domingo, 18 de mayo de 2014

SIETE DE LOS SETENTA (ANTES DEL PUNK) Los años setenta del siglo pasado fueron pródigos en grandes clásicos del rock. Aquí van siete, casi todos éxitos eternos, aunque alguno apenas es reconocido y recordado.

Commander Cody & His Lost Planet Airmen, un grupo injustamente olvidado
Stevie Wonder es uno de los músicos más respetados, reconocidos y populares de Estados Unidos y del planeta de la música internacional. Desde su debut, en 1962, sus cifras de ventas, éxitos, premios, álbumes… son asombrosas, inigualables. Uno de sus temas emblemáticos es el ‘Superstition’ (1972), una de las mejores piezas de funk jamás ideadas, grabadas y ejecutadas. Comienza con un sencillo toque de batería interpretado por el propio Stevie pero ideado por el guitarrista Jeff Beck; el sonido del clavicordio es todo un icono de la música negra de los setenta del siglo veinte. El tema es portentoso, caliente, arrebatador, con cadencia lógica, arreglos elegantes, contenidos y, a la vez, exuberantes, sobre todo los de saxo y trompeta. Esta canción es magia.


Chicago es (sigue activo) otro grupo con propuesta verdaderamente explosiva gracias a una formación abundante y prolija en instrumentación. Su dilatada carrera ha ido de más a menos, con algunas canciones excelentes dentro de su poderosa concepción del jazz-rock de big band. Entre ellas está la trepidante ‘25 or 6 to 4’, cuyo título sólo se refiere a la hora, de modo que significaría algo así como ‘25 ó 26 minutos para las 4’. La combinación de instrumentos de viento, sección de ritmo y guitarras (una constante en la trayectoria de la banda) hade de este título un seguro: gusta a todos siempre.  

The Trammps tuvo su gran momento con el vertiginoso ‘Disco inferno’, una de las cimas del funky-disco. Incluida en la banda sonora de ‘Fiebre del sábado noche’, es una canción irremediablemente bailable y perfectamente representativa de la era dorada de la música disco; incluso hoy el tema es infalible. La banda solía presentarse con aquellos trajes disparatados y graciosamente horteras (hasta en esto hay clases) que sólo resultan apropiados a los músicos negros. Cuerda y metal, coreografías y pantalones campana, voces, ritmo y ambiente, todo es discoteca de los 70. ¡Qué época!

La Electric Light Orchestra nació como un proyecto atrevido que pretendía fusionar guitarras eléctricas y violonchelos. Cuando el gran Jeff Lynne se hizo cargo de la dirección, la banda se disparó. El sonido tiraba a sinfónico, con profusión de instrumentos de viento y teclados de todo tipo, voces, coros y un resultado final barroco y recargado que, sin embargo, no empalaga ni se antoja cargante. ‘Living thing’ muestra la complicada idea musical de Lynne que, sin embargo, logró un éxito total; a cambio, el grupo fue tachado de comercial y despreciado por los más puristas del rock.


Steve Harley & Cockney Rebel fue un grupo británico de pop-rock con múltiples influencias. Sus dos primeros álbumes (como Cockney Rebel) son excelentes, pero tal vez sea su tema ‘Make me smile’ (del tercero) por el que son más recordados. Su inspirada melodía y su decoración precisa, delicada, elegante, hacen de este tema un gran clásico que todo el mundo ha escuchado, que a todo el mundo le suena, pero casi nadie puede señalar de quién es.


Aunque editado en 1970 (último año de la década de los sesenta), el inolvidable y chocante ‘In the summertime’ es un título cien por cien ‘sixtie’. ¡Había que ver la cara de los padres de entonces al ver el aspecto del líder de la banda, Ray Dorset!: “Pero si parece el hombre-lobo. Si me lo encuentro de noche echo a correr”. La canción es divertida, distinta, inclasificable. Quien la escucha se queda con ella para siempre. “Oh ch, ch-ch, oh ch, ch-ch”.


Commander Cody & His lost Planet Airmen es una de las bandas más injustamente olvidadas de aquella época. Su estilo rock-country & roll, representado sobre todo en el portentoso álbum ‘Live from deep in heart of Texas’, suena hoy aún mejor que entonces; todo él es cien por cien recomendable, cada canción parece ir un poco más allá que la anterior y, aunque grabado en vivo, casi todos los títulos eran nuevos. Difícil es destacar alguno de ellos, pues es un disco para escuchar de principio a fin; tal vez ‘Oh momma momma’.


CARLOS DEL RIEGO