OPINIÓN

HISTORIA

viernes, 8 de marzo de 2024

LA IMPRESCINDIBLE APORTACIÓN DE LA MUJER AL DESARROLLO DEL AUTOMÓVIL

 


La leonesa Catalina García (con niño en brazos) ante el autobús que conducía por las carreteras de la provincia de León en los años 30

A pesar del difundido y antiguo tópico de la torpeza de la mujer al volante y su desconocimiento de lo que es el automóvil, la realidad es que las mujeres estuvieron muy presentes en el desarrollo del coche sin caballos desde el primer momento, y aportaron después abundantes e innovadoras mejoras

 

Muchos de los elementos que se han hecho imprescindibles en el equipamiento de cualquier coche (limpiaparabrisas, retrovisores, intermitentes…) no aparecieron en los primeros modelos, sino que fueron incorporándose paulatinamente y, en muchas ocasiones, fueron idea de chicas. Igual que fue idea de una señora conducir en el primer viaje en coche de la historia.

 

El primer verdadero viaje en coche (hasta entonces sólo se habían hecho pruebas de funcionamiento durante unos cuantos metros) lo protagonizó Bertha Benz en 1888. Bertha era la esposa de Karl Benz, quien fundó la empresa Benz Patent Motorwagen en 1886 gracias a la aportación económica de Bertha. Tras un par de años de trabajo Karl estaba desanimado, no sólo porque su invento presentaba muchos fallos, sino porque llegó a pensar que no  sería algo práctico ni tendría posibilidades comerciales. Seguramente para convencer a su marido de que el artilugio tenía futuro, Bertha se decidió. Montó a sus hijos en el modelo MW 3 y con ella al volante (o lo que fuera) emprendió el primer verdadero viaje en coche de la historia.

 

Bertha Benz se convirtió así en el primer conductor de la historia, lo que quiere decir que el primer chófer fue choferesa. Sin que su marido se enterara y acompañada por sus vástagos (13 y 15 años), Bertha se puso a los mandos de un Motorwagen en el verano de 1888. Condujo unos 110 kilómetros, para lo que tardó alrededor de 15 horas; durante el camino tuvo que parar muchas veces, unas para repostar combustible en las boticas que se encontraba (donde tenían la mezcla que consumía el auto) o para abastecerse de agua en cada fuente para refrigerar el motor; y otras para ir resolviendo las diversas averías que se iban presentando, para lo cual, a falta de herramientas, utilizó lo que tenía a mano: pinzas para el pelo, el largo alfiler de su sombrero, las ligas de sus medias… Unos días después condujo en sentido contrario. Al llegar detalló a los ingenieros y a su marido los problemas y averías que había sufrido durante el viaje, con lo que les dio importantes pistas para convertir aquel artefacto en un automóvil práctico. Está claro que, además del primer piloto de la historia, Bertha Benz fue el primer mecánico y empresario. Además, aquellos trayectos supusieron una enorme publicidad, puesto que cientos de personas vieron pasar aquel trasto que se movía sin caballos. Seguro que sin aquella primera aventura automovilística todo se hubiera retrasado.

 

Pero las chicas no dejaron de aportar ideas que hoy parecen tan lógicas… En 1905 la estadounidense Mary Anderson presentó un dispositivo manual que limpiaba el parabrisas en caso de lluvia; y en 1922 los coches empezaron a incorporar este mecanismo.

La británica Dorothy Levitt también fue una intrépida conductora, pero un día de 1909 echó en falta tener controlado lo que venía detrás, así que inventó el espejo retrovisor, y sólo cinco años después 1914 ya lo equipaban varias marcas.

 

La prolífica actriz canadiense Florence Lawrence (más de 270 películas) ideó en 1914 un artilugio mecánico que sacaba un palo a derecha o izquierda para indicar el giro, lo que es el antecedente del intermitente.

 

Ahora parece una obviedad, un elemento que ha existido siempre, sin embargo, la raya blanca que separa el carril de ida del de vuelta en la carretera también tuvo que esperar. La estadounidense June McCarrol (enfermera y médico) pensó en1917 que se evitarían muchos accidentes si la carretera estuviera dividida por una raya blanca, con lo que los coches iban por un lado y volvían por el otro. De hecho, ella misma sufrió un accidente cuando conducía al ser embestida por un camión que venía en sentido contrario, teniendo entonces la idea de dividir la carretera con esa línea. Este ‘invento’ apenas ha sufrido modificaciones…

 

Y entre las muchas féminas que se atrevieron a desafiar el pensamiento imperante también merece ser recordada la leonesa Catalina García, quien en 1928 se convirtió en la primera española en sacarse el carnet de conducir. Además, también fue la primera conductora de autobuses que hubo en España, y no debía ser torpe para guiar aquellos cacharros por aquellas carreteras.

 

CARLOS DEL RIEGO

 

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