domingo, 3 de mayo de 2015

HIPOCRESÍAS DE IDA Y VUELTA EN EL UNIVERSO ROCK El gran Bruce Springsteen ha estado en Madrid acompañando a su hija, que tomaba parte en un concurso hípico internacional. No han sido pocos los que le han reprochado que un tipo tan 'auténtico' haga alardes económicos como ese.

Se achaca a Springsteen que apoye la afición de su hija por un deporte tan elitista como la hípica, aunque todo el mundo en su lugar haría lo mismo
Al parecer, la hija de El Jefe siente verdadera pasión por los caballos desde los cuatro o cinco años y ha estado en contacto con estos nobles brutos desde entonces. Para la gran mayoría tal cosa no pasa de noticia curiosa, sin embargo, pululan por los foros abundantes fundamentalistas que descalifican al músico por aquello de dar a la niña los caprichos más caros. La cosa tiene relación con casos similares que, a menor escala, han tenido como protagonistas a rockeros españoles; así, se recuerda cómo se increpó y descalificó a Fito Cabrales (el de los Fitipaldis y antes de Platero y Tú) porque lo 'sorprendieron' comprando en El Corte Inglés; e igualmente hubo otro al que se le llamó de todo porque bebía Cocacola…

El motivo de las palabras gruesas que recibe el autor de 'Born to run' es que siempre se le ha tenido por lo que se conoce como 'working class hero', héroe de la clase trabajadora, de modo que muchos de sus fans le exigen que viva y se conduzca como un currante más. Por otro lado, el propio cantante, compositor y guitarrista ha cultivado una cierta imagen de artista comprometido con los desfavorecidos y con las injusticias, de intelectual que señala con el dedo a políticos conservadores, con lo que ha dado a entender que él es y está con la clase obrera. De este modo, cuando exhibe símbolos capitalistas y de burgués acaudalado, los más puristas se rasgan las vestiduras y lo tachan de traidor, de vendido y, como en este caso, de conceder a su hija todos sus antojos de niña pija. Igualmente, a un autor como Fito que escribía textos cargados de denuncia y reproches a la sociedad de consumo (centrando sus dardos en banqueros, políticos, militares…), se le echa en cara acudir a un 'templo del consumismo', a una 'catedral del capitalismo 'como El Corte Inglés, pues tal cosa es algo así como una traición a quienes lo tenían como un trabajador alérgico al sistema…
El caso es que, aunque esos músicos dieran pie a que parte del público los tuviera en tal consideración a causa de sus textos, declaraciones y postura política, es evidente que esas culpas e insultos que reciben sólo tienen un calificativo: pura hipocresía. ¿Acaso los que cargan contra ellos no disfrutarían del dinero en caso de tenerlo?, la respuesta es obvia, pues no se tiene conocimiento de millonario que, en lugar de gastar y comprar para él y su familia, repartiera sus capitales entre los más necesitados; es más, cuando alguien procedente del proletariado tiene un golpe de suerte y alcanza el estatus de potentado, o incluso el éxito económico gracias a su mérito y trabajo, no se dedica a reparar injusticias sociales, no se queda con mil al mes y emplea el resto en ayudar a los menesterosos… Sí, es muy fácil ser desprendido cuando no hay de qué desprenderse.

Desde el otro punto de vista. Springsteen, al igual que muchos otros grandes nombres del rock de hoy y de siempre, suelen aprovechar cualquier situación para dejar clara su posición política, la cual, piensan ellos, está en las izquierdas. Aun se recuerda el pequeño alboroto que se armó cuando Rolling Stones publicaron, dentro de su álbum 'A bigger bang' (2005), el tema 'Sweet neo con', en el que al 'dulce nuevo conservador' le llaman hipócrita, mierda, necio…

También hay aquí un cierto grado de hipocresía, puesto que tanto Springsteen como Jagger son ellos mismos conservadores aunque se crean otra cosa; e igual que ellos muchos otros personajes del mundo de la farándula que 'procuran evitar estrechar la mano de políticos de derechas' (como dijo un famoso director de cine), pero a la vez viven como burgueses capitalistas muy bien acomodados. De este modo, si se reside en una verdadera mansión (incluso palacio), si se poseen abultadas cuentas corrientes, si se exhiben todos los símbolos de la burguesía capitalista, ¿cómo puede uno tenerse por otra cosa? ¿Qué es Mick Jagger si no un poderoso empresario, liberal y alérgico a los impuestos? Claro que hay muchos que están convencidos de que son esto o lo otro sólo por decirlo, sin necesidad de actuar acorde a lo que se dice; oportuna es aquí la referencia a El Quijote: "operibus credite et non verbis", que viene a significar "cree en las obras y no en las palabras".

¿Cuántos músicos de rock largan y largan contra los poderosos desde sus posiciones de privilegio?, ¿cuántos cantan con rabia contra los banqueros a la vez que mantienen gruesas cuentas corrientes, o contra los políticos a la vez que aceptan jugosas subvenciones y contratos?, ¿y cuántos comienzan escribiendo contra las élites económicas deseando a la vez formar parte de las mismas? Y en el otro lado, ¿cuántos amantes del rock combativo y protestón exigen a 'sus' músicos que vivan como proletarios?, y ¿cuántos de ellos se olvidan de lo que exigían antaño si hoy nadan en la abundancia?

Sí, la hipocresía no requiere ser rico y famoso, cualquiera puede ejercerla, ya desde el escenario, ya desde la concurrencia. Las personas son personas independientemente de su posición social o económica y, por tanto, sujetas a idénticas debilidades. Y el que esté libre de culpa…  


CARLOS DEL RIEGO