domingo, 14 de junio de 2020

GUITARRAS DE LEYENDA, ICONOS DEL ROCK


La guitarra de cinco mástiles de Rick NIelsen, de Cheap Trick, se antoja pesada y muy difícil de manejar
Esa 'Strato' que el propio Hendrix pintó y quemó en Monterrey es una de las guitarras icono del rock
Gene Sommons exhibiendo su hacha

Podría decirse que la guitarra eléctrica es el instrumento-icono del rock. Todo guitarrista, ya sea estrella o no tanto, siente pasión por la ‘seis cuerdas’, la busca, se enamora de una o de varias, la consigue y, en muchas ocasiones, llega a sentir una verdadera y total identificación con ella. A lo largo de la historia de este negocio han sido muchas las guitarras que, por una u otra razón, adquieren personalidad, nombre, y se quedan para siempre en el mundo de la leyenda. Elegante o extravagante, la guitarra de rock se adapta a todo 
Uno de los grandes vicios de los que se dedican profesionalmente o como aficionados a esto del rock es hacerse con más instrumentos; así, el batería no se conformará sólo con una, sino que deseará tener varias con diversas características; igualmente el teclista, que se hará con pianos, órganos, sintes… Y lo mismo pasa con el guitarrista (y el bajista), que no podrá jamás resistir la tentación de comprar otra y otra, cada una distinta, cada una única. Sin embargo, siempre hay una favorita, a la que muchas veces pone nombre y que termina por convertirse en parte de su figura. Algunas guitarras, en fin, ocupan ya su propio puesto en la historia del rock.
Guitarra de pura leyenda es la Fender Stratocaster que Jimi Hendrix quemó en su actuación del Festival de Monterrey en 1967. Ya es conocida como la ‘Strato’ de Monterrey que él mismo pintó específicamente para aquel iniciático festival. Como todo aficionado a esto sabe, al final de su concierto la roció con gasolina y le aplicó fuego mientras gesticulaba sobre la pira. Es una de las imágenes inmortales de la corta historia del rock & roll. Claro que la que tocó en Woodstock (1969) también es pieza única.
Inolvidable, inconfundible es la rectangular de Bo Diddley, la ‘Twang Machine’. Cuenta la historia que durante un concierto Bo se golpeó la ingle con su Gibson L5 tras un salto, así que pensó en una con cuerpo más pequeño. El gran pionero diseñó el mismo, junto a los expertos de la firma Gretsch en 1958, esta pieza única inspirándose en las guitarras caseras que hacía la gente humilde usando cajas de puros. Si se piensa en Bo Diddley se piensa en esta guitarra.
¡Cuánto asombro provocó la aparición de las primeras guitarras con varios mástiles! Una de las más emblemáticas es la Gibson EDS-1275 ‘Double Neck’ con la que Jimmy Page tocaba en vivo el monumental ‘Stairway to heaven’. Uno de los mástiles es de doce cuerdas y el otro de seis, pues como todo iniciado sabe, la canción precisa alternativamente de una y otra posibilidad.
Claro que después de la de dos mástiles aparecieron las de tres, cuatro…, hasta que hubo quien llegó al extremo de fabricarse una de cinco. El guitarrista de Cheap Trick Rick Nielsen dejó al personal boquiabierto cuando se presentó con una Hamer de cinco mástiles. Lógicamente el cuerpo es enorme, muy pesado y difícilmente practicable. Nielsen había pensado en una guitarra de cuerpo circular con los cinco mástiles alrededor con el fin de cambiar de uno a otro con un simple movimiento; sin embargo Hamer Guitars desechó el invento por imposible. La guitarra ha sido restaurada varias veces, pues alguno de los mástiles se rompía fácilmente cuando el fervor rockero alcanzaba su cénit.
Y ya que la cosa va de extravagancias, imposible no mencionar a Kiss, cuyos instrumentos no son lo que se dice discretos. Para ejemplo ahí está el bajo con forma de hacha de Gene Simmons. Lo pensaron en 1978 como elemento complementario al personaje demoníaco que él incorporaba en escena, el cual echaba fuego por la boca o escupía sangre. El prototipo del bajo-hacha lo hizo un artesano (Steve Carr) según la indicación de Simmons. Puro Kiss.
‘Lucille’ es el nombre de la guitarra de BB King. La cosa tiene su historia. El ‘bluesman’ tocaba una noche en un club cuando se originó una pelea a causa de una mujer; la gresca terminó en incendio, de modo que King salió por pies…, hasta que se dio cuenta que había olvidado su Gibson a merced de las llamas, así que regresó y logró rescatarla. Entonces le puso ese nombre, ‘Lucille’, que es el de la mujer por cuya causa se originó el suceso. Luego tuvo muchas otras guitarras a las que llamó así. Durante la década de los ochenta la casa Gibson diseñó una guitarra según las indicaciones de BB King, una Gibson 335, que es la que se ha quedado definitivamente el nombre.
Absolutamente inconfundible es el bajo-violín de Paul McCartney. No es necesario recordar que cada uno de los Beatles tiene maravillosos instrumentos  asociados a su figura. Pero tal vez sea ese bajo Höfner 500/1 el que se reconoce al primer golpe de vista. Paul tocaba el piano en la prehistoria de la banda, pero al marcharse el primer bajista, Stu, él se hizo cargo del puesto, así que se compró ese modelo en una modesta tienda a principios de los sesenta; le gustó que fuera tan simétrico, perfecto para las modificaciones de zurdo. Al terminar esa década algún desaprensivo robó la pieza, así que tuvo que hacerse con otro idéntico que es el que toca desde entonces.
Uno de los sonidos de guitarra más fácilmente reconocibles es el de la de Brian May, ‘Red special’, que dota a Queen de un algo especial, ya que a veces semeja mucho más que una simple guitarra. Casi cada vez que la voz de Freddy cedía el protagonismo era para prestárselo a esa guitarra. Ésta fue diseñada y construida por Brian y su padre, Harold, de modo totalmente artesanal, en 1963; utilizaron la madera de una vieja chimenea (por eso uno de sus nombres es ‘The fireplace’, la chimenea). Cuenta que no tenía pasta suficiente para hacerse con una Gibson o una Fender, así que la hicieron de modo barato (unas 18 libras) y al gusto Tiene características de semi-acústica, interruptor para cada pastilla y otras particularidades. Eso sí, ha precisado continua restauración, así que Brian se ha hecho fabricar varias réplicas.
Al menos hay que mencionar también la Jaydee SG roja de Angus Young (imposible imaginárselo sin ella y a ella sin él). La Fender Telecaster ‘Micawber’ de Keith Richards de 1953, con afinación ‘G abierta’ en la sexta cuerda. La Gibson Les Paul ‘Old Black’ de Neil Young, que lleva 40 años apareciendo en conciertos y discos… Y tantas otras maravillas con distorsión que han dado tanto rock.
CARLOS DEL RIEGO

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