miércoles, 30 de marzo de 2016

ATENTADO BRUSELAS CULPABLES. EL PECADO ORIGINAL DE LOS EUROPEOS Unos días después de la matanza de Bruselas todo el mundo ha elevado su voz para manifestar opinión. La mayor parte de las mismas son razonables, pero se han difundido otras que son auténticos disparates, como esa que culpa de todo a los europeos.

Según ciertos individuos de mente obtusa, los europeos nacen con un pecado original, y son los culpables de todos los males de este mundo.
Viendo esos sucesos con un poco de distancia se puede uno formar idea y opinión documentada. Sin embargo, existen personajes de relevancia que en lugar de opiniones lo que expresan son disparates. Así, algunas voces (como la del actor estadounidense Morgan Freeman) culpan a la religión, e incluso los hay que van más allá y piden que se prohíba; por su parte, nada menos que el Papa Francisco acusó a las fábricas de armas de ser, finalmente, los responsables; pero el personaje que ha dejado patente su estrechez mental más allá de toda duda razonable es el alcalde de Zaragoza, que no tuvo reparo en afirmar que esta violencia es la que Europa debe esperar, pues es la respuesta a la que ella misma ejerció en todo el mundo; según este, el viejo continente se está llevando su merecido.

Sin embargo, esas tres posturas son muy fáciles de rebatir con argumentos concluyentes. Si, como señalan muchos, la culpa es de la religión (así, en genérico), la gran mayoría de los creyentes estarían poniendo bombas a diario y la religión agredida respondería a la agresora con las mismas armas. Por otro lado, el hecho de que se perpetren espantosas masacres en nombre de la religión no hace a ésta responsable, puesto que también se ha matado en nombre de la democracia, de la libertad, del progreso…, pero a nadie se le ocurriría decir que la culpa de estas muertes sea achacable a la democracia, la libertad o el progreso.

El Papa es infalible cuando trata asuntos teológicos, pero si emite un dictamen sobre, por ejemplo, una novela, su opinión será tan respetable como la de cualquier otro, pero habrá perdido ya la infalibilidad. Por eso, sin dejar de lado el hecho de que las fábricas de armas están interesadas en que existan conflictos armados para dar mayor salida a sus productos (convirtiendo así su objetivo en indeseable), tampoco es cierta la afirmación del pontífice. Y no lo es porque, en realidad, los productos para fabricar bombas y detonadores se pueden comprar legalmente en droguerías y ferreterías, sin tocar ni un solo artículo salido de la cadena de montaje de la fábrica de armas. Es más, si uno acuchilla a otro, ¿se culpabilizaría de ello al fabricante de cuchillos? En lo que el bienintencionado religioso argentino sí tiene razón es en que sin fábricas de armas (o mucho más controladas), seguro que habría menos conflictos, menos sangre.       
De todos modos, la 'summa cum laude' de la estulticia es, sin duda, para el alcalde de Zaragoza, un petimetre llamado Pedro que, dicho sea de paso, da la sensación de que gasta más horas en el acicalamiento personal que una vedete. Este sujeto echó la culpa de la masacre a Europa en general, o sea, a todos los europeos desde Laponia al Algarve, desde Finisterre hasta los Urales; según tal monstruosidad todos los nacidos aquí llegaron al mundo con una especie de pecado original, todos tienen una responsabilidad colectiva por haber tenido la desgracia de nacer europeos. Es el pecado original con el que nacen españoles o franceses, ingleses o belgas, portugueses o eslovacos, estonios o bielorrusos…, esto es en esencia lo que sostiene el lechuguino. Alguien debería hacerle saber a este heliogábalo, a esta especie de estantigua que el 80% de los atentados terroristas de origen islamista se producen lejos de Europa; así, en las últimas semanas ha habido que lamentar sangrientos ataques terroristas en Chad, Costa de Marfil, Nigeria, Iraq, Pakistán, Yemen, Siria, Turquía…, lo que contradice la ocurrencia de que Occidente está sufriendo una venganza. Claro que, tal vez, el problema de este dudoso personajillo es que entiende que esos países son europeos. Por otro lado, es característico de las mentes totalitarias (esas que se atribuyen el monopolio de la verdad) la tendencia a la generalización culpable, a señalar con el dedo acusador a colectivos enteros. De este modo, el engominado y repeinado personajillo se atreve a decir que "nos vuelve la violencia que sembramos", como si los agricultores ucranianos o los mineros bercianos que apenas han salido de su pueblo sean responsables de las acciones ejercidas por unos políticos en cualquier lugar del planeta hace décadas o siglos. En fin, este Pedro demuestra tener menos cerebro que un calcetín.   

Al final, por mucho desvarío y esperpento mental que se propale, es absolutamente innegable que los que matan son individuos con nombre y apellido, personas concretas, en otras palabras, los que aprietan el gatillo o el detonador son (junto a quienes los financian, los ayudan y los convencen) los verdaderos y únicos culpables.        
CARLOS DEL RIEGO