domingo, 12 de abril de 2015

CADÁVERES BIEN PARECIDOS Y ROCKEROS VEJETES Muchos nombres relevantes de la historia del rock se quedaron muy pronto en la cuneta; otros, por el contrario, han aguantado carros y carretas y se encaminan apaciblemente a los ochenta o los noventa años sin bajarse del escenario.

El septuagenario Keith Richards hoy. Quién diría que los vejetes no sienten
el rock & roll
“Vive deprisa, muere joven y tendrás un cadáver bien parecido” es un proverbio que se atribuye al escritor Truman Capote, que se dice voceó Mick Jagger en los sesenta y que la convulsión punk se apuntó. Sin embargo, aunque muchos hicieron caso a aquel dicho (casi todos involuntariamente), la mayoría de quienes triunfaron en este negocio prefirieron esperar todo lo posible para dejar cadáver…      

La lista de caídos del rock es ciertamente extensa, ya que comenzó a escribirse desde sus primeros balbuceos. Aún en los cincuenta, con el nuevo estilo en formación, se producen bajas de músicos destinados a la posteridad, como los de la catástrofe aérea. Desde entonces han sido muchos los rockeros que se fueron antes de tiempo, a causa principalmente de los excesos y de la carretera. Por otro lado, aunque cada una de las últimas seis décadas tiene su lista negra, lo cierto es que las leyendas más sólidas y los héroes caídos más venerados se concentran sobre todo en los sesenta y los setenta.

Asimismo resulta de lo más curioso comprobar cómo los 27 años es una edad crítica para quienes se dedican a este negocio; el denominado ‘Club de los 27’ muestra un buen número de históricos del rock que interrumpieron para siempre su carrera en ese momento; todo aficionado tiene en mente a Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison, a Kurt Cobain o a Amy Winehouse; pero el caso es que no fueron los únicos que abandonaron a esa edad, como el pionero del blues Robert Johnson o el fundador de Canned Heat Alan Wilson; y los mismos tenía cuando desapareció de la faz de la tierra sin dejar rastro el letrista de Manic Street Preachers, Richey James Edwards, al que se dio oficialmente por muerto en 2008, 13 años después de que fuera visto por última vez. Ah!, y también la cantante y compositora española de los setenta Cecilia dejó su vida a esta edad. Y ya que se habla de españoles, es imposible olvidarse de Eduardo Benavente, que apenas contaba 21 cuando se estrelló; y también merece un recuerdo Manolo Fernández, teclista de Los Bravos, que no pudo soportar la muerte de su esposa (embarazada de su primer hijo) en accidente de coche que él conducía, y se descerrajó un tiro con apenas 26. 

La lista del fatídico club no termina ahí. Y además también están los que palmaron antes incluso. Inmediatamente viene a la mente el autodestructivo bajista de Sex Pistols Syd Vicious, los  pioneros RitchieValens, Big Bopper y Buddy Holly, el depresivo Ian Curtis… Y con pocos años más se fueron el icónico batería de The Who Keith Moon, el fabuloso Hank Williams, el poderoso John ‘Bonzo’ Bonham, el pequeño genio del glam Marc Bolan o el aguardentoso vocalista de AC DC Bon Scott. Evidentemente no se puede citar a todos, ni siquiera a la mayoría, de hecho, la enumeración de músicos de rock que apenas alcanzaron la treintena y que, por tanto, no llegaron ni a la mitad de la vida, llevaría muchas páginas.

Por el contrario, afortunadamente, hoy día son muchos los venerables vejetes que mantienen la dignidad del rock en la tercera edad. El calavera de Keith Richards (72 añazos) declaraba recientemente que “mientras tenga ganas y haya gente que escuche, seguiré”, y en términos parecidos se manifiesta su colega Mick Jagger (otros tantos). El inagotable McCartney cumplirá pronto 73 y no sólo no tiene intención de abandonar la escena, sino que publica nuevo material, actúa con regularidad y se atreve a colaborar con veinteañeros; y Ringo tampoco abandona. Es más, uno de los inventores del rock & roll, el sin par Chuck Berry, está a punto de convertirse en nonagenario, pero apenas hace unos años volvió a pasear por Europa y Estados Unidos su emblemático ‘Johnny B. Good’, y se le puede ver actuando todos los miércoles en su bar de Saint Louis. Ochenta cumple pronto su compañero Jerry Lee Lewis, ‘The Killer’, que el año pasado seguía quemando su piano por esos escenarios. Roger Daltrey y Pete Townshend también son septuagenarios y lo de retirarse no es cosa que se planteen. Siete décadas cuenta también ‘El león de Belfast’, Van Morrison, que el año pasado editaba su disco número 34 y ya tiene fechas firmadas para el verano del presente (2015). Casi tres cuartos de siglo contemplan al cantautor por excelencia, Bob Dylan, quien a pesar del desgaste de su voz, se mete entre pecho y espalda cien conciertos anuales desde 1988 (‘La gira interminable’ la llama él). Por suerte, en resumen, también es amplísima la nómina de venerables ancianos que mantienen su magia y atractivo y, de ninguna manera, piensan en la jubilación.

¿Qué hubieran aportado aquellos jóvenes de no haber sido tocados por La Parca antes de tiempo? Imposible imaginárselo. Sólo puede afirmarse que la cosa del rock hubiera sido distinta. Pero lo bueno del caso es que todos esos abueletes (Jagger es bisabuelo) siguen teniendo rock & roll circulando por sus venas. Al menos tanto como el que tenían aquellos desdichados. ¿Quién ha dicho que es un desdoro para un rocker morir viejo y en la cama? 

CARLOS DEL RIEGO

(Dedicado a la memoria de Jesús del Riego, otro joven rocker malogrado)