El siempre deslenguado e insultante Roger
Waters dijo, hace unos días, que no se arrepiente de sus comentarios
incendiarios que hizo sobre Ozzy Osbourne meses atrás, los cuales han causado
gran revuelo en la comunidad del rock y el metal tras la muerte del cantante de
Black Sabbath (julio de 2025). Con sus palabras, Waters confirma, una vez más,
su soberbia y engreimiento
El cofundador de Pink Floyd (con tanto
talento artístico como vanidad y fatuidad) defendió sus comentarios anteriores
sobre Osbourne, quien según él no hizo más que “traer cientos de años de
idiotez y tonterías al mundo” (¿cientos?), así como su desprecio por la música
de Black Sabbath, en un episodio
reciente del programa Piers Morgan, ‘Uncensored’ (BBC).
El bajista dijo, sin siquiera mostrar
algo de empatía con colegas de profesión ni informarse mínimamente: “¿Tienen
que gustarme todos los grupos de rock que han existido o la gente que les
arranca la cabeza a los murciélagos?". El muy ignorante ni siquiera se ha
informado sobre el asunto, pues todo el mundo sabe cómo fue el suceso después
de que el propio Ozzy y el resto de la banda lo contaran cientos de veces: el
público solía lanzar al escenario todo tipo de cosas de plástico: serpientes,
arañas, cucarachas, murciélagos…; durante un concierto en enero de 1982 le tiraron
muchas y muy diversos juguetes de este tipo, pero uno de los proyectiles era un
murciélago de verdad, muerto (los bromistas dijeron que lo habían tenido en el
frigorífico hasta la hora del concierto), que él creyó como todo lo demás, de
plástico, y lo mordió; cuando notó la sangre rápidamente se interrumpió el
concierto y fue llevado inmediatamente al hospital, donde le administraron diversas
vacunas, sobre todo la de la rabia, que le fue puesta durante semanas.
Cuando Piers Morgan le preguntó a
Waters si quería disculparse por el dolor que sus comentarios causaron a la
familia Osbourne, Waters respondió: "Sí, claro que sí. No es que tenga
tiempo para Sharon Osbourne, que es una sionista acérrima... y me ha acusado de
todo. Me acusa constantemente porque forma parte del lobby israelí”. (Waters
también se refirió a Sharon Osbourne como Karen antes de que Morgan lo
corrigiera). Hipócrita hasta cimas incomprensibles, Waters no se da cuenta de
que él está acusando a todo el mundo de todo, siempre que opinen de modo
diferente a él.
Waters continuó: "Siento mucho
que hayas perdido a tu padre, Jack (dijo en referencia al hijo de Ozzy), pero
uno habla de cosas, de la gente y de lo que piensa. Fui sincero, dije que no me
gustaba Black Sabbath. Era todo histrionismo. No me gusta la gente que les
arranca la cabeza a los murciélagos de un mordisco. Me parece repugnante".
Insistió una y otra vez en su ignorancia; por otro lado, que guste o no un
grupo no justifica el insulto, pues hacer tal cosa es una demostración evidente
de engreimiento. Además, lo mismo podrían decir de él aquellos a quienes no les
gusta Pink Floyd. Luego añadió: "Sé que está muerto y no puede volver para
decir: 'Sí, siento haber arrancado la cabeza a mordiscos a los murciélagos'. Si
es que alguna vez lo hizo. ¿Quién sabe si lo hizo o no?" En otras palabras,
ahora no está seguro de que tal cosa ocurriera, pero mantiene sus insultos.
Cuando el presentador le preguntó por
última vez si lamentaba sus polémicos comentarios, Waters respondió: "No
me arrepiento de nada en la vida, excepto de no haber tenido más éxito en
lograr que la gente comprenda lo importante que es que, como raza humana,
reconozcamos y empaticemos con todos nuestros hermanos y hermanas de todo el
mundo". Asombroso, subraya lo importante que es ser empático con el
prójimo a la vez que insulta y desprecia a quien le parece. Es difícil ser más hipócrita
y demostrar menos cerebro.
La guerra entre Waters y la familia
Osbourne comenzó en septiembre del 25, unas seis semanas después de la muerte
de Ozzy, cuando Waters insultó al fallecido ícono del metal durante una
entrevista en el podcast ‘Independent Ink’. Comenzó vomitando: "Estuvo en
la tele durante siglos con sus idioteces y disparates". Si no te gustaba, ¿por qué lo veías, Roger?
Luego criticó con dureza la música de Black Sabbath: "Su música me importa
un bledo. No me importa Black Sabbath, nunca me importó. No me interesa... '¡
Buah! ' ni arrancarles la cabeza a mordiscos a los pollos ni nada de eso. Me da
igual". Cuando le explicaron que en realidad le había arrancado la cabeza
de un mordisco a un murciélago, no a un pollo, Waters respondió: "Dios
mío, eso es aún peor, ¿no? No sé, ¿es peor arrancarle la cabeza de un mordisco
a un murciélago o a un pollo?". Nuevamente confirma su supina ignorancia,
pues el más ignorante es el que hace alarde de serlo.
El hijo de Ozzy, Jack Osbourne, replicó
en Instagram. "Qué patético y desconectado te has vuelto. Parece que la
única forma de llamar la atención que tienes es vomitando tonterías contra los
demás. Mi padre siempre pensó que eras un imbécil. ¡Gracias por darle la razón!".
Sharon Osbourne calificó a Waters de "triste, irrelevante, viejo,
miserable y feo". La familia Osbourne también lanzó una camiseta con el
texto "Ozzy Rules" (Ozzy manda) pintado con aerosol sobre el nombre
de Waters y la frase 'Another prick in the wall' (Otro pinchazo en el muro)
impresa en la espalda.
Roger Waters siempre fue un envidioso que envidiaba
el talento de Richard Wright y por eso lo echó de Pink Floyd a voces e
insultos; un hipócrita que hablaba y escribía sobre la fraternidad humana
mientras insultaba y despreciaba a quien le caía mal, por no recordar que se
dice comunista y posee las mansiones más caras en los lugares más caros del
mundo; y un músico muy limitado pues sin Wrigth y Gilmour sus ideas como
letrista jamás hubieran tenido la mínima trascendencia. No puede extrañar que
David Gilmour y su esposa lo hayan descrito varias veces como “megalómano
mentiroso, ladrón e hipócrita, un evasor de impuestos, un misógino y enfermo de
envidia que, además, hace playback”. Ni que sobre el cantante de U2 vomitara: “Quien
conozca a Bono debería engancharlo por los tobillos y sacudirlo hasta que deje
de ser un enorme trozo de mierda”. Bono no se rebajó a contestar.
Es, sin la menor duda, un fascista de
libro que se siente posesor del monopolio de la verdad y, por tanto, legitimado
para insultar, despreciar, señalar, humillar… a quien le parezca. Cada vez que
habla lo confirma.
CARLOS DEL RIEGO

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