miércoles, 18 de septiembre de 2019

LAS ESTRELLAS DEL DEPORTE DE LA ANTIGÜEDAD

Según la leyenda, el gran campeón Milón de Crotona fue devorado por las fieras cuando sus dedos quedaron atrapados en un árbol (estatua de Pierre Puget


Las recientes victorias (IX-19) de los deportistas españoles (Nadal, la Selección de Baloncesto) los catapulta a las primeras planas de todos los medios, los convierte en  personajes dignos de admiración e incluso en modelos a imitar. El deporte es hoy día en todo el mundo uno de los caminos para convertirse en triunfador. Pues tal cosa ya sucedía con los primeros campeones de que se tiene noticia, es decir, los campeones olímpicos de la Antigüedad, que también conseguían fama y fortuna gracias a sus éxitos deportivos
Los Juegos empezaron a celebrarse (según los datos de que se dispone) a comienzos del siglo IX antes de Cristo, aunque se tiene los del año 776 aC como los primeros Juegos Olímpicos. Y ya entonces los atletas vencedores conseguían no sólo fama, respeto y admiración, sino recompensas más materiales en forma de patrocinios, premios en metálico y muchos otros beneficios. Hoy se habla de Nadal, de Gasol, de Bolt, algo que ya ocurría con los grandes campeones de los Juegos de la Antigüedad, cuando se ensalzaban (y exageraban) las victorias de Milón de Crotona o Astylos de Crotona o Siracusa, deportistas con tanto mérito como los actuales y que, sin duda, merecen ser recordados y permanecer para siempre en la leyenda Olímpica.
En el Olimpo del deporte tiene que estar Quión (o Chíos, o Chionis) de Esparta; ganó las carreras del Estadio (unos 192 metros) y Diaulos (dos estadios) en los Juegos del año 664 aC, y repitió en los del 660 y 656, es decir, fue doble campeón olímpico en tres juegos consecutivos. Impresionante, tenía que ser un corredor fantástico que, de haber vivido hoy, seguro que también hubiera sido  campeón olímpico.
Leónidas de Rodas fue uno de los atletas más famosos, pues consiguió vencer en las tres carreras (Estadio, Diaulos y el Dólico, que son 24 vueltas al estadio, algo más de 4.600 metros) en cuatro Juegos Olímpicos; ‘debutó’ con 24 años en los Juegos de la 154 Olimpiada, en el año 164 aC, venciendo ya en las tres carreras (algunas fuentes explican que en el alguna edición participó y ganó el Hoplitodólico, que era una carrera con casco, escudo y lanza en la que había pocas reglas…). Repitió su ‘triple corona’ en las siguientes tres citas olímpicas, lo que significa que consiguió nada menos que doce coronas de laurel, equivalentes a doce ‘medallas de oro’ de hoy, la primera con 24 años, las últimas con 36 en los juegos de 152 aC. Cuentan (muchos historiadores, poetas y autores de aquellos tiempos lo mencionan y destacan) que el público abarrotaba el estadio el día de las carreras y se volvía loco cuando aparecía Leónidas de Rodas.
¡Y qué decir del gran Astylos de Crotona! Fue otro gran corredor que consiguió nada menos que siete victorias, tres en el Estadio, tres en el Diaulos y una más en el Hoplitodólico; la primera en el año 488 aC. (73 edición de los juegos), la última en 480 aC. Aelius Granianus no figura en las lista de campeones porque era romano y tomó parte en juegos organizados por Roma; de todos modos tuvo que ser un enorme deportista, una especie de decatleta, pues se tiene noticia de que ganó en el Estado, el Diaulos, el Hoplitodólico y el Pentatlón (que incluía la carrera corta, salto de longitud, lanzamiento de jabalina, lanzamiento de disco y lucha). Arrichión de Figalia venció en la modalidad de pancracio (lucha en la que valía todo menos meter los dedos en los orificios del rival) en tres juegos (el primero en 572 aC.); afirman las crónicas que en su última participación el rival le pidió una tregua, pues se había roto un dedo del pie, Arrichión accedió, pero cuando se volvió, el falso lesionado le atacó a traición y lo estranguló; el público, indignado ante el sucio traidor, exigió que se proclamara campeón a cadáver de Arrichión, al que se erigió una estatua.
Pero tal vez el más legendario campeón olímpico de la Antigüedad sea Milo o Milón de Crotona. Luchador invencible, consiguió seis triunfos en otros tantos Juegos Olímpicos, pero no se conformó, sino que también tomó parte en otros juegos (Ítsmicos, Píticos, Nemeos), saliendo invariablemente triunfador. Lo describen como un auténtico coloso de físico impresionante y fuerza descomunal; irrumpió en los juegos del año 540 aC. (60 cita olímpica) y se mantuvo invencible durante seis Juegos Olímpicos, perdiendo en los del año 512 aC, siendo ya prácticamente un anciano. Su terrible muerte también ayudó a consolidar su leyenda: trataba de derribar un árbol aprovechando una grieta, pero sus dedos quedaron aprisionados y no podía siquiera hacer fuerza para liberarse, de modo que quedó indefenso ante una manada de lobos que lo devoró vivo. En todo caso tuvo que ser un deportista excepcional, prodigioso, un luchador que, metido en faena, debía ser aterrador.
¿Alguno de ellos, con los medios actuales, hubiera sido campeón hoy?
CARLOS DEL RIEGO

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