miércoles, 18 de mayo de 2022

APARECEN CIENTOS DE ESQUELETOS DE NIÑOS INDIOS INGRESADOS EN ESCUELAS PARA INDÍGENAS DE EE UU

 

 


Grupo de jóvenes apaches en la escuela para indios de Carlisle, 1886, cuyas expresiones muestran una mezcla de tristeza y desesperación

En la prensa americana, del norte y del sur, ha circulado una noticia que los medios españoles han evitado o no se han enterado; y es que han sido halladas múltiples fosas comunes con los restos de cientos de niños y adolescentes indígenas que fueron ingresados por la fuerza en varias escuelas especiales para ellos en diversas partes de EE UU. Y al parecer, en los próximos meses aparecerán muchas más

Hace unos meses los diarios de medio mundo se hicieron eco de la noticia de la aparición de los restos de niños y adolescentes indígenas que habían sido ingresados a la fuerza en colegios exclusivos para ellos en Canadá, en los que sufrieron todo tipo de maltrato que condujo a miles de muertos. Ahora se dan a conocer los resultados de una investigación que desvela que esto mismo ocurrió en EE UU. A pesar de todo, a pesar de que nunca se ha encontrado ni se encontrará algo parecido en Hispanoamérica, a pesar de los datos de población indígena y mestiza, seguirá dominando la idea de que los genocidas fueron los españoles, mientras ingleses, franceses y estadounidenses fueron poco menos que ángeles de la guarda para los amerinindios.

El departamento de Interior del Gobierno de EE UU ha presentado hace unos días los resultados de una gran investigación que revela que han sido hallados no menos de 500 cadáveres de niños y adolescentes muertos prematuramente en alguna de las 19 escuelas que se construyeron para ellos en el siglo XIX. Desgraciadamente, la investigación apunta a que pronto aparecerán más, “miles o decenas de miles”, en las fosas de los internados indios. Se han abierto no menos de 53 fosas comunes ligadas a esas instituciones. Aun no se han analizado las causas de la muerte de los jóvenes indígenas, pero ya se habla de “un sistema de asimilación e inculturación traumático y extremadamente violento”.

Después de lo descubierto en Canadá (con restos de casi 10.000 niños indígenas en las fosas de internados semejantes), EE UU puso en marcha esta investigación. Así, se ha sabido que desde 1819 hasta 1969 hubo en este país 408 escuelas en 37 estados para adoctrinar a niños indios. Según el informe, “Las consecuencias de las políticas federales de internado indígena, incluyendo el trauma causado por la separación de la familia y la erradicación cultural infligida a generaciones de niños desde tan solo cuatro años, son desgarradoras e innegables”.

La Secretaria de Interior de EE UU, Deb Haaland, cuyos abuelos consiguieron sobrevivir a una de estas escuelas, ha sido la encargada de dirigir la investigación. Así, describió cómo estos internados perpetuaron la pobreza, los trastornos de salud mental, el abuso de sustancias y las muertes prematuras en las comunidades indígenas de todo el país. En el informe presentado aparecen testimonios de algunos que padecieron todo aquello y de sus familias, por los que se ha sabido que además de la separación de la familia, del desarraigo y olvido forzoso de la propia cultura, del trabajo obligatorio y semi-esclavo y de los abusos continuos, los jóvenes indios hubieron de soportar severísimos castigos físicos. Eran corrientes “el aislamiento, los azotes, la privación de alimentos, bofetadas, palos, esposas e inmovilización…; incluso a veces se obligaba a los niños indígenas más mayores a castigar a los menores”, explica el informe, que también subraya que los chicos y chicas tenían totalmente prohibido hablar en sus idiomas maternos. Se ha sabido que en un internado para niños indígenas de la reserva de Tulalip (estado de Washington), había una celda pequeña en el sótano donde, casi rutinariamente, uno de los internos (niño o niña) era encadenado y golpeado. Todo ello obedecía a una metodología sistemática que buscaba la alteración de la identidad, el olvido de las raíces y la asunción de una cultura que tenía que ser vista como “superior”.

Todo el sistema, la planificación, los métodos y la financiación corrió a cargo del Gobierno de Estados Unidos, quien no sólo dio cobertura legal a estas prácticas (llevadas a cabo para “civilizar” a los nativos), sino que se encargaba directamente de algunos de estos centros de internamiento.

Parece inútil recordarlo, pero los datos dicen que apenas el 0,5% de la población de Estados Unidos es india o mestiza, mientras que en los países de  Hispanoamérica (donde nunca hubo nada parecido a esos centros de internamiento y exterminio) los indios y mestizos superan el 80% y llegan al 96% en algunos casos. A pesar de todo, gran parte de la población estadounidense sigue convencida de que los genocidas fueron otros, nunca ellos, nunca los ‘blancos, anglo-sajones protestantes’.

 Y lo peor del asunto es que estas investigaciones acaban de empezar…

 CARLOS DEL RIEGO

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