jueves, 22 de septiembre de 2022

LOS VIAJES A LO DESCONOCIDO DE LOS MARINOS ESPAÑOLES EN EL SIGLO XVI QUE MOSTRARON AL MUNDO CÓMO ES

  


Había que tener un temple especial para embarcarse en esos insalubres cascarones hacia mares y tierras absolutamente desconocidas

Hace medio milenio en España se proyectaban, armaban o partían expediciones hacia lo desconocido casi todos los días. La ilusión de la fama y fortuna eran los principales objetivos, pero también existía una atracción irresistible por la aventura y la satisfacción de llegar antes que nadie a tierras remotísimas y totalmente desconocidas para el Viejo Continente. De ahí la gran cantidad de gestas descubridoras que protagonizaron los marinos hispanos a lo largo del siglo XVI que mostraron al mundo cómo es Inglaterra, Holanda y otros países europeos jamás han podido disimular la insana y eterna envida que tienen a España a causa de las increíbles hazañas de los marinos y descubridores españoles. Aquellos países del norte siempre se creyeron superiores a ese país mediterráneo, por lo que nunca han podido disimular los celos y la rabia que les produce que fuera España (a quien tenían por atrasada en todo) el que realizara aquellos prodigiosos viajes.

Y es que a partir del de 1492, las naves que partían mayoritariamente de puertos andaluces emprendían peligrosísimas travesías para encontrar, situar y cartografiar lugares que nadie (aparte de los nativos) había visto jamás. Con posterioridad, aprovechándose de los mapas e indicaciones realizadas por los cartógrafos y navegantes extremeños, vascos, andaluces, gallegos…, llegaban los veleros ingleses, holandeses, franceses y de las demás potencias marítimas y, sin reparo ni escrúpulo alguno, se apuntaban el mérito de ser los primeros, daban nombre a las tierras y, en fin, se atribuían todos los méritos ocultando el hecho de que jamás hubieran llegado allí sin las indicaciones de los verdaderos descubridores.

Parece oportuno por tanto recordar los nombres y hazañas de aquellos esforzados, valientes y temerarios españoles que, evidentemente, los tenían más grandes que el caballo de Santiago…Podría empezarse por el extremeño Núñez de Balboa cuando, en 1513, se adelantó al resto de la expedición que buscaba otro mar al oeste, se puso todo el hierro (coraza, casco…), y con la espada en una mano y los estandartes en la otra tomó posesión en nombre de los reyes de España (hay que imaginarse esa escena, hay que visualizar al explorador metido hasta la cintura en el mar, gritando y agitando armas y banderas, debió ser digno de verse). Uno de los grandes descubrimientos del XVI fue el hallazgo de una ruta para volver de Asia a América, lo que se llamó el ‘tornaviaje’; el vasco Andrés de Urdaneta (que ya había tomado parte en expediciones extremadamente peligrosas), encontró, describió y documentó perfectamente el mejor trayecto para ir de Filipinas a México (más de 14.000 kilómetros de océano), a donde llegó en octubre de 1565; en realidad llegó un poco antes Alonso de Arellano, que capitaneaba una nave de la misma flota, pero como el que documentó y cartografió fue Urdaneta… 

En aquellos años, en Europa se llamaba Lago Español al Océano Pacífico, ya que sólo lo surcaban naves españolas; hubo que esperar unos años hasta que los ingleses se enteraran de que había que atravesar el Estrecho de Magallanes para pasar del Atlántico al Lago Español. Y tampoco hay que olvidar el coraje, la bravura y valor de los marineros que se embarcaban sin saber a dónde, sin tener claro cuánto tiempo estarían sin ver tierra, sin estar seguros de llevar provisiones suficientes y sin la menor idea de lo que se iban a encontrar: sirenas, monstruos marinos, gigantes (entre el escorbuto, el hambre y las enfermedades tropicales no es raro que vieran focas y las creyeran sirenas). Sí, sin duda les sobraban agallas. 

En fecha tan temprana como 1526 el vizcaíno Toribio Alonso de Salazar, embarcado en la flota de Jofre de Loaisa, fue el primer no oceánico que vio las islas Marshall; murió aquel mismo año de una enfermedad común entre los tripulantes de aquellos barcos, el escorbuto. Antes aun, en 1511 (otros dicen que en 1505), el onubense Juan Bermúdez encontró las Islas Bermudas y les dio su nombre. El leonés de El Bierzo Álvaro de Mendaña partió de Perú y se topó, en 1567, con las islas Salomón (las llamó así porque le habían dicho que por ahí estaban las minas del rey Salomón), y también con Guadalcanal, las Marquesas…; en expedición posterior, en 1595, murió de malaria, tomando entonces el mando su mujer, Isabel Barreto, que también tenía muchos ‘riñones’, como demostró con los marineros díscolos y levantiscos. El cartagenero Juan Fernández (que da nombre a un archipiélago de Chile) fue el primer europeo en poner los pies sobre Nueva Zelanda en 1576 y, casi con total seguridad, en Australia.  El gallego Luis  Váez de Torres navegó por el estrecho que hay entre Nueva Guinea y Australia, hoy el estrecho de Torres. ¿Y el palentino Gabriel de Castilla, que llegó más allá de los 64º Sur, siendo el primero que vio tierras antárticas, en 1603? ¿Y el extremeño Francisco de Orellana, que fue el primero que descendió el Amazonas desde los Andes hasta el Atlántico en un viaje de casi 5.000 kilómetros? Tampoco se puede olvidar la expedición científica que protagonizó el toledano Francisco Hernández en 1571, quien catalogó, describió y dibujó en 38 tomos los animales, plantas y minerales de la Nueva España.  

Y eso sólo recordando los viajes más importantes y que alcanzaron el éxito, ya que hubo muchos otros que fracasaron, terminaron en naufragio o, por cualquier otra causa, en desastre. Y sólo ciñéndose al siglo XVI, ya que en la siguiente centuria son abundantísimas las aventuras descubridoras y documentadoras de los buques españoles. Ya en el XVIII se lleva a cabo una de las más importantes expediciones, la capitaneada por Malaspina y Bustamante (1789-1794). Aparte, claro, de Elcano, Cortés, Cabeza de Vaca, Pizarro, Ojeda… 

Para valorar estas proezas hay que pensar en cómo era la vida en los barcos: el hambre y la sed, el hacinamiento, el calor sofocante o el frío intenso, el miedo a lo desconocido y todas las penalidades que superaron. Hazañas tan asombrosas que  nadie de los presentes puede ni siquiera imaginar. 

CARLOS DEL RIEGO

 (Actualización de texto de agosto de 2019)

domingo, 18 de septiembre de 2022

LA CARA MÁS FEA DEL MUNDO DEL ROCK EN LOS AÑOS SETENTA

 

Apenas comenzada la década de los setenta, las tres jotas pasaron al universo de la leyenda. Las drogas, la estafa y las agresiones sexuales fueron cosa corriente en aquellos años

Para los incondicionales del rock la década de oro fue la de los setenta. Y es posible que artísticamente así fuera. Fue la época en que se empieza a hablar de sexo, drogas y rock & roll, una combinación que produjo no pocas situaciones calamitosas e indeseables, sobre todo por los excesos en lo segundo y lo tercero. Eso sí, nunca hubo exceso de r & r 

La década de 1970 estuvo llena de sexo, drogas y rock 'n' roll, al menos en lo que respecta a la esfera de la música. Ésta era más dura, más pesada, con peores intenciones y más mala leche. Lo peor es que la industria de la música rock alcanzó una madurez destructiva, abusiva, violenta e indeseable. Hubo gerentes y productores que estafaron a sus bandas, no pocos músicos se revolcaron en el abuso de las drogas y algunos pervertidos forzaron y violaron a chicas e incluso a niñas. 

En 1975 el empresario Kim Fowley trataba de montar en Los Angeles un grupo de chicas, y para ello encargó a un ayudante que buscara chicas muy jóvenes y atractivas. Más o menos así se formaron The Runaways. Pero el indeseable Fowley ya tenía antecedentes de agresión sexual, pues ese mismo año había abusado de una chica de 18 y una niña de 14. Jackie Fuchs (nombre artístico Jackie Fox) tenía 15 años cuando conoció al pervertido, el cual la incorporó rápidamente al nuevo grupo. Después de uno de sus primeros conciertos, precisamente en Nochevieja de 1975, Fowley drogó a Fuchs, se la llevó a una habitación y la violó. Ella recuerda que “abrí los ojos y él estaba encima de mí, me violaba mientras había gente mirando”. Desgraciadamente ninguna de sus compañeras ni nadie cercano a la banda movió un dedo y nunca hablaron de ello. “Durante décadas sentí vergüenza porque pensé que yo era la culpable”, declaró la adolescente violada muchos años después. Su sustituta en la banda, Vicki Blue, dijo que todas las integrantes del grupo presenciaron la violación. El vil Fowley murió de cáncer en 2015 sin responder por sus crímenes. 

Por desgracia la persecución de niñas y adolescentes fue bastante habitual por parte de algunas estrellas del rock en aquellos setenta. El compositor, productor y cantante R Dean Taylor explicaba en su tema ‘Shadow’ (1972): “Cuerpo de mujer, mente de niña. Shadow, seguro que me vuelves loco. Solo tienes 14 años”. Personajes tan señalados como Jimmy Page fue ‘novio’ de la groupie Lori Madox cuando ésta tenía 14 años; él lo sabía pero calló, e incluso la encerró en una habitación de hotel en Los Angeles donde perpetró la agresión; nunca fue acusado ni señalado, ni nadie le reprochó sus terribles actos. También tenía 14 años Reeca Smith cuando en 1973  'conoció' a Elvis. 

La industria de la música de la década de 1970, desafortunadamente, fue el hábitat de depravados viciosos. Uno de esos personajes fue Paul Gadd, Gary Glitter. Esta bestia de dos patas abusó de tres niñas entre 1975 y 1980 (que se sepa), pero no se descubrió hasta 2012, justo después de que se destapara el escándalo de otro depredador abyecto, el famoso presentador del programa ‘Top of the Pops’ Jimmy Saville, quien desde los años sesenta violó a no menos de quinientos (500) niños y niñas de entre 7 y 15 años; también se probó violaba muertos (necrofilia); la BBC hizo todo lo posible para tapar el escándalo a pesar de las infinitas denuncias que pesaban sobre el pervertido presentador, que murió ‘de rositas’ en 2011. Por su parte, quedó probado en el juicio que el mencionado Glitter “se aprovechó de su estatus de estrella para atraer y luego violar a chicas y niñas. Su falta de remordimiento y cómo decía que las víctimas mentían hace que sus crímenes sean más odiosos”. Afortunadamente este repugnante criminal sigue en prisión. 

Las drogas acabaron con algunos de los grandes iconos del rock. A finales de 1970 el manager de Janis Joplin fue a buscarla porque no se había presentado en el estudio de grabación; la encontró muerta por sobredosis de heroína. Apenas unas semanas antes Jimi Hendrix había muerto también por sobredosis de varias drogas mientras dormía. Y unos meses después (julio del 71) fue el turno para la tercera J, Jim Morrison, muerto en la bañera por paro cardiaco provocado por la mucha heroína que se metió. En la autopsia de Elvis, en 1977, se hallaron restos de catorce drogas diferentes… Ya casi no era noticia que una estrella del rock muriera por sobredosis. 

También el talentoso Gram Parsons (Byrds, Flying Burrito Brothers) murió por sobredosis de heroína en California el 19 de septiembre de 1973; al parecer, la cantidad que se metió hubiera acabado con tres yonquis muy enganchados. Su caso tiene un epílogo escatológico: al día siguiente dos tipos borrachos como cubas, el manager Phil Kauffman y otro colega, robaron su cadáver y lo quemaron en el parque Joshua Tree porque, dijeron, Parsons había dicho que ese era su deseo. Los tipos fueron multados con unos cientos de pavos por robar el ataúd, ya que no estaba penado el robo de cadáveres. 

En 1975 Queen ya era un grupo de gran éxito, pero aunque parezca increíble, estaba en la pura ruina. ¿Cómo fue posible? El dueño de Trident Studio, Norman Sheffield, que también era el manager de Queen, ingresaba grandes cantidades a la vez que inventaba mentiras para no pagar al grupo. Freddie le escribió el tema ‘Dead on two legs’ (en el ‘A night at the opera’) en el que le acusaba: “Has tomado todo mi dinero y quieres más. Vieja mula”. Sheffield se sintió ofendido y los demandó, se llegó a un acuerdo extrajudicial, pero el grupo lo despidió. Y el dinero empezó a llegar. 

Otros managers trincones y desaprensivos fueron Allen Klein, que estafó a Beatles, Stones o Sam Cooke y se llevó la parte del león del Festival por Bangla Desh, Michael Jeffery (Animals, Jimi Hendrix) o Saul Zaentz (Creedence). El estafador Stan Polley se llevó todo el dinero del grupo Badfinger y consiguió que firmaran un contrato que imposibilitaba la reclamación; en abril del 75 el guitarrista y compositor Pete Ham se suicidó, frustrado, desesperado e impotente ante las argucias de Polley, que evidenció su catadura moral al querer cobrar su seguro de vida. Ocho años después también se suicidó el guitarrista del grupo, Tom Evans, por lo mismo. Son los autores del millonario ‘Without you’. 

También de los setenta es la trágica historia de Syd & Nancy: ésta apareció muerta en octubre del 78, Syd fue acusado de asesinado y luego liberado porque estaba tan colocao que no recordaba nada, y en febrero del año siguiente apareció muerto por sobredosis.

Como todo, los aclamados setenta tuvieron su cara B. 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 14 de septiembre de 2022

LA VIOLENCIA, ANCESTRAL RECURSO EN TODAS LAS CULTURAS

  

Restos de un niño de ocho o diez años hallado en Huachanquito, Perú, al que, aun vivo, le abrieron el pecho para extraerle el corazón

No ha habido momento en la Historia que no pueda contar episodios de enorme violencia. Incluso antes de que existiera la Historia (o sea, antes de la escritura) hay constancia de que el hombre recurría a la crueldad y la brutalidad como primera herramienta. Y aunque la cosa sea hoy menos generalizada, la realidad es que de todas partes llegan noticias de guerra, sangre y violencia 

Desde que se tiene noticia, no ha habido cultura, civilización u organización social que no tenga en sus anales episodios escalofriantes de brutalidad y ensañamiento. Las pinturas rupestres del levante español certifican masivos enfrentamientos armados, y desde que hay constancia escrita se han narrado infinitas atrocidades: en Mesopotamia y Egipto, en Grecia y Roma…, hunos, godos, mongoles, sarracenos, incas, aztecas…, todas las culturas han dejado constancia de lo sanguinario de sus costumbres y tradiciones. Y como quiera que la violencia sigue estando presente hoy en cualquier parte, puede afirmarse que, al menos en ese aspecto, el homo sapiens está aún muy cerca de sus antepasados prehomínidos y australipitécidos de hace millones de años, quizá debido al hecho de que la especie dominante lleve poco tiempo aquí, apenas unos 200.000 años. 

No es extraño por tanto que todas las mitologías y leyendas de cada cultura tengan el denominador común de la atrocidad, y si sus ídolos, héroes y dioses se han conducido así, es lógico que los pobres mortales sigan su ejemplo. Quedándose en la vieja Europa se pueden señalar pueblos y sociedades cuyas prácticas y credos llegan a poner los pelos de punta. Por ejemplo la  idealizada cultura celta, la cual está saturada de fábulas, costumbres y narraciones en las que la crueldad es el método, y la sangre se observa casi con naturalidad, como algo lógico. Se sabe que los celtas adoptaron la ancestral costumbre de cortar cabezas de enemigos, e incluso que los jefes de las diversas tribus conservaban en tarros de miel las de los que les habían combatido con valentía para, posteriormente, en reuniones en torno al fuego, sacar y mostrar con orgullo la testa de quien le había dejado esta o aquella cicatriz…, a la vez que explicaba cómo había sido la lucha. Los mitos celtas chorrean sangre a mares. El legendario héroe irlandés Cuchulain (hijo del dios Lugh), cuando montaba en cólera, perdía la razón, se deformaba hasta volverse un ser horrible (uno de sus ojos desaparecía y el otro crecía desproporcionadamente) y mataba sin mirar, amigos y enemigos; célebre es la llamada ‘matanza multiplicada por seis’, en la que Cuchulain, él  sólo, acabó con tantos enemigos que sus cadáveres cubrieron el campo de batalla nada menos que con seis capas. En otras leyendas celtas se habla de ‘sangre hasta los codos’ o ‘abrir el vientre del enemigo y dejar que, huyendo, tropezara con sus propias tripas’. 

La península Ibérica ha sido escenario de innumerables invasiones y ocupaciones, siempre a sangre y fuego. Y entre los pueblos que llegaron aquí para adueñarse del solar destacan por su extrema crueldad los visigodos. Originarios de Gotland (actual Suecia), la guerra era para ellos la única actividad digna, por eso despreciaban a los campesinos y nunca se mezclaron con la población hispanorromana. Los mitos nórdicos (de los que ellos bebieron) cuentan prácticas como la conocida como ‘alas de sangre’, que consiste en inmovilizar al reo y sacarle por la espalda los omóplatos, de manera que dieran impresión de ser unas alas ensangrentadas (otras versiones aseguran que lo que se extrae son los pulmones); y si el desdichado perdía el conocimiento se le inyectaba por la nariz agua con sal para que lo recobrara. También se cuenta que un jefe mató a un subordinado desleal, le cortó la cabeza y se la colgó del cinto, pero tras hacer un movimiento brusco, uno de los dientes de la colgante testa se le clavó en el muslo, se infectó la herida y dicho jefe terminó tan muerto como su víctima. 

Los visigodos trajeron a Hispania esa tradición guerrera y crudelísima, dejando para la Historia episodios de asombrosa brutalidad. Pueden recordarse las costumbres de sacar los ojos o cortar manos, orejas, narices… El increíble Chindasvinto (que llegó al trono a los 79 años y lo ostentó hasta su muerte a los 90, acaecida en 653) tomó como primera medida ejecutar a unos 200 posibles rivales de la alta nobleza (primates) y a 500 de la baja (mediogres), aunque en algunos casos se sintió magnánimo y se conformó con cegarlos y quedarse con todas sus propiedades. Muchas veces el pretendiente al trono asesinaba al rey tras un banquete con abundante vino; otras se inhabilitaba al aspirante amputándole ambas manos. A algunas consortes, cuando ya no eran útiles, se les cortaban las orejas e incluso la nariz (tal cosa hizo el vándalo Humerico con la hija de Teodorico I). 

La práctica de vaciar las cuencas pervivió tras la batalla de Guadalete. Ramiro II de León (que reinó de 931 a 951), cansado de que su hermano Alfonso IV ‘El Monje’ un día renunciara al trono para retirarse a un monasterio y al siguiente se retractara (algo que hizo más de una vez), lo derrotó, lo apresó y para que no volviera a las andadas, le arrancó los ojos, a él y a varios familiares que lo apoyaron. Uno de los métodos utilizados era aplastar contra la cara del condenado una máscara de metal que, a la altura precisa, tenía como dos sacacorchos… Pero en todas partes cuecen habas, así que los francos, ostrogodos, vikingos, teutones o hunos se encargaron de que no hubiera rincón de Europa sin narraciones (legendarias o históricas) de violencia feroz.            

En la América precolombina la violencia era lo normal, llegando a su culmen con los sacrificios humanos; los mayas y los aztecas sacaban el corazón de la víctima en vivo (“bullendo” dice Díaz del Castillo), luego le cortaban la cabeza, se comían los mejores ‘cortes’ y el resto se lo daban a las fieras. Los incas tenían varios métodos de sacrificio y solían incluir niños: desde la extirpación del corazón en vivo hasta la muerte a golpes en la cabeza, pasando por la asfixia o enterrarlos vivos.  

Doscientos milenios lleva homo sapiens sobre la tierra, tiempo más bien corto en la trayectoria vital de una especie, tal vez por eso aún conserva el rasgo animal que le impulsa a utilizar la violencia para lograr sus fines. Sea como sea, es más que probable que el hombre siga siendo lobo para el hombre durante mucho tiempo: han de pasar cientos, tal vez miles de años antes de que la guerra y la violencia dejen de ser el primer recurso.   

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 11 de septiembre de 2022

EL ETERNO ENCANTO DE ‘JHONNY BE GOODE’, DE QUÉ VA Y DE DÓNDE VIENE

 


Era marzo de 1958 cuando Chuck Berry publicó este emblemático tema que perdura y perdura

Como en cualquier rama del arte, en la del rock & roll hay piezas señaladas, esas que tienen un significado que va más allá de lo puramente artístico. Una de ellas es el ‘Johnny B Goode’ de Chuck Berry, que nunca pasa, siempre aparece, siempre es un buen recurso, siempre está presente. Salió en marzo de 1958 y ‘sólo’ alcanzó el número ocho en las listas estadounidenses. Han pasado 64 años y todo en ella, desde la entrada al estribillo, han sobrepasado todas las fronteras. Su letra cuenta mucho de su autor 

‘Johnny B Goode’ ha sido catalogado como un cuento estadounidense sobre cómo pasar de la pobreza a la riqueza y la fama. Sin embargo, no es fantasía o imaginación, ya que es como una narración libre de los primeros años de su autor. Lógicamente, hay diferencias evidentes entre Chuck y Johnny. Berry era de San Luis, Missouri, mientras el protagonista del tema era de Luisiana. En el texto se explica que Johnny “nunca aprendió a leer o escribir tan bien”, pero Chuck recibió una buena formación; de hecho tenía un diploma de peluquería y cosmética, y por eso fue descubierto por Muddy Waters mientras trabajaba como esteticista en San Luis. En lo que sí coinciden la canción y su autor es en que Berry empezó tan pobre como cualquier negro del sur, y todo se lo debe a su talento musical. Según los biógrafos del artista, eso tan famoso de “go Johnny go” era el modo en que su madre le animaba a trabajar y perseverar. 

Importantes son los lugares y ubicaciones que se mencionan en la canción. Charles Edward Anderson Berry la escribió estando de gira por Nueva Orleáns; el joven artista estaba emocionado, encantado de tocar en un lugar tan relacionado con la esclavitud y, por desgracia, con el racismo. El verso en el que explica que Johnny B Goode vivía “en lo más profundo de Luisiana, cerca de Nueva Orleáns” se basa en uno de Muddy Waters que dice “Bajando por el camino de Luisiana, detrás del sol”. 

Otro de los versos significativos del texto de la canción describe la casa de Johnny, “en el bosque, entre los árboles de hoja perenne,  había una cabaña de troncos hecha de tierra y madera”. Berry no vivió en esa casa, pero sí debió vivir su bisabuelo (seguramente un esclavo), pues así se lo contó su madre. En su biografía explicó que deseaba “revivir esa época”. 

¿Y por qué el protagonista de la inmortal melodía se llama como se llama? Seguramente el apellido procede de la calle donde Chuck vivió su infancia, en la ‘Goode Street’ en San Luis. En cuanto al nombre del personaje, al parecer fue un homenaje al pianista Johnnie Johnson, el cual más tarde incluso demandó a Berry, al que acusó de no reconocer su ayuda en algunas de sus canciones más exitosas; la demanda fue rotundamente desestimada. 

Pero Chuck trató de identificarse con Johnny, pues el texto original hablaba de él como un ‘colored boy’, un chico de color, sin embargo, en el texto definitivo habla en el cuarto verso de un ‘country boy’, un chico de campo. Ese cambio, según diversas fuentes, se debió a que no quería de ningún modo suscitar polémicas raciales; en ese sentido, el propio Berry declaró que el cambio se debió a cuestión comercial, ya que con ‘colored boy’ hubiera tenido muchísima menor difusión en las radios estadounidenses que con ‘country boy’. Además, en aquellos últimos años cincuenta las tensiones raciales eran cotidianas, sobre todo en los estados del sur, e incluso los linchamientos de negros aún eran corrientes en el más profundo sur, rancio y cavernícola. Por eso, de haber mantenido el ‘colored boy’, el tema hubiera sonado muy poco en las emisoras de radio.   

El ‘Johnny B Goode’ se grabó en los Chess Studios de Chicago, donde grandes ‘bluesmen’ grababan sus canciones y, luego, muchos pioneros del rock & roll; no puede extrañar que Chuck adaptara sonidos, recursos e incluso frases y líneas melódicas del blues para construir el nuevo estilo. Por ejemplo, la célebre entrada es casi un calco de la de ‘Ain't that just like a woman’ (1946) del saxofonista y director Louis Jordan, y otras partes están claramente inspiradas en el ‘Strollin' with bones’ (1950) de T- Bone Walker. 

Cientos y cientos de versiones (imposible saber la cifra exacta) de ‘Johnny B Goode’ han sido grabadas (en vivo o en estudio), pues rarísimo es el grupo o solista, gran estrella o aficionado que se ha resistido a gritar “go Johnny go”: desde ACDC hasta Elvis Presley, desde Beach Boys hasta Stray Cats, Jerry Lee Lewis, Elton John, John Lennon, Judas Priest, Lynyrd Skynyrd, Sex Pistols, Rolling Stones, Jimi Hendrix, Green Day, Santana… 

Chuck Berry murió en marzo de 2017, pero ‘Johnny B Goode’ vive desde marzo de 1958. Y sigue absolutamente presente, sea en el repertorio de miles de grupos en todo el mundo o en el cine y la televisión, en la publicidad, en la literatura, en el cómic… Chuck y Jhonny siguen vivos y en plena forma.      

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 7 de septiembre de 2022

¿QUIÉN VIERTE MÁS GASES NOCIVOS A LA ATMÓSFERA?

 

Según expertos, el aire en la India es veneno

No se puede negar la contaminación de tierras, aguas y aire. Es algo evidente. Sin embargo, lo peor que se puede hacer para solucionar un problema es la histeria, el pánico, que es lo que están proponiendo desde los centros de poder de (casi) todo el mundo. Así, en España (que apenas vierte el 0,7% de gases de efecto invernadero) se han propuesto medidas de chiste para contaminar menos, como quitarse la corbata, mientras los grandes contaminadores ni siquiera sopesan la posibilidad ensuciar menos 

El problema de los millones de toneladas de gases contaminantes vertidos a la atmósfera es real. Y para combatirlo y aprovecharlo los gobiernos de todo el mundo utilizan, principalmente, la propagación del miedo introduciendo en la población el pánico al futuro apocalíptico a la vez que la culpan de todo…, mientras gobiernos, instituciones y poderosos en general se pasan por el forro (y ostentosamente) aquello que exigen a los ciudadanos. Por otro lado, los países más contaminantes no tienen intención de frenar sus vertidos, de modo que es absolutamente inútil que los que menos ensucian el medio ambiente sean los que más medidas restrictivas se auto-impongan. 

El país que más gases nocivos vierte a la atmósfera es China, quien con unos doce mil millones de toneladas se adjudica casi el 30% del total (datos de 2018). En el segundo puesto está Estados Unidos, con más de un 13%; le siguen India con más del 7%, Rusia con un 6%, Japón un 3,5%, Alemania 2%, Irán 2%, Corea del sur 1,8%, Arabia Saudí 1,7%, Canadá 1,6%, Indonesia 1,6%... Como puede verse, sólo los cuatro primeros contaminan más que el resto del mundo, y los once máximos contaminadores son responsables de casi las tres cuartas partes del problema. España está en el gran pelotón de los que manchan menos de un uno por cien, puesto que su aportación al vertido de gases nocivos es apenas un 0,7 %. Si en España se reduce a la mitad el volumen de vertidos tal vez sólo mancharía un 0,69%, algo despreciable para el esfuerzo que supondría. También hay que tener en cuenta que las emisiones producidas cada año por barcos y aviones llegan al 1,6%, o sea, más de dos veces lo que todas las fábricas, industrias y transportes de España. 

Estas cifras dejan la situación muy clara: unos pocos ensucian muchísimo y otros muchos muy poco, lo que significa que si aquellos no hacen nada por reducir sus emisiones la cosa no se solucionará por mucho que se esfuercen los que menos vierten. En otras palabras, sin un plan global el problema no se va a arreglar. 

Se está produciendo una situación muy explicativa de la contradicción. España ha proscrito sus centrales nucleares, pero como tiene déficit energético compra energía a Francia, la cual vende la energía que sale de sus centrales nucleares. O sea, España (el gobierno, los gobiernos) no quiere nucleares pero sí la energía que proporcionan, España quiere estar exenta de los ‘peligros’ de las nucleares pero le parece perfecto que haya nucleares a unos kilómetros de sus fronteras… Otra muestra de hipocresía es exigir a los países subdesarrollados o en vías de desarrollo que renuncien a la energía que durante más de un siglo han utilizado los ya desarrollados para desarrollarse. Aunque la máxima desfachatez es quitarse la corbata para contaminar menos y utilizar el avión para ir a un concierto; es tan tonto como si a uno con sobrepeso el médico le aconseja hacer deporte y él se pone a jugar al tenis en la videoconsola. 

Más que hipócrita es auténticamente histérica la postura adoptada por muchos de los profetas fanáticos que pretenden ‘salvar’ el planeta. Estos extremistas sectarios que se sienten ungidos por la verdad no sólo abominan de los combustibles fósiles (que son el mismísimo demonio), sino que también se muestran contrarios a las centrales hidroeléctricas porque la construcción de presas desplaza personas, anega los campos, destruye el paisaje, acaba con la fauna, modifica los cursos fluviales…; tampoco son partidarios de la energía eólica porque las palas de los aerogeneradores matan pájaros; y hay muchos que no quieren energía solar porque los parques solares ofenden al entorno y la construcción de las placas contamina muchísimo… En fin, que hay no pocas criaturas que estarían encantadas de volver al siglo XIX pero sin que se utilice la tracción animal en la agricultura o el transporte (por maltrato animal); es decir, mejor volver al Paleolítico, donde no había problemas energéticos, ni de contaminación, ni de explotación animal, ni de la Madre Tierra… 

Por otro lado, el poder político (en todo el mundo) está muy cómodo con las profecías apocalípticas que anuncian grandes desgracias en un futuro próximo, ya que meter miedo al personal es la mejor manera de tenerlo controlado, sometido y dispuesto a tragar lo que sea, e incluso a llegar a la histeria colectiva.  

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 4 de septiembre de 2022

¿QUE CANTABAS Y QUÉ BAILABAS TÚ EN EL 82?

 

Todos los que lo vivieron seguro que bailaron con esta melodía que salió hace cuatro décadas

Sólo hace cuarenta años, pero todo ha cambiado de modo radical, tanto en tecnología como en pensamiento. En 1982 la música tenía gran protagonismo entre la juventud, pues aquellos eran momentos de gran agitación, entusiasmo,  creatividad, talento… Cada semana se tenía noticia de un nuevo grupo, un nuevo ritmo, un nuevo sonido, y el personal estaba siempre abierto a escuchar y disfrutar. Además, quienes ya estaban allí entonces con edad para disfrutarlo eran tan jóvenes

Hay quien afirma que 1982 fue el último año en que la música rock dominó las listas de éxitos, aunque estas afirmaciones categóricas suelen tener muchas excepciones. En todo caso es innegable que la música rock, pop y los muchos derivados que iban apareciendo tenían gran presencia e influencia entre mozos y mozas (y algún que otro talludito), los cuales estaban o procuraban estar a la última y cantaban y bailaban aquellos magníficos discos. Seguro que todos los que lo vivieron los recuerdan y los asocian con tiempos jóvenes y felices.

El 82 fue el año del Mundial de Fútbol de España, que resultó calamitoso para el equipo anfitrión; los Rolling Stones honraron la cita con un concierto histórico; los golpistas del 23 f son juzgados y condenados. España entra en la Otan a pesar del ‘Otan, de entrada, no’ de cierto partido en la oposición que al llegar al poder pide el sí a la Otan. Seguía la Guerra de las Malvinas, Israel y Palestina continuaban su eterna pugna, el dictador guatemalteco Ríos Montt perpetraba la matanza de todos los habitantes de la aldea de Los Josefinos, tan terrible como los actos de los terroristas de Sendero Luminoso y la banda mafiosa Eta. 

Y entre todo eso, la música rock exigía su espacio. Uno de los grandes éxitos de aquel año es el de la película ‘Rocky’, el tema ‘The eye of the tiger’ de Suvivor, una canción que desde entonces se asocia no sólo al boxeo, sino a la intención de superar todo obstáculo. También fue el año del ‘I love rock & roll’ de Joan Jett & The Blackhearts (en realidad era una versión de un oscuro grupo inglés llamado The Arrows); con sus característicos ritmo y toque de guitarra, esta pieza vuelve una y otra vez, se recupera cada cierto tiempo; por algo será. Los australianos Men at Work sorprenden con un estilo muy particular y venden por todo el mundo su ‘Down under’. Otro título que continúa escuchándose cuatro décadas después es ‘Africa’ de Toto. Un tanto más olvidado es el combinado folk-hippy ‘Come on Eileen’ de los Dexys Midnight Runners. 

Todo eso se escuchaba en la radio, en el pub o en casa (casi todo el mundo tenía para escuchar discos o casetes). Y se bailaba mucho, sobre todo en las discos y similares. La ‘basca’ bailaba y cantaba desaforadamente, despreocupadamente, apasionadamente con unas melodías irresistibles. Se danzaba y tarareaba desde el primer compás del ‘Tainted love’ de Soft Cell (recuperada varias veces por la publicidad), con el simple y comercial ‘Do you really want to hurt me’ de Culture Club, con el tecno elegante y decadente de la Human League y su ‘Don´t you want me’, o con los deslumbrantes ‘Billy Jean’, ‘Thriller’ o ‘Beat it’ de un pletórico Michael Jackson. Y los que exigían algo más duro, más rock, se descoyuntaban con el ‘Town called Malice’ de The Jam y su revival mod, o con el excitante ‘Rock the Casbah’ de los Clash. Y también fue enorme éxito ‘The model’ de los alemanes Kraftwerk, que habían publicado cuatro años antes. 

España vivía su propia nueva ola, la movida. En todo el país se degustaban con avidez canciones y ritmos de lo más dispar, todo valía, o casi. Así, no había quien no moviera la pierna y el pie, la tibia y el peroné con el ‘Bailando’ de Alaska y Los Pegamoides, pero también se agradecía un ‘Bienvenidos’ de Miguel Ríos. Y se podía bailar al ritmo pausado de ‘La estatua en el jardín botánico’ de Radio Futura o con el rocoso ‘Va a estallar el obús’ de Obús. También se celebraba, como merecía, la locura de ‘Hay un hombre en mi nevera’ de Glutamato Yeyé, la desfachatez de ‘Me pica un huevo’ o ‘Ayatollah’ de Siniestro Total o el desparpajo chulapo de Los Nikis (‘Los Ramones de Algete’) con ‘Ernesto’. Incluso aquel 1982 Aviador Dro se atrevió a ir contra corriente, tanto en la intención del texto como con su sonido tecno, con el provocativo ‘Nuclear sí’. Hubo más, muchas más, claro, pero seguro que los que rondaban la veintena recordarán todas estas. 

Son canciones y melodías que, invariablemente, retrotraen a aquel año. Y además estaban las (mejores) pelis de Alomdóvar, las locuras de Javier Gurruchaba y la Orquesta Mondragón, ‘La bola de cristal, la ropa disparatada con aquellas hombrera… Todo se ve con nostalgia porque, ¿Quién no añora sus años de juventud y de aquellas interminables y musicales noches?  

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 31 de agosto de 2022

LA INSOPORTABLE NEGACIÓN QUE SUFREN LEÓN Y SU HISTORIA

 

La leyenda del pedestal es otra colosal y burda mentira, puesto que Alfonso VI nunca firmó como rey de Castilla, sino que se intitulaba Rey de León, de Galicia y, luego, de Toledo, además de Imperator Totius Hispaniae

Cuando se dividió España en 17 autonomías (aquella conjura perversa que perpetraron los políticos para multiplicar por 17 los cargos a trincar) se hizo según el lema ‘café para todos’, es decir, autonomía para todos, fuera necesaria o no, lo pidiera el pueblo o no. El problema es que, mientras algunos territorios estaban histórica o geográficamente bien marcados, otros no, consumándose entonces sangrantes injusticias. León bien lo sabe 

Los parásitos (sinónimo de políticos) que urdieron la conjura hicieron las cosas a su antojo, derivando en situaciones tan delirantes como esconder León detrás de Castilla; para completar la infamia, los inútiles gorrones trataron de hacer desaparecer de los libros la Historia de León, con lo que se ha llegado al delirio de escuchar de boca de personas ilustradas, supuestos expertos e incluso gentes que escriben de historia, disparates como “Alfonso VI de Castilla”; igualmente grupos musicales que, al presentarse en un escenario leonés, sueltan “ya teníamos ganas de tocar en tierras castellanas”; o a comentaristas deportivos meter la pata al decir “el equipo castellano-leonés” para referirse a la Sociedad Deportiva Ponferradina (¿alguien sabría decir qué tiene El Bierzo de castellano?).

Todo eso es consecuencia de aquel momento en que los caraduras decidieron por su cuenta cómo desgajar el país, convirtiéndolo en un conglomerado de reinos de taifas; esto se demuestra a diario, puesto que el reyezuelo de cada uno de esos taifas hace y deshace como si el territorio a su cargo fuera posesión personal y en implacable competencia con el resto. Cuando en los primeros años ochenta del siglo pasado despedazaron España, los jetas tuvieron la ocurrencia de opacar León y ocultarlo detrás de Castilla la Vieja, y para ello no preguntaron a los ciudadanos, no hubo referéndum, sino que obraron al estilo totalitario.

Se produjeron así agravios comparativos insoportables, insultantes; por ejemplo, se otorgó estatus de comunidad autónoma a Santander (hoy Cantabria) y a Logroño (hoy La Rioja) a pesar de que jamás en la historia ni una ni otra tuvieron entidad jurídica o política propia. El Reino de León, por el contrario, existió política y jurídicamente durante 320 años, durante los cuales fue el reino cristiano más importante de la península y, durante un siglo, el más poderoso ‘totius Hispaniae’ y más allá… Veintitantos reyes contemplan aquel reino que, entre otros muchos logros, realizó decisivos avances en el empeño reconquistador y recuperador, promulgó leyes pioneras en todo el mundo, convocó concilios y juntas a las que acudieron las máximas autoridades de la península y más allá, dejó un legado impagable en el terreno del arte… Nada fue (es) suficiente para que se considerara (se considere) a León digno de tener entidad autónoma propia; y, por lo que se deduce del agravio antes mencionado, Cantabria y La Rioja tienen muchos más méritos históricos que León (¿). Por otro lado, la cuarta parte del escudo de España representa al Reino de León; los reyes que gobernaron después de la fusión con Castilla se intitulaban, lo primero, reyes de León y luego de Castilla y otros territorios. Del Reino de León surgieron Castilla, Portugal o Extremadura (‘extremo douro’). ¡Hay que ser traidor y manipulador para despreciar todo eso y perpetrar tamaña injusticia!, es decir, hay que ser un político.

A pesar de los muchísimos logros y aportaciones del Reino de León, hoy día son muy pocos no nacidos en León, Zamora y Salamanca que tienen conocimiento de aquello, lo ignoran porque los docentes, gracias a las maquinaciones de los corruptos por definición (sí, políticos), tampoco lo saben. Por eso hay quien dice sin abochornarse ‘Alfonso VI y Alfonso VII de Castilla’, siendo que ambos fueron coronados como Reyes de León (Alfonso VI jamás se intituló rey de Castilla, sino de León, Galicia y Toledo); curiosamente no se moteja de castellana a la Reina doña Urraca de León, hija del VI Alfonso y madre del VII, de hecho, ni siquiera se sabe que doña Urraca fue la primera reina por derecho propio de la Historia de Europa.

 

Y también por la ignorancia, el desprecio y la negación de León, en la que tanto empeño han puesto desde hace cuatro décadas los envilecidos caudillos, se escucha el insultante ‘Castilla-León’, incluso a los egoístas (representantes) públicos; y cuando se trata de corregir al ignorante, éste suele decir que qué más da, que no es tan importante la conjunción copulativa; en este caso es oportuno explicar que no es lo mismo Juan José que Juan y José. ¿O sí?         

Y nunca hay que olvidar el constante desprecio de las poltronas de Castilla hacia León, de su historia y su cultura, además de la discriminación económica, política y social a que someten a lo que fue el viejo reino (baste recordar que la fiesta principal de la comunidad es cien por cien y exclusivamente castellana).

Gracias al descuartizamiento que se perpetró en aquellos años de transición, con el detestable y traidor Martín Villa como muñidor principal, la histórica región leonesa es hoy poco más que un adminículo del eje Valladolid-Burgos. 

Ya es hora de corregir esta aberración.

CARLOS DEL RIEGO

domingo, 28 de agosto de 2022

GRANDES ÉXITOS DEL ROCK CLÁSICO CON LETRA INDESCIFRABLE HASTA PARA SU AUTOR

 

Una de las letras más inexplicables de la historia del rock es la de 'Bohemian Rhapsody' de Queen

Puede entenderse como ‘rock clásico’ el que se publicó en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta que nunca dejan de escucharse, que resisten el paso del tiempo. Los autores de las letras a veces escriben según convenga a la melodía, sin tener en cuenta el sentido de versos y frases y sin un tema de fondo concreto e identificable. Así, algunos de los máximos éxitos del rock clásico ofrecen letras tan oscuras, incomprensibles e inexplicables que, por más que se ha intentado, permanecen impenetrables  

Los fanáticos del rock suelen cantar a voz en grito y con toda la pasión canciones que el tiempo ha convertido en clásicos. Paradójicamente, a veces cantan con toda el alma versos carentes del menor sentido…, tal vez ese sea otro de los atractivos de la pieza. De hecho, hay casos en que el propio autor es incapaz de explicar de qué va esa letra. 

Una de las primeras con texto incomprensible es el ‘I am the walrus, 1967, de los Beatles. En realidad todo el álbum ‘Magical mystery tour’ es un enigma psicodélico. No en vano la de ‘Yo soy la morsa’ ha sido considerada como una de las letras más absurdas jamás escritas. Así, ¿alguien pueden entender sus primeros versos?: “Yo soy él, como tú eres él, como tú eres yo y estamos todos juntos. Mira cómo corren los cerdos de un arma. Mira cómo vuelan. Estoy llorando”. Y más adelante: “El pingüino elemental cantando Hare Krishna (…) Yo soy el hombre huevo (…) Yo soy la morsa”. Y qué decir de: “Natillas de materia amarilla, goteando del ojo de un perro muerto”. Puro surrealismo. Si hay mensajes desconcertantes, esta canción los tiene todos. Muchos expertos y estudiosos de los Beatles lo han intentado, pero nadie tiene la mínima idea de qué quiere decir. El propio Lennon dijo que eso es exactamente lo que él quería; contó que al enterarse de que había profes de Literatura que estaban analizando las letras de los Beatles, se propuso escribir una que nadie pudiera comprender. Y lo consiguió; de hecho, le dijo a un comentarista: “Deja que esos gilis traten de resolver esto”. Lo que sí explicó es de dónde sacó algunos versos: se le ocurrieron tras consumir ácido y pensar en el poema de Lewis Carrol ‘La morsa y el carpintero’. Eso es todo lo que se puede aclarar. 

No es más fácil de entender el ‘Purple haze’ (1967) de Jimi Hendrix. Lo primero que dice es “Purple haze all in my brain”, que más o menos equivale a ‘neblina púrpura en mi cerebro’; y luego: “Discúlpame mientras beso el cielo (…) Me tienes alucinando, alucinando; ¿es mañana o es solo el final de los tiempos?”. Los gritos y guitarra de Hendrix enmarañan aún más la cosa, de modo que no se sabe si está feliz o triste, si es de día o de noche, si sube o baja… Y después culpa de su guirigay mental a que una chavala lo ha hechizado. Siempre se dijo que todo era producto de las drogas psicotrópicas, pero él dijo que se quedó dormido leyendo una novela de ciencia ficción (¿cuál sería?), y que cuando se despertó escribió esto; y contó que en el sueño estaba bajo el agua en medio de una ‘neblina púrpura’ (¿?) Y una vez el guitarrista desveló que el tema original tenía muchísimos más versos, y que contaban un “viaje completo por una tierra mítica”… A lo mejor el todo sí tenía sentido. 

Una de las cumbres del rock de todos los tiempos, un tema inimitable e inigualable es el ‘Bohemian Rhapsody’ (1975) de Queen. Todo seguidor de este negocio habrá cantado y voceado mil veces “Scaramouche, Galileo, Figaro” sin importar que la cosa no tiene sentido. Entre deliciosos pianos y guitarras-espectáculo, Freddie habla de un asesinato, de una despedida ‘in articulo mortis’, de personajes y referencias históricas totalmente inconexas: Scaramouche es un personaje cómico del teatro, Galileo es el astrónomo, el fandango es una modalidad del flamenco, Bismillah es ‘en el nombre de Alá’ en árabe, Belzebú es el demonio. Su autor, Freddie, jamás desveló qué es lo que quería decir con todo ese batiburrillo. Su compañero Jim Hutton especuló con que era una forma de manifestar su homosexualidad, una forma enrevesada de explicar “cuán diferente hubiera sido su vida si hubiera podido manifestarse siempre tal cual era”. Y el asesinato del que habla (“le puse una pistola en la cabeza, apreté el gatillo, ahora está muerto”) sería el modo con que Freddie acabaría con su yo heterosexual para, en el resto de la canción, reconciliarse con ese yo hétero desde su homosexualidad… Misterio, enigma, arcano que permanecerá indescifrado para siempre. 

Aparentemente sencillo es el texto del gran éxito de 1973 de Stevie Miller Band ‘The Joker’, que podría traducirse como ‘El guasón’. Parece que habla de un tipo alegre que sólo quiere tocar su música bajo el sol. Pero todo se complica cuando aparecen el ‘vaquero espacial’ y el ‘gángster del amor’, Maurice y el ‘pompatus del amor’, término (‘pompatus’) que se inventó Miller y que podría ser (según los expertos y biógrafos) una mujer fantástica que sólo existe en su cabeza… El autor escurrió el bulto cuando afirmó en una entrevista que ‘pompatus’ es “lo que tú quieres que sea”, y explicó que en cierta ocasión Paul MCartney le dijo que no importaba el sentido de la frase o lo que la letra en su conjunto quisiera contar…, si la canción funcionaba. 

Hay más, claro, como el ‘Starway to heaven’ de Led Zep, cuya intención siempre ha sido enigmática; el propio autor, Robert Plant, declaró; “Dependiendo de qué día sea, todavía interpreto la canción de una u otra manera…, y eso que yo escribí la letra”. 

En realidad, parte del atractivo de esas grandes canciones es su misterio y que nunca se desvele. Además, tampoco importa demasiado. 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 24 de agosto de 2022

LEÓN 1017, ALFONSO V DE LEÓN PROMULGA LA PRIMERA ORDENANZA MUNICIPAL DE QUE SE TIENE NOTICIA

 


En presencia del Rey don Alfonso y de su mujer doña Elvira reunimonos en León en la Iglesia de Santa María todos los obispos, abades..., así comienza el Fuero de León de 1017

Se cumplen mil cinco años de la promulgación del Fuero de León, un corpus legislativo avanzadísimo para su época que puede ser considerado como el primer estatuto municipal de Europa. Fue decretado por el Rey de León Alfonso V, ‘El noble’. Este tremendo avance legislativo supuso un enorme progreso en cuanto a derechos del ciudadano, a pesar de lo cual es un hecho muy poco conocido incluso por historiadores 

Hace nada menos que un milenio y un lustro, el 30 de julio de 1017, el rey de León Alfonso V ‘El noble’ o ‘El de los buenos Fueros’ (hijo de Bermudo II ‘El gotoso’ y padre de Bermudo III ‘El mozo’) proclamaba el Fuero de León, una nueva legislación para la ciudad y para el reino cuyas avanzadas propuestas fueron luego imitadas en Europa. Con esas ordenanzas León se convertía en la primera ciudad del Medievo Europeo que garantizaba a sus vecinos una serie de derechos que no existían en ninguna otra urbe del viejo continente. Por desgracia, un hecho tan trascendental no sólo no es valorado, sino que, fuera de León, apenas unos pocos especialistas saben de él. 

Para entender mínimamente lo que aquello significó para la capital del principal reino cristiano de la Hispania del año mil hay que intentar situarse en el tiempo. Apenas iniciado el segundo milenio, bien se puede decir que el pensamiento tenía más de tardo-antiguo que altomedieval. Lógicamente, la mentalidad de la época ni siquiera soñaba con los conceptos que presiden la sociedad de hoy (derechos, democracia, igualdad…), por lo que, para comprender y situarse en la época, hay que tener presente esas carencias, del mismo modo que se entienden sus carencias tecnológicas; para hacerse idea de cómo era aquel tiempo hay que pensar que gran parte de la sociedad (excepto intelectuales y eruditos) estaba convencida de que la Tierra era plana, que desde el rey al labrador sabían tanto de higiene como de chino, que estaban idénticamente expuestos a epidemias y enfermedades, que desconocían el tenedor o que de Córdoba a Toledo se tardaban nueve días. León capital tendría en torno a los 5.000 habitantes, una centésima parte de los que tendría Córdoba, y seguro que aunque Almanzor había muerto hacía años, los leoneses temerían que en cualquier momento se presentasen allí los sarracenos, y recordarían perfectamente cómo se las gastaban. La mayoría trabajaría de sol a sol, sufriría todo tipo de necesidades y, la mayor parte del año, pasaría un frío de narices. Padecerían estoicamente todo tipo de dolores y enfermedades sin más remedios que las sangrías, los paños calientes o las pócimas de vaya usted a saber qué. No existían ideas como respeto a los animales, ecología o machismo del mismo modo que no existía la tele. Dios estaba presente en todo de la mañana a la noche, a pesar de lo cual la gente era muy promiscua, el robo y el engaño eran corrientes si se presentaba la oportunidad y la violencia era recurso general. En definitiva, aunque sea difícil, hay que tratar de situarse en aquel sitio en aquel momento para entender. 

En este contexto, un joven Alfonso entendió que había que poner un poco de orden en el reino y en la ciudad, reafirmar su autoridad, protegerse contra los musulmanes, controlar las revueltas aristocráticas, acabar con la sensación de inestabilidad y, en fin, organizar la sociedad. Reunió a los notables (la curia regia) en la antigua catedral en julio de 1017 y promulgó una serie de normas que afectaban a la ciudad y al Reino de León, a su iglesia y su aristocracia. Todas las disposiciones del Fuero de León (48 en total, 28 para la ciudad y 20 para todo el reino) están publicadas en muchas páginas de Internet. Baste destacar algunas disposiciones: Se protege y otorgan beneficios a todos los comerciantes, agricultores, ganaderos, artesanos… de la ciudad y su alfoz; es decir, se apoya la producción local. Se impone el miércoles como día de mercado y se perseguirá al que perturbe su normal desarrollo; o sea, se promueve la actividad económica. Se garantiza la propiedad y la vivienda; derechos hoy normales que hasta entonces dependían del más fuerte. Se establece la inmunidad de la esposa: “ninguna mujer de León sea presa, ni juzgada, ni procesada en ausencia del marido” (esto acababa con la costumbre de llevarse a la mujer cuando el marido deudor no estaba en casa), y también se instituye el derecho de la mujer a heredar, algo que debió ser revolucionario. 

Las normas acordadas para el resto del reino incluyen un primer paso para la separación de Iglesia y Estado, la protección de los vecinos y sus pertenencias, de la mujer y sus bienes dentro del matrimonio, ciertas garantías para el ciudadano si se veía obligado a presentarse ante los tribunales… Una de las leyes de este fuero tenía cierta gracia, es la que dice textualmente: “Si alguno hiriere a otro y éste lo denunciare al sayón del rey, el que causó la herida pague al sayón una cañadilla de vino y compóngase con el herido; y si no lo denunciare al sayón no le pague nada pero compóngase con el herido”. 

También había obligaciones: acudir a la llamada del rey cuando era preciso combatir a los infieles (excepto los recién casados antes de que engendraran), pagar impuestos (esto nunca falta en las legislaciones), y otras leyes referentes a la Iglesia. El texto terminaba con una amenaza: “Quien de nuestro o de extraño linaje intentase quebrantar esta nuestra constitución, quebradas las manos, los pies y la cerviz, sacados los ojos, derramados los intestinos y herido de la lepra, así como de la espada del anatema, padezca las penas de la condenación eterna con el diablo y sus ángeles”. 

Algunos historiadores afirman que aquello fue el germen de lo que luego serían los ayuntamientos, pues otorgaron derechos específicos a sus ciudadanos e incluso a algunos forasteros que, en algunos casos, podrían beneficiarse de esos derechos. Sea como sea, el Fuero de León supuso un enorme avance en cuanto a la protección y los derechos de los leoneses, algo que no existía en ningún otro lugar de la Europa altomedieval; de hecho, muchos códigos y disposiciones legislativas posteriores tomaron el Fuero de León como base. Y andando el tiempo, unos 170 años después, ahí mismo, en León, otro joven rey, Alfonso IX, volvió a reunir a los notables, pero también y por vez primera en la historia, a los representantes de los ciudadanos… 

Sorprende, por tanto, la escasa importancia que se da en España a un hito de tal trascendencia.

 CARLOS DEL RIEGO

domingo, 21 de agosto de 2022

EL OLVIDADO FORMATO DE LOS ELEPÉS DOBLES. ALGUNOS DE LOS MEJORES

 


Portada del 'Electric Ladyland' de Jimi Hendrix Experience' que sustituyó a la censurada en algunos países


La portada  censurada en ciertos lugares que se hizo a espaldas de Hendrix y que él odiaba

En los últimos años sesenta y en los setenta daba gran prestigio publicar un álbum doble, era casi como un rito de iniciación, como el examen para convertirse en estrella del rock. Algunos de los grandes hicieron maravillas con ese formato, aunque otros lo hicieron simplemente porque les parecía ‘necesario’ para hacerse nombre. Hoy el doble elepé ha desaparecido (salvo verdaderas rarezas) porque no se vende, porque la mayor parte sería relleno, porque cabe en un CD o porque no hace falta soporte físico

El doble de espacio garantiza el doble de oferta. Lo difícil es mantener el nivel de calidad. Algunas de las grandes figuras de la historia del rock lanzaron en los años dorados de este género musical discos inolvidables y cargados de personalidad que mostraron artistas desbordantes de talento y creatividad. A veces se aprovechaba el segundo disco para publicar canciones inéditas, rarezas, mezclas curiosas… ¡Y qué decir los exquisitos singles dobles! También solían salir en formato doble tanto los discos en vivo como los recopilatorios, pero esto tenía menos mérito. Y parte del atractivo del doblete de vinilo era la portada, que invariablemente era fácil de reconocer y con extraordinario componente artístico.

 

Se considera el primer doble de la era rock el ‘Blonde on blonde’ de Bob Dylan, editado en 1966. Nada menos que un año le llevó a Dylan dejar la producción como él quería. Lo grabó entre Nueva York y Nashville y rodeado de músicos de su grupo y de estudio. Es el disco más largo de Dylan y entre sus joyas están el ‘Highway 61 revisited’ o el ‘Bringing It all back home’, aunque contiene desde el pop más dulce hasta piezas de más de diez minutos, pasando por inspiradas melodías rock o blues. Uno de sus mejores trabajos. 

En 1968 Jimi Hendrix Experience sorprendió con ‘Electric Ladyland’, su tercer álbum. Para muchos es su propuesta más rica, más innovadora, más brillante, incluso algún periodista dijo que es “una sobrecarga de ideas musicales surgidas de su mente”. Mezcla rock y blues, jazz, soul, funk, e incluso folk, siempre con una naturalidad pasmosa, con una amplísima gana de texturas y matices, con una visión amplia e incluso futurista de la música rock. Disco imprescindible para los que exigen algo más, incluyendo su polémica portada. 

Ese mismo año The Beatles sorprenden con un doble disco sin fotos ni ilustraciones en la portada, la cual era totalmente blanca, y también sin más título que ‘The Beatles’, aunque es conocido como el ‘doble álbum blanco’. Es un disco que nunca deja de sorprender, una obra artística que, por mucho que se haya escuchado, siempre ofrece algo nuevo. Es sabido que cada uno iba con sus canciones y los demás eran como su grupo de acompañamiento; por eso, es un álbum que refleja el estado y la personalidad de los cuatro, sus inquietudes, sus recuerdos… Imprescindible. 

Doble cargadísimo de intención es el increíble ‘Tommy’ de The Who, de 1969. Pete Townshend llamó a este cuarto álbum del grupo ‘ópera rock’, concepto que muchos aprovecharon posteriormente con menos talento y fortuna. Como todo conocedor sabe, Tommy es un chaval que presencia una escena inapropiada, que despierta al sexo y a su nueva ‘visión’ de la realidad (ni ve ni oye), y que descubre que es un fenómeno de las máquinas de pin-ball. Fabulosas e inolvidables canciones, melodías poderosísimas, guitarras acústicas o distorsionados asombrosas, ritmos pletóricos, voces inigualables… Nadie volvió a hacer una ópera rock de esta altura, ni siquiera ellos mismos con el excelente ‘Quadrophenia’. 

El 'Exile on main St.' (1972) de los Rolling Stones tiene una producción que huye del sonido limpio, al contrario, busca el revoltijo, el desorden, la malicia…, que es precisamente el sonido del hartazgo de ser estrella del rock, de las drogas sin control, del cansancio. En todo caso hay, ante todo, blues y rythm & blues al más puro estilo Stone. Uno de sus mejores y más personales trabajos. 

‘Physical Graffiti’ (1975) es el álbum más extenso de Led Zeppelin, y contiene tanto pistas nuevas como descartes de discos anteriores. Tal vez por eso parezca un doble desigual, pero el grupo se las arregla para dar a todo un tono épico que resulta perfecto para el mastodóntico sonido. Dicen que es lo más Zeppelin que han hecho. 

‘The Wall’ (1979) de Pink Floyd es otro doble que nunca olvidaría el amante del rock. Roger Waters, el ideólogo del disco y de casi todos, toma sus recuerdos infantiles como principal inspiración para hacer canciones para el recuerdo; habla de sí mismo como una estrella del rock cargada de problemas, neuras, obsesiones y fuertes emociones. 

No se puede olvidar el fantástico ‘All things must past’ (1970) de George Harrison. En su tercer disco en solitario el ex beatle aprovecha melodías, ideas, conceptos de sus dos últimos años con su grupo, demostrando que su categoría como compositor estaba a la altura de los otros dos. En su primerísima edición era triple (el primero de la historia del rock), con el tercer disco dedicado a improvisaciones. 

‘Sandinista!’, de The Clash (1980) sería, tal vez, el último gran poli-disco, puesto que no es doble, sino triple. Su principal característica es la enorme variedad estilística y de asuntos a tratar, principalmente política y guerra. Es un disco muy completo, con tomas de todo tipo, con pistas alternativas y auto-versiones. El magnífico tema de apertura, ‘The magnificent seven’, está interpretado al estilo hip-hop neoyorquino, pues en aquella época Strummer y compañía estaban fascinados con toda aquella movida. 

En la era dorada del vinilo el doble era siempre algo muy especial. Además, a veces se vendía a precio de Lp normal. 

CARLOS DEL RIEGO

miércoles, 17 de agosto de 2022

LAS ZAPATILLAS MÁGICAS: LA MENTIRA DEL ATLETISMO

 

Con las zapatillas mágicas se han batido récords que se consideraban casi imbatibles, como el de 400 vallas
Las ventajas que proporcionan las mágicas zapatillas van mucho más allá de lo razonable, hasta volverse trampas consentidas

Este año han coincidido los campeonatos del Mundo y de Europa de atletismo a causa de los aplazamientos por covid. El atletismo es el deporte más natural, el deporte en estado puro: correr, saltar y lanzar. En el mundial fue muy sorprendente la cantidad de récords que se conseguían, pero la cosa se explica por las ‘zapatillas mágicas’ que, incomprensiblemente, la federación ha admitido, y que son en esencia lo que se llama ‘dopaje tecnológico’

 

El Mundial de Atletismo, celebrado el pasado julio, fue una sucesión de récords mundiales, europeos y nacionales, además de gran cantidad de mejores marcas del año y personales. Y no sólo se mejoraban registros en finales, sino que se conseguían incluso en las eliminatorias, en las primeras rondas. Los comentaristas (y los periodistas en general) se felicitaban por las excelentes marcas que se estaban logrando, pero ni una sola vez hicieron la menor referencia a las ‘zapatillas mágicas’ que calzaban todos los que batían récords. 

Este calzado deportivo que tanto ha elevado el nivel de los atletas consta, más o menos, de dos capas de espuma activa con aire comprimido entre una y otra; y a ello se añade una placa de fibra de carbono muy flexible. Esa combinación proporciona al atleta un impulso suplementario, puesto que el conjunto se comprime y se expande rápidamente, dando la sensación de empuje, de rebote en cada zancada. Es decir, la zapatilla regala décimas y centímetros, de modo que bien puede hablarse de dopaje tecnológico. Algo parecido sucedió con los bañadores impermeables de los nadadores (los jaked, de poliuretano), hasta que resultó sospechoso que en unos meses se batieran 126 récords del mundo (en el mundial de 2009 cayeron 43) y la federación de natación los prohibió. 

Permitir el uso de este tipo de zapatilla, aunque la federación de atletismo se haga el sueco, es dopaje, trampa, mentira. Es como si a los nadadores se les permiten aletas en los pies y todo el mundo aplaude los grandes registros que logran. Es como si se permite a los estudiantes pasar de curso con media docena de suspensos y las autoridades celebran cómo se ha elevado el nivel educativo (¿será posible que esto ocurra?). Evidentemente, utilizar estas ‘herramientas’ para engordar las estadísticas y batir marcas, y luego felicitarse por ello, es una gran estafa, una burla a la razón, un pueril autoengaño. En fin, las zapatillas mentirosas devuelven un impulso que el corredor no genera. 

¿Y por qué la Federación Internacional de Atletismo permite este modo de dopaje? Pues por la misma razón que la de fútbol (y otras federaciones nacionales) llevó su mundial al desierto, por dinero, por muchísimo dinero. El presidente de la federación de atletismo es el ex atleta inglés Sebastian Coe, que hasta hace unos años era ‘embajador’ de Nike, que curiosamente es la más beneficiada de la homologación de las ‘zapatillas mágicas’ (otras marcas ya se han subido al carro). En realidad, los diversos organismos y federaciones deportivas son verdaderos nidos de corrupción, como ha quedado demostrado tantas veces. 

Habrá quien diga que en otros deportes también se han producido novedades tecnológicas en los materiales; por ejemplo, las raquetas de tenis de hoy son de fibra de carbono, mejores que las de ayer, que eran de madera, igual que los cordajes, cierto, pero las nuevas cuerdas y marcos no otorgan el control o velocidad que el jugador no tuviera ya (eso es cosa de la tensión del cordaje), aunque sí que han beneficiado a los codos de los tenistas.

Por otra parte, si se normaliza el uso de las ‘zapatillas mágicas’, no sólo se volverá cotidiano lo de batir récords, sino que la cosa no quedará ahí, ya que en poco tiempo se presentarán otras zapatillas mucho más mágicas… 

Una cosa es aprovechar la tecnología razonablemente y otra admitir avances que proporcionan registros irreales, marcas que proceden de décimas y centímetros regalados, ya que el atleta sólo los consigue gracias al efecto trampolín que aporta ese calzado. Hasta hace muy poco la consecución de un récord mundial de atletismo era algo extraordinario, muy difícil de ver, mientras que si se sigue consintiendo el dopaje tecnológico será algo ordinario.

 CARLOS DEL RIEGO