domingo, 20 de octubre de 2013

BAUHAUS, 35 AÑOS DE LA ‘INVENCIÓN’ DEL ROCK GÓTICO No se puede decir que ellos fueron los genuinos y únicos inventores del género, pero sí que estuvieron en el primer momento y aportaron más que nadie. Bauhaus suena mejor hoy que entonces.

Aunque parezca increíble, esto comenzó hace ya 35 años
Echando un vistazo desde la actualidad, parece de lo más chocante que una propuesta musical como la de Bauhaus llegara al mercado del rock todavía en los años setenta del siglo pasado (década verdaderamente prolífica en ese particular universo de la música). Así es, hace ya tres décadas y media que Peter Murphy y sus secuaces echaron a andar bajo el arquitectónico nombre de Bauhaus 1919 (afortunadamente pronto dejaron la fecha). En aquel 1978 lo que hacía hervir las calles en Inglaterra era el recién nacido punk, mientras las bandas-dinosaurio daban sus estertores. Sin embargo, casi a la vez que el irreverente género, aparecía una variante que tomaba elementos del momento, pero también miraba hacia estilos teñidos de decadencia, como el glam; de esta forma, combinando punk y glam (con matices que van desde la psicodelia hasta el funk) surgen los primeros sonidos del rock siniestro o rock gótico. Bauhaus fueron de los primeros en adentrarse por este nuevo camino y darle salida, pero desde el inicio tuvieron compañeros como Siouxie & The Banshes o Joy Division.


Bauhaus (que está celebrando su aniversario con una gira por USA) irrumpe en 1978 con un impactante y largo tema titulado ‘Bela Lugosi´s dead’; es curioso cómo con una escuálida instrumentación la banda consigue un ambiente tan inquietante, claustrofóbico, tenebroso y a la vez hechizante, aunque la cosa se quedaría a medias sin la cavernosa voz de Peter Murphy; es aconsejable ver la secuencia inicial de la película ‘El ansia’ (The Hunger’), que es algo así como un vídeo clip de esa canción. A partir de ahí, apenas cinco años de actividad (reuniones esporádicas aparte, como la actual) en los que editan cuatro álbumes y un buen número de singles y maxisingles. Hay que dejar bien claro que Bauhaus siempre fueron especialistas en el single, pues cada uno de estos es una pequeña maravilla, mientras que los álbumes llegan a resultar reiterativos e incluso cansados.


Un recorrido por sus mejores sencillos y epés muestra una banda original, con sonido básicamente duro pero tremendamente flexible y variable, con un trabajo vocal excelente y con arreglos simplísimos que consiguen eficazmente lo que pretenden; además, estas canciones tienen mucho más que ambientes tenebrosos y misteriosos, pues presentan melodías atractivas gracias a la textura vocal de Murphy.

Después del imprescindible e iniciático corte dedicado a Bela Lugosi, el cuarteto lanza su cuarto single en 1980 con una extraordinaria versión del ‘Telegram Sam’ de Marc Bolan-T. Rex, menos sutil pero mucho más denso y sonoro que el original. ‘Kick in the eye’ fue el siguiente, basado en un ritmo más cadencioso y melódico pero sin perder el empaque. Ya en 1982 presenta su visión del ‘Ziggy Stardustt’ de Bowie (como se ve, el grupo sigue mirando al glam-rock), excelente adaptación con la que convencen a todo el personal; la voz de Peter Murphy suena desafiante, amenazante, sobre una sólida base casi heavy y una guitarra omnipresente que, obsesivamente, va guiando la brillante melodía creada apenas un lustro antes; se trata de una de esas versiones que compiten con el original. ‘Lagartija Nick’ salió como single en 1983 y, al igual que algunos otros, también tuvo su versión maxi; el tema impacta desde el primer efecto, y sigue con un bajo absolutamente letal al que se une, como si fuera un terremoto, una batería simple y dominadora, una guitarra punzante, un saxo que juega al escondite y…, una voz chulesca y retadora.  Pero lo mejor está en un tema que sólo aparece en la edición 12 pulgadas (el maxi), la irresistible ‘Watch that grandad go’; escucharla viene a ser algo así como montarse en una nave que viaja sobre un vertiginoso mar de ritmo y sonido  con, otra vez, una voz profunda y enigmática, intimidatoria y acosadora al timón: Murphy está aquí insuperable, con múltiples llamadas, gritos aterradores y desplantes; la guitarra golpea con cadencia casi funk mientras el saxo le da réplica y, de vez en cuando, parece volverse loco; pequeñas percusiones se combinan con inquietantes y distorsionadas voces mientras la guitarra-saxo parece ir y venir; la atmósfera es de auténtico aquelarre, de frenesí, de danza desenfrenada y retorcida que, curiosamente, algunas veces parece encontrar la liberación y suena casi con limpieza…, es una canción verdaderamente agotadora (¡cómo sonaba y qué efecto producía en la discoteca La Barraca de Valencia en 1984!).

Aun en 1983 lanzan un par de singles y su cuarto álbum y se separan; al parecer Murphy se siente mucho más importante, y sus ínfulas de gran estrella terminan por cansar a los otros tres (David J, Daniel Ash, Kevin Haskins), que aprovecharon una baja por enfermedad para ponerlo de patitas en la calle. Luego hicieron muchas cosas por separado, con nombres como Dali´s Car, Tones on Tail (recomendable su tema ‘Go!’ y su álbum ‘Pop’), Love and  Rockets (destacable el ‘Kundalini express’ y su versión del ‘Ball of confussion’ de los Temptation)…, hasta ahora, que se han tragado sus diferencias y han vuelto a escena para recordar los viejos tiempos.

Tuvieron una vida corta y en un momento en que las novedades del rock tardaban mucho en llegar al gran público. Por eso, escuchándolos 35 años después, sus grandes canciones aparecen con mayores dimensiones e impresionan más.      


CARLOS DEL RIEGO