El inmortal
dramaturgo francés murió el 17 de febrero de 1673, hace justo 348 años., apenas
un mes después de estrenar ‘El enfermo imaginario’. Aunque era una auténtica
celebridad, la Iglesia francesa prohibía que los comediantes fueran enterrados en
sagrado y que recibieran las pompas fúnebres habituales, y con Moliere no hubo
excepción. A pesar de ello, nadie acusa a Francia de haberse dejado manipular
por la Iglesia, a diferencia de lo que pasa en otros países, donde esa
acusación es perpetua
Un tópico muy
arraigado entre los convencidos de que lo español es lo peor afirma que, a
diferencia de lo que sucedía en otros países, desde hace siglos y siglos España
siempre ha estado bajo el yugo de la Iglesia, de la Inquisición. Sin embargo,
echando un vistazo a la historia de Inglaterra, Italia o Francia se comprueba
cómo obispos o cardenales alcanzaron el máximo poder, mientras en España sólo
el cardenal Cisneros fue designado regente, y nunca ningún eclesiástico fue
primer ministro (o equivalente); en Francia ostentaron este cargo cardenales
como Richelieu o Mazzarino. Un hecho que demuestra el poder de la Iglesia
Francesa en la Edad Moderna se refiere al funeral de Moliere, uno de los más
grandes de la Literatura Universal.
La España de los
Austria (siglos XVI y XVII) es descrita como oscura, intransigente, aprisionada
por la Inquisición, y tal cosa se piensa tanto dentro como fuera. Pero si se
comparan episodios con otros similares en otros países el tópico se convierte
en mentira. La ‘avanzada’ Francia despreció a uno de los más insignes
franceses, Moliere. Los comediantes eran considerados allí como seres
degenerados e infames, y por tanto estaban excomulgados al igual que
prostitutas, brujos, usureros…; además, se les negaba la extremaunción y entierro
en el cementerio. Muerto en el escenario, la viuda del autor y actor solicitó
que se hiciera una excepción y se permitiera enterrarlo en sagrado, e incluso
una de las favoritas del rey Luis XIV logró que éste intercediera. Sin embargo,
el arzobispo de París fue inflexible, y sólo permitió que se le enterrara al
otro lado de los muros del camposanto, en el lugar destinado a los suicidas. Y
si accedió a ‘tanto’ fue a condición de que el sepelio fuera de noche, sin
asistentes, sin ningún servicio funerario, sin que el cuerpo pasara por la
iglesia y con la presencia de dos
sacerdotes que verificaran que todo se hacía como el arzobispo ordenaba. De
este modo dio tierra Francia a una de las referencias mundiales del teatro, en
silencio, en soledad, de noche y en el lugar reservado para suicidas. Apenas un
diario dio noticia de su muerte.
Por aquellos años y
los siguientes, Francia y los otros países europeos que envidiaban a España por
los descubrimientos y la vuelta al planeta, por su supremacía militar y el
imperio en el que “nunca se pone el sol”, trataban de combatir su superioridad
a base de mentiras y manipulaciones; la inquisición, el fanatismo, la
brutalidad, la ingratitud, la incultura…eran los ‘argumentos’ utilizados. Sin
embargo, en toda Europa había y sucedía lo mismo, casi siempre con mucho mayor
fanatismo. Así, a diferencia del deprimente funeral con que Francia ‘honró’ a
Moliere (en Inglaterra el teatro llegó a estar prohibido por orden de Cromwell),
en España el sepelio de Lope de Vega (que murió unos 40 años antes que el
escritor francés) fue multitudinario; y a pesar de que era público que, siendo
sacerdote, vivía con una mujer y había tenido una vida licenciosa, escandalosa
muchas veces, Lope (ni ningún otro autor del Barroco español jamás sufrió
persecución. Su entierro fue multitudinario, tanto que el cortejo apenas podía
avanzar, un acontecimiento excepcional con una gran procesión pública espontánea,
con presencia de cofradías, religiosos, representantes de diversas órdenes
militares e incluso del Santo Oficio, todos tratando de portar los restos de
Lope unos minutos. Cuentan que se vivió un momento de gran emoción colectiva.
La ‘abierta y reformista’
Francia sepultó a su principal autor de noche, en silencio y soledad por orden
de su jerarquía eclesiástica; casi al mismo tiempo, la ‘atrasada y clerical’
España enterró a uno de sus grandes con todos los honores. ¿Cuál de las dos
sociedades estaba más dominada por la Iglesia?
CARLOS DEL RIEGO
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