domingo, 5 de febrero de 2017

EL REFUGIADO VISTO DESDE EL CRISTAL DEL ROCK & ROLL. Uno de los grandes problemas a que se enfrentan las sociedades occidentales es el de los refugiados. El rock & roll, curiosamente, lleva mucho tiempo hablando de este asunto, habiendo dejado canciones verdaderamente memorables.

Neil Diamond elogió en 'América' la gran aportación y riqueza
que conllevan los emigrantes.

Aunque se trata de un fenómeno que viene sucediéndose desde que el hombre es tal, es en las últimas décadas cuando la cosa se ha complicado (aun más) al aparecer factores hasta ahora desconocidos. Los músicos de rock, que casi siempre están dispuestos a aportar su granito de arena artístico a causas solidarias, han mostrado su compromiso con los que buscan refugio. Así, no son pocos los que han hecho canciones que concuerdan con aquel precepto de ‘dar cobijo al caminante’, concepto que hoy día se entiende como acoger al refugiado. Como es lógico, el tema se ha tratado bajo diferentes puntos de vista y se ha hecho melodía en los más diversos géneros y estilos de este cajón de sastre que es el rock & roll.

Aunque no es esencialmente rock & roll, puede incluirse el ‘Deportee’ del pionero cantautor estadounidense Woody Guthrie; en origen el tema se quedó sólo en un texto, sin música, sin embargo, su admirador Pete Seeger y un maestro de escuela llamado Martin Hoffman se encargaron de componer la partitura años después. El caso es que Woody leyó en la prensa sobre un accidente de avión que repatriaba (deportaba)  campesinos mexicanos que habían entrado en USA irregularmente; fue en 1948 y murieron todos, pero lo que le sorprendió e indignó fue que ni siquiera se publicaran los nombres de esos inmigrantes que no habían recibido refugio y que habían quedado “como hojas secas”. Siempre preocupado por las injusticias y desigualdades, Woody Guthrie escribió algunas otras canciones en las que denunciaba todo lo que habían de soportar los que dejaban atrás casa y familia.  

Mucho después, los siempre polémicos y provocadores Ramstein denunciaban en su ‘Mein Land’ (2011), en forma de sátira, la xenofobia que ellos veían en Europa. La potente banda alemana ha sido acusada muchas veces de simpatizar con posturas ultras, y otras tantas han tenido que salir a desmentir; de todos modos, siempre han proclamado que se sienten muy a gusto en la provocación. Con ese aplastante sonido que parece construido en una factoría de maquinaria pesada, los berlineses repetían, con sus voces cavernosas, “mi país, mi país, estás aquí, en mi país, mi voluntad, mi playa, mi país”.   

Nieto de inmigrantes, el neoyorquino Neil Diamond escribió en 1980 todo un alegato a la aportación de quienes, procedentes de todo el mundo, buscaron una nueva vida en América, contribuyendo con su esfuerzo al crecimiento y enriquecimiento de USA (ciertamente podría aplicarse, con matices, a todo el continente). Con esa asombrosa facilidad que Diamond ha tenido siempre para construir melodías atractivas y fáciles de asimilar por todo el mundo, la canción combina un texto y una partitura positivos, elegantes, mostrando un brillante resultado siempre salpicado por unas gotas del inagotable talento de este auténtico prodigio de inspiración y lucidez artística. Algunos de los versos dicen: “Tienen un sueño que les llevará allí, tienen un sueño que quieren compartir (…), desde todo el mundo vienen a América” y, al final, proclama generoso “mi país es el tuyo”… Seguro que esta canción le produce urticaria al ‘musoliniano’ Trump.         

Tom Petty & The Heartbreakers publicaron el excelente ‘Refugee’ en 1979. En esta ocasión se toma la figura del refugiado como analogía, como si alguien pudiera tener ese sentimiento de miedo e inseguridad sin serlo. Viene a decir, más o menos, que aunque lo hayas pasado fatal, aunque te hayan secuestrado, todo el mundo debe luchar por su libertad, así que no tienes por qué vivir como un refugiado. Es un rock a medio tiempo (especialidad de Mr. Petty), apasionado, intenso, siempre elegante y con arreglos exquisitos en teclado y guitarras.

Tampoco, a pesar de su explícito título, el inolvidable ‘Immigrant song’ (1970) de Led Zeppelin tenía mucho que ver con quienes se ven obligados a huir de su casa y buscar cobijo en tierra ajena. Como es sabido, el guitarrista Jimmy Page sentía verdadera fascinación por el ocultismo, el esoterismo y ciertas mitologías; esta ‘Canción del inmigrante’, con su ritmo granítico y su poderoso riff, se refiere a unos emigrantes poco amistosos y nada temerosos, los vikingos, que no eran precisamente unos refugiados a la búsqueda de una vida mejor y un lugar para trabajar y asentarse pacíficamente.

Uno de los himnos a favor del acogimiento de refugiados es, claro, el ‘Clandestino’ (1998) de Manu Chao. El célebre tema del emblemático músico hispano-francés refleja el lamento del refugiado que ha cruzado la frontera de modo irregular y se siente perseguido, menospreciado, señalado, perdido, como un fantasma que corre sin saber a dónde; se trata de una canción que sigue transmitiendo ese sentimiento de desamparo, esa melancolía que, seguro, tienen los refugiados; entre sus sentidos y tristes versos puede recordarse el que dice “mi vida la dejé entre Ceuta y Gibraltar”.

Como en tantas otras ocasiones con trasfondo altruista, el rock ha mostrado también su compromiso con los que huyen de la violencia y la pobreza. 


CARLOS DEL RIEGO

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