miércoles, 11 de septiembre de 2013

LA DIADA, LA FIESTA DE CATALUÑA, COMO OTRAS REVOLUCIONES POPULARES, TIENE SU ORIGEN EN ALGO TAN POCO ELEVADO COMO EL DINERO

Grabado que representa el sitio de Barcelona, donde Rafael Casanovas luchaba
 'por la libertad de toda España'.
La Diada de Cataluña viene a conmemorar una derrota, igual que en otros lugares de España como Castilla y León, donde la fiesta de la comunidad ensalza y recuerda un sonoro, inútil y trágico fracaso. Ambas confrontaciones tienen en común el trasfondo: dinero, impuestos, primeros causantes en los dos casos.

Curiosamente estos dos episodios de la Historia de España tienen idéntico ‘casus belli’ que el de otra revolución social de mayor alcance: la Guerra de Independencia de Estados Unidos. Sí, al final lo que cuenta, lo que mueve a las masas, lo que lleva al personal a la calle fusil en mano es el vil metal.

Al morir sin descendencia Carlos II en 1700 aparecen dos aspirantes al trono de España, uno francés y otro austriaco. Como quiera que Francia e Inglaterra estaban enfrentadas casi siempre, la segunda toma partido por el pretendiente austriaco, el archiduque Carlos, firmando un pacto con Países Bajos y Austria para oponerse a la unión borbónica franco-española, ya que ésta supondría un gran freno a sus pretensiones comerciales y territoriales en América. El francés, Felipe V de Borbón, lógicamente iba a dar preeminencia a Francia en ese atractivo, suculento y novísimo comercio americano, de modo que cuando el gabacho fue proclamado Rey de España a inicios del siglo XVIII la bolsa inglesa fue presa del pánico y sufrió una terrible caída. Inglaterra no iba a consentir un Borbón en el trono de España.

Por otro lado, en aquella Cataluña integrada en el Reino de Aragón (junto al de Castilla base de España) las altas burguesías urbanas y los potentes comerciantes catalanes hacían buenos negocios con Inglaterra y Provincias Unidas (Países Bajos), los cuales serían imposibles si el Borbón se hacía con la corona española, así que maniobraron para ponerse de parte del austriaco junto a Inglaterra. Además, a mediados del siglo anterior Cataluña había formado parte de Francia unos años, durante los cuales comprobaron que los borbones franceses exigían más impuestos y daban menos libertad que los austrias. Y por último, Felipe siempre quiso unificar basándose en que todo el mundo pagara igual, no que unas regiones tuvieran un régimen y otras otro. Por todo ello, las clases dominantes en Cataluña tenían claro que había que ponerse en contra del franchute, pues les quitaría privilegios (de origen medieval) y les haría aflojar la mosca. A ello se pueden añadir otras causas, como el despotismo de Felipe (no mayor que el del archiduque austriaco) o las odiosas exigencias de militarización.

Pero Inglaterra (siempre dispuesta a la traición si puede sacar provecho), firmó un pacto secreto con Francia por el que se le permitiría el comercio con América; y además, murió el rey de Austria, con lo que el archiduque Carlos ya tenía el trono que anhelaba y ya no necesitaba luchar por el de España. Y así, los que aun resistían al Borbón en Cataluña se quedaron solos, abandonados y traicionados por sus aliados, con lo que sólo era cuestión de tiempo su derrota.

Castilla y León (en realidad sus políticos) también ha elegido una derrota como día grande a celebrar. Su guerra perdida fue la de los Comuneros (1520-22) y también tuvo un origen meramente monetario. Al llegar Carlos I al trono quitó privilegios medievales a los grandes terratenientes, nobleza y burguesías urbanas, o sea, les dijo que a pagar todo el mundo, cosa que los más pudientes no iban a consentir. Dijeron que el levantamiento era contra el absolutismo del hijo de Juana ‘La loca’, contra la imposición de extranjeros en los altos cargos…, nada de nada, ¿acaso no llevaba siglos la población soportando monarquías absolutas?, ¿de verdad importaba al pueblo llano si quien mandaba y ordenaba era español o foráneo? El ‘casus belli’ fue la negativa a pagar de los que más tenían, los cuales no tuvieron dificultad en embaucar a unos cuantos cabecillas que a su vez arrastraron a parte de la población.

E igualmente la Guerra de Independencia de Estados Unidos (1775-83). Cuando Inglaterra impuso nuevos impuestos (la Ley del Timbre o la que gravaba diversos productos procedentes de la metrópoli como el té) sirvió en bandeja motivo para que los que tenían la sartén por el mango en las colonias (Georges Washington inclusive) sublevaran al pueblo para así hacerse con el poder en el prometedor nuevo territorio. De este modo, la firme oposición a pagar tributos se convirtió en el origen de la revuelta que desembocó en el nacimiento de Estados Unidos. Por cierto, una vez conseguida la independencia pasaron a la segunda fase: el exterminio sistemático y recompensado de la población autóctona…, al fin y al cabo eran ingleses, emigrados, pero ingleses.     

En fin que el principal motivo de no pocas revoluciones con el pueblo como protagonista es la pasta, el dinerito…, la pela y quienes más tienen.


CARLOS DEL RIEGO