miércoles, 4 de febrero de 2015

`PROBLEMOS’ YA EXHIBE TODOS LOS VICIOS DE LA CASTA Revolucionado anda el mundo de la política en varios países europeos con el auge de los populismos. España no es ajena al fenómeno, de modo que el nuevo partido populista tiene a tirios y troyanos que no les llega la camisa al cuerpo.

El estilo bolivariano que algunos quieren instaurar aquí
Sin embargo, la realidad señala de modo inconfundible que la opción recién llegada no sólo no es la solución, sino que es en sí misma un problema, tanto por lo que muestra como por la conducta de sus nombres más significados. ‘Problemos’.

Esta nueva formación, a pesar de que aún (febrero 2015) ni siquiera ha debutado en el terreno electoral (sin contar el Parlamento Europeo que, como está comprobado, aquí no importa demasiado al personal), ya muestra todos los tics y recursos característicos de los gobiernos tendentes al totalitarismo. Así, presenta ese discurso populista y demagógico, esa plática inconcreta y dispersa (de hecho aun no han formulado una sola idea o propuesta), esa táctica tan típica del que, en el mejor de los casos, cree que con sólo ‘buenas’ intenciones todo se soluciona (eso sí, sólo son buenas si son suyas). Luego llega la obstinada señora Realidad y se impone; es decir, en el mitin se vociferan promesas cuasi revolucionarias en todos los ámbitos (social, económico, fiscal…), pero llegado el caso, hasta el más exaltado comprueba la imposibilidad de mantener proposiciones enfrentadas a lo posible. Asimismo, cuando se presenta cualquier contratiempo o acusación, el líder populista echa la culpa a otros: “vienen contra nosotros”, proclaman cuando uno de sus líderes es denunciado. Y cuando los problemas se vuelven abrumadoramente evidentes (como sucede ahora en Venezuela), no dudan en usar el mismo discurso: “la culpa la tienen el imperio (USA) y el capitalismo” o el Banco Central Europeo, la Troika, la banca, una mano negra o una confabulación internacional (o intergaláctica).

Pero hay más detalles que dejan ver de qué van estos ‘Problemos’. Por ejemplo, no se cortan en justificar los asesinatos etarras, evidenciando empatía con los terroristas y, por tanto, antipatía hacia las víctimas, pero a la vez, abominan de idénticos crímenes si el pretexto político para cometerlos es de signo contrario. Asimismo, no les tiembla la mano a la hora de purgar a todo aquel miembro del partido que ose discrepar del líder y su camarilla.
Y, por supuesto, está el asuntillo ese de que varios de sus dirigentes estén implicados en casos dudosos con la pasta de por medio. Así, está el tronco que cobraba una beca de una universidad sin aparecer por allí, y la novia del patrón, que siendo concejal no sabía que estaba asignando trabajitos a la empresa de su hermano. Pero lo mejor (de momento) es el otro jerarca de ‘Problemos’, que recibe un pastón por un informe por el que a un premio Nobel le hubieran pagado la décima parte, una cantidad que es el triple de lo que se lleva el expresidente Clinton por una conferencia; además, incumple con obligaciones tales como comunicar el negocio a la Uni para la que trabaja (¿) o entregar a ésta lo que estipula el contrato; se inventa una sociedad para eludir al fisco y no hay forma de entregarle la correspondiente citación… En fin, aplauden a los jueces que encausan a “la casta corrupta”,  pero si ellos se ven en el mismo fango que la susodicha, vuelven al “nos quieren amedrentar porque nos tienen miedo, la casta nos agrede porque no quiere que lleguemos al gobierno y solucionemos las necesidades y problemas de los ciudadanos”. Además, no sería de extrañar que al tirar de los hilos se llegue a más ovillos ¡Y eso que todavía no han tocado el poder, y eso que aun no han tenido dineros públicos a su alcance!

Al margen pero como dato colateral se puede subrayar la deserción de muchos de IU que atisban más futuro en el nuevo partido; y es que no falla: en cuanto ven una vía de agua, las ratas abandonan el barco.

Afirman los especialistas que la aparición de partidos populistas es la respuesta lógica ante el desencanto y desconfianza que provocan los partidos tradicionales; una reacción tan lógica como la de tener ganas de dar un puñetazo a quien te mienta la madre. Sin embargo, aunque puedan ser impulsos naturales, no quiere ello decir que llevarlos a cabo sea lo más razonable y provechoso.

De todos modos, si es cierto que varios ‘Problemos’ asesoraron a Venezuela, los hechos parecen demostrar que sus consejos no han sido muy eficaces… O sea, que si por algún insospechado giro del destino los mencionados alcanzaran el poder, traerán a España el estilo bolivariano, en cuyo caso este país ya conocerá lo que le espera.  

Un detalle final: en su reciente manifestación no se vio una sola bandera española ni, por supuesto, sonó el himno; es curioso pero este debe ser el único país del mundo donde un partido con aspiraciones no exhibe esos símbolos, pues hasta sus amigos y correligionarios venezolanos van con su bandera a todas partes.


CARLOS DEL RIEGO