domingo, 22 de junio de 2014

COMPOSITORES: CREADORES DE MAGIA. COMO GERRY GOFFIN En el universo artístico el hecho creativo es lo más difícil. Sea pintura, literatura o música, nada pondrá en marcha una exposición, imprenta o concierto, nada daría movimiento a la maquinaria del arte sin el autor, sin el creador. En el terreno del pop y el rock abundan los grandes desconocidos, como el recientemente fallecido Gerry Goffin


Gerry Goffin en sus años dorados
Hace unos días fallecía Gerry Goffin a los 75 años. Sería dificilísimo encontrar a alguien con menos de cuatro o cinco décadas a sus espaldas que supiera quién era aquel tipo. Es lógico; si ya resultaría chocante que los seguidores de Imagine Dragons, One Republic o incluso Arctic Monkeys o Coldplay conocieran a los grupos que triunfaron hace veinte o treinta años, sería absolutamente excepcional, casi increíble, que supieran de los nombres de los autores de las canciones de esos grupos.


En este asunto del rock, el pop y otros géneros musicales son necesarios muchos talentos para crear una canción que termine perdurando. Productores, arreglistas, músicos de estudio, cantantes… y los más importantes, los autores, los compositores, los creadores. Éstos son los que dan el imprescindible primer paso, los que sacan magia de la nada. Cualquiera que tenga interés sabrá de Lennon y McCartney, de Jagger y Richards, de Neil Young, Van Morrison, Bob Dylan, John Fogerty y un larguísimo etcétera en la lista de grandes compositores de canciones a lo largo del último medio siglo; pero si estos sonoros nombres tienen reconocimiento mundial es precisamente porque son ellos mismos quienes han puesto voz y cara a las canciones.
Sin embargo, existe otra división de autores que rara vez aparecen en las fotos, compositores que siempre están lejos de la fama porque no han puesto cara y voz; son personajes tan imprescindibles como desconocidos para el gran público que, por otra parte, en cualquier momento puede cantar una de sus melodías si ésta sale en un anuncio de la tele o se escucha en la peli o serie del momento. En este apartado es en el que se puede encontrar al mencionado Gerry Goffin…, y tantos otros ‘inventores’ de partituras y textos imperecederos. Aunque desconocidos, también son creadores de magia. Así, pocos sabrán quiénes eran Holland-Dozier-Holland, pero puede que conozcan canciones como ‘Dancing in the street’, ‘Reach out I´ll be there’ o ‘You can´t hurry love’; no habrá muchos con menos de la treintena a los que les suenen Leiber y Stoller, pero casi seguro que reconocerían el ‘Jailhouse rock’ (el ‘Rock de la cárcel’), ‘Poison ivy’ o el recurrente ‘Stand by me’; de Chinn y Chapman saben pocos, pero seguro que hay muchos más que identifican ‘Balroom Blitz’ o ‘Living next door to Alice’. Y así podría seguirse con la nómina de autores de grandes canciones cuyos nombres quedan exclusivamente para los especialistas.   

Pocos sin canas asociarían a Gerry Goffin a algunas de sus canciones (era un gran letrista sobre todo, aunque también escribía partituras con mérito), por lo que la noticia de su muerte habrá dejado indiferente a la mayoría. A pesar de todo, esa mayoría podría canturrear alguna de sus creaciones sin dificultad, como el inmortal ‘The locomotion’, tal vez algunas de los primeros discos de The Beatles (‘Chains’, ‘Take good care of my baby’), el ‘Will love you tomorrow’ y dos docenas más.


Gerry Goffin ya con 75 años.
El mayor mérito en el arte está en la idea original, ese impulso creativo que usa del sentimiento y la imaginación para concebir una precisa combinación de elementos cuyo resultado sea capaz de conmover a otros, de despertar emociones, de apasionar, de sorprender, de enternecer o enfervorizar. La obra pictórica parte de la composición, de la situación de figuras, piezas y demás componentes, es decir, de una imagen que el pintor piensa y luego representa; otros factores como el tratamiento del color, la luz, movimiento, expresión… resultan determinantes, pero nada tendría sentido sin esa chispa divina que es la inspiración artística. Igualmente en el terreno musical; los productores pueden dar forma, cuerpo y textura a la melodía, y los músicos y cantantes ejecutarla con virtuosismo, pero nada sería posible sin que antes alguien haya extraído de la nada esa organización de notas y palabras llamada pieza musical que consigue construir invisibles y emocionantes nexos con el público.

El autor es la base: sin él no hay expresión artística. La que fue su mujer y compañera profesional, Carle King, lo ha dejado bien claro: “Gerry sabía expresar lo que la gente siente pero no sabe cómo decir”. Y esto es muy difícil de lograr: para ello hay que ser un artista.



CARLOS DEL RIEGO