Resulta increíble que DeepPurple boicoteara a unos novatos AC DC en 1975, pero tal cosa ocurrió
La libertad, el amor, la fraternidad,
el buen rollo, la amistad…, son algunos de los temas que el rock & roll ha
manejado desde su nacimiento. Sin embargo, se han producido algunos casos en
que los celos, los egos o el dinero se han impuesto a cualquier otro
sentimiento amistoso o solidario, llevando a la chocante realidad de un grupo de
rock saboteando a otro
Seguro que ha ocurrido más veces de
las que se saben y se cuentan, pero sí están confirmadas ciertas algunas
historias de grupos y nombres consagrados, como Deep Purple o Journey, que se
valieron de malas artes para torpedear a otros que casi estaban debutando
porque los vieron como amenazas a su estatus, o porque sencillamente dejar
claro quién era la estrella.
Era 1975, los australianos AC/DC tenían
nuevo cantante, Bon Scott, y aún se prodigaban en clubes locales. Tras uno de
estos conciertos se les presentó la gran oportunidad: una actuación en el
Festival Pop de Sunbury, algo parecido a Woodstock pero en australiano, con Deep
Purple como cabeza de cartel. Parece que un encontronazo entre un mánager de la
banda novata y un técnico de los veteranos derivó en una auténtica pelea
entre bastidores, en la que AC/DC y su equipo se enfrentaron al equipo
técnico y de seguridad de los Purple. En principio se calmó la cosa acordando
que la banda más joven actuaría después de los cabezas de cartel, pero… Cuando
llegó el momento de actuar, AC/DC descubrió que había desaparecido su equipo de
escenario, lo que provocó enfados y enfrentamientos. Finalmente, los australianos
se quedaron sin tocar, perdiendo la oportunidad de actuar junto a grandes
figuras internacionales y ante miles de personas. Pero en lugar de hundirlos,
este episodio impulsó su reputación en el universo del rock. En una entrevista
con la Australian Broadcasting Corporation, el guitarrista de AC/DC, Angus
Young, recordó: «... al día siguiente sólo se hablaba del incidente en el que AC/DC
se había peleado con Deep Purple. Sorprendentemente eso nos proporcionó
prestigio y elevó nuestra situación en el ranking del rock».
Antes de tener nombre, de sonar por
todo el mundo y de que sus pósters decoraran infinitas paredes, Bob Marley
& The Wailers fueron invitados a abrir los conciertos de Sly and the Family
Stone en una gira en 1973. Los jamaicanos ya habían lanzado internacionalmente su
álbum ‘Catch a fire’, pero aún no eran muy conocidos en EE UU. Compartir
escenario con el legendario grupo de rock psicodélico, soul y R&B liderado
por Sly Stone era una gran oportunidad. Pero tras solo cinco conciertos, la prometedora
banda de reggae fue excluida del cartel. El por qué tiene al menos dos
versiones. Según algunos, Marley, Peter Tosh y los demás Wailers impresionaron
tanto que Sly Stone sintió celos de la calidad y tirón de los recién llegados y
exigió sacarlos de la gira. Según otros, el público aún no sabía qué pensar del
reggae de los jamaicanos y se quedaba frío ante ellos. En la biografía que
publicó Eddie Santiago, ‘Sly: The lives of Sylvester Stewart and Sly Stone’, el
mánager de gira de Marley, Lee Jaffee, explicó: “Simplemente tocábamos y el
público no reaccionaba, permanecía sentado”. Es difícil de imaginar tal
indiferencia. Claro que todo cambió cuando ese mismo año salió ‘Burnin’ con
temas como ‘Get up, stand up’ y ‘I shot the sheriff’, que los convirtieron en
grandes estrellas.
Corría el ya lejano año 1978 cuando
Van Halen lanzó un primer y exitoso primer álbum y una gran reputación de
conciertos salvajes; además, en sus
filas estaba un extraordinario guitarrista, Eddie Van Halen. Así, fue
contratada como banda telonera de Journey en su gira por Estados Unidos. El
resultado fue que los teloneros arrasaron con el público noche tras noche. Como
admitió Steve Perry, vocalista de Journey en 2020: “Uf, nos daban una paliza
cada noche con su irresistible energía… eran imparables”. Pero aquello fue un
problema. En unos días Van Halen sufrió el clásico ritual de iniciación del
rock. Journey hizo que su equipo técnico cambiara la configuración del sistema
de sonido del telonero, arruinando el resultado final y consiguiendo desconcertar
a la nueva banda. El bajista de Van Halen, Michael Anthony, explicó que la cosa
fue más allá. En una entrevista en ‘Trunk Nation’ dijo: "Journey intentaba
echarnos de la gira cada noche con esas jugarretas”. El resultado fue que Van
Halen tenían mucho que decir y, en realidad, incluso en aquellos conciertos
demostraron que estaban a la altura de cualquier estrella…, o más.
Rick James (muy poco conocido por aquí
pero gran vendedor en EE UU con su funk-rock) era la estrella, y Prince el telonero.
En 1979 se hicieron todas las faenas que pudieron, cuando el primero acusaba al
segundo de no hacer otra cosa que copiarlo: estilo, presencia escénica, desplantes
ante el público e incluso su sonido. Cuentan los testigos que estuvieron a
punto de llegar a las manos varias veces. Finalmente, Prince (que también se
las tuvo con Michael Jackson) superó totalmente a James.
The Runaways fue uno de los primeros grupos
de rock integrado totalmente por chicas. Y esto fue algo que no gustó a muchos,
entre los cuales hubo algunas bandas ya consagradas, como la canadiense Rush. La
cantante de ellas, Cherie Curry, recuerda cómo, en 1978 en Detroit, los Rush no
dejaban de reírse de ellas estrepitosamente, haciendo gestos que trataban de
ridiculizarlas…, e incluso lanzaron un montón de hojas de papel al escenario
que, al ser pisadas por las botas de tacón exagerado de las chicas, provocaron más
de una caída. Uno de los Rush, el bajista Greddy Lee, dijo que no tenían
prejuicios contra ellas por ser chicas, sino porque tocaban “muy mal”…
La envidia, los celos y la mala baba
existen en todos los ambientes, y el rock no iba a ser excepción.
CARLOS DEL RIEGO

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