martes, 27 de agosto de 2024

60 AÑOS DEL PRIMER CONCIERTO DE BEATLES EN EEUU Y DE SU VALIENTE ACTO ANTIRRACISTA

 


The Beatles durante aquel concierto de su primera gira por EEUU en 1964

 

En agosto de 1964 Los Beatles llevaron a cabo su primera gira por EEUU. Son sesenta años, parece mucho o poco, según. En aquellos años, en la década de los sesenta del siglo pasado, el racismo estaba perfectamente implantado en la sociedad estadounidense, de hecho, las declaraciones o actos antirracistas protagonizados por blancos eran una rareza. En 1964, cuando Los Beatles llegaron, se negaron a tocar ante una audiencia segregada

 

Hacía unos meses que gran parte de las leyes de separación racial habían sido abolidas, aunque eso no borró el racismo de la sociedad estadounidense. Los blancos que no lo eran apenas ejercían de antirracistas, entre otras cosas por la presión de los muchos grupos supremacistas que existían (existen). En este contexto, casi recién llegados a EEUU, en septiembre de 1964, Los Beatles tenían que actuar en Jacksonville, Florida, pero al enterarse de que los blancos estarían en una parte del recinto y los negros en otro, los cuatro dijeron que no, que en esas condiciones no tocaban. Había que ser muy valiente…

 

La decisión fue instantánea y unánime: “No vamos a aparecer en el escenario si no se permite a los negros colocarse donde les dé la gana”, dijeron tajantemente en un comunicado unos días antes del 11 de septiembre de 1964, fecha del  concierto. “Jamás hemos actuado para audiencias segregadas y no vamos a empezar ahora. Preferimos perder el dinero”. A pesar de que los organizadores se tiraban de los pelos, no se podía decir más claro. Y es que, además de sus sentimientos absolutamente contrarios a la discriminación, los cuatro Beatles eran unos vehementes y abiertos admiradores de los grandes músicos negros, a los que tenían por sus principales referencias artísticas. La idea de menospreciar al negro era para ellos inconcebible.  

 

Un locutor de radio llamado Larry Kane acompañaba al grupo en aquella gira. “Dijeron muy claramente que si el público iba a estar separado no se presentarían. Los cuatro fueron rotundos y se mostraron inflexibles en este aspecto. Fue muy sorprendente que cuatro chicos tan jóvenes tuvieran tan fuertes convicciones y que lo mostraran tan valiente y abiertamente a pesar de que sabían que tal postura irritaría a muchos estadounidenses”, dijo Kane.

 

Una mujer negra, la doctora Kitty Oliver, tuvo la (inmensa) suerte de asistir a aquel histórico concierto siendo adolescente. Al entrar pensó que le iban a ordenar ir el sitio desde el que ver la actuación (siempre el peor, claro), pero nadie se le acercó, nadie le dijo nada. “Entré con los codos pegados al cuerpo para no rozar a nadie, pues me vi sola en un mar de caras blancas. Pero me coloqué donde quise. Al empezar el concierto el público, blanco y negro, se puso en pie al unísono, gritando y saltando. Empezó a sonar el ‘She loves you’. Me olvidé de todo y canté todo lo fuerte que pude. A mi lado había un chico blanco muy joven que bailaba y cantaba a la vez que yo. Cantamos juntos, sólo existían los Beatles. A la salida vi a otros negros, nos miramos sorprendidos porque nadie nos había dicho nada por estar mezclados con los blancos”.

 

El concierto estuvo envuelto en la tormenta. Literalmente, porque el huracán Dora azotaba las costas de Florida, y aunque había pasado lo más fuerte el día del concierto, aun había terribles ráfagas de viento, así que los timbales y tambores de Ringo fueron clavados al suelo. A todo esto alguien dijo que el batería era judío y hubo amenazas de muerte. Sin embargo, no se produjo ningún incidente de carácter racista durante el concierto. Tocaron después de dos grupos de negros y otros dos de blancos, media hora, doce temas.

 

Aquello fue un precedente, pues a partir de ese momento sus contratos incluirían una cláusula antirracista. En el año 2011 se subastó y se vendió (por 23.000 $) el contrato del concierto de Beatles en San Francisco en 1965 en el que se especificaba en uno de sus puntos: “No se obligará a los artistas a actuar ante una audiencia segregada". Años después Paul recordaba: “Carecíamos totalmente de prejuicios raciales. No íbamos a tocar ante audiencias segregadas. Los cuatro compartíamos esta actitud, y por eso jamás nos planteamos actuar en Sudáfrica o en cualquier otro país donde los negros fueran discriminados. Nuestra forma de pensar era muy simple, ¿por qué separar blancos y negros?, eso es una estupidez”. Y añadía: “Fuimos inteligentes e hicimos lo correcto. En Liverpool tocábamos muchas veces con grupos negros y con público blanco y negro”. Luego añadió: “Creo que aquel fue el primer concierto para un público no segregado. Luego nos aseguramos de que nuestros contratos incluyeran una cláusula que impidiera separar. Nos parecía de sentido común”.

 

Hoy puede parecer que aquel gesto de los Beatles en 1964 fue poca cosa, pero había que ser muy valiente para situarse frente de los abundantes y muy poderosos grupos racistas que había entonces allí. Es este otro aspecto en el que los Beatles se adelantaron a todos, incluso a su tiempo.  

 

CARLOS DEL RIEGO

 

domingo, 18 de agosto de 2024

EL EJÉRCITO JAPONÉS TAMBIÉN MASACRÓ ESPAÑOLES EN LA II GUERRA MUNDIAL

 


Dos capitanes japoneses compitieron, animados por la prensa japonesa, en un concurso para ver quién cortaba la cabeza antes a cien enemigos con la espada y de un solo tajo

 

En agosto de 1944 (hace 80 años) los contendientes de los dos bandos ya tenían claro que la II Guerra Mundial estaba decidida, por más que los perdedores trataran de retrasar la derrota. Al año siguiente, en los últimos días de la guerra en el Pacífico, muchos españoles fueron asesinados por los japoneses que, frustrados y rabiosos, se retiraban matando de Manila

 

Uno de los episodios menos conocidos de la guerra en el Pacífico es el que tuvo lugar en Manila en 1945, en los instantes finales de la II Guerra Mundial, cuando el ejército japonés sabía que su derrota era inminente; rabiosos, soldados y oficiales se volvieron contra la población civil, entre la que había españoles que se habían integrado en la sociedad filipina y llevaban allí varias generaciones.

 

Ocurrió en la capital de Filipinas en apenas un mes. El avance estadounidense era evidentemente imparable, de modo que los japoneses (tras tres años de ocupación) ya estaban convencidos de su próxima derrota. Así, con la seguridad de que el futuro era la muerte, la rendición o la huida, y afectados por la arrogancia convertida en insoportable frustración, los nipones comenzaron una política de exterminio que se saldó con el asesinato de alrededor de 60-70.000 civiles (el total de muertos en la batalla ascendió a 100.000). En su violenta retirada quemaron y destruyeron, asesinaron, torturaron, violaron, mutilaron… a filipinos, alemanes, chinos, suizos…, y españoles.

 

Según testimonios escritos por supervivientes, por periodistas e historiadores, a principios del año final de la guerra, alrededor de 300 españoles fueron asesinados con una ferocidad inaudita; hombres mujeres y niños, curas y monjas cayeron bajo las espadas y pistolas de los enloquecidos soldados de Japón. Unos fueron decapitados, como el cura que protestaba por la matanza de civiles filipinos y allí mismo, sin mediar más explicación, un coronel le rebanó el cuello con su sable; otros fueron acribillados por las bayonetas cuando atendían a heridos y moribundos. Igualmente es conocido el caso de algunos de aquellos ‘últimos de Filipinas’ que se habían escondido en un refugio antiaéreo; los militares japoneses los encerraron, vertieron bidones de gasolina y lanzaron bombas de mano… Tampoco se privaron de irrumpir en consulados y embajadas llevándose todo y a todos por delante.

 

Lo peor fue que ese comportamiento de las tropas del Ejército Imperial no era una excepción, al revés, fue una confirmación de los modos que había empleado en toda Asia durante su expansión y retirada. Así es, las atrocidades japonesas no tuvieron freno, quedando para los anales de la infamia abundantes y vergonzantes sucesos que incluyen el asesinato sistemático y la destrucción de edificios e incluso ciudades; baste recordar la toma de Shangai en 1937, el asqueroso Escuadrón 731 de Manchuria, las indescriptibles salvajadas perpetradas en Corea (incluyendo la esclavitud sexual a que sometieron a miles de coreanas) o, a finales de ese año, la monstruosa actuación del Ejército Japonés en Nankín (que ha pasado a la historia con el nombre de la Masacre o la Violación de Nankín)…  

 

Todo eso se supo tanto por los testimonios de los supervivientes como por los periodistas que estaban allí, pero incluso los propios japoneses elaboraron un informe en 1948 después de asimilar la derrota y comprender que, tarde o temprano, todo iba a saberse; ese informe detallaba todas las barbaridades cometidas por sus soldados desde Mongolia hasta Nueva Guinea. Conocida es la competición para ver quién cortaba más cabezas de un solo tajo con la katana, que dos capitanes llevaban a cabo y que era jaleada por la prensa japonesa…

 

Aquel sangriento episodio conocido como la Batalla de Manila es Historia Universal, y en el mismo dejaron su vida varios cientos de españoles que también forman parte de la Historia de España. Todo lo que España había construido en varios siglos en Manila (fábricas, sedes sociales, centros de beneficencia, colegios…) fue borrado del mapa por unos militares encolerizados, rabiosos por encontrar algo o alguien sobre quien descargar su ira, alguien a quien culpar de su derrota. Ese mismo ejército, esos soldados, oficiales y generales, junto a los políticos, fueron los que se negaron a rendirse, los que no doblaron la rodilla hasta después de la segunda bomba atómica. Aquellos españoles asesinados por los nazis del sol naciente también merecen ser recordados.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

jueves, 8 de agosto de 2024

ESTRELLAS DEL ROCK EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS (EN LA CEREMONIA DE APERTURA)

 


Paul PcCartney en los JJ OO de Londres 2012

No siempre se ha incluido la actuación de un gran artista en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos. De hecho, la costumbre es bastante reciente, pero desde la primera vez que se contó con una estrella del pop o el rock se comprobó el enorme gancho que tiene esa presencia en los fastos de apertura. Figuras de leyenda quisieron respirar el aire olímpico y dieron empaque a las primeras horas de unos JJ OO

 

En la más que dudosa ceremonia de apertura de los Juegos de París 2024 tal vez lo mejor fuera la actuación del potente grupo francés de metal rock Gojira. La banda (que originalmente se llamaba Godzilla) fue la encargada de poner el instante rock al pretencioso festejo. Antes fueron otros gigantes del rock los que se encargaron de hacer rock & roll en el Olimpo del deporte. No ganaron medalla pero…

 

Pocos temas incitan al buen rollo tanto como el ‘Imagine’ de John Lennon, que casi se ha convertido en una especie de himno olímpico no oficial (también sonó en la apertura de París 24 y en otras). Stevie Wonder hizo una maravillosa interpretación en la clausura de los juegos de Atlanta 1996; además, dedicó la canción a las víctimas de un reciente atentado terrorista.

 

Un amplio muestrario del pop y el rock australiano pisó el escenario en la clausura de los juegos de Sidney 2000; entre los presentes estaba INXS, la potente banda de los años ochenta que tocó su éxito del 85 ‘What you need’, con el solista Jon Stevens sustituyendo al fallecido Michael Hutchence. Otro gran momento de Sydney 2000 fue la actuación de Midnight Oil, grupo formado en Sydney en 1972; tocó su gran éxito ‘Beds are burning’, un tema que habla de las ‘generaciones robadas’, refiriéndose a la política de separación de niños aborígenes de sus familias que el gobierno australiano practicó durante siglos; cuando Peter Garret, cantante de Midnight Oil, se convirtió en político no paró hasta que Australia pidió perdón (en 2008) por tamaña atrocidad.

 

Jimmy Page en Pekín 2008. Cuando los Juegos de Pekín 2008 terminaban y se iniciaba el acto de entrega de la antorcha olímpica, apareció un autobús rojo de dos pisos sobre el que se veía al guitarrista de Led Zeppelin, que junto a la cantante pop Leona Lewis se marcó una versión de su ‘Whole lotta love’. “Muchos me dijeron que no debería haber hecho tal cosa, pero yo siempre respondía que sí, que hice muy bien”.

 

Tal vez sea Neil Young el músico canadiense más famoso. El eterno cantante cerró los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010 en Vancouver, donde se hizo su ‘Long may you run’ de 1976, con guitarra y armónica, mientras se apagaba el pebetero olímpico.

 

En Londres 2012 los ingleses presentaron a su máxima leyenda: Paul McCartney. El ex beatle ofreció una emocionante interpretación del clásico de los Beatles ‘Hey Jude’, que contó con el coro masivo de ochenta mil personas. Curiosamente, el momento olímpico de McCartney comenzó con una metedura de pata, ya que el músico se despistó al principio de la melodía. “Se suponía que debía esperar una señal, pero lo olvidé y empecé cuando me pareció”. Y para la ceremonia de clausura de esos juegos, Brian May y Roger Taylor (Queen) se marcaron un estruendoso ‘We will rock you’; aunque a falta de Freddie contaron con la cantante británica de pop Jessie J. Otros nombres de leyenda no quisieron perderse la ocasión, como Ray Davis (The Kinks), que hizo un brillante ‘Waterloo sunset’ (de 1967); o The Who, que se marcaron un mini concierto con tres de sus grandes éxitos.

 

Para poner punto final a los Juegos de invierno de Salt Lake City 2002 se contrató a uno de los grupos más visuales, Kiss, que hicieron un incendiario ‘I wanna rock and roll all nite’. Gene Simmons, que sacó sus dos palmos de lengua, dijo: “Fue fabuloso, aunque fue el escenario más pequeño en el que hayamos tocado nunca, era la caja de un camión. Pero lo vieron miles de millones, y eso es lo importante”. Y también tocaron otros, entre ellos Bon Jovi, que deleitó al mundo con su ‘It´s my life’.

 

Y muchos otros músicos de pop, rock y géneros afines quisieron probar el espíritu olímpico, dando ese punto ruidoso a las ceremonias, generalmente ñoñas y/o de mal gusto.

 

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 28 de julio de 2024

LA DIFERENCIA ENTRE EL CASO DE GIBRALTAR Y EL DE CEUTA Y MELILLA

 


El robo del peñón de Gibraltar fue un típico acto de piratería inglés

 

No suele pasar mucho tiempo sin que se suscite la polémica en torno a la españolidad de Gibraltar, algo que muchos españoles no dejan de reivindicar. Y en estas ocasiones también suele plantearse el asunto de Ceuta y Melilla. Sin embargo, son casos totalmente diferentes desde su origen. El Peñón fue asaltado en un acto de piratería sin que España e Inglaterra estuvieran en guerra, mientras que las ciudades norteafricanas formaban parte de España siglos antes de la existencia de Marruecos.

 

Hay muchos españoles (de esos que están siempre en contra de su país por que siguen identificando el nombre de España con el régimen anterior, o por la leyenda negra) que piensan que el caso de Gibraltar es idéntico al de Ceuta y Melilla, por lo que, afirman, antes de exigir a los ingleses la devolución del Peñón hay que ‘devolver’ Ceuta y Melilla a Marruecos. Pero esto último es imposible, porque las dos ciudades jamás pertenecieron a Marruecos, y si nunca fueron suyas no se pueden devolver; se pueden regalar, entregar, donar, vender, alquilar..., pero jamás devolver.

 

Melilla fue fundada por los fenicios pero apenas contó con población hasta que Abderramán III la incorporó al Califato de Córdoba en el s. X. En el XV pertenece al ducado de Medina Sidonia y desde el XVI ya forma parte de la corona española. Ceuta también es de fundación fenicia y allí se establecieron sucesivamente griegos, cartagineses, romanos, vándalos, bizantinos, visigodos y, finalmente, en el s. X, es conquistada por el Califato de Córdoba. Luego taifas, almohades, almorávides..., el Reino de Fez y el Reino de Granada se la disputan y la toman varias veces; en el s. XV es conquistada por Portugal y en el XVI se incorpora a la corona española; finalmente, cuando Portugal y España se separan, s. XVII, Ceuta decide seguir unida a España y no acompaña a Portugal en su secesión.

 

Marruecos existe como país desde 1956, mientras que ambas ciudades pertenecieron al califato de Córdoba hace mil años, y ambas son ciudades españolas desde hace cuatro o cinco siglos. Por tanto, jamás podrán devolverse Ceuta y Melilla a Marruecos, puesto que jamás fueron marroquís.

 

El asunto de Gibraltar tiene una historia totalmente diferente, una historia que comienza con un típico acto de piratería inglesa. A la muerte sin descendencia de Carlos II se produce en España la Guerra de Sucesión (1701-1713); así, por un lado estaban los que apoyaban a Felipe de Borbón (Felipe V), y por otro los que apoyaban al candidato austríaco, el archiduque Carlos. Los ingleses se decantaron por éste, es decir, Inglaterra no estaba en guerra contra España, sino que simplemente apoyaba a uno de los dos pretendientes al trono, o sea, no fue un ataque legítimo, y por tanto Gibraltar tampoco puede considerarse botín de guerra. El caso es que en 1704 varios navíos británicos y holandeses atacaron Gibraltar con más de 13.000 hombres y unos 1.500 cañones, ayudados por varios cientos de soldados catalanes, que se ocuparon del ataque por tierra. El por qué del asalto hay que buscarlo en el espíritu de pirata que tenían la mayoría de los marinos ingleses. Defendieron el Peñón menos de cien soldados con 40 cañones y la ayuda de 200 ó 300 voluntarios. Al terminar la Guerra de sucesión, el Tratado de Utrech establecía que Inglaterra se quedaba Gibraltar (y Menorca), y España no tuvo otro remedio que firmar, pues lo contrario significaba continuar con el conflicto, es decir, fue lo que se dice un ‘trágala’.

 

Además, se puede añadir que Gibraltar ha arrebatado terreno a España en la zona cuando sus patronos, los ingleses, han tenido oportunidad, saltándose lo firmado en aquel tratado. Y por si fuera poco, también reclaman otras posesiones que no aparecen en el mismo, como aguas territoriales o espacio aéreo. Es decir, se ciñen al tratado para quedarse con la roca, pero lo ignoran cuando les interesa. De todos modos, lo peor es que Gibraltar es algo así como un parásito de España, además de un paraíso fiscal que acoge y lava dinero de oscura procedencia. Y curiosamente, los ocupantes se consideran ingleses o soberanos gibraltareños  según les convenga. Lo malo es que el actual status no tiene visos de cambiar, pues a diferencia de los españoles, los ingleses hacen honor al dicho ‘My country wright or wrong’, o sea ‘correcto o equivocado, es my país’.

 

Como puede verse, el caso de Gibraltar no tiene nada que ver con el de Ceuta y Melilla. Inglaterra sí que podría devolver el Peñón a España, pero ésta no podría devolver las dos ciudades a Marruecos. Son situaciones que no tienen puntos en común, que no pueden considerarse como similares. El peñón fue robado y las ciudades no. Así de simple.

 

CARLOS DEL RIEGO

jueves, 18 de julio de 2024

EMBLEMÁTICAS FIGURAS DEL ROCK QUE MURIERON A LOS CUARENTA Y TANTOS, EN PLENA MADUREZ

 


¡Qué estaría haciendo si siguiera vivo!

 

Mucho se ha hablado y escrito sobre los músicos de rock que entraron en el indeseable ‘club de los 27’; murieron jóvenes y sin desarrollar todo su talento.  Pero también se es joven para palmar cuando se tienen cuarenta y tantos, puesto que a esa edad el artista está en plena madurez, conoce el terreno y se conoce a sí mismo. ¿Qué hubiera salido del talento de John Lennon o Freddie Mercury si hubieran seguido en este mundo unos cuantos años más?

 

Morir siendo cuarentón es morir joven, y jóvenes eran algunas grandísimas figuras del rock & roll que dejaron el mundo de los vivos a esas edades. Elvis, Freddie, Lennon, Marvin Gaye… dejaron un legado artístico inolvidable por el que todos los recordarán siempre, pero es evidente que pudieron dejar más, mucho más.

 

Aunque seguía siendo Elvis y continuaba contando con el favor de gran parte del público, durante los años sesenta y setenta el rey del rock & roll había perdido parte del carisma que tuvo en los cincuenta. Como es sabido Elvis y su esposa, Priscilla, se separaron en 1973, padecía una fuerte adicción a ciertos medicamentos que le recetaba su médico y también estaba su imparable aumento de peso. En fin, que la salud de Elvis Presley, tanto la profesional como la física y la mental, estaban en un peligroso declive hasta que el 16 de agosto de 1977 su corazón se paró. Tenía 42 años.

 

John Lennon tenía mucho rock & roll que ofrecer cuando fue asesinado. Fue el 8 de diciembre de 1980 cuando un perfecto imbécil cuyo nombre no hay que recordar (y que afortunadamente sigue entre rejas), lo mató a tiros en Nueva York. Apenas había cumplido los 40, y aquel estúpido asesino privó al mundo de un talento desbordante.

 

Talento, gracia, chispa soul, blues, rythm… es lo que tenía Marvin Gaye. El día uno de abril de 1984 Gaye fue asesinado a tiros por su propio padre después de un altercado doméstico (seguramente por dinero). Al día siguiente habría celebrado su 45 cumpleaños.

 

Ya a mediados de los años 80 se hablaba de la sexualidad y las extravagancias de Freddie Mercury. Sin embargo, él siempre fue muy reservado, casi hermético, con todo lo que tenía relación con su vida sexual y sus relaciones personales. Pero un día antes de su muerte reveló lo que casi todos sabían: padecía sida; el 24 de noviembre de 1991 murió el irrepetible Freddie Mercury, quien nunca dio carnaza a los tabloides y al sensacionalismo y jamás quiso que nadie sintiera pena por él. Tenía 45 años y, seguro, aun hubiera seguido asombrando durante muchos años.

 

Dolores O'Riordan dio con su estilo e inconfundible voz un brillo especial a una banda, The Cranberrys, que hechizó a millones en los años 90 del siglo pasado. Pero en lo personal siempre estaba en lucha consigo misma. Depresión, anorexia nerviosa, pensamientos suicidas… Como tantas veces ha ocurrido en casos parecidos, Dolores parecía haber encontrado un nuevo aliento y mostraba buena cara sólo unos días antes del 15 de enero de 2018, cuando fue encontrada muerta en su habitación de un hotel de Londres. Se dictaminó que la causa fue “ahogamiento accidental provocado por intoxicación etílica”. Tenía 46 años.

 

También merecen ser recordados otros grandes músicos que pasaron a mejor vida siendo cuarentones. La cristalina voz de Whitney Houston se apagó en febrero de 2012 a los 48 años; fue encontrada ahogada en la bañera, aunque se sabe que la cocaína y su enfermo corazón contribuyeron. Adam Yauch, uno de los tres integrantes del grupo pionero del rap-metal Beastie Boys, murió de cáncer en 2012 cuando tenía 47 años. Billie Holyday no hacía rock & roll, pero su vida fue muy de figura del rock: excesos, alcohol, drogas…; tenía 44 años cuando murió, en julio de1959.

 

¡Cuánta música robaron esas muertes prematuras!

 

CARLOS DEL RIEGO

martes, 9 de julio de 2024

INGLATERRA Y EEUU PRETENDIERON Y LOGRARON LA BALCANIZACIÓN DE HISPANOAMÉRICA

 


En casi todas las grandes batallas de emancipación de los territorios americanos españoles tomaron parte decisiva tropas inglesas mercenarias

 

En países como Puerto Rico o República Dominicana se ha tenido noticia recientemente de ciertos movimientos y opiniones sobre el deseo de algunos (pocos) de convertir estas naciones en comunidades autónomas dentro del Reino de España. Al parecer, una parte (escasa) de los políticos de esos dos lugares ha caído en la cuenta de cómo Inglaterra y EEUU hicieron todo lo posible para atomizar, desmembrar, balcanizar lo que era Hispanoamérica

 

En realidad ya hace años que se viene hablando en algunos países hispanoamericanos de esa posibilidad: dejar de ser comparsa de EEUU y volver a formar parte de España como comunidades autónomas de ultramar (y es que en todos los parlamentos españoles del siglo XIX, desde la Constitución de Cádiz hasta 1898, hubo representantes de las provincias de ultramar). A tal conclusión han llegado bastantes intelectuales al estudiar y comprobar cómo el Imperio Británico primero, y sus herederos de EEUU después, pusieron lo que fuera necesario para que jamás se constituyera algo así como unos Estados Unidos Hispanoamericanos (o Iberoamericanos), de modo que utilizaron todos los medios para que nunca hubiera unidad en el territorio que va desde Río Grande a Tierra de Fuego, y para que allí se constituyeran cuantos más pequeñas repúblicas mejor, puesto que unos Estados Unidos Hispanos serían muy difíciles de manejar y manipular, mientras que unos cuantos pequeños países serían mucho más fáciles de mangonear. 

 

Y para lograr tal fin utilizaron tres herramientas. Primero la leyenda negra, basada en el texto de Bartolomé de las Casas, un libro y un cronista hipócrita, mentiroso y manipulador (¡qué gran político hubiera sido este de las Casas!). Todos los cronistas contemporáneos de fray Bartolomé coinciden en que nunca trató bien a los indios, a los que hacía trabajar sin luego pagar sus servicios, jamás hizo nada por aprender las lenguas autóctonas, por informar de sus costumbres o por convivir con ellos; mintió descaradamente, por ejemplo cuando escribió que los indios eran mansos y no conocían la violencia…, o sea, sacrificar y extraer el corazón de la víctima viva, y luego comérsela no es violencia; y distorsionaba la verdad al contar sólo lo malo (como le increpó Motolinia, otro fraile que sí convivió con los indios, aprendió su idioma y sus costumbres y trasmitió todo en sus libros) y jamás escribió sobre todo lo que los españoles llevaron y dieron a América. Los historiadores contemporáneos califican el libro de de las Casas de “groseramente exagerado y falso”. Pero para los fines de británicos y sus herederos el libro fue una herramienta perfecta (asombra cómo los estadounidenses, desde el ciudadano anónimo hasta el catedrático pasando por el político, acusan a España olvidando cómo ellos han dejado la población indígena en el 0.6%) .

 

En segundo lugar el Imperio Británico y los EEUU usaron su poder bélico y económico para apoyar con todo lo necesario a los movimientos independentistas. Por eso los ejércitos liderados por los ‘libertadores’ Bolívar, San Martín, Miranda, Santander, Páez…, contaron con mercenarios ingleses, generales, oficiales y tropa pagados por Inglaterra, al igual que armamento y munición, suministros y pertrechos; todo costeado por el Imperio Británico con el fin de que cada territorio (desde México a la Patagonia) se convirtiera en una república fácil de manejar. Curiosamente en los ejércitos realistas eran mucho más numerosos los indios que los españoles (europeos o americanos).

 

Y en tercer lugar está la maniobra de ingleses y estadounidenses, apoyados por franceses, para suprimir cualquier alusión o mérito de España en América (todos ellos, junto a holandeses, forman el ejército de envidiosos que no soportan la idea de que un país mediterráneo, católico y del sur fuera el gran descubridor no sólo de América, sino de mares y océanos, territorios desconocidos e incluso de la forma del planeta). Y el modo de quitar todo mérito a España fue, ante todo, retirar el término Hispanoamérica y sustituirlo por el bastardo e indeseable ‘latinoamérica’. Y es que si aquel territorio es ‘latino’ mucho más lo serán España, Francia, Italia, Portugal…, de manera que estos deberían ser conocidos como países ‘latinoeuropeos’. Lo peor es que el horrible y servil palabro ‘latinoamericano’ se usa continuamente y está admitido en todas partes y en todos los contextos: se dice música latina para referirse a salsa, cumbia, samba, ranchera, son…; se dice bandas ‘latinoamericanas’ para hablar de los grupos violentos mafioso-terroristas que operan en España o en EEUU, literatura ‘latinoamericana’, población ‘latina’, comida ‘latina’…   

 

Desgraciadamente, a día de hoy, el éxito de las maniobras y manipulaciones de la Historia y la realidad llevados a cabo por británicos y sus descendientes (con la colaboración de muchos españoles acomplejados y papanatas) han logrado un enorme éxito. Han alcanzado su objetivo, basándose en mentiras, manipulaciones, maniobras políticas y en el pago de mercenarios, cierto, pero han logrado su objetivo. Al menos hasta ahora, puesto que tarde o temprano la verdad suele salir a la luz, y un día todo se pondrá en su lugar. Puede que pasen décadas o siglos, pero sin duda un día se conocerá, se admitirá y se estudiará la verdad.

 

CARLOS DEL RIEGO

lunes, 1 de julio de 2024

EN 1969 LOS INIMITABLES CREEDENCE PUBLICARON TRES ELEPÉS, TRES, CON TEMAS ETERNOS

 


 Creedence Clearwater Revival son inimiitables, inolvidables, eternos

Fueron los Creedence algo especial en la historia del rock & roll, diferente a todo lo anterior y posterior, tanto que nadie se ha atrevido nunca a imitarlos; ha habido muchos que han adaptado y grabado sus canciones, pero jamás ningún grupo se ha parecido (intencionada o involuntariamente) a los Creedence. Y entre sus abundantes méritos está el haber publicado tres álbumes totalmente originales en sólo un año. Algo inaudito

 

Básicamente los Creedence son rock & roll, pero en sus arreglos aparecen muy diversos matices e instrumentos de todo tipo, de modo que las inspiradísimas melodías de John Fogerty pueden tener barnices de rock pantanoso (‘swamp rock’), delicias country más o menos montañés, ambientes pop de una elegancia sencilla y sin imposturas, detalles psicodélicos, blues cargado de pasión, rock & roll imparable… La banda sólo duró cinco años, tiempo suficiente para asombrar, vender y dejar títulos fáciles de tararear pasen los años que pasen.

 

Pero es que hace 55 años, en el icónico 1969, llevaron a cabo una hazaña singular: los Creedence Clearwater Revival publicaron nada menos que tres elepés totalmente originales, es decir, nada de recopilaciones o discos en directo. En enero de ese año salió ‘Bayou country’ (‘País pantanoso’), el segundo de su carrera y el primero cien por cien Creedence; entre sus títulos está el emblemático ‘Born on the bayou’, la eternamente versionada ‘Proud Mary’ o su arrolladora versión del clásico r&r‘ Good Golly miss Molly’.

 

En agosto salió ‘Green river’, que se abría con el tema homónimo, una fantástica pieza que combina el rock sicodélico con el country-rock y que habla de la infancia de John. El Lp contiene otros imprescindibles de los Creedence como la arrebatadora ‘Conmotion’, la cadenciosa ‘Lodi’, poseedora de una de esas melodías tan tan contagiosas, y de esos solos de guitarra limpios, luminosos, irresistibles, o la evocadora, melancólica ‘Bad moon rising’.

 

Y en noviembre de 1969 publicaron otro álbum cargado de encanto, ‘Willy & the por boys’. El tema de apertura, ‘Down on the corner’, es una delicia country-blues sólo al alcance del ingenio más agudo; otros títulos esenciales de este Lp son el reivindicativo ‘Fortunate son’, que expresa lo malo de no ser un ‘hijo afortunado’ a la hora de ir a la guerra; también tiraron de la tradición al hacer su propia versión del clásico carcelario ‘Midnight special’.

 

¡Tres álbumes en menos de doce meses! Y prácticamente todo lo pensaba John Fogerty, hasta el punto de que a mediados de los setenta circulaba por ahí la especie de que una vez terminada la grabación, el cantante, compositor y guitarrista americano cogía un humilde casete  y se bajaba al coche para escuchar la canción como la escucharían los jóvenes en las radios de sus autos; y si con esta audición no quedaba convencido volvía para retocarla... Tal vez sea solo leyenda, pero encajaría.

 

Idolatrado en todo el mundo, las canciones de los Creedence han salido en cientos (sí, cientos) de películas, series de televisión, spots publicitarios, obras literarias, videojuegos, en los discos e incluso en las letras de las canciones de otros artistas a lo largo de los años. Sus canciones funcionan en cualquier momento, en cualquier parte, en cualquier cultura.

 

Cada uno de estos tres elepés es una verdadera antología. Y eso que, al menos a primera vista, cada canción parece de una sencillez al alcance de cualquiera…, pero sólo lo parece, puesto que lo más difícil es hacer sencillo lo complicado. Estas canciones de los Creedence son, en fin, atemporales, bien pudieron haberse escrito y grabado ayer. Aunque ya hace 55 años.

 

CARLOS DEL RIEGO

viernes, 21 de junio de 2024

LA CONTRADICTORIA POSICIÓN DE ALGUNOS HOMOSEXUALES PROPALESTINOS HACIA SUS COLEGAS JUDÍOS

 


Si no ceden las dos partes no hay solución

 

Hace unos días publicaba la prensa una entrevista con unos homosexuales israelíes que contaban, con gran tristeza, que unos amigos suyos de otros países les decían que nunca más volverían a participar en la manifestación del orgullo gay en Jerusalén, y que además los llamaban asesinos…

 

Es desconcertante y preocupante cómo la ideología termina por esclavizar a la persona, hasta el punto de que ésta llega a pensar, hacer y decir sólo lo que la ideología le dicta sin tener en cuenta ni detenerse en razones, argumentos o lógica. Así, sorprende que haya homosexuales que estén defendiendo una cultura totalmente contraria a su elección vital. Es algo tan contradictorio como el hecho de ver a participantes en manifestaciones del orgullo gay luciendo camisetas con la efigie de Che Guevara, quien manifestó siempre que pudo (y lo dejó por escrito) su odio absoluto a todo homosexual, y fusiló a todo el que tuvo a su alcance. Es como si en una manifa del Partido Comunista se viera manifestantes con camisetas con la jeta de Hitler.

 

Cualquiera de estos que llaman asesinos a los gais judíos sabe que, en cualquier país o territorio de religión y tradición musulmana, al poco de ser detectado y señalado como homosexual, sería condenado y colgado de una grúa sin contemplaciones. Por no detenerse en el trato que las mujeres sufren en los países y territorios musulmanes, en algunos de los cuales se apalea hasta la muerte a las jóvenes que no llevan bien puesto el velo. Además, muchos de los israelís están en contra de la actitud de su gobierno (muchos más de los que la prensa muestra); y también es un hecho que hay cientos de miles de palestinos que viven en Israel, tienen nacionalidad israelí y mantienen sin problemas su religión musulmana.

 

Los que acusan a todos los israelíes lo hacen por lo que hace su ejército contra los civiles inocentes de Gaza. En primer lugar hay que tener en cuenta que las cifras de muertos en este territorio las da el grupo terrorista Hamás, cifras que divulga incluso la ONU como ‘oficiales’, como ciertas…, sin embargo no parece muy inteligente creerse a ciegas lo que diga una banda terrorista (además, si se miran las cifras que proporciona Hamás, casi siempre están entre los 250-300 muertos diarios, haya combates, tiros, bombardeos o no). Es decir, usan muy bien la propaganda. En este sentido, uno de sus líderes, Yahya Sinwar, declaró recientemente que eran “sacrificios necesarios, pues con ellos ganamos el apoyo de gran parte de la población occidental”; es decir, el tipo parecía encantado con las bombas israelíes y las víctimas gazatíes, las cuales se convierten en propaganda valiosísima. 

 

También es necesario recordar que las últimas elecciones ‘limpias’ que hubo en Gaza las ganó Hamás con el 75% de los votos, lo que indica que la gran mayoría de la población apoya sus métodos y está dispuesta a colaborar. Y que el grupo terrorista utiliza a sus propios como escudos humanos para luego exhibir las fotos (incluyendo una de un niño muerto que ha aparecido como víctima en bombardeos sucesivos).

 

Los conflictos suelen ser mucho más complejos de lo que se piensa. Es innegable la brutalidad de Israel en sus respuestas-represalias, pero los terroristas de Hamás también hacen todo lo posible por buscar esas represalias y se esconden entre una población que mayoritariamente los apoya (obligada o por convicción). Es necesario un acuerdo, o sea, cesión por ambas partes. Algo verdaderamente difícil actualmente.  

 

CARLOS DEL RIEGO

sábado, 15 de junio de 2024

LOS JUEGOS OLÍMPICOS, CADA VEZ MÁS VULGARES Y MENOS OLÍMPICOS

 


Los JJOO caminan con paso firme a la vulgaridad, la ordinariez, la chabacanería.

 

París acoge este 2024 los Juegos de la XXXIII Olimpiada de la Era Moderna. Los incondicionales del deporte en general y de las citas olímpicas en particular estarán esperando ansiosos… o no tanto, puesto que se han añadid al calendario olímpico disciplinas que no pueden ser consideradas deportes o son meros sucedáneos. Por no hablar de las ‘trampas’ consentidas…

 

En total, los terceros JJOO que acoge la capital francesa contarán con 34 disciplinas, de las cuales no todas son deportes. Tradicional es la discusión de si la natación sincronizada o la gimnasia rítmica deben ser consideradas deportes; baste repetir que en esas disciplinas lo que cuenta es la belleza, la sincronización, la coreografía, la elegancia..., conceptos que nada tienen que ver con el verdadero deporte, en el que no importa si lo has hecho bonito o feo, elegante o desgarbado mientras el balón entre o llegues a meta antes que tus rivales. En el ámbito olímpico, en todos los deportes de su calendario, debe imperar el lema ‘más rápido, más alto, más fuerte’ (el evocador ‘citius, altius, fortius’ que tiene que ver con el verdadero deporte), pero no ‘más bello, más elegante, más artístico’. En resumen, lo que cuenta en el auténtico deporte es lo que dicen el crono, el metro y el marcador sin que interese a éste el cómo de artístico se ha conseguido el resultado; esto no computa.

 

Luego están los ejercicios que no deben estar en el juegos porque no son deportes sino actividades urbanas, como el break-dance (que en todo caso es un baile), la cama elástica, los saltos de trampolín o el skate-boarding; puede añadirse la escalada, que nada tiene que ver con la auténtica escalada. Y también puede cuestionarse la presencia en el calendario olímpico de deportes-sucedáneo-imitación-miniaturización, como el baloncesto 3X3, el ciclismo BMX ‘freestyle’ y el BMX ‘racing’ (además del ciclismo en pista, en carretera y en montaña), el rugby 7o el voley playa… Se pretende una ‘urbanización’ de los juegos o, lo que es lo mismo, una vulgarización. Ya nadie se sorprende de que el ganador en monopatín reciba lo mismo que el campeón de los 100 m lisos o el maratón. Pronto serán olímpicos el soga-tira (que ya fue olímpico a principios del siglo XX), las carreras de sacos, los concursos literarios, el wrestling (lucha libre americana, que es pura coreografía), la lucha de brazos, el parkour, la capoeira, el rodeo, el hula-hop, la petanca, los bolos, el culturismo o el baloncesto en burro, y no tardarán en incorporar el fútbol sala, el fútbol playa, el futvoley, el fútbol australiano… ¿Y por qué ese empeño de los jefes del COI?, la respuesta es evidente: por dinero, algo fácil de deducir teniendo en cuenta que el COI es uno de los organismos más corruptos del mundo, como se ha demostrado tantas veces.

 

Y también pueden cuestionarse reglas y decisiones de los jueces de atletismo que son injustas e irracionales. Por ejemplo el hecho de permitir las ‘zapatillas mágicas’ que calzan todos los atletas y que mejoran notablemente las marcas; por eso, desde que se autorizaron no hay competición en la que las tablas de resultados no muestren abundantes ‘mejor marca personal’, ‘mejor marca del año’, récord nacional, récord de los campeonatos… Es evidente que la placa de carbono (y otras estructuras) de las zapatillas regalan décimas, e incluso segundos en las pruebas de fondo. Igualmente son criticables decisiones absurdas de los jueces, como cuando hay atletas que se caen en el curso de la carrera pero son igualmente calificados para la siguiente ronda (en los Europeos de este año en una prueba de fondo cayeron varios, uno se levantó, corrió y se clasificó, mientras los demás caídos, que terminaron la prueba al trote borriquero, fueron arbitrariamente calificados); y al contrario, en una final de velocidad uno de los sprinters fue expulsado por haberse movido ligeramente o haber despegado un pie del taco de salida cinco centésimas de segundo antes de tiempo.    

 

En fin, por cosas como estas, como la vulgarización e inclusión de falsos deportes, las decisiones de los jueces y las del propio COI están llevando a los Juegos Olímpicos a un espectáculo cada vez menos deportivo, menos olímpico y mucho más vulgar, cotidiano, ordinario… Y siempre está la amenaza real de que conviertan en olímpicos los videojuegos.

 

Está claro: los JJOO van perdiendo así su prestigio, su aura de leyenda.

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 5 de junio de 2024

EL MUNDO Y SUS CONFLICTOS SEGÚN EL PRISMA DEL ROCK

 


James Brown ya dijo hace casi sesenta años que este es un mundo de hombres, aunque la canción la escribió una de sus novias

 

Continuamente llueve información sobre el ciudadano, noticias de todo tipo y de todo el mundo, crónicas, sucesos, informes que llevan a pensar que el mundo es una auténtica locura con infinitos conflictos. El rock siempre ha observado y reflexionado sobre todo ello con muy brillantes canciones

 

Se ha dicho, escrito y cantado que el planeta es como un avispero, un gigantesco embrollo con múltiples y variopintas locuras aquí y allí, confusión y descubrimiento, calamidades, violencia…, e incluso también buenas noticias. A pesar de todo, en general, cualquier tiempo pasado no fue necesariamente peor ni mejor. Y si el receptor de noticias se deja influir por los titulares catastrofistas y escandalosos caerá en el pesimismo; sobre todo teniendo en cuenta que sólo es noticia la mala noticia. Los que escriben rock, siempre sensibilizados por todo lo que los rodea, por lo que ven y lo que oyen, han escrito algunas de sus mejores obras después de haber interiorizado y procesado las desdichas y malos tragos que afligen a los terrícolas. Puede deducirse que el rock & roll hace buena la frase del autor romano Terencio: “Soy humano y nada humano me es ajeno”.   

 

El tema de The Temptaions ‘Ball of confusion’ (1970) es como un compendio de titulares que conforman una realidad preocupante. Es una canción protesta (rara en Motown) que presenta una visión muy pesimista del mundo, sobre todo desde la perspectiva de la comunidad negra estadounidense. El título, ‘Bola de confusión, eso es el mundo hoy’, describe una situación caótica tanto a escala local como global. Los versos (cantados a modo de conversación) señalan claramente a los políticos: “vota por mí y te pondré en libertad”; hablan abiertamente del problema de las drogas: “jóvenes dando vueltas con la cabeza en el cielo”; denuncian el racismo: “gente adentro y afuera, ¿por qué?, por el color de su piel”; expresan desconfianza e incluso temor: “miedo en el aire, tensión en todas partes”; mencionan los problemas más cercanos: “los niños crecen demasiado pronto (…) el desempleo aumenta rápidamente (…) impuestos, inspectores, cobradores”; también dice resignada: “nadie sabe a dónde va esto”, y sin embargo “la banda sigue tocando”. Una frase señala el momento preciso del que está hablando, “el nuevo disco de los Beatles es un gas”, pero es curioso que todo lo mencionado se ajusta al presente… 

 

Siempre con frialdad robótica, los alemanes Kraftwerk describen un mundo distante y carente de alma en su ‘Computer world’, un mundo presidido por la tecnología y dirigido por las entidades más poderosas. En medio de una atmósfera aséptica, minimalista, el cuarteto de androides no construye frases, sino que se limita a lanzar palabras sueltas, conceptos que afectan a todo el mundo: “negocios, números, dinero, gente (…) crimen, viajes, comunicación, entretenimiento”, y también señala centros de poder: “Interpol, Banco de Alemania, FBI, Scotland Yard”, repitiendo una y otra vez “mundo de computadoras”. Probablemente los inventores de la música techno ya se barruntaban en 1980 el mundo hipertecnologizado que se venía, pues además del tema que le da título, el álbum contiene otros de similar intención, como ‘Ordenador personal’, que equivaldría a ‘portátil’, o ‘Amor de computadora’, que en palabras de hoy sería ‘amor virtual’. Sea como sea, los alemanes tenían claro que el planeta iba a convertirse en un yonqui de la electrónica, lo digital… Y eso que aun no sabían de la inteligencia artificial.    

 

‘Wild world’ (1970), ‘Mundo salvaje’, también parece describir la realidad del planeta, una realidad bronca e incierta. Es una pieza de referencia de los años setenta y una melodía tan inspirada como pegadiza. Cat Stevens (que nació Steven Georgiou y hoy es Yusuf Islam) la hizo pensando en la eterna búsqueda de la paz y la felicidad en que el hombre está embarcado, pero a través del individuo; el texto habla del abandono del hogar, de la tristeza de dejar lo conocido y agradable (la relación amorosa) y enfrentarse a lo que hay en el mundo: “recuerda que hay mucha maldad ahí fuera”, y que “es un mundo salvaje y no se puede sobrevivir con una sonrisa”. En todo caso, el autor aclaró: “es una canción sobre mí”. 

 

El poderoso clásico de James Brown ‘Its a man´s man´s world’ (1966) está desarrollado como si se tratara de un sermón. El texto fue escrito en su mayor parte por su novia Betty Newsome, la cual se inspiró en la Biblia y en su experiencia con sus ex, incluyendo el propio Brown; mucho después dijo que, en realidad, ella lo escribió todo, pero Brown se olvidaba siempre de pagarl derechos. El texto explica que el hombre ha aportado casi todos los avances materiales, pero sin la mujer no es nada, de hecho, afirma, sin ellas el hombre estará perdido y amargado. Publicada hace casi 60 años, seguramente Betty no pretendía que fuera sólo una queja. Y difícilmente pensaría en machismo alguien tan machista como James Brown. Eso sí, el significado del título lo suscribirían hoy millones de personas. 

 

De los años de la Guerra Fría procede la apocalíptica y, a la vez, divertida ‘Two tribes’  (1984) de Frankie Goes To Holliwood. El trasfondo de tan trepidante canción es el temor a una guerra atómica, algo que en aquellos momentos no parecía tan imposible, pues había ‘dos tribus’ (EE UU y URSS) dispuestas a aniquilarse y llevarse al mundo por delante. Y es que el asunto de la guerra es una constante en toda la historia del planeta. Vídeo imprescindible.

 

John Lennon sueña en su emblemática e imperecedera ‘Imagine’ (1971) con un mundo sin poderes, sin posesiones, sin religiones, sin guerras, sin hambres, un mundo presidido por la hermandad…, un mundo unido (utópico, vamos); pero aunque “es fácil si lo intentas”, también “puedes decir que soy un soñador”. El caso es que esa humanidad ideal está lejos, aunque todo el mundo coincidirá con el beatle en que esa utopía no deja de ser un objetivo deseable.

 

Títulos excelentes que dejan bien a las claras que el entorno del rock &roll siempre ha estado conectado a la realidad del planeta.

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 29 de mayo de 2024

ÉXITOS Y FRACASOS AL HUIR DE LA RDA POR EL MURO DE BERLÍN

Ernst Mundt fue abatido por un francotirador a solo unos pasos de la libertad. Ilustracióones del  cómic 'Berlin geteilte Stadt' (Berlín, ciudad dividida) de S. Buddenberg y T. Henseler
 

La familia Holzapfel usó una polea casera para huir de la RDA

Ha quedado para la historia el concepto de ‘muro de la vergüenza’, el muro de Berlín (Die Berliner Mauer), que dividió Alemania y su capital durante 28 años, 2 meses y 26 días. En noviembre se cumplen 35 años de su caída, pero mientras estuvo en pie fueron muchos los que sintieron el impulso de atravesarlo, de huir del ‘paraíso’ comunista que los mantenía encerrados. Algunos los consiguieron, mientras que no pocos dejaron la vida en el intento

 

La construcción del muro fue muy rápida, todo se hizo en la noche del 12 al 13 de agosto de 1961. Cuando se estaba construyendo, multitud de berlineses del este se agolparon a ver las obras, pero se encontraron con gran cantidad de soldados armados  que lo custodiaban. Ante las protestas de los ciudadanos, los oficiales que mandaban la tropa les dijeron que estaban allí para protegerlos de la ‘perfidia capitalista’; sin embargo, desde la multitud se escuchó una voz de mujer: “Entonces ¿por qué estáis apuntando hacia este lado?”… Las cifras oficiales señalan que desde su ‘inauguración’, el 13 de agosto del 61, hasta su derribo, el  9 de noviembre del 89, más de 100.000 ciudadanos de la extinta RDA intentaron huir a través de la vergonzosa pared. Lo lograron poco más de 5.000, pero alrededor de 600 murieron en el intento (hay autores que elevan la cifra a 700, pues hay decenas de los que no se supo más), unos 140 en Berlín. Las fugas más numerosas se produjeron mediante túneles, que proporcionaron la libertad a más de 500 alemanes.

 

El primero que perdió la vida al intentar salvar el muro huyendo del paraíso comunista fue Günter Litfin,de 24 años, muerto a tiros cuando intentaba volver a Berlín Occidental, donde tenía trabajo y casa, ya que sólo habían pasado once días desde la construcción de la muralla: era el 24 de agosto de 1961.

 

Poco más de un año después de la construcción, el 17 de agosto de 1962, lo intentó Peter Fechter, que junto a su amigo Helmut Kulbeik decidieron arriesgarse y dejar atrás la República Democrática Alemana. El plan era muy simple: esconderse en un alto cerca del muro para observar el movimiento de los guardias y, en el momento oportuno, saltar desde una ventana hasta el que se conocía como ‘corredor de la muerte’, la franja de tierra entre el muro principal y un muro paralelo que se había empezado a construir por aquellos días. Pero la cosa no salió bien, al menos para Fechter, pues la Deutsche Grenzpolizei (policía de frontera alemana) disparó enrabietada; Kulbeik logró pasar al otro lado, pero Fechter fue alcanzado en el vientre a la vista de cientos de testigos. Cayó en el lado este del corredor de la muerte, a la vista de los berlineses occidentales (entre los que había periodistas); el desdichado fugitivo  gritaba de dolor, pero nadie se atrevía a socorrerle, pues los guardias de uno y otro lado temían que los ‘enemigos’ abrieran fuego a quien pisara el mencionado corredor. Una hora más tarde murió desangrado. Tenía 18 años. Aquella noche fue recogido su cadáver por los del este. Y por tan ‘valerosa’ acción los guardias que lo abatieron fueron condecorados.

 

El 4 de septiembre de 1962 lo intentó un carpintero de 41 años llamado Ernst Mundt, cuya madre vivía en el otro lado y con la que se carteaba a diario. Ese día Mundt se decidió, cogió su bicicleta y pedaleó hasta el cementerio de la Bergstrasse, que tenía una parte a cada lado del muro. Se aupó sobre su bici y caminó sobre el borde de la tapia del cementerio. Cuando estaba a menos de 50 metros del oeste un guardia lo vio y disparó un tiro de aviso. La gente que estaba en el cementerio le gritaba que no hiciera tonterías, que volviera o lo matarían, pero Ernst estaba decidido y no iba a dar marcha atrás. El policía no se atrevía a disparar pero, de repente, cuando apenas estaba a dos o tres pasos de poder saltar al oeste, desde un edificio cercano un francotirador no tuvo tantos escrúpulos y tiró: le dio en la cabeza y Mundt cayó en el lado este, donde fue recogido y murió horas después. Sólo su gorra logró pasar.  

 

La huida más célebre y elaborada la protagonizó la familia Holzapfel. Corría el verano de 1965 cuando un ingeniero de Leipzig, Heinz Holzapfel, harto de la dictadura, ideó un plan para escapar con su esposa Jutta y su hijo Günther. Lo planearon todo al detalle. La noche del 28 al 29 de julio se colaron en el edificio de los Ministerios de la RDA, que estaba a apenas unos metros del muro. Se encerraron en un lavabo, colocaron en la puerta un letrero de ‘fuera de servicio’ y esperaron. A llegar la noche y cuando en el gigantesco edificio (que era de la época nazi) sólo quedaban los vigilantes, salieron de su escondite y con gran sigilo (incluso se quitaron los zapatos y se pusieron unos calcetines previamente preparados) caminaron hasta la azotea. Allí, Heinz ató un extremo de un cable de acero al asta de la bandera y el otro a un martillo pintado con pintura fosforescente; lanzó el artefacto que, sin mayor problema, cayó al otro lado, donde esperaban los familiares de los Holzapfel. Éstos fijaron el cable a la trasera de una camioneta y lo estiraron. Entonces Heinz colocó una polea sobre el cable a modo de teleférico y sujetó a su hijo a la misma mediante unos arneses (todo hecho en casa); Günther se deslizó por el cable perfectamente, y poco antes de ‘tomar tierra’ sus tíos y abuelos lo sujetaron para amortiguar la velocidad. Luego fue el turno para Jutta, que viajó sin problemas sujetada por su funicular casero. Y por último, tras algunas dificultades técnicas, Heinz tocó suelo occidental. Lo curioso es que los ‘Sowjetische beobachtungsposten’ (vigilantes soviéticos), vieron el vuelo de Heinz, pero pensaron que era uno de los suyos, un espía que cruzaba al otro lado para cumplir alguna misión secreta, así que no hicieron nada (¿qué pasaría con ellos cuando sus superiores descubrieran la fuga?). Una fuga de película con final feliz.

 

Chris Gueffroy, de 21 años, fue tiroteado hasta la muerte en febrero de 1989, nueve meses antes de la caída del muro. Fue el último muerto a tiros, pero hubo otro después, Winfried Freudenberg, de 32 años, que lo intentó en marzo de aquel año subido en un globo que él mismo había fabricado; terminó en  la Alemania libre, pero estrellado contra el suelo. Con él se cerró la negra lista.

 

Ya hace 35 años que cayó el muro de la mayor cárcel de la Historia.

 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 22 de mayo de 2024

1971, CONCIERTO DE PINK FLOYD EN LONDRES CON PULPO Y PECES MUERTOS

 


 Pink Floyd buscaba espectáculo y sorpresa con el pulpo hinchable, pero la cosa se desmadró

En 1971 el público del rock estaba fascinado con los éxitos y repercusión de los grandes festivales: Monterey Pop, Woddstock y, en Inglaterra, el de la Isla de Whigt. Por eso, había emprendedores ilusionados con llevar al mismo Londres uno de esas grandes reuniones de público y grupos de rock. Pink Floyd fue uno de los elegidos para el cartel, pero Waters y compañía quería dar algo más que música, así que se les ocurrió instalar un gigantesco pulpo hinchable 

 

El organizador consiguió que le permitieran llevar el macro concierto al Crystal Palace Bowl de Londres, que hasta ese momento estaba reservado a la música clásica. El escenario de este recinto bordea un estanque, un lago pequeño, con el público al otro lado del agua. Allí se llevó el festival, The Garden Party, que incluía actuaciones de los estadounidenses Mountain, los poco conocidos hoy Sutherland Brothers & Quiver, The Faces y Pink Floyd.  

 

El caso es que Pink Floyd deseaba ofrecer algo más que un concierto al uso, por lo que idearon colocar en el agua un enorme pulpo hinchable con tentáculos de 25 metros (el cual había sido usado en una exposición de un museo de Ámsterdam unos años antes). La idea era que el pulpo empezara a inflarse en cierto momento del concierto de Pink Floyd, como si saliera poco a poco del agua para sorpresa y pasmo de la audiencia; el artefacto se hincharía lentamente, de modo que tras la enorme cabeza irían emergiendo los interminables tentáculos.

 

El día era caluroso, pero con un lago al lado el público no tardó en echarse al agua con el bicho a medio salir. Lógicamente, el personal empezó a jugar, retozar y simular un ataque con los tentáculos, los cuales sufrieron notables daños. Los encargados de la bestia de goma intentaron insuflar más y más aire, pero el aire comprimido y el azufre produjeron bajo el agua algo parecido a llamas, con el consiguiente pánico. En todo caso el cefalópodo hinchable estaba tan deteriorado, tan flácido que ya no hubo forma de ‘resucitarlo’.

   

En la laguna había peces que, con el pulpo y su aire comprimido, las bengalas que se lanzaron, los petas y colillas y la muchedumbre, empezaron a aparecer en la superficie boca arriba (se dice que el potentísimo sistema cuadrafónico también contribuyó a la ‘masacre’). Así, de repente, el estanque estaba lleno de gente medio enloquecida, una estructura de plástico gigantesca flotando y miles de peces flotando entre todo. Para completar el cuadro, empezó a llover torrencialmente; unos salieron del lago y buscaron refugio, pero la mayoría pensó que ya estaba suficientemente mojada como para salir del agua, y allí siguieron mientras más y más peces muertos iban apareciendo en la superficie.

 

El batería Nick Mason recordaba que “la cosa no se hubiera descontrolado tanto si unos cientos de fanáticos demasiado desinhibidos y con la mente totalmente ‘alterada’ no se hubieran desnudado y lanzado al agua entre un  griterío ensordecedor. Me acordé de la novela de Julio Verne ‘Veinte mil leguas deviaje submarino’. No faltaba ni el pulpo. Lo peor es que algunos de los enloquecidos fans se pusieron a jugar con las tuberías de aire, las dañaron e incluso algunos quedaron atrapados, enredados”. Y concluye Mason su recuerdo con una divertida reflexión: “Estuvieron a punto de ahogarse y, lo que es peor, de estropear la actuación”.

 

Todo se saldó con una facturita que el ayuntamiento de Londres (lo que se llamaba Greater London Council) envió a Pink Floyd por los daños producidos en el lago y, claro, por lo que costaría reemplazar los peces muertos.

 

La experiencia del hinchable no debió parecerles tan mal a Waters, Gilmour, Mason y Wright, aunque cambiaron el pulpo en el agua por el cerdo volando. ¡Lo que no pase en un concierto de rock!

 

CARLOS DEL RIEGO