domingo, 26 de enero de 2014

ES SÓLO ROCK & ROLL: CUATRO DÉCADAS DE LA SIMBÓLICA FRASE Una de las frases más afortunadas, repetidas y utilizadas, una de las expresiones que el tiempo ha convertido en icono en el planeta del rock es esa que dice “es sólo rock & roll, pero me gusta”. Rolling Stones la idearon en 1974.


La consigna sigue teniendo sentido cuatro décadas después.
Sí, la eterna banda de Jagger y Richards han dejado un montón de canciones, discos, imágenes e ideas que ya forman parte de la historia popular del siglo XX (es difícil que su estrujada fuente creativa vuelva a producir frutos para el recuerdo); la imagen de la lengua que se asoma descarada o la exclamación ‘It´s only rock & roll (but I like it)’ son cien por cien Stones, pero su potencia comunicativa ha conseguido que ambas hayan traspasado las fronteras de lo estrictamente musical y ‘stoniano’.

En 1974 el grupo lanzaba su álbum número doce con este título genérico. Lo curioso es que, al parecer, quien más tuvo que ver en semejante ocurrencia fue Ron Wood, que aun no era guitarrista de la banda aunque estaba a punto de serlo. También resulta llamativo el hecho de que el disco nunca tuviera consideración de ‘excelente’ y de que en su momento su éxito fuera limitado. Por otro lado, aquellos años fueron duros para la salud (drogas) de Richard y de Mick Taylor, el guitarrista que estaba a punto de ser un ex Stone.


El álbum anterior había tenido menos de rock que de otra cosa, así que en esta ocasión quisieron volver a la senda del rock& rythm, especialidad que ellos dominaban como nadie, de modo que la idea del título fue acertada, igual que la producción, que corrió a cargo de la eterna pareja artística (recurriendo al pseudónimo de los ‘Gemelos Glimmer’). En aquel 1974 español la publicación de un nuevo disco de los Rolling Stones era todo un acontecimiento en el entonces subterráneo mundo del rock, todo aficionado lo sabía y estaba ansioso por escuchar y comentar, y la única manera era comprar el disco (las casetes aun no eran populares y casi nadie tenía equipo en casa para pasar del vinilo a la cinta). La portada, sí, emite un perfume de narcisismo evidente, con ellos aclamados por enfervorecida multitud mientras presentan una pose vanidosa.
El tema que abre el fuego es el poderoso ‘If you can´t rock me’, una pieza dotada de guitarras que dictan el camino a base de riffs y contrariffs; no se trata de solos excelentes (aunque Taylor tiene tiempo de demostrar que, como solista, era bastante mejor que Richards), sino de ese toque primario que otorga personalidad a la banda. Sigue la única versión del Lp, el ‘Ain´t too proud to beg’, que Temptations grabaron para Motown en 1966 y que es bastante más rythm & blues que soul; la adaptación es trepidante, descubre nuevas posibilidades y ofrece aportaciones propias, cambios, instrumentación. El título de la canción que da título al Lp es de sobra conocido, tal vez más incluso que la propia melodía; es un aire rollingstone absoluto, con la reconocible secuencia de guitarra y ese ritmo cadencioso pero alegre, con Jagger más ‘morritos’ que nunca y esos coros que todo fan de la banda ha hecho mil veces… ‘Till the next time’ es una deliciosa baladita de fácil asimilación que habla de amantes y sus encuentros prohibidos. La cara a se cierra con otro ritmo lento, ‘Time waits for no one’, pero ahora de temática filosófica, pues aconseja no perder el tiempo (“las horas son como diamantes”) ya que no espera por nadie; tiene un suave y explayado solo de guitarra, uno de los últimos que Mick Taylor aportó. La cara b del Lp empieza con ‘Luxury’, otro ambiente rythm con estupenda melodía que siempre resuena apoyada por una guitarra que, a su vez, nunca deja de puntear. ‘Dance Little sister’ vuelve a acelerar y a demostrar cómo se construye un riff cargado de rabia y tensión, con guitarras encendidas por aquí y por allí. ‘If you really want to be my friend’, lentísima y con finísimo solo de guitarra, ‘Short & curlies’, tal vez menos brillante, y ‘Fingerprint file’, más negroide, completan un álbum de enorme calidad que, sin embargo, no goza de la consideración que se merece. 

De hecho, salvo la titular, la mayoría de estas canciones rara vez han formado parte de los repertorios en vivo y algunas no han sonado jamás desde el escenario, ¿quién sabe por qué?, tal vez a los propios Jagger y Richard no terminaron de convencerles o simplemente prefirieron repertorios más sonoros. De todas formas, cualquier amante del sonido ‘stone’ puede regresar cuantas veces quiera a esta obra de hace 40 años y siempre encontrará excitante rock & roll y encendido rythm & blues. Eso seguro. Por cierto, otros diez años atrás, justo hace medio siglo, Rolling Stones publicaban su primer disco con una única composición propia, y un segundo con tres; entonces la prensa inglesa se preguntaba “¿Permitiría que su hija se casara con un Rolling Stone?”. Para cuando salió el ‘It´s only rock & roll’ las cosas habían cambiado, ya eran estrellas y casi nadie se escandalizaba con ellos, la pregunta ya no tenía lugar.  

Hoy, tanto tiempo después, lo sabemos, sólo rock & roll, pero nos sigue encantando.    
CARLOS DEL RIEGO