miércoles, 1 de abril de 2026

LA INJUSTA DECLARACIÓN DEL REY FELIPE VI SOBRE LOS “ABUSOS” DE ESPAÑA EN HISPANOAMÉRICA

 


En realidad, en las batallas participaron muchísimos más indios (miles) que españoles (unos pocos cientos)

 

Periódicamente, recurrentemente se habla de la actuación de España en Hispanoamérica. La declaración del Rey sobre “los abusos” ha sido la más reciente, pero no será la última ni la más acertada, informada o justificada. Por más que se repita el mantra, la realidad, la Historia, los datos y los números desmienten cualquier manifestación en ese sentido…, aunque lo diga el Rey 

 

En primer lugar hay que hacer constar que España no puede disculparse por lo realizado en México, Colombia, Venezuela, Bolivia, Perú y el resto de países hispanoamericanos por la simple razón de que ninguno existía antes de la llegada de las carabelas españolas. Es lo mismo que decir que España tiene que ‘devolver’ Ceuta y Melilla a Marruecos, puesto que esas ciudades formaban parte de la corona española cuatro siglos antes de que existiera Marruecos; por tanto, se pueden vender, regalar o alquilar, pero no se pueden devolver por la sencilla razón de que nunca fueron de Marruecos.

 

Por otro lado, habría que preguntar al monarca a qué “abusos” concretos se refiere. Cierto que en toda conquista la violencia es cotidiana, cierto que hace medio milenio las cosas se hacían con la espada, pero también es cierto que no se puede exigir que España contemplara los Derechos Humanos porque éstos no se habían ‘inventado’. Asimismo, cualquiera que tenga mínimos conocimientos del asunto puede decir que la ley española amparó siempre al indio; así, desde el testamento de Isabel la Católica hasta las Leyes Nuevas de 1542 pasando por las Leyes de Burgos de 1512, las normas promulgadas por la Corona Española exigían "dar un trato cristiano y protección al indio”, a la vez que prohibían el maltrato, regulaban la jornada laboral y la evangelización (Burgos 1512); y Carlos I en 1542 promulgó las “Leyes y ordenanzas nuevamente hechas por su Majestad para la gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los Indios”.

 

En otras palabras, es más que evidente que la ley protegía al indio sin ninguna duda, pero claro, como siempre ha sucedido, como sucede hoy en cualquier país, nunca faltan delincuentes dispuestos a pasarse por el forro la ley, es decir, siempre hay asesinos, ladrones y maltratadores dispuestos a infringir la ley. Y si hoy hay malhechores y criminales ¿Cómo no los iba a haber hace 500 años?, sobre todo teniendo en cuenta que el centro de poder (España, Madrid) estaba a muchos meses de distancia. Incluso en la institución llamada ‘La encomienda’, los encomenderos estaban obligados a obedecer esa legislación. Por eso, muchos españoles fueron sometidos a los llamados ‘juicios de residencia’ por su ilegal y criminal actuación en la Nueva España.

 

Asimismo es preciso recordar que la mayor parte de los “abusos” proceden del libro-libelo de Bartolomé de las Casas, quien curiosamente nunca especifica ni quién, ni cuándo, ni dónde; sin embargo, el resto de cronistas que estuvieron allí y escriben de primera mano (Bernal, Motolinia, Fernández de Oviedo o el propio Hernán Cortés) siempre que cuentan un hecho, encuentro, llegada o batalla dejan claro desde el primer momento dónde se produjo (en un pueblo llamado tal, en un bosque cerca de tal), el día concreto (día de San Antonio, a dos días de la Pascua, al día siguiente de Navidad…), quién era el capitán que mandaba la tropa española, cuántos eran y cuántos indios aliados los acompañaban, cómo se llamaba el cacique del pueblo… Todos dan todos los detalles excepto de las Casas, que jamás concreta nada, lo que hace que su libro sea mentiroso y deshonesto y, por tanto, absolutamente desechable e inútil históricamente hablando (ni siquiera describe flora, fauna, personajes, costumbres, vocabulario…, como hicieron los otros).

 

Es necesario también recordar que lo que Cortés conquistó fue el Imperio Azteca (no México), el cual tenía tiranizados a todos los pueblos de alrededor, a los que periódicamente asaltaba para llevarse hombres y niños para el sacrificio (extraer el corazón en vivo) y para comérselos, y mujeres para convertirlas en esclavas sexuales; los conquistados habían conquistado (seguro que no con la bondad y buenas palabras) los territorios que luego ocuparon. Es por ello que tlascaltecas, tarascos, chichimecas, zapotecas… se aliaron con Cortés en contra de los odiados aztecas (los cronistas cuentan un sinfín de los agravios sufridos por estos pueblos a manos de los aztecas, y también los dichos y palabras malsonantes que decían cuando se referían a ellos). Por tanto, España no puede disculparse ante México porque no existía, y porque gran parte de lo que hoy es México estaba habitado por los enemigos de la tiranía revientapechos y caníbal. Y algo parecido puede decirse de la actuación de Pizarro en Perú…

 

Igualmente se acusa a España de haber robado el oro. En realidad, la mayor parte de los metales preciosos extraídos quedó allí, y con ellos se construyeron más de mil hospitales (para blancos, indios y mestizos, como rezan las cartas fundacionales de los mismos; y también los llamados hospitales de naturales, reservados sólo para indios, o los que atendían exclusivamente a las indias), casi tantos colegios de primera y segunda enseñanza y de ‘formación profesional’, cerca de cuarenta universidades, infraestructuras (hubo alcantarillado en América antes que en España), plazas y edificios…, por no hablar de la organización territorial, la tecnología (antes de Colón desconocían la rueda, la escritura…), el derecho que asistía a toda la población o una lengua universal (la primera imprenta de América la tuvo el México español). En este sentido cabe preguntar a las demás potencias conquistadoras qué dejaron cuando se marcharon, ¿Qué dejó Inglaterra en la India o en Sudáfrica o cuántos indios quedan hoy en EEUU? (en Hispanoamérica entre en 75 y el 95% de los habitantes son indios o mestizos, en EEUU no llegan al uno por cien), ¿Qué dejó Bélgica en el Congo?, ¿Qué dejó Holanda en Indonesia?...

 

En fin, si España cometió “abusos” en Hispanoamérica (no Latinoamérica, que es un término inventado por los franceses para no recordar a España cada vez que se referían al continente) fue obra de delincuentes y criminales que violaron la ley, mientras que en las otras potencias conquistadoras todo la violencia se ejerció al amparo de la ley, que trató a los indígenas sin piedad, con racismo extremo y con violencia consentida e incluso subvencionada.

 

Felipe VI no tiene razón ni aunque su declaración se sacara de contexto.

 

CARLOS DEL RIEGO

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