domingo, 21 de junio de 2015

EL ROCK Y LOS HIMNOS NACIONALES Hace unos días los asistentes al sexto partido de la final de la liga de baloncesto de Estados Unidos, la NBA, aplaudieron estruendosamente al escuchar al locutor anunciar que el himno sería interpretado por los guitarristas del grupo Metallica.

Hetfield y Hammett, de Metallica, tocando el himno de Usa sin prejuicios
Así, de las poderosas guitarras  Kirk Hammett y James Hetfield surgió la enésima visión de las notas de ‘The Star-Spangled Banner’. ¿Alguien se imagina qué ocurriría aquí si un grupo de rock, pop o similar se presentara en un estadio o cancha para interpretar el himno de España antes de un evento deportivo? Difícilmente se le dejaría terminar y, sin duda, sería tachado de facha para los restos, quedaría marcado, y siempre se le tendría como ‘vendido al sistema estatal’ por una buena parte de la crítica, los músicos y el público. Es un prejuicio abundante en la sociedad española que tiene su reflejo en el mundillo del rock: bandera e himno son símbolos representativos de lo carca y, lógicamente, nadie quiere que se le tenga por tal.


En USA las cosas son distintas, con lo que, se tenga la ideología que se tenga, todos entienden que el país (y lo que lo identifica) está por encima, y esto ocurre en cualquier estado de la Unión, yanqui o sudista, o sea, ganador o perdedor en la Guerra de Secesión. Por eso, la lista de grupos de allí que han tocado con orgullo la partitura nacional es interminable. Cantantes y bandas de todo género, color o procedencia hicieron suyas esas notas con sinceridad y sin escrúpulos.

Si se echa mano de la memoria el primero que se recuerda es a Jimmy Hendrix y la caricaturesca y crítica visión del himno que hizo en el festival de Woodstock en 1969; además de ser de los primeros en hacer una interpretación libre, se tiene ésta como una dura crítica a la política exterior e interior de Estados Unidos. Antes que él, nada menos que el puertorriqueño José Feliciano le dio un toque más folk cuando lo tocó antes de la final de la liga de béisbol de 1968 en Detroit; al parecer al público le chocó una versión tan atrevida, tan libre. Quienes estuvieron en el ‘partido de las estrellas’ de la NBA de 1983 sostienen que Marvin Gaye convirtió el himno en una deliciosa melodía soul… También le dieron su particular barniz al canto estadounidense desde el guitarrista de Kiss, Ace Frehley, hasta la malograda Whitney Houston, pasando por Slash de Gun´s & Roses, Chad Smith de los Red Hot Chili Peppers, Steve Tyler de Aerosmith, Patti Labelle, el gran Smokey Robinson, la excelente Aretha Franklin, el chicano Santana (unos días antes que los de Metallica),

Evidentemente el himno español no se presta a vistosas armonías vocales a causa del pequeño contratiempo que supone carecer de letra. Por ello la presencia de algún músico para tocarlo sería en muy contadas ocasiones. Y seguro que habría quien estuviera dispuesto a ello incluso a sabiendas de que los talibanes del rock dispararían sus más ruidosos insultos. Y es que, como en todo colectivo o gremio, en esto del rock también hay quien no permite dudas, discrepancias o cambios; ejemplos de dogmatismo intolerante los sufrió Bob Dylan cuando apareció en un festival con guitarra eléctrica en lugar de una acústica (silbado por parte del público y despreciado por sus colegas), y también cuando empezó a escribir algo más que ‘canción protesta’ (Pete Seeger y Phil Ochs le llamaron de todo).

Los grupos ingleses son menos extrovertidos, a pesar de lo cual, no tuvieron problema en dejar constancia de su visión del ‘God sabe the Queen’ nombres tan significados como The Queen, que lo incluyeron como cierre del ‘Una noche en la ópera’, o The Beatles, que la tocaron de improviso en el famoso concierto de la azotea. 
    
En fin, que ya sea por convencimiento absolutista o por miedo al qué dirán, va a pasar mucho tiempo antes de que una banda española de rock, pop o similar se atreva con la Marcha Real antes de un evento deportivo.


CARLOS DEL RIEGO