domingo, 18 de octubre de 2015

LAS GUERRAS DEL SIGLO XX SEGÚN EL ROCK El siglo pasado puede revisarse siguiendo las sucesivas guerras, que fueron enlazándose una tras otra. El rock, siempre pacifista, permite recorrer las guerras más importantes a través de una serie de canciones que se detienen en todos los conflictos armados.

Lennon nunca se cansó de pedir una oportunidad para la paz
La guerra, omnipresente en la Historia, ha sido desde siempre uno de los temas recurrentes de la Historia del Arte, entre otras cosas porque resulta muy difícil señalar un período histórico sin episodios bélicos, es decir, el artista siempre ha tenido cerca un conflicto armado sobre el que crear una imagen, una narración, una partitura. Pintores y escultores, literatos y músicos han encontrado en el choque de sables uno de los motivos más importantes de la producción artística. Como no podía ser de otro modo, un estilo musical tan ardiente como el rock no podía ser ajeno al campo de batalla, de modo que las guerras del siglo XX (las guerras púnicas o la invasión de los hunos les quedan un poco lejos) fueron inspiración inagotable para canciones de rock, pop, soul, blues… Así, dada la querencia de los autores por las pasiones exacerbadas, no resulta difícil recorrer las guerras más importantes de los pasados cien años mediante algunos de los títulos más importantes del género. ¿Quién hubiera dicho que el rock también podría ser una buena herramienta para recordar la reciente historia bélica?


En primer lugar hay que dejar claro que es raro, muy raro, el autor, grupo o solista que, en mayor o menor medida, no ha mostrado su repulsa hacia la guerra. Desde Lennon y McCartney (juntos y separados y con piezas ‘que imaginan’) hasta Rolling Stones, Marley, Neil Young, Michael Jackson, Bowie… (no hace falta recordar la lista completa), todos han dejado su impronta en favor de la causa pacifista. Además…

Una de las más evidentes referencias a la inutilidad de la guerra es el ‘War’, compuesta para Temptations y, con más éxito, para Edwin Starr. En clave soul y con un atractivo especial, repite una frase que es toda una declaración de principios: “Guerra, ¿pará que sirve?, absolutamente para nada”.

‘All together now’, de los ingleses The Farm, mira hacia la Primera Guerra Mundial, concretamente hacia un suceso que ocurrió en las navidades de 1914 (y del que se ha hablado muchas veces): soldados británicos y alemanes apartaron momentáneamente las armas y, en tierra de nadie (“no man´s land”), jugaron un partido de fútbol “en las trincheras de Bélgica”. La base musical es el célebre ‘Cannon’ de Pachelbel, sobre el que los de Liverpool construyeron una canción aun con aires de los ochenta pero mirando a los noventa.

‘Spanish bombs’, de The Clash, es acaso el título más famoso de los (pocos) que se sitúan en la Guerra Civil Española; en él se compara en tono crítico aquel enfrentamiento fraternal español con los aviones llenos de turistas que viajan a España; hay mención especial a los “negros coches de la Guardia Civil” y a Lorca; también se apuntó que esas ‘bombas españolas’ tenían una referencia a las bombas de la Eta en los últimos años 70. Muchas frases en español (con mala pronunciación y escaso sentido) y un ritmo endiablado la mantienen siempre fresca y lista para el combate.

‘Masters of War’, de Bob Dylan, no denuncia la guerra, sino a los que las provocan y se benefician de ellas, es decir, acusa a todo el entramado industrial que pone en marcha una guerra; señala concretamente a los que construyen las armas y “se esconden detrás de la mesa del escritorio”, carga contra los que “juegan con el mundo” y “como Judas mienten y engañan”, y los condena a todos con el concluyente “incluso Jesús nunca olvidará lo que hacéis”. Igualmente, ‘Dogs of War’, de Pink Floyd, incide en la motivación económica de la guerra, siempre urdida por políticos e industriales de las armas, que usan “carne y hueso como moneda”.

Con ‘Enola Gay’, Orchestral Maneuvres in the Dark rememoran el horror de la bomba atómica que arrasó Hiroshima; a lo largo del tema se pregunta si “estará orgullosa la madre de Little boy” (nombre que se dio a la bomba), pero también da la impresión de aludir a la madre del piloto que la lanzó, Paul Tibbets, el cual, al parecer, bautizó al avión ‘Enola Gay’ en honor a su madre. Electro-pop vehemente y bailable.

Divertida es ‘Two tribes’, de Frankie Goes to Holliwood, que escenifica la Guerra Fría y la amenaza nuclear. Las dos tribus que pelean son los dos bloques separados por ‘El telón de acero’ hasta 1989. El desternillante vídeo es más que ilustrativo: Reagan y el presidente soviético (Andropov o Chernenko) se zurran en la arena jaleados por sus aliados. Hechiza su ritmo trepidante y algún guiño hacia lo ruso. También el ‘Wind of change’, de Scorpions, se localiza en los últimos momentos de la Guerra Fría y la caída del Muro de Berlín; habla de la esperanza que traen estos ‘Vientos de cambio’, que danzan en una partitura lenta y con todos los elementos típicos de la balada heavy.

La más recordada en torno a la Guerra de Vietnam (una obsesión para los estadounidenses) es el ‘Fortunate son’ de Creedence Clearwater Revival, que denuncia toda iniciativa bélica a través de la guerra del napalm. El propio John Fogerty explicaba que se le había ocurrido al enterarse del matrimonio entre el nieto del presidente Dwight Eissenhower y el hijo del presidente Nixon, y que entonces pensó en que ninguno de ellos estaría envuelto en ninguna batalla contra el Vietcong, puesto que eran ‘Hijos afortunados’; la pieza se ha convertido en un himno antimilitarista. Los entrañables e inolvidables Ramones, en su ‘Commando’, hablan de las guerras a través de las películas, lanzando versos tan explícitos como “Ellos se preparan para Vietnam” y luego “Desde Hanoi a Berlín Este”. También el ‘19’ de Paul Hardcasttle peleaba en la jungla de Vietnam, señalando que la media de edad de los soldados USA era de 19 años. El ‘21st Century schizoid man’, de King Crimson, insinúa “la inocencia violada con fuego de napalm”; según desveló el guitarrista Robert Fripp, está dedicada a Spiro Agnew, que fuera el vicepresidente de Nixon y “que tan simpático nos cae”.

El ‘Brothers in arms’ de Dire Strait está escrita como repulsa a la Guerra de las Malvinas. El título, ‘hermanos de armas’ o ‘hermanos de guerra’, puede indicar  fraternidad tanto entre compañeros de trinchera como entre enemigos; en todo caso “somos tontos en hacer la guerra”.

Sobre el conflicto irlandés hay mucho. ‘Sunday, boody sunday’, de U2, mira hacia el suceso conocido como ‘Domingo sangriento’: en enero de 1972 tropas inglesas dispararon contra una manifestación pacífica con resultado de 14 manifestantes muertos. Elvis Costello contó que escribió el ‘Oliver´s Army’ tras un viaje a Belfast, y que además de referirse al conflicto norirlandés, pensaba también en Palestina o Sudáfrica (entonces, 1978, con régimen racista). Y ‘Zombie’, de The Cranberrys, también trata de la barbarie del Ira, concretamente sobre aquella bomba que acabó con dos niños. 

Greenday hizo su poderoso ‘American idiot’ cuando la Guerra del Golfo. Denuncia el uso de la guerra en los medios de comunicación, sobre todo la televisión, que alternaba escenas de gran violencia con los anuncios más frívolos; asimismo muestra su desprecio hacia esos estadounidenses que se sienten orgullosos de todo ese montaje.

Y eso sin entrar en las guerras con menos presencia en los medios.


CARLOS DEL RIEGO