lunes, 5 de enero de 2026

CANCIONES DE LOS SESENTA QUE FRACASARON COMO ORIGINALES Y LUEGO FUERON GRANDES ÉXITOS

 


La versión original del 'Tainted love' de Gloria Jones de 1964 que pasó desapercibida.

Cuando el rock & roll dio sus primeros pasos y luego, junto con el pop y otros géneros, comenzó a ser fenómeno de masas y a convertirse en una industria que movía millones, los cantantes no tenían que ser los autores de las canciones, de hecho, era excepcional que el que ponía la cara en la carátula del disco fuera también el compositor de la pieza musical. Así, la mayoría de las canciones iban cambiando de manos, sobre todo en los años sesenta, lo que supuso que muchos lanzamientos fueran auténticos fracasos que, luego, en otras voces y contextos se convirtieron en enormes éxitos.

Quien es aficionado a este negocio del rock conoce títulos como ‘Twist & shout’, ‘Red red wine’, ‘Tainted love’, ‘Time is on my side’ o ‘Black magic woman’. Son temas que fácilmente se asocian a grupos que, con ellos, alcanzaron gran éxito. Sin embargo, cuando salieron esas canciones pasaron totalmente desapercibidas, no tuvieron la mínima repercusión y bien puede considerarse que fueron auténticos fracasos de ventas y popularidad. Pero luego, con el tiempo y otras voces la cosa cambió.

 

Todo el mundo tararearía el ‘Twist & shout’ gracias a la versión que The Beatles lanzaron en 1963, cuando la pieza pasó de desconocida a imprescindible. Escrita por Phil Medley y Bert Russell, y producida por Phil Spector con un toque rythm & blues, fue grabada inicialmente por un grupo desconocido, The Top Notes, cuya versión de 1961 no logró nada de nada. Al escucharla hoy no hay nada destacable, salvo quizás la potencia de la voz principal. Al año siguiente, la versión de The Isley Brothers tuvo mayor repercusión con esa estructura de grito y respuesta que tanto éxito tuvo luego, empezando con The Beatles. Éstos la tocaban siempre en sus actuaciones en clubes de Hamburgo, lo que explica la precisión de la grabación, que sólo exigió dos tomas. La voz rasposa de Lennon, debida a un resfriado, le da ese algo que la hizo única y, por fin, éxito atemporal.

 

Todo el mundo sabe de Neil Diamond, de su facilidad para la composición y la gran cantidad de éxitos que ha escrito (más de 50 han llegado a los primeros puestos de las listas). Compuso y lanzó ‘Red red wine’ en 1967, que sólo llegó al puesto 62 de Billboard. Al año siguiente la grabó el jamaicano Tony Tribe, que le dio un ritmo reggae con el que llamó la atención, ligeramente, en Reino Unido. Esta versión sedujo a UB40, que decidió lanzar su versión en 1983. Curiosamente, UB40 no sabía que Neil Diamond era el autor y había lanzado el original, de hecho, creían que el autor, N. Diamond, era el jamaicano Negus Diamond. En todo caso, UB40 la llevaron al número 1 en 1988.

 

Pocos serán los que no hayan escuchado el ‘Tainted love’ de Soft Cell, que fue tremendo éxito en todo el mundo a partir de 1981; sonó en todas las pistas de baile, vendió millones y estuvo más de 40 semanas entre las 10 primeras en las listas británicas (y de medio mundo). Por si fuera poco, ha sido usada en sintonías de anuncios de televisión y radio y se escucha en bandas sonoras, lo que indica su enorme popularidad. El original lo lanzó la cantante de soul Gloria Jones (luego pareja de Marc Bolan, de T Rex, y madre de su hijo), cuya versión de 1964, escrita por Ed Cobb, fue una cara B que fracasó sin dejar rastro… Hasta que Soft Cell la recuperó en el 81 con esos sintetizadores que la pusieron en todas las pistas de baile y programas de radio.

 

Es fácil pensar que el ‘Time is on my side’ es original de los Rolling Stones. Escrita por el compositor y arreglista de Filadelfia Jerry Ragovoy en 1963 como una pieza sencilla con influencias góspel, la estrenó el trombonista de jazz Kai Winding y su orquesta. Pasó desapercibida. El año siguiente, con retoques en música, arreglos e incluso letra, volvió a grabarla la cantante de soul Irma Thomas; salió como cara B de un single y no entró ni en el puesto 50 de las listas, es decir, siguió desconocida. Pero ese mismo 1964 la tomaron los Rolling Stones (dos versiones, ambas con aportación vocal de la propia Irma Jones) y, sin que esté muy claro el por qué, se convirtió en gran éxito, sobre todo en EEUU. Desde entonces la han grabado muchos otros, pero la versión que permanece en la mente de todo aficionado es la de los Stones, que convirtieron un tema desconocido en una pieza legendaria.

 

Cuando se menciona Fleetwood Mac se piensa en sus éxitos incontestables de los años setenta, ya en EEUU, con un pop rock brillante y contagioso. Sin embargo, el grupo ya había deslumbrado en los sesenta en Inglaterra con un blues rock potente, sólido. Con estos parámetros el guitarrista Peter Green hizo el ‘Black magic woman’, que hoy sigue sonando fresca, audaz; pero apenas llamó la atención en Inglaterra, donde llegó a un modesto puesto 40 en las listas, aunque en el resto del mundo fue totalmente ignorada. Pero en 1970 el hispanoamericano Carlos Santana la reconvirtió en un trepidante rock sicodélico para su banda, Santana, dejando a todo el todo el mundo boquiabierto con la legendaria versión que el año anterior había presentado en el Festival de Woodstock. Dentro del Lp 'Abraxas', la pieza (que incorpora trocitos del 'Gypsy queen' del guitarrista de jazz húngaro Gábor Szabó) se transformó por completo en un vibrante tema psicodélico que llegó al número 5 de las listas y se convirtió en una de piezas icónicas de Santana. 

 

Ha ocurrido muchas veces que un original no seduce pero, con otra voz, con otro arreglo y en otro contexto, pasa de patito feo a bellísimo cisne.

 

CARLOS DEL RIEGO