miércoles, 23 de diciembre de 2015

LA REINA MAGA, LA NIÑA JESUSA Y EL ALCOHOL SIN ALCOHOL Mostrando un sectarismo soberbio y agresivo, algo así como una especie de demencial religión antirreligiosa, algunos se han enviciado en el empeño de modificar el sentido de su propia cultura, esa que les permite su misma existencia.

Aunque se carezca de creencia religiosa, no se puede negar, borrar o retorcer la tradición y la cultura (Pintura de Alberto Durero, 1504)
Ned Flanders, el de los Simpsons, cuando tiene que desinfectar una herida pide a sus hijos: “Niños, traedme el alcohol sin alcohol”… Las navidades son lo que son porque la cultura y la tradición así las han construido, de manera que intentar seguir celebrándolas sin su sentido es tan tonto como celebrar las fallas sin ninots ni pirotecnia, pretender un concierto musical en el que esté prohibida la música, un partido de fútbol sin balón, una competición de natación sin agua…, o el alcohol sin alcohol. Así, se habla de navidades laicas, capillas laicas, comuniones laicas…, estulticia extrema. Y laica, pues la sandez no atiende a ideologías.

La más reciente memez de los que tratan de cambiar las tradiciones y que reniegan de su propia cultura es la de convertir a los Tres Reyes Magos en Reyes y Reinas Magos y Magas. Pero esto es sólo el principio, porque más tarde llegarán a inventar una ‘Niña Jesusa’, y ¿por qué los padres de la criatura tienen que ser hombre y mujer? (progenitor A y progenitor B, como dijo aquel campeón de los zoquetes); nada, el próximo año algunos belenes mostrarán dos mujeres, y en otros serán dos hombres (por difícil que fuera el nacimiento en ambos casos), atendiendo a la susodicha Jesusita; y en un futuro próximo podrían ser transexuales, y algo más adelante, en aras del espíritu multicultural y multirracial, será obligatoria la presencia de todas las razas y culturas del planeta para protagonizar la escena, pastores y ángeles incluidos. Por supuesto, nada de animales, ya que obligar a borricos, vacas u ovejas a rodear el pesebre equivale a maltrato animal y debería ser denunciado. Y así, paso a paso, se llegaría al culmen del absurdo cuando, por ejemplo, los padres fueran dos mujeres negras homosexuales, los animalitos hombres (y mujeres) disfrazados, los ángeles travestis, y Los Magos, Magas; ah!, y nada de Nacimiento sino solsticio de invierno, y ni los Reyes-Reinas ni los pastores han de postrarse, sino que la cosa sería un botellón para celebrar el… ¿nacimiento laico? Sí, un tonto hace ciento si le dan lugar y tiempo.    

 En el fondo, lo que subyace es un intento de borrar, como si nunca hubieran existido, las tradiciones culturales que han permitido a estos sátrapas pensar como piensan (¿). Así, festejar fechas y símbolos netamente religiosos pretendiendo despojarlos de cualquier connotación religiosa es como el alcohol sin alcohol de Ned Flanders…, un esperpento, un imposible.

A pesar de esta evidencia, hay estantiguas y heliogábalos que pretenden borrar todo lo que tenga que ver con el cristianismo y negar cualquier referencia a la cultura judeo-cristiana, tratando de que, por ejemplo, nadie sepa nunca qué representan infinitas pinturas, esculturas y arquitecturas, piezas musicales y obras literarias, fiestas, indumentarias, vocabulario y terminología, especialidades culinarias… En fin, por absurdo que parezca, existen individuos que desean acabar con todo lo que configura y da personalidad a una Cultura. Que es, además, la suya.


CARLOS DEL RIEGO