas, como la del león de tres cabezas o cráneos usados como vasos, y todo en una atmósfera estremecedora: “truenos y luces, después las estrellas se apagaron, la luna cayó del cielo, y llovieron caballas y truchas” (¿fritas?); al final, “la Tierra murió gritando mientras estaba soñando contigo”. Un tanto exageradillos los dos.

Los incomparables Creedence Clearwater Revival se pusieron ciertamente pesimistas en su inolvidable ‘Bad Moon rising’. Más interesado por la realidad de su entorno que lo que el ambiente de sus canciones sugería, John Fogerty abordó (los sigue haciendo) muchos temas escabrosos y polémicos, como este del final de todo. La ‘Mala luna que está saliendo’ tiene una letra tristona y resignada que anuncia un negro porvenir: “sé que el final está próximo”, de manera que “espero que estés preparado para morir”. El propio músico señaló que sí, que la pieza va del Apocalipsis que un día llegará; y también reconoció que había tomado prestados algunos punteos de los que hizo Scooty Moore para Elvis en ‘I´m right, you´re left…’. En todo caso, ¿cómo una melodía tan atractiva, tan redonda, lanza un mensaje tan deprimente?

Time Zone fue un proyecto musical liderado por el orondo neoyorkino Africa Bambaata que contó con diferentes integrantes según la ocasión; en su ‘World destruction’ (1984), un tema de ritmo electro-machacón, contrató los servicios de John ‘Sex Pistols’ Lydon como voz solista; en él dibuja un panorama preocupante en el que no faltan augures como “Nostradamus prediciendo la llegada del Anticristo”, y luego habla del enfrentamiento entre democracias occidentales y comunismo, entre la CIA y el KGB (algo que suena ya un tanto  pasado); al final sorprende la certeza de la destrucción del mundo: “lo sé porque lo dice La Biblia”. Bueno, si es así…

De todos modos no hay que alarmarse. Siempre se ha hablado de cataclismos y desgracias con carácter apocalíptico, algo que, como se ha visto, puede ser causado por un ataque informático que afecte a millones de personas y ocasiones infinitos perjuicios. Pero de momento no hay para tanto. Casi seguro que al final este asunto se quedará en poco, sin embargo, sí que hay quien encuentra excesiva la dependencia de los ordenadores. Lo del final cataclísmico sí ha llamado la atención, sobre todo en los escenarios del heavy más académico, pero lo de los chips y los megas no parece inquietar demasiado en la comunidad del rock & roll. Aún.


CARLOS DEL RIEGO