miércoles, 13 de agosto de 2014

BARDEM Y CRUZ: IGNORANTES, SECTARIOS Y…TONTOS El conflicto judeo-israelí termina por crear infinitas y sutiles ramificaciones. Así, los susodichos actores se han visto envueltos en una fea polémica debido a su desconocimiento del tema y a su torpeza sectaria y tontamente exaltada

Penélope Cruz ha sido designada 'tonta de la semana' por la cadena Fox
Una virtud que siempre conviene tener en cuenta antes de hablar es conocer el lugar donde se está para así no meter la pata… demasiado. Hace unos días los actores españoles residentes en Estados Unidos Bardem y Cruz firmaron un manifiesto en el que condenaban el “genocidio” que el estado de Israel estaba llevando a cabo contra los palestinos. Ahora, a pesar de que han tratado de suavizar, de recular, de desdecirse en gran parte, les están cayendo no pocos palos (hasta el punto de que ella ha sido tildada de ‘La tonta de la semana’ por una cadena de allá) y, de cara a sus carreras, los productores y directores de cine pueden darles la espalda.

Aquel comunicado mostraba, ante todo, una ignorancia extrema, un sectarismo fanatizoide y un simplismo verdaderamente sonrojantes. La ignorancia del panfleto en cuestión califica de “genocidio” algo que no es tal, pues Israel no tira contra Gaza por ser palestina o musulmana (existen muchos musulmanes de nacionalidad israelí), y además, lo que hace (al menos ahora) es responder a los cohetes de Hamás; asimismo hay que recordar que ésta emplaza sus lanzamisiles en las azoteas de escuelas u hospitales, y claro, el enemigo cañonea dichas posiciones, con lo que se producen terribles masacres, las cuales son aprovechadas por esa organización; por cierto, los que deciden cuándo y contra qué objetivos judíos hay que bombardear desde Gaza viven cómodamente en otros países…

El sectarismo estúpido de los firmantes del desacertado escrito queda claro al no haber manifestado ninguno de ellos opinión alguna respecto a la violencia procedente del lado islamista. Así, ninguno escribió o firmó nada que condenara las barbaridades que a diario protagoniza el régimen talibán en Afganistán, tampoco hay artista que eleve la voz por las masacres que perpetra el autodenominado Estado Islámico (ISIS) que se vanagloria de las muchas cabezas que corta (como hacían los asirios en aquella misma zona en el primer milenio antes de Cristo), e igualmente tampoco nadie del cine o la escena se ha pronunciado a favor de las niñas secuestradas por los islamistas en Nigeria…, por no hablar de las matanzas de cristianos en zonas musulmanas. Ni una palabra por ese lado, lo que significa que sólo las salvajadas y crueldades de unos les parecen intolerables, y que las de los otros no merecen atención. Puro maniqueísmo, sectarismo extremo.

Y esa postura maniquea conduce a la simplificación de un problema verdaderamente intrincado, un enrevesado laberinto se mire por donde se mire. De este modo, los actores, directores, músicos españoles que se adhirieron a la proclama deben pensar que todo es muy sencillo, muy simple: los judíos robaron las tierras a los palestinos, y por tanto malos y buenos están perfectamente diferenciados. Sin embargo, el tema es cualquier cosa menos fácil y sencillo; para analizarlo con un mínimo de rigor hay que empezar hablando de cuando estas tierras formaban parte del Imperio Otomano, hay que hablar de los grupos terroristas hebreos Irgun y Stern y de los no menos sanguinarios OLP o Hamás, de la Conferencia de San Remo, de la Declaración Balfour, de las resoluciones de la Onu y sus consecuencias, del reguero de dinero que llega a Israel desde USA y de los miles y miles de millones de dólares entregados a Palestina por la ayuda internacional, del despiadado enfrentamiento entre Fatah y Hamás…, y de muchas otras cuestiones, intereses y disputas regionales que confluyen en el asunto. En fin, que no es una cuestión de fácil entendimiento y solución evidente: no es una pelea con buenos y malos, sino con inocentes, malos y más malos…, todo en ambos bandos.

El caso es que Bardem y Cruz, Amaral, Almodóvar y otros, con el fin de solidarizarse con el golpeado pueblo palestino que injustamente está sufriendo lo indecible, insultan gravemente al pueblo israelí y lo señalan como único culpable. Es una postura errónea, sectaria y, en el caso de los dos primeros, tonta. Todo el mundo tiene sus convicciones y creencias, pero ir continuamente con la pancarta, con la misma pancarta, termina por pasar factura; así, el mencionado texto fue firmado por varios artistas a sabiendas de que su alcance no pasaría de los Pirineos, pero el matrimonio de actores (que se reservó una planta de un hospital judío en USA) se está encontrando con dura respuesta allí donde vive y trabaja. Para minimizar los daños han publicado una matización que ha resultado inútil, puesto que ya han quedado señalados, ya dará igual lo que hagan o lo que digan: serán tildados de antisemitas para los restos, cosa que seguramente no influya de modo favorable en sus carreras profesionales. En resumen, además de todo, Bardem y Cruz han cometido una grave tontería, una enorme metedura de pata. Aunque, ¡qué es eso comparado con lo que dejan los ataques y contraataques en aquella incendiaria región!


CARLOS DEL RIEGO