jueves, 17 de octubre de 2013

CONSECUENCIAS Y PERVIVENCIAS DE LA LEYENDA NEGRA Hechos y situaciones como la alergia a la bandera o al término España que muestran muchos españoles no son sino vestigios de la leyenda negra que construyeron los enemigos de este país.

La obra de de las Casas es uno de los argumentos en que se apoya
 la leyenda negra..

Un hispanista extranjero señalaba no hace mucho que la única razón de la existencia de la leyenda negra española es que en España sigue habiendo muchos dispuestos a creérsela; en este sentido, explicaba, hubo leyenda negra contra Napoleón en toda Europa, pero como los franceses no le hicieron el menor caso la cosa se disolvió, desapareció. De hecho, sólo en España sigue vigente el término y su significado.

Los excesos de los Tercios españoles en Flandes también dieron base a la leyenda, aunque usaron igual crueldad que otros ejércitos europeos.

La leyenda negra antiespañola surge (aseguran la mayoría de autores) en el siglo XVI, difundida por los enemigos comerciales e imperiales de España, sobre todo Inglaterra y Holanda, pero también por españoles, como el secretario traidor de Felipe II, Antonio Pérez, o el exagerado fray Bartolomé de las Casas. La base de la leyenda hay que buscarla en la Inquisición, las actuaciones de los Tercios de Flandes y la conquista de América; asimismo la expulsión de musulmanes y judíos o el poder de la Iglesia. Sin embargo, la Inquisición fue un invento francés y existió en muchos lugares de Europa (Portugal, Alemania, Italia, Polonia, amplias zonas de los Balcanes…), como también existieron organismos similares en países protestantes, es decir, no sólo España puede ser acusada de ello. Por otro lado, la crueldad de los tercios de Flandes hay que colocarla en su tiempo, o sea, en una época permanentemente en guerra, de forma que sólo un ingenuo puede llegar a creerse que en el campo de batalla hay unos que se comportan como caballeros y otros como salvajes; sólo hay que echar un vistazo a todos los conflictos armados que asolaron Europa en ese siglo y en los siguientes y en los que no participó España, y luego comparar actuaciones.

Y por último, lo de la conquista y la ‘Brevísima relación de la destrucción de las Indias’ de Bartolomé de las Casas; hay que decir que las exageraciones del fraile son colosales, empezando por cifras, tiempos y distancias imposibles, y continuando al decir que los indios eran mansos, buenos, sin maldades, fieles, pacíficos, humildes, carentes de odio y deseo de venganza…, cuando lo cierto es que la América precolombina era tremendamente violenta, cruel y sanguinaria, abundaban los sacrificios humanos, las guerras interminables por el poder, los secuestros de jóvenes para el sacrificio, de mujeres para entregar, de hombres para la esclavitud…; Bernal Díaz del Castillo achaca (con respeto reverencial) a de las Casas el hecho de que hable “sin haber estado allí”, mientras que él fue “testigo de vista” al ir junto a Cortés en aquella primera expedición de 1919, y por cierto, en esta obra describe cómo cuando entraban en los adoratorios (los cúes) estaba todo manchado de sangre y de costras de sangre ennegrecidas, y olía “peor que en los mataderos de Castilla”, pues allí destripaban, decapitaban y mutilaban a los indios señalados para el sacrificio (y a algunos españoles que capturaron, a los que “aserraban el pecho con unos navajones de pedernal y sacaban el corazón bullendo”); además, también explica cómo los caciques de los pueblos sometidos por Moctezuma iban llorando a Cortés para que los defendiera contra los mexicanos, que periódicamente aparecían para llevarse niños y jóvenes, para forzar mujeres y dar muerte a quien osara sublevarse. Es decir, los indios no vivían en un paraíso antes de la llegada de los españoles, sino que era un mundo extremadamente violento y cruento en el que los fuertes aplastaban a los débiles…, como en todas partes. Y en todo caso, compárese la actuación española con la de otros países colonizadores.

Esa leyenda negra tiene vestigios y pervivencias en la actualidad y se aprecia en todos los ámbitos de la sociedad; entre otros muchos pueden destacarse estos. Exhibir u ondear una bandera española es tenido por síntoma de fascismo por gran parte de la población (no así si es bandera de nacionalistas o de otro país), hasta el punto de que la mayoría de partidos políticos jamás la tienen presidiendo sus actos (y no digamos el himno), algunos a pesar de llevar el gentilicio en su propio nombre; en todos los países del entorno cualquiera puede lucir una camisa con su bandera impresa, mientras que hacer eso aquí sería correr un riesgo cierto y tener el seguro del insulto y el desprecio. No pocos sectores de la sociedad (desde los nacionalistas hasta los grupos de rock) tienen verdadera alergia a pronunciar la palabra España, que ha sido sustituida por Estado Español; por ello, bandera, himno y término España se han convertido para amplios sectores en algo indeseable per se. Asimismo, los grandes españoles de la historia son vistos con desprecio, se destacan sus errores y crueldades (sacándolos totalmente de contexto) y se niegan sus logros. Las hazañas conseguidas por cualquier Pérez o García se consideran producto de la suerte o son ignoradas e incluso negadas. Y cuando existen testimonios contradictorios acerca de un hecho o persona, los españoles que odian a su país darán crédito sólo al que se posiciona en contra, por sistema, sin siquiera pararse a leer o escuchar la otra versión; y en este sentido, es habitual aquí menospreciar lo propio y ensalzar cualquier cosa que venga de fuera. Además, si España entra en conflicto con otros países (Marruecos, Francia, Inglaterra), los españoles ‘anti-España’ se pondrán indefectiblemente, sistemáticamente, a favor del otro… Son sólo muestras de lo que la leyenda negra (a la que se da credibilidad en contra de la evidencia) ha conseguido mantener a lo largo de los siglos. Hay que añadir que a ello contribuyó el franquismo, con el que incomprensiblemente se identifican los símbolos y la Historia de España.       

En ningún país del mundo hay tantos que desprecian el lugar donde han nacido como en España, en ningún país se oculta la bandera, se niegan hazañas ni se menosprecia a sus héroes tanto como en esta tierra que, por otro lado, sea tal vez la más invadida de la historia: primero celtas, luego fenicios y griegos, más tarde cartagineses y romanos, posteriormente visigodos y suevos, vándalos y alanos, e inmediatamente los musulmanes…, incluso los vikingos penetraron por los ríos atlánticos en el siglo IX y Napoleón lo intentó en el XIX. Por eso, resulta estúpido achacar a España haber invadido y conquistado, pues tal cosa ha hecho el que ha podido durante los últimos cinco mil años, incluyendo los nativos americanos antes de 1492.

Eso sí, el grado de antiespañolismo de algunos españoles es directamente proporcional a su ignorancia o adoctrinamiento ideológico, el cual ocupa todo el pensamiento sin dejar espacio para cualquier otra posibilidad.


CARLOS DEL RIEGO