domingo, 28 de diciembre de 2025

ZAPATERO, DESDE LA MEDIOCRIDAD MÁS ABSOLUTA HASTA LA MÁS VIL PERVERSIÓN

 


 La típica sonrisa bobalicona y a la vez diabólica de un peligroso personaje

En este mismo blog, en enero de 2015, se contaban una serie de evidencias de la simpleza y mediocridad de José Luis Rodríguez Zapatero, que fue Presidente del Gobierno de España de 2004 a 2011. Más de diez años después, este personaje necio y obtuso se ha convertido en cómplice de gobiernos criminales que matan para mantener el poder, en compinche de terroristas asesinos, en secuaz de narcotraficantes sin frenos morales. Su pasado de sujeto sin el menor talento ni rastro de moralidad fue su comienzo

 

Seguramente este individuo se cree poco menos que la bondad personificada, cosa que les ocurre a menudo a quienes se dicen a sí mismos que, siendo de izquierdas (o de la creencia que sea), están legitimados para hacer cualquier cosa, pues así se lo permite su ideología. Lo curioso del caso es que de izquierdas no tienen nada, al contrario, están perfectamente engranados en la maquinaria capitalista, gozan de abultadísimas cuentas bancarias, de monstruosas propiedades inmobiliarias y de todos los lujos propios de los multimillonarios…., pero se sienten muy de izquierdas y desprecian profundamente el capitalismo. En realidad hay que tener muy escaso cerebro y nula conciencia para, al igual que Rodríguez Zapatero, aliarse con ricos y poderosos para alcanzar fortunas fabulosas pasando por encima de los derechos de los débiles y de quienes se atreven a llevarles la contraria.

 

El ex presidente de España ha llegado hasta ahí, hasta la total ausencia de conciencia y moralidad, desde una total ausencia de inteligencia, desde esa medianía que incapacita para ver la realidad. Y esto es algo que demostró desde su juventud. Siempre fue persona muy corta de entendederas, un hombre muy simple que actuaba inconscientemente y sin calcular las consecuencias de sus actos. Lo que más le gustaba en su primera juventud era pasear por la calle Ordoño II, la principal de su ciudad, León, luciendo sus prendas de marca, pues siempre fue lo que se dice un pera.

 

Es sabido y recordado que gustaba de ir a jugar a las cartas a un bar, donde una vez lo pillaron haciendo trampas; los demás jugadores lo echaron entre insultos y descalificaciones, de modo que cualquiera con dos dedos de frente hubiera desaparecido del lugar para siempre; pero no Zapatero, quien, sin capacidad para asimilar lo vergonzante del trance, volvió al día siguiente para sorpresa de los demás, que lo pusieron de tonto para arriba mientras él se quedó de pie, sin hacer nada más que poner esa sonrisa bobalicona tan propia. Todos volvieron a los naipes repitiendo una y otra vez “¡este tío es tonto integral!”…, mientras él permaneció inmóvil hasta que se cansó y se fue.

 

Después, fue profesor sustituto durante unos meses en la Universidad. Una de las secretarias recuerda que, a diferencia de los demás profesores, que se encargaban de hacer sus propias fotocopias, Zapatero se las encargó a ella, que por hacerle un favor se las hizo. Lo malo es que el tipo se aprovechó de la buena fe de la secretaria y volvió una y otra vez a pedirle que le hiciera las dichosas fotocopias. Hasta que un día la jefa de secretaría vio que se formaba cola y preguntó qué pasaba, descubriendo que una de las encargadas de atender a los asuntos y trámites del alumnado tenía que perder el tiempo haciendo las fotocopias al señor Zapatero. La mencionada jefa se fue a ver al susodicho y le dijo que cómo tenía la cara tan dura para encargar a los demás algo que tenía que hacer por sí mismo, a lo que el torpe personaje respondió: “bueno, como me las hizo una vez yo se lo volví a pedir, y como me las seguía haciendo yo le volví a pedir ese favor desde entonces”… ¡Hay que tener muy escaso cerebro y muchísima cara dura para admitir que se aprovechó una y otra vez de quien no se atrevía a negarle un favor! Esa misma secretaria recibió una vez el encargo del dudoso sujeto de solicitar su historial académico, descubriendo que le faltaba aprobar una asignatura para conseguir la Licenciatura de Derecho (todo esto es fácil de comprobar).

 

Mientras fue profesor sustituto puso y corrigió exámenes a los alumnos. En cierta ocasión una alumna que recibió un suspenso fue a protestar y a ver el examen junto al profesor Zapatero, descubriendo entonces que este señor sólo había corregido la cara A de la hoja del examen, sin ni siquiera ver la cara B, con lo que, claro, no comprobó todas las respuestas. Lo ‘mejor’ del caso es que, muchos años después, en una reunión de amigos, el padre de otra alumna comentó que a su hija le había ocurrido lo mismo con el mismo profesor, lo que indica que este personaje tenía por costumbre (seguro que por pura vagancia) no corregir la totalidad del examen (todo es fácil de comprobar).    

 

Sería a finales de la década de los ochenta del siglo pasado. M. A. era el cantante de un grupo punk llamado B.S. y era muy de izquierdas y, sobre todo, muy sindicalista. Un día se presentó al ensayo y contó a sus compañeros de banda que en su sindicato estaban todos ilusionados porque esa tarde iba a ir Zapatero (ya un cargo importante del partido en la provincia) a darles una charla. Al día siguiente le preguntaron qué tal la charla y el orador; M. A. respondió que el tal se pasó tres cuartos de hora hablando sin decir nada, todo fueron vaguedades y generalidades, todo ir por las ramas, pasando de un tema a otro, de un asunto a otro sin concretar nada, sin decir nada de nada... Y el cantante del grupo punk concluyó con un premonitorio: "Este llegará a presidente del gobierno, seguro" (todo muy fácil de comprobar).

 

Y es que, en realidad, a los altos cargos de la política se llega sin valores morales, sin escrúpulos de conciencia y sin honestidad, pues todo eso no son más que estorbos, obstáculos para ascender en el partido y en la política. Para llegar a los más altos puestos de poder hay que estar dispuesto a adular y traicionar, a mentir, corromper, sobornar… Y si a todo ello se añade la falta de inteligencia, el éxito en política está asegurado. Zapatero es el paradigma.

 

CARLOS DEL RIEGO

viernes, 19 de diciembre de 2025

CANCIONES DE 1976 TAN BRILLANTES Y ATRACTIVAS COMO HACE 50 AÑOS

           

          

                    

        

     

 Cuatro de las canciones de 1976 que están hoy tan presentes y brillantes como entonces

No son pocos los amantes y estudiosos de la historia del rock que coinciden en que la década de los setenta del siglo pasado fue la era dorada de este estilo músico-cultural. Tras el explosivo nacimiento en los cincuenta y el crecimiento deslumbrante de los sesenta, los setenta supusieron el momento de madurez, de creatividad desbordada y de apertura a todos los horizontes. Eagles, Blue Öyster Cult, Boston, Ramones, Pistols, Fleetwood Mac, Thin Lizzy o Kraftwek dejaron canciones eternas que aún estremecen y producen vibración interna


El rock en sus más diversas modalidades, sinfónico, progresivo, heavy, hard, country-rock, rock sureño… estaba en su apogeo creativo, lo cual fue como un pinchazo que impulsó la aparición del punk-rock, que permitió la aparición de la new wave y variantes; y paralelamente, en Alemania, la música techno también alcanzaba su mayoría de edad… Sí, hace ya cinco décadas, el rock produjo momentos que han traspasado todas las fronteras temporales, canciones que no sólo no pierden brillo, sino que parecen centellear más y se hacen más atractivas con el paso de los años. 

 

El tema más importante de Boston, el más recordado de su primer álbum y de toda su carrera, es ‘More tan a feeling’, una obra maestra, un medio tiempo potente y emotivo. Es imposible resistirse a la exquisita voz del cantante Brad Delp, superpuesta en múltiples capas para crear armonías increíbles en un imponente estribillo, y a la elaboradísima guitarra de Tom Scholz, fundador y compositor, quien dedicó n menos de cinco años a la creación de ese ‘Más que un sentimiento’ que habla de lo que se siente, precisamente, al escuchar ciertas canciones. Un éxito innegable, imperecedero, que suena impecable para oídos modernos como lo fue para quienes lo estrenaron. Y todo, excepto parte de las voces, fue grabado en el sótano-estudio de Scholz.

 

‘(Don't fear) The Reaper’ (‘No temas a la Parca’) es una cancón totalmente atípica en la discografía de los neoyorquinos Blues Öyster Cult. El grupo tiene un montón de temas de potente y guitarrero rock progresivo que les valdría puesto de honor en los altares del rock duro; pero también fueron capaces de crear deliciosos y mucho más ligeros estribillos. ‘(Don't fear) The Reaper’ fue nombrada canción del año por la revista Rolling Stone, algo muy meritorio en el año 1976, repleto de increíble música rock. Pocas canciones con la muerte como tema han tenido tanto éxito comercial, sin embargo esta pieza escrita por Donald Roeser (alias Buck Dharma) sigue causando la misma sensación en sucesivas generaciones atmósfera única, alegre pero melancólica, con riffs apasionantes, emocionante solo de guitarra y armonías memorables.

 

La banda irlandesa Thin Lizzy merece el recuerdo por su excelente ‘The boys are back in town’. Pegadiza como muchas otras de mediados de los 70, se ha convertido en un clásico indiscutible (tiene papel destacado en la exitosa película ‘Toy story’). Alcanzó el número 12 en el Billboard Hot 100 e impulsó su álbum ‘Jailbreak’, que finalmente obtuvo el disco de oro en Estados Unidos. Escrita por el malogrado Phil Lynott, su combinación de letras contundentes, ritmo acelerado y estribillos irresistibles la han convertido en todo un clásico.

En1976 The Eagles se convirtieron en una de las bandas de rock con mayores ventas de todos los tiempos gracias a ‘Hotel California’. La canción surgió de partes de guitarra creadas por el guitarrista Don Felder, arregladas bajo influencia de ritmo reggae tipo Bob Marley. El paso de los años no sólo no le quita brillo y potencia, sino que ya se ha convertido en icónica, en algo únic, singular, incluso misterioso. Trabajada con minucioso detalle, la banda modificó varias veces la letra, e incluso cambió la tonalidad completa de una canción que estaba destinada a cautivar a públicos de todas las épocas. Fue, y sigue siendo, indiscutible número uno de rock en su forma más clásica, y con la voz solista del batería Don Henley. El Lp homónimo fue aclamado por la crítica y lleva vendidos veinte, treinta millones de ejemplares.

 

El evocador ‘Go your own way’ de Fleetwood Mac se lanzó en diciembre de 1976 como anticipo del Lp superventas ‘Rumours’ de 1977. El tema habla del amargo final de la relación entre el autor, guitarrista y cantante Lindsey Buckingham y la también cantante Stevie Nicks. Esa dolorosa ruptura dio lugar a un tema inolvidable (igual que las tormentosas relaciones entre todos los miembros de la banda entre sí produjeron un Lp imperecedero) que combina pop con toques folk y un ritmo alegre que contrasta con la intensidad y amargura de la letra. Cinco décadas después ese estribillo sigue siendo muy estimulante y un punto crucial del pop-rock de siempre.

 

También aquel año la música tecno se expandió desde Alemania por todo el mundo. ‘Radio activity’ (en alemán ‘Radio-Aktivität’ ) es el quinto álbum de estudio de los alemanes Kraftwerk, los ‘inventores’ y divulgadores de la música electrónica y del tecno. Fue lanzado en noviembre de 1975 y fue el primer álbum completamente electrónico de la banda y de cualquier banda. Desde entonces la m´suica tecno ha dado mucho de sí…

 

También fue el año de la irrupción estrepitosa de la música punk, ajena a casi todos los cánones establecidos para el pop y el rock. El tema punk estadounidense por excelencia es el primer sencillo de The Ramones, ‘Blitzkrieg bop’, una pieza que aglutina todo lo que ofrece el punk-rock. Su contrato discográfico fue el primero que firmó una banda punk onante del nuevo género. Con su contagioso ‘¡Hey ho! ¡Let´s go!’ y su sencilla y agresiva estructura de tres acordes, fue una declaración de intenciones y un llamado a la acción para los aspirantes a punk de todo el mundo. Curiosamente la canción ha tenido mucho más éxito y más recorrido con el paso de los años que cuando apareció. Y eso que su ‘filosofía’ ha sido copiada y copiada…

 

Y también Los Sex Pistols hicieron su aparición (con menos encanto que los anteriores). ‘Anarchy in the UK’ parecía sugerir que la banda pretendía destruir el ser británico, y así lo entendió la prensa sensacionalista inglesa. Y eso que el tema tiene mucho más en común con el hard rock de principios de los 70 que con el incipiente punk-rock. Lo que sí consiguió fue vender casi sesenta mil copias y la prohibición de ser radiado por la BBC y de que su discográfica lo retirara del mercado. El resto es más que conocido.

 

Estaría bien viajar hasta 2075 y comprobar si hay canciones de 2025 que sigan escuchándose y vendiéndose como, seguro, seguirán todas estas.

CARLOS DEL RIEGO









sábado, 13 de diciembre de 2025

LA INMORALIDAD NECESARIA PARA METERSE A ÁRBITRO DE DEPORTES

 



 La injusticia e inmoralidad son consustanciales a quien decide meterse a árbitro, es decir, a perpetrar injusticias a sabiendas de que va a cometerlas, aunque sea involuntariamente

Cuando una persona decide meterse a árbitro (de fútbol, baloncesto, balonmano, waterpolo…) sabe que va a equivocarse y que cada equivocación se traducirá en una injusticia, es decir, quien comienza en el arbitraje entiende perfectamente que va a cometer abundantes injusticias: voluntaria o (en el mejor de los casos) involuntariamente va a ser injusto. Por eso, no es atrevido afirmar que quien se mete a árbitro tiene que tener una moralidad laxa y elástica, una moral ajena a conflictos de conciencia por el daño causado

El que comienza sus ‘estudios’, su preparación para convertirse en juez de deportes no puede desconocer que caerá en el error, y sin embargo eso no lo disuade, sino que continúa aun a sabiendas de que va a perjudicar, que va a ser injusto. Habitualmente quien está o ha estado en el arbitraje suele esgrimir el argumento de que ‘todo el mundo se equivoca’, sin embargo, no tiene en cuenta que no todo el mundo se mete a juzgar eventos deportivos ni tiene obligación de hacer justicia. Igualmente  se disculpan argumentando que ‘también los jugadores se equivocan’, un razonamiento falso, ya que el encuentro deportivo han de decidirlo los jugadores con sus aciertos y sus fallos, mientras que el árbitro no tiene derecho a decidir el partido de un modo u otro: el árbitro tiene la obligación de ser justo, o sea, de ser certero siempre. Y si no es así comete grave injusticia.

 

La realidad indiscutible es que cada vez que el colegiado yerra altera el natural discurrir del partido. Y no se trata ya de jugadas determinantes, como un balón de gol que entra o no, una expulsión, una pena máxima…, sino que incluso jugadas aparentemente banales, como un saque de banda que se concede al equipo infractor, modifica lo sucesivo. Por ejemplo: en el primer partido de Francia en el Europeo de fútbol de 2024 contra Austria, un delantero austriaco tiró a puerta y un defensa francés desvió el tiro, que salió a córner (de modo bastante claro); sin embargo, el árbitro dio saque de puerta, y en la jugada siguiente (medio minuto después) Francia anotó el único gol del partido, el que le dio la victoria. Un fallo aparentemente intrascendente modificó de modo determinante el transcurrir del partido; si el referí hubiese atinado con su decisión, Austria hubiera sacado de esquina y ese tanto de Francia jamás hubiera tenido lugar, es decir, si hubiera señalado correctamente nada de lo que sucedió después hubiera sucedido. En otras palabras, la equivocación del árbitro manipuló el natural desarrollo del encuentro y, evidentemente, el resultado final. De modo involuntario, pero él fue quien decidió el tanteador. Lo mismo pasa cuando se da un simple y aparentemente trivial saque de banda de modo erróneo: se altera todo lo que sucederá a continuación. En fin, cada error del juez del encuentro altera lo que justa y naturalmente debería pasar.  

 

También puede razonarse que el árbitro es algo así como un gorrón que vive a costa del deportista, puesto que nadie pagaría por ver en acción al señor del silbato; no, el público paga y genera ingresos porque quiere ver al jugador de fútbol, de baloncesto, de balonmano…, no por ver en acción al colegiado, que no deja de ser un mal necesario, una figura indeseable que causa perjuicios pero de la que no se puede prescindir… de momento. Por todo ello resulta ciertamente insultante, intolerable, la situación en la que el árbitro se comporta de modo soberbio, vanidoso, como si él fuera el dictador que no tiene que dar explicaciones ni admite preguntas: él decide y los demás a callar y obedecer. Como si él fuera quien llena las gradas. Esa vanidad y engreimiento, esa soberbia, ese endiosamiento debería ser extirpado, sancionado, y exigir al gorrón que se comporte con humildad ante quien genera los ingresos de los que él cobra.

 

Y ¿por qué una persona está dispuesta a cometer injusticias, graves injusticias que alteran de modo determinante el encuentro deportivo? Y ¿por qué está dispuesta a ser injusta (involuntariamente en el mejor de los casos, puesto que hay otros…) e intervenir en el resultado del partido? La respuesta el evidente: por dinero, claro.

 

Llegados a este punto es fácil preguntarse ¿y cómo se solucionaría el asunto?, ¿cómo buscar hacer justicia en el deporte profesional? Sin embargo, ese es otro debate, aquí sólo se ha tratado de la persona, del individuo y su conciencia, de cómo afecta a su moralidad, a su dignidad personal  el convencimiento de que va a cometer injusticias metiéndose a arbitrar enfrentamientos deportivos. ¿No tienen conflictos morales?, ¿no afecta a su conciencia comprobar que ha perjudicado aunque fuera de modo involuntario?

 

Para ser árbitro hay que tener un tanto así de inmoralidad e indignidad, pues de otro modo no se podría vivir sabiendo que se gana dinero siendo injusto.

 

CARLOS DEL RIEGO

sábado, 6 de diciembre de 2025

HACE 60 AÑOS LOS BEATLES EDITARON ‘RUBBER SOUL’, UN DISCO CRUCIAL QUE INFLUYÓ EN MUCHOS OTROS GRANDES DEL ROCK

 


La foto de la que Beatles sacaron la portada de Rubber-Soul

 

Los más entendidos y conocedores de primera mano aseguran que la carrera discográfica de The Beatles se puede dividir en dos: antes y después del Lp ‘Rubber soul’, de 1965. El público, su público, ya estaba rendido, pero por primera vez la crítica en todas partes coincidió en la grandeza de este álbum. Los arreglos son muy específicos, muy expresivos, las letras muy maduras (a pesar de que estaban en los veintitantos), la instrumentación muy innovadora y versátil…, ¡y qué se puede decir de la inspiración que evidencian sus deliciosas melodías! Muchos otros músicos de rock se han rendido a aquel disco y no pueden dejar de señalar lo mucho que les influyó ‘Rubber soul’

 

Hace nada menos que sesenta años (toda una vida) que aquellos chavales tocados por la mano del talento sacaron el ‘Rubber soul’, su sexto elepé. Ese mismo año ya habían lanzado otro, el ‘Help!’, pero en diciembre del 65 dejaron más que claro que no se conformaban, que podían hacer algo más… Elvis Costello, Brian Wilson, Roger Daltrey y otros afirmaron sin rodeos que aquel disco cambió su forma de ver, entender y componer música. 

 

John Lennon dijo un día: “Si no conoces ‘Rubber soul’ no conoces a los Beatles”. Para Harrison “ese es mi disco favorito de los Beatles”. Y McCartney afirmó que “pudimos hacer ese disco porque ya no éramos los mismos que los que hicimos los anteriores, habíamos avanzado mucho”. Esto pensaban los autores (ayudados, eso sí, por un también inspirado Georges Martin) de las canciones (todas propias). Y muchos otros gigantes del rock también lo vieron así, como demuestra su ‘rendición’ incondicional a ese inolvidable Lp.

 

El que de 1963 a 1967 fuera manager y productor de los Stones (que nunca fueron enemigos de los Beatles) Andrew Loog Oldham, que tuvo luego una exitosa carrera con otros, no dudó en afirmar con rotundidad: “El ‘Rubber soul’ fue el álbum que transformó el mundo de la música en que vivíamos hasta entonces en el mundo de la música en que vivimos hoy”. Más claro no se puede decir.

 

Autor inspirado y de ya larga carrera es Elvis Costello, quien explicó: “Tendría once o doce años cuando lo escuché; ‘Rubber soul’  fue el primer álbum que me hizo pensar: 'Esto trata sobre un mundo que no conozco', puesto que hasta entonces todas las canciones de los Beatles parecían muy alegres; en este disco todo tenía un toque más oscuro (sobre todo las de Lennon) y más maduro las de los dos, las de John y las de Paul (las de éste eran algo más alegres)”.

 

The Who sacó su ‘My generation’ el mismo día que salió el ‘Rubber soul’. Roger Daltrey dijo: “Pasé de Chuck Berry y los clásicos del blues a este Lp de los Beatles, del que sólo puedo decir una cosa, me encantó desde el primer momento”.

 

Brian Wilson dijo con rotundidad que el 'Pet sounds' de sus Beach Boys "nunca habría existido sin el 'Rubber soul' de los Beatles. El nuestro fue un buen álbum, pero no el mejor. Creo que 'Rubber soul' de los Beatles sigue siendo el mejor álbum de todos los tiempos". Esto dijo en 2001 uno de los más grandes.

 

Grace Slick, la solista de Jefferson Airplane declaró con sinceridad en 2010: “Hasta ese momento pensé que los Beatles eran poco más que una tontería para adolescentes…, pero cuando escuché ‘Rubber soul’ todo cambió en mi pensamiento y en el mundo de la música”.

 

John Cale, integrante de la Velvet Underground (junto a Lou Reed) explicó en el año 2000: “Beatles fueron un motor para los Velvet, pues nos hicieron trabajar más duro y nos pusieron en marcha. Y ‘Rubber soul’ era donde te veías obligado a tratarlos como algo más que una moda pasajera. Era una banda rica en ideas, y me encantó cómo George logró incluir todos esos instrumentos indios. Fue un momento único en la historia del rock».

 

Incluso Paul Stanley, guitarrista de Kiss, lo elogió de un modo muy descriptivo: “Dentro de su simplicidad es tan elocuente…La emoción que lo impregna lo convierte en algo simplemente extraordinario». Simplemente. 

 

Hay insinuaciones sexuales en ‘Drive my car’ y en ‘Girl’; nostalgia por los seres queridos que han muerto en ‘In my life’; amor tradicional sin más en ‘Michelle’; amor loco en el que ella lo deja entrar en su casa pero lo obliga a dormir en la bañera en ‘Norwegian wood’; hay amor en sentido hippie, en sentido ‘flower power’ en ‘The word’; también hay ruptura amorosa, en ‘Think for yourself’, plagada de palabras amargas como miseria, mentiras, ruina; aparece la ansiedad por la separación en ‘Wait; y a diferencia de ‘canciones de amor simples’ escritas hasta entonces, ‘You won´t see me’ es de amor, pero mucho más profunda, mucho más madura; está la primera que no tiene nada que ver con chicas, ni con el amor, ni con romanticismo, ‘Nowhere man’; incluso  hay amenazas (tanto que alguna vez ha sido prohibida) en ‘Run for your life’.

 

Es, en fin, un disco que nunca cansa. Como todos los de estos tipos.

 

CARLOS DEL RIEGO