domingo, 11 de enero de 2015

EL REY ES OCTOGENARIO. EL MITO ELVIS ES ETERNO Hubiera cumplido ochenta años si el hombre siguiera vivo. Pero lo que permanece es el mito. La inconfundible voz suena a diario en todo el mundo y su recuerdo siempre es actualidad: su primera grabación se ha vendido por 300.000 dólares

Elvis en los años 50 del siglo XX, cuando revolucionó algo más que la música_ hoy sería octogenario
De vivir el hombre, el mito sería muy distinto y, seguro, estaría… desteñido, decolorado, desfigurado. Hoy, la mitología del rock, y de todo el siglo XX, señala a Elvis como algo más que un músico, hoy es simplemente El rey. De acuerdo en que no fue el ‘inventor’ del rock & roll, de eso se encargaron Berry, Lewis, Haley, quienes a su vez tomaron lo que hicieron otros y dieron el siguiente paso; tampoco configuró las estructuras que el nuevo género musical utilizaría posteriormente hasta hoy; sin embargo, el mérito de Elvis fue hacer de imprescindible puente multifunción. 

El rey (este monarca no precisa decir de dónde ni de qué lo es) fue la pieza que logró dar continuidad entre una época y la siguiente, es decir, a pesar de que los más reaccionarios abominaban de esa música y esos bailes, no fueron pocos los entrados en años que reconocieron que el tipo cantaba muy bien y entonaba a la perfección, que poseía una voz armoniosa y, en fin, que transmitía emociones…, como todo gran artista; en España muchos cuarentones y cincuentones de los primeros sesenta aceptaban de buen grado las virtudes de este nuevo cantante…, aunque no acabaran de tragar algunas de sus canciones. Asimismo, Elvis logró otra proeza aun más difícil, pues consiguió que la música de negros, los ritmos surgidos en los peores ambientes, en los lugares de perdición, fueran asumidos por toda la sociedad, sobre todo por la dominante población blanca de USA; antes de él todo estaba perfectamente compartimentado y aislado, pero al poco de ofrecer sus primeros conciertos la mentalidad cambió en Estados Unidos y, por extensión, en todo el planeta. Elvis lo hizo: el rock pasó de los suburbios y locales exclusivamente negros a todo el planeta.


De su vigencia basta una muestra. Hace unos días se subastó la primera grabación de Elvis, un disco de acetato (parecido y previo al vinilo) con el tema ‘My happines’’, que grabó en Menphis en julio de 1953, meses antes de encarar eso de la música como algo más que una afición (su primer disco publicado fue el ‘That´s all righ’, un año después); en aquellos años era cosa normal presentarse en un estudio de grabación, cantar una canción y llevarse el disco en el acto pagando muy poco. Sea como sea, en torno a este disco hay más de una versión: unos dicen que lo grabó con los cuatro dólares que le prestó un amigo, pero como en su casa no había tocadiscos, allí quedó sin que nadie le hiciera caso, así que dicho amigo lo recuperó; otros que el propio Elvis pagó los cuatro pavos y le regaló el disco a su madre por su cumpleaños. El caso es que ese disco es una pieza única, ya que nunca fue publicado como tal: no hay más copias. Hace unos días, coincidiendo con la fecha exacta del 80 aniversario de su nacimiento, se subastó esa singularidad de la historia de la fonografía en la emblemática mansión de Graceland (junto con otros tesoros), donde alcanzó la cifra de 300.000 dólares.

Parece imposible escribir sobre Elvis Presley y aportar algo mínimamente novedoso, pues es uno de los protagonistas de la historia del siglo XX que más atención ha suscitado en todo el mundo; por no hablar de que se trata del hombre más fotografiado desde que existen fotos (o al menos empata con el que más). A pesar de todo… En pocas palabras, Berry y los demás crearon, pero sin el Rey el rock & roll llevaría décadas de retraso, ya que él fue el encargado de darle la imprescindible difusión planetaria. No es atrevido afirmar que sin Elvis el rock sería algo mucho más pálido, menos emocionante y atrevido, algo totalmente distinto y carente de todos los matices y atractivos que hoy lo adornan. ¡Ah, y cómo bailaba El rey! 

El hombre sería un octogenario. El mito es eterno.


CARLOS DEL RIEGO