domingo, 3 de junio de 2018

LOS OBJETOS MÁS CAROS DEL MUNDILLO DEL ROCK Hace poco se subastó la mesa de la cocina en la que se suicidó Ian Curtis (Joy Division) en 1980, la cual finalmente se vendió por algo menos de diez mil euros. Poca cosa comparada con lo que se ha llegado a pagar por otras piezas históricas del rock

El Rolls de John Lennon usado en  una de las pelis de Beatles.

Guitarra que usó Jimi Hendrix en el Festival de Woodstock.
Clapton con la guitarra de 1939.
Así se hizo la famosa portada.
La letra del 'A day in the life' de The Beatles escrita por John Lennon con las correspondientes correcciones.
Guitarra 'Reach out for Asia' firmada por muchos de los grandes.

En principio no parece muy apetecible poseer una de las herramientas utilizadas por un suicida para ejecutar su propio fin. Sin embargo, también en el mundillo del rock & roll existe ese impulso por tener en casa piezas con un significado especial, objetos que utilizaron algunas de sus figuras legendarias, por lo que incluso cosas simplemente asociadas a grandes personajes llegan a ser deseadas y muy cotizadas. Esa pieza, que tal vez utilizó el atormentado cantante de Joy Division para ejecutar su acto final, fue vendida por una pequeña cantidad si se pone al lado de las cifras astronómicas que han alcanzado otras. Así es, también en este entorno, al igual que en el mercado del arte, hay coleccionistas, apasionados e incluso especuladores que pujan muy fuerte por algunos de esos objetos; es memorabilia’.

Una de las guitarras que alcanzaron un precio más alto en subasta es la Fender Stratocster conocida como ‘Reach out for Asia’, cuyo valor reside en el hecho de estar firmada por auténticos iconos del rock & roll: Eric Clapton, Jimmy Page, Keith Richards, Mick Jagger, Paul McCartney, Brian May, Jeff Beck, Pete Townsend, Ray, Davis, David Gilmour, Mark Knopfler, Sting, Angus y Malcom Young y los hermanos Gallagher, Esta pieza ‘sólo’ tiene de especial los autógrafos, es decir, no la tocó un héroe de la guitarra en un concierto histórico. Fue una idea para recaudar fondos para los damnificados por el maremoto sufrido en el sur de Asia en 2004. Un millonario árabe pagó por ella 2.7 millones de dólares.

Otra guitarra sumamente valiosa es la ‘Strato’ blanca con la que Jimi Hendrix tocó su tremenda versión del himno de Estados Unidos en el festival de Woodstock en el verano de 1969; alguien no dudó en desembolsar 2 millones de dólares por ella. Menos cotizada pero igualmente histórica es la Fender con la que Eric Clapton hizo sus vertiginosos solos desde 1970 hasta 1985, a la que llamó ‘Blackie’, y por la que alguien pagó 875.000 dólares; otra de ‘Manolenta’, su Martin acústica de 1939 que usó en muchos conciertos acústicos, alcanzó la cifra de 700.000 pavos. De todos modos, por mucha guitarra histórica que se tenga entre las manos, nadie podría ni soñar hacerla sonar como ellos.

Evidentemente, The Beatles siguen en primer plano, tanto en venta de música, presencia en medios y, ¡cómo no!, en esto del coleccionismo. Entre las pertenencias del cuarteto de Liverpool que han salido a la venta está el impresionante piano Stenway blanco de John Lennon, con el que grabó su siempre recordada ‘Imagine’; parece que lo compró el también fallecido Georges Michael por 2,1 millones de dólares. Asimismo, la hojita de papel sobre la que ‘el gafitas’ de los Beatles escribió la letra de la maravillosa ‘A day in the life’ se vendió por 1,3 millones. Y la letra de su himno pacifista, ‘Give peace a chance’, manuscrita en un folio del hotel Queen Elizabeth de Montreal, Canadá, alcanzó los 700.000 dólares en una subasta en 2008. Un objeto emblemático, inmediatamente reconocible y que todo ‘beatlemaníaco’ desearía poseer es el famoso bombo que aparece en la portada del ‘Sgt. Pepper´s’, que alguien compró por casi un millón de dólares. Pero el objeto de los Beatles que más exigió al comprador ha sido, hasta el momento, el fabuloso e inconfundible Rolls Royce Phantom V de John Lennon que aparece en la película ‘Magical Mystery Tour’ protagonizada por los cuatro en 1967; pintado con la evocadora estética sicodélica, este impresionante y goloso automóvil costó 2,9 millones de dólares y puede admirarse en un museo canadiense.

Más de dos millones de dólares se pagaron por  la letra manuscrita por Bob Dylan de su eterno ‘Like a rolling stone’, original que incluye versos que no fueron utilizados en la grabación definitiva que todo aficionado corea con pasión.

También hay otras ‘cosillas’ no tan valiosas pero todavía inalcanzables para la mayoría. Así, sorprende que el Rolls Royce Phantom V de Elvis Presley (modelo idéntico al de Lennon antes mencionado) ‘sólo’ alcanzara los 182000 dólares; claro que de aquella venta hace ya bastantes años. Más o menos, 200.000 dólares, fue lo que alguien desembolsó por los  exagerados trajes de Kiss. Otro tanto fue la cifra que alcanzó el diseño original del estupendo álbum ‘London calling’ de The Clash.

Otro capítulo es el de los discos de vinilo, esas entrañables rodajas de rock & roll que, en algunos casos, también son muy apreciadas y valiosas. Los que han alcanzado las cifras más altas son el single que Elvis grabó para su madre cuando aun no era el rey, que llegó a los 300.000 dólares; o el de The Quarrymen (el grupo pre-Beatles), por el que dieron 250.000. Pero el Lp más caro, hasta el momento, es el llamado ‘Álbum Blanco’ de los Beatles numerado con el 0000001 (no todas las ediciones tenían numeración),que era propiedad de Ringo hasta que lo vendió por la asombrosa cifra de 790.000 dólares en 2015.

En cualquier caso, mucha pasta, sobre todo teniendo en cuenta que son objetos contemporáneos. Claro que ¿cuánto valdría el piano de Mozart o la partitura de la Novena de Beethoven de su puño y letra?

CARLOS DEL RIEGO