miércoles, 21 de enero de 2026

ROGER WATERS VUELVE A CONFIRMAR SU INFINITA ESTUPIDEZ

 

          

 Cada vez que habla confirma su engreimiento, de enorme soberbia y  total estupidez

El siempre deslenguado e insultante Roger Waters dijo, hace unos días, que no se arrepiente de sus comentarios incendiarios que hizo sobre Ozzy Osbourne meses atrás, los cuales han causado gran revuelo en la comunidad del rock y el metal tras la muerte del cantante de Black Sabbath (julio de 2025). Con sus palabras, Waters confirma, una vez más, su soberbia y engreimiento

 

El cofundador de Pink Floyd (con tanto talento artístico como vanidad y fatuidad) defendió sus comentarios anteriores sobre Osbourne, quien según él no hizo más que “traer cientos de años de idiotez y tonterías al mundo” (¿cientos?), así como su desprecio por la música de  Black Sabbath, en un episodio reciente del programa Piers Morgan, ‘Uncensored’ (BBC).

 

El bajista dijo, sin siquiera mostrar algo de empatía con colegas de profesión ni informarse mínimamente: “¿Tienen que gustarme todos los grupos de rock que han existido o la gente que les arranca la cabeza a los murciélagos?". El muy ignorante ni siquiera se ha informado sobre el asunto, pues todo el mundo sabe cómo fue el suceso después de que el propio Ozzy y el resto de la banda lo contaran cientos de veces: el público solía lanzar al escenario todo tipo de cosas de plástico: serpientes, arañas, cucarachas, murciélagos…; durante un concierto en enero de 1982 le tiraron muchas y muy diversos juguetes de este tipo, pero uno de los proyectiles era un murciélago de verdad, muerto (los bromistas dijeron que lo habían tenido en el frigorífico hasta la hora del concierto), que él creyó como todo lo demás, de plástico, y lo mordió; cuando notó la sangre rápidamente se interrumpió el concierto y fue llevado inmediatamente al hospital, donde le administraron diversas vacunas, sobre todo la de la rabia, que le fue puesta durante semanas.

 

Cuando Piers Morgan le preguntó a Waters si quería disculparse por el dolor que sus comentarios causaron a la familia Osbourne, Waters respondió: "Sí, claro que sí. No es que tenga tiempo para Sharon Osbourne, que es una sionista acérrima... y me ha acusado de todo. Me acusa constantemente porque forma parte del lobby israelí”. (Waters también se refirió a Sharon Osbourne como Karen antes de que Morgan lo corrigiera). Hipócrita hasta cimas incomprensibles, Waters no se da cuenta de que él está acusando a todo el mundo de todo, siempre que opinen de modo diferente a él.

Waters continuó: "Siento mucho que hayas perdido a tu padre, Jack (dijo en referencia al hijo de Ozzy), pero uno habla de cosas, de la gente y de lo que piensa. Fui sincero, dije que no me gustaba Black Sabbath. Era todo histrionismo. No me gusta la gente que les arranca la cabeza a los murciélagos de un mordisco. Me parece repugnante". Insistió una y otra vez en su ignorancia; por otro lado, que guste o no un grupo no justifica el insulto, pues hacer tal cosa es una demostración evidente de engreimiento. Además, lo mismo podrían decir de él aquellos a quienes no les gusta Pink Floyd. Luego añadió: "Sé que está muerto y no puede volver para decir: 'Sí, siento haber arrancado la cabeza a mordiscos a los murciélagos'. Si es que alguna vez lo hizo. ¿Quién sabe si lo hizo o no?" En otras palabras, ahora no está seguro de que tal cosa ocurriera, pero mantiene sus insultos.

 

Cuando el presentador le preguntó por última vez si lamentaba sus polémicos comentarios, Waters respondió: "No me arrepiento de nada en la vida, excepto de no haber tenido más éxito en lograr que la gente comprenda lo importante que es que, como raza humana, reconozcamos y empaticemos con todos nuestros hermanos y hermanas de todo el mundo". Asombroso, subraya lo importante que es ser empático con el prójimo a la vez que insulta y desprecia a quien le parece. Es difícil ser más hipócrita y demostrar menos cerebro.

 

La guerra entre Waters y la familia Osbourne comenzó en septiembre del 25, unas seis semanas después de la muerte de Ozzy, cuando Waters insultó al fallecido ícono del metal durante una entrevista en el podcast ‘Independent Ink’. Comenzó vomitando: "Estuvo en la tele durante siglos con sus idioteces y disparates".  Si no te gustaba, ¿por qué lo veías, Roger? Luego criticó con dureza la música de Black Sabbath: "Su música me importa un bledo. No me importa Black Sabbath, nunca me importó. No me interesa... '¡ Buah! ' ni arrancarles la cabeza a mordiscos a los pollos ni nada de eso. Me da igual". Cuando le explicaron que en realidad le había arrancado la cabeza de un mordisco a un murciélago, no a un pollo, Waters respondió: "Dios mío, eso es aún peor, ¿no? No sé, ¿es peor arrancarle la cabeza de un mordisco a un murciélago o a un pollo?". Nuevamente confirma su supina ignorancia, pues el más ignorante es el que hace alarde de serlo.

 

El hijo de Ozzy, Jack Osbourne, replicó en Instagram. "Qué patético y desconectado te has vuelto. Parece que la única forma de llamar la atención que tienes es vomitando tonterías contra los demás. Mi padre siempre pensó que eras un imbécil. ¡Gracias por darle la razón!". Sharon Osbourne calificó a Waters de "triste, irrelevante, viejo, miserable y feo". La familia Osbourne también lanzó una camiseta con el texto "Ozzy Rules" (Ozzy manda) pintado con aerosol sobre el nombre de Waters y la frase 'Another prick in the wall' (Otro pinchazo en el muro) impresa en la espalda.

 

Roger Waters siempre fue un envidioso  que envidiaba  el talento de Richard Wright y por eso lo echó de Pink Floyd a voces e insultos; un hipócrita que hablaba y escribía sobre la fraternidad humana mientras insultaba y despreciaba a quien le caía mal, por no recordar que se dice comunista y posee las mansiones más caras en los lugares más caros del mundo; y un músico muy limitado pues sin Wrigth y Gilmour sus ideas como letrista jamás hubieran tenido la mínima trascendencia. No puede extrañar que David Gilmour y su esposa lo hayan descrito varias veces como “megalómano mentiroso, ladrón e hipócrita, un evasor de impuestos, un misógino y enfermo de envidia que, además, hace playback”. Ni que sobre el cantante de U2 vomitara: “Quien conozca a Bono debería engancharlo por los tobillos y sacudirlo hasta que deje de ser un enorme trozo de mierda”. Bono no se rebajó a contestar.

 

Es, sin la menor duda, un fascista de libro que se siente posesor del monopolio de la verdad y, por tanto, legitimado para insultar, despreciar, señalar, humillar… a quien le parezca. Cada vez que habla lo confirma.

 


CARLOS DEL RIEGO

 


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